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~De amores no correspondidos~

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4)

- Lo siento, pero no estoy de acuerdo...

Asuna se tragó la irritación que sintió al oír esa voz firme interrumpiendo su explicación. Armándose de la paciencia que no tenía se giró en dirección de quien había hablado.

- ¿Y puedo preguntar porqué?

- Me parece en extremo arriesgado, y no contamos con un frente lo suficientemente fuerte.

- ¿Dudas de nuestra capacidad?

- No estoy diciendo eso- si la muchacha estaba perdiendo la paciencia, visiblemente él también la estaba perdiendo. A juzgar por la extraña pasividad con que estaba mirándola se podría adivinar su genuina expresión de aburrimiento.

- Si no estas de acuerdo con mis ordenes te invito a retirarte- le dijo y todo el mundo se calló al oír su frase determinante.

Él le sonrió en una mueca altanera -No espero que me invites, puedo hacerlo por mismo.

-De todas formas ni siquiera eres imprescindible espadachín negro.

El joven la miró por sobre su hombro por algunos segundos antes de salir de la mazmorra donde se realizaba la reunión.

Asuna ignoró el terror general que se apoderó de todos conforme la silueta del joven desaparecía e hizo lo posible por mostrarse segura y tranquila ante los ojos que la veían con desesperación y desamparo.

Y por supuesto, ella como la grandiosa líder que era, salió a la conquista del nuevo piso sin dudar. Confiando ciegamente en los jugadores que peleaban a su lado palmo a palmo, y sin detenerse a pensar que un mísero error podría cobrarse la vida de cualquiera de esos hombres. Pero la victoria estuvo a su favor. Ya luego pensaría sus equivocaciones. De momento quería disfrutar de su triunfo -frágil y exhausta- pero triunfo al fin, y sin la valiosa ayuda de aquel espadachín tambien conocido como el Beater.

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La pesadilla -la misma pesadilla noche tras noche- la despertó. Se encontraba bañada en sudor y temblaba como una hoja sacudida por el viento. Se cubrió el rostro con las manos antes de levantarse, el visor le marcaba que eran las 3 am, por lo que sin perder más tiempo se vistió con su ropa diaria, y salió de la pequeña posada en la que estaba quedándose, como siempre que salía a esa hora, el NPC que cuidaba del lugar le recomendó que tuviera cuidado. Asuna lo ignoró y usando un cristal de salto se dirigió al piso 28. La planicie de lobos era un buen lugar para subir de nivel y adquirir exp, además de que necesitaba entrenar.

Sin embargo mientras descendía colina abajo, y la luna iluminaba de manera fantasmal el camino por delante, quizás aún estaba cansada, o sus sentidos adormilados, el hecho fue que no vio venir al inmenso lobo carmesí hasta que lo tuvo encima, y se vio incapaz de desenvainar su estoque. Y todo ocurrió demasiado rápido, algo -o alguien- la jaló hacia un lado, y ella vio como la hoja de una espada cargaba un skill y el furioso animal era cortado por la mitad, para luego desaparecer en el acto.

Alzó la cabeza, desorientada por el rumbo de los acontecimientos y el corazón se le fue a los pies. Allí extendiéndole la mano para ayudarle a incorporarse estaba aquel odioso espadachín negro con una mueca irónica.

- Debería poner un poco más de atención, Vicecomandante.

Ella no se dio cuenta de como estaba sentada en el suelo, hasta que el viento helado de la noche se hizo eco en sus piernas desnudas. Las cuales cerró abochornada y rechazando la invitación del muchacho, quien seguía inclinado frente a ella, se levantó torpemente. Pero sus extremidades debieron de hallarse muy entumecidas por la caída, porque al segundo siguiente él la atrapó con un brazo evitando que volviera a caerse.

Y eso fue demasiado humillante para ella, el rostro perplejo de ese sucio beater, que la veía con indiferencia y confusión... y su propio corazón traidor latiendo desenfrenado ante una cercanía vergonzosa. Como pudo se separó de él, y fingiendo un gran aplomo caminó cuesta abajo, dispuesta a desquitarse con algunos lobos su afrenta. Y lo logró, esa noche venció su propio record. Cuando miró hacia atrás, hacia donde ese imbécil se hubo quedado, este había desaparecido. Asuna no supo si sentirse aliviada o decepcionada.

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- No estoy de acuerdo con tu manera de pensar.

Asuna lo miró frunciendo los labios. Contó mentalmente hasta diez, y con toda la calma posible le explicó lo obvio -Soy la vicecomandante a cargo de esta misión y cumplirás mis ordenes.

Él no se inmutó ante sus palabras -¿En que momento de esta reunión la vicecomandante perdió su corazón al punto de querer exterminar los NPCs para obtener la victoria?.

- ¿Qué...?- se mordió el labio inferior como previniéndose de gritar.

- Que no tienes corazón, que eres una desalmada...

Aquello fue suficiente para la chica, sin pensar que hacía, o porqué, desplegó su menú y ante los aullidos del resto de los jugadores, lo retó a un duelo. Y hubiera ganado, de hecho estaba muy segura de que tenía la victoria asegurada gracias a su envidiable velocidad, sino fuera porque el espadachín negro le hizo creer que usaría otra espada, y haciendo una finta imaginaria la que la muchacha creyó, él terminó golpeándola y haciéndose acreedor del triunfo en un abrir y cerrar de ojos. Empero, el joven no tuvo ganas de celebrar, le tendió la mano con respeto, pero esta no hizo ademán de devolverle el gesto.

Asuna no dijo palabra y desapareció para sobrellevar sobre si su vergüenza. A partir de esa noche, no pudo evitar pensar en él, en la forma en la que sus ojos grises brillaron con pena cuando la derrotó. Pena hacia ella.

'¡Arrggg, lo detesto con toda mi alma...!'

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Lo más bochornoso fue quedarse dormida frente a él ¿en que estaba pensando cuando consintió tumbarse a su lado para dormir una siesta? ¡Una siesta!

Sin duda la muy responsable y sensata Asuna estaba rápidamente convirtiéndose en una mujer rebelde y despreocupada similar a...

¡No...!

Al parecer la influencia de ese espadachín negro (el que vale decir que era amado y odiado por igual) estaba notándose en ella, al punto que su forma de pensar estaba cambiando. Al menos ya no tenía pesadillas, podía darse el lujo de dormir la noche entera, y conforme el tiempo pasaba ya no se sentía tan malhumorada cada vez que tenían la junta de clearers y ambos jóvenes debían de verse las caras.

Cabe decir que ya no discutían tanto, y de ese tiempo a esta parte casi siempre estaban de acuerdo en lo que decidían hacer. Asuna se mostraba más abierta a la hora de cooperar y escuchar. Y parecía extrañamente amistosa, a la par que se volvía cada vez más fuerte y las responsabilidades dentro de su gremio caían una y otra vez sobre sus hombros. Pero a ella no le importaba.

Sin embargo si empezó a preocuparse cuando se dio cuenta que inconscientemente buscaba encontrarse con ese muchacho. Visualizaba su lista de amigos (en algún momento ambos consintieron en agregarse para mantenerse en contacto) y viendo donde se encontraba, buscaba cruzarse sutilmente con él para invitarlo a comer. Pero cuando las invitaciones se hicieron más frecuentes, y los encuentros pasaron a ser diarios, Asuna se dio cuenta de algo que nunca tomó en cuenta, ni nunca pensó que podría pasarle dentro de un juego.

Acaso... ¿se había enamorado de él?

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'¿Porque? ¿Porque tenía que pasarme esto a mí...?'

Asuna miró su menú abierto que le enseñaba su lista de amigos, y ahí estaban clavados sus ojos otra vez. En su nombre. En esas seis letras que parecían brillar en la oscuridad de su habitación y la atraían irremediablemente. Ya estaba cansada de buscar excusas para verlo, porque cada vez que lo hacía, el muchacho se negaba o alegaba que tenía ciertas cosas que hacer. Y ella volvía a insistir sin notar la indiferencia o el aburrimiento conque él la veía.

- Realmente soy una tonta...- murmuró y sus ojos le ardieron en la penumbra -Por pensar que quizás él pueda sentir lo mismo que yo...

Cerró su menú y la oscuridad volvió a hacerse presente en su habitación. Se cubrió la cara con las sábanas y se giró de lado, en tanto las lágrimas que había estado conteniendo descendían por sus mejillas. ¿Porqué? ¿Porqué debía sentirse atraída por él al punto de negarse a si misma? ¿Al punto de caer casi en el ridículo con tal verlo? Verlo porque inconscientemente ansiaba saber de su humanidad, y tener un mínimo de su contacto...

- Kirito kun me ve como una molestia...- su voz se quebró al pronunciar eso, y se acurrucó en el colchón abrazando sus rodillas en posición fetal -Basta ya Asuna, o él terminará odiándote.

Su corazón se oprimió cuando, luego de re-pensarlo demasiado, llegó a la conclusión que lo mejor que podía hacer era alejarse de ese espadachín. Y quizás, solo quizás, empezar a ponerle un poco de atención a los otros muchachos que morían porque ella les dedicara una sonrisa, o un poco de su tiempo de calidad.

'Después de todo, un clavo saca otro clavo...'

Suspiró, y con toda la conciencia que aún le quedaba, se prometió fervientemente que dejaría de insistir en algo que no era correspondido, y que a la larga pudiera hacerle daño.

- Kirito kun me gustas...- no pudo evitar decir entre sueños.

Demasiado.


Nota:

Después de cuatro meses subo una actualización de este fic! Gomen :P

Y vengo con la historia que siempre quise escribir y que fue la que más horrible me quedó. Es que narrar a Asuna y su amor momentaneamente NO correspondido, duele mucho, porque no quedó como me a imaginé (quería mucho más drama, angst y llanto, llanto...) pero salió este extraño hibrido que no estuvo tan mal.

En fin, gracias por leer!

Honey se vendrá en un par de semanas espero :)

Sumi Chan