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-Capitulo Final-
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"Nos separan miles de años luz, pero este amor que siento por ti, es tan grande, que parece que estoy a tu lado todas las noches, en cada estrella que brilla en la noche, hay un latido para ti. Con amor, Seiya."
Esas dulces palabras y muchas otras, de aquellas cartas compartidas por meses, eran las que ahora llenaban de calor, la fría celda en la que se encontraba Serenity.
Pero junto a esas palabras, ahora también estaban otras, entrelazadas en su corazón, en las escasas noches que vivió al lado de su esposa, Fighter.
"Yo siempre te protegeré…te amo".
Pero se le olvido decirle a Fighter, de quien se tenia que proteger ella misma.
Perdón, susurro Serenity a la oscura mazmorra.
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-No puedes quitarle la vida, al padre de tu hijo, no así…
- ¡Lo sé! ¡Maldita sea lo sé! - grito Fighter a Venus- solo, tal vez, yo lo destierre.
-Y… ¿Seguirás adelante con la ejecución de su alteza Serenity?
-Que tierno de tu parte seguirle dando valor para quien no lo tiene.
-Es que, no sé, tal vez, hay una explicación.
-Eres tan noble. Debí casarme contigo, como alguna vez pensé.
Venus abrió los ojos, nunca se imagino que la considerara así.
-Soy una tonta- murmuro Fighter- por favor, déjame sola, tengo que pensar.
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Uranus estaba recluida, para la reina de Kinmoku no había duda que ella tuvo algo que ver en esa traición.
Y para poner las cosas mas acidas, la reina Serenity se entero de todo, y pedía que, si iba a repudiar a su hija, entonces que la regresara, así como la reina Fighter había quitado sus tropas de la Luna, pero Fighter dio una tremenda negativa, ahora su hija era su esposa, ya no tenía potestad sobre ella, la reina no lo entendió, y fue así que la Luna, le declaro la guerra a Kinmoku.
Y mientras eso sucedía, el embarazo de ambas reinas siguió su cauce, como un rio, que al principio era pacifico, pero cada vez se volvía mas turbulento.
Fighter no tuvo corazón para matar a su esposa, la amaba, pero tampoco podía superar el engaño, también estaba Lord Yaten, por lo menos esperaba que conociera su hijo antes de mandarlo al exilio, y muy probablemente tenia que hacer eso con Serenity, aunque la guerra que tenían encima, no daba muchas esperanzas de que la situación terminara bien, parecía que una tormenta vendría, el sistema solar estaba lleno de leyendas, y el deslumbrante y legendario cristal de plata, podría ser solo la última opción de la Reina de la Luna, quería recuperar a su hija, pues había descubierto algo horrible, y no solo quería a su hija devuelta, quería castigarla, pues unos espías le habían confirmado una verdad sin nombre: su hija había tenido amoríos con el príncipe Seiya, y era muy probable que el hijo que esperaba fuera de él.
Abominable.
Uranus, como selenita que era, estaba al tanto de eso, pero nunca se había usado el cristal de plata, era un arma de doble filo, así que como pudo, se escapo de Kinmoku, tenia que hacer entrar en razón a su reina.
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Por otro lado, Seiya tardo mucho tiempo en recuperarse, y ahora no entendía como las tropas de la Luna, en conjunto con las de la Tierra, iban en contra de su planeta.
Pero algo realmente malo estaba sucediendo, por eso entro como infiltrado a su propio castillo, y solo confiaba en una persona aparte de su hermana.
-Taiki.
-Seiya.
El castaño corrió hacia el príncipe.
- ¿Qué esta sucediendo? Tenemos una guerra encima, y no sé porque, se suponía que éramos aliados, o es mi culpa, ¿porque no acepte casarme con la princesa Dariana?
-A la reina de la Luna, no le hizo gracia saber que nuestra Reina, ha encerrado a su hija en la mazmorra.
- ¡Por qué! ¿Qué hizo Serenity para recibir ese castigo de parte de Fighter?
-Embarazarse de Yaten.
Seiya palideció.
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Y como hombre celoso, fue a encarar a Lord Yaten directamente.
-Eres tan escurridizo- rio Yaten.
- ¡No solo te plació preñar a mi hermana! ¡También a su esposa!
Yaten tenia en ese momento una mente retorcida, tan fácil como decirle que el no era el padre, que lo dijo solo por evitarle mas dolor a Fighter, pero ver sufrir a Seiya de esa manera, era un deleite, que estaba dispuesto a saborear.
-Gimió como una gatita bajo mi cuerpo- canturreo Yaten.
Seiya se le fue a los golpes, pero el platinado ya estaba preparado.
Estaban en eso, cuando las fuerzas aliadas de la Luna y la Tierra arribaron a la atmosfera de Kinmoku, estaban perdiendo. Estaba claro que Uranus no pudo convencer a su soberana y evitar la guerra, era un punto de no retorno.
Seiya tuvo que sacar a Yaten, necesitarían a cuanto guerrero que pudiera empuñar una espada, su reino, su hermana, Serenity incluso, corrían peligro.
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Y fue algo curioso, justamente en ese momento, ambas reinas daban a luz, Fighter a un bebé `prematuro, pero que lloro fuerte, tenia el cabello platinado y sus ojos azules.
Mientras que la hija de Serenity, tenia el cabello negro y sus ojos azul cielo.
Venus estuvo al lado de Fighter.
Mientras que Uranus regreso como pudo con Serenity.
Finalmente, Kinmoku cayo.
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La reina Serenity nunca quiso a su hija, ¿Por qué iba a hacerlo ahora? Cuando pudo la uso como moneda de cambio para obtener más poder, dándola en matrimonio sin tomar en cuenta sus sentimientos, siempre fue una mentira que necesitaba una alianza con Kinmoku para defenderse, ella siempre pudo defenderse, y ahora viendo que Kinmoku era más fuerte, no podía quedarse con los brazos cruzados, nada garantizaba que esa alianza se respetara, solo un poder fuerte, solo eso era respetado.
Ambas reinas, recién paridas fueron llevadas ante la reina Serenity.
Así como el príncipe Seiya, Yaten, Venus, Uranus, Taiki…y cuanta persona no estuviera de su lado.
-Madre por favor, detén esto.
Imploro en gran llanto su hija, pero no conmovió el corazón duro de fría roca lunar.
-Me has decepcionado, eres una zorra, mira que revolcarte con ambos hermanos, sucia despreciable, no mereces ser mi hija.
Fighter miro a Seiya, este a Yaten, Uranus y Taiki no daban crédito a lo que estaba por suceder.
Los gemelos fueron llevados ante la reina, y sus criaturas también, Venus cargaba al hijo de Fighter, Uranus al hijo de Seiya.
-Aunque te detesto no puedo matarte, no con el cristal de plata, eres mi descendiente después de todo, pero si puedo matarlos a ellos- señalo a Fighter, a Seiya- elige a quien quieres que salve, tu esposa, o tu amante.
- ¡Madre como me pides eso!
- ¡Elige rápido o incluso matare a tu bastarda!
- ¡Usa una espada, ordena que me maten!
- ¡Yo soy la que decido! ¡Siempre te odie! ¡Desde que naciste me desplazaste en el corazón de tu padre! ¡Yo que fui su todo!
- ¡Estas loca! - grito Fighter.
La reina a grandes zancadas se acerco a la pelinegra y la abofeteo.
- ¡Déjala! - grito Seiya.
-Que interesante, ustedes no se odian, que interesante es el amor de estos hermanos, ¡pero ya me cansé, me volveré la soberana de la vía láctea, y este planeta será mi primera colonia! Y saben que…esto lo hare mas divertido. Encierren a mi hija con los gemelos, me gustara saber que se dirán por última vez, por lo menos uno de ellos dejara de respirar mañana.
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Era un gran castigo, por lo menos para Serenity y Seiya, Fighter estaba doblemente traicionada, no tenía palabras, no quería decir nada. Pero fue Seiya quien se armó de valor.
Se acerco.
-Hermana, perdóname, pero yo, me enamore de ella desde mucho antes…
- ¡Y porque no me dijiste!
Fighter se fue sobre su hermano, pero no a golpes duros, fueron golpes secos en su pecho, ni siquiera fuertes, le quería tanto, convivio con el desde antes de nacer, eran como uno mismo, y así igual su corazón fue entregado a la misma persona, dolía demasiado, solo fueron esos golpes secos, Serenity se agazapo en una esquina, ella se sentía la mujer mas ruin de la vía láctea. Los gemelos lloraron a mares, Serenity se contuvo, no supo de donde saco fuerzas, pero sentía que no podía ni respirar el mismo aire que ellos, su amor manchaba el amor de ellos, era indigna, pero no deseaba serlo, quiso ser digna de su amor, quería serlo, en verdad quería serlo.
-Porque no me dijiste- murmuro Fighter con voz entrecortada.
-Porque quería hacer lo correcto, y por idiota.
-Idiota, esa palabra te queda corta.
Fighter abrazo a Seiya del cuello, mientras que el tomo su cintura.
-Yo merezco morir mañana- declaro Seiya- te falle, perdóname hermana.
-Eso no puede ser perdonado tan fácil, pero, tampoco te odio, solo, solo necesito tiempo, pero creo que no lo tenemos, jamás imaginé que el cristal de plata en verdad existiera, creí que era una leyenda, no entiendo porque la reina de la Luna no lo uso antes.
-Porque apenas lo pudo dominar- declaro Serenity sin dar la cara, sentada en el suelo con los brazos abrazando sus rodillas- no creí que lo hiciera, nunca un monarca logro activarlo, seguro fue, su gran tenacidad.
Ambos hermanos se le quedaron viendo.
- ¿Amas a mi hermano? - pregunto la azabache.
-Si- respondió ella- pero también te amo a ti.
Fighter no supo que decir, su corazón se partía entre la tristeza y la alegría, ninguno de los tres hablo después, solo esperaban un milagro, pero uno de ellos moriría inevitablemente.
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En las afueras del castillo de Kinmoku, enfrente de sus súbditos, uno de los gemelos seria asesinado, a menos que Serenity siguiera sin decidir a quien elegir salvar, o incluso su recién nacida moriría si ella rehusaba decidir.
-Has tenido toda la noche para pensarlo, Serenity- la joven estaba postrada de rodillas enfrente de su madre, Uranus y Taiki eran custodiados, mientras que Yaten y Mina estaban con los bebés, abrazándolos en forma protectora, preparándose, incluso para lo peor- ¿Ya decidiste hija? - pregunto en tono dulzón, todos tildaron de loca a la reina por eso, le hablaba con ternura a su hija, mientras preguntaba a quién debía matar.
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Seiya y Fighter estaban atados a unas cruces.
-Hermana, si pudiera, si fuera posible librarnos de esto, en verdad, solo a ti podría confiar el amor de Serenity.
Fighter intento sonreír.
-Yo estaba por decirte lo mismo.
- ¿Tan rápido me has perdonado?
-No, y juro que, en otra vida, seguiré peleando por el amor de esa mujer.
-Estamos a mano.
Hubo un silencio sepulcral, hasta que…
- ¡Ya he decidido! - grito Serenity- ¡vete al infierno, madre!
Se lanzo sobre ella, pero la reina invoco al cristal de plata, en contra de su hija, pero nunca conto con que el cristal tomaría su propia elección, su poder no solo tomo la vida de la reina, también se llevo a la hija, incluso más, cada soldado del sistema solar fue reducido a cenizas, terminando así con la amenaza.
Fighter y Seiya gritaron, imploraron, Taiki y Uranus los liberaron, corrieron donde hacia unos minutos estuviera parada Serenity, aun quedaba parte de su esencia, incluso escucharon unas últimas palabras.
"Los amo".
Seiya consoló a Fighter, se habían quedado sin ella, juraron no amar a nadie más, solo les quedaba esperar.
No importaba cuando tiempo, pero lo harían.
…
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-No hubo un mejor reinado en Kinmoku, que el de los gemelos, su…-unos ronquidos evitaron que la maestra siguiera su explicación- ¡Señorita Tsukino! ¡Afuera!
Serena era una chica de preparatoria, aunque seguía comportándose como una niña, Kinmoku era su hogar, vivía con sus padres, una vida feliz y alegre, salvo que ella, no era una chica ordinaria, era una Sailor Star Light.
Mina y Lita eran sus mejores amigas, y ambas eran sus compañeras de batalla.
-Veo que volvieron a sacarte- dijo Mina- lo cual es bueno, tenemos visitas del espacio exterior, ¡vamos!
Las tres se transformaron, una vez hecho, se movieron a las afueras de la ciudad.
-Fue como una lluvia de estrellas- declaro Lita- pero no lo era.
Corrieron con sus trajes negros y botas largas, había un punto destellante en el bosque, Serena sintió que algo que estaba esperando desde hacia mucho tiempo estaba por suceder. Cuando el brillo se disipo, una figura se levantó, era un hombre, de larga coleta azabache, con vestiduras de príncipe, cuando los ojos zafiro se cruzaron con los de azul cielo, lo supieron.
Por fin, te encontré.
Y no fue solo Seiya o Serenity, era la tercera persona escondida dentro suyo, Fighter también había venido, y al parecer, ya todo estuvo bien, tal como desearon desde hacía muchos siglos.
La espera había terminado.
Fin
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Pues hasta aquí, en verdad crei que no la terminaría, pero lo logre, me divertí y estrese a la vez, y por eso esta historia será mi ultimo reto, no volveré a entrar a un reto a menos que termine todas mis historias, me siento mal, porque le agarro cariño a los fics y quiero desarrollarlos mas, pero con el tiempo encima nomas no.
Espero que te haya entretenido, al final no quería dejar a Serena con nadie, pero mi corazón de pollo casi siempre gana.
Gracias por los comentarios, valen mucho para mi.
