El día para empezar el viaje llegó. Según Adrik el viaje duraría cerca de diez días. El grupo de sables se despertó a primera hora para empezar el viaje.
Ya era aproximadamente el medio día cuando Shira dijo algo.
Shira: Creo que nos estás ocultando algo Adrik.
Adrik: ¿De qué hablas?
Diego: Tal vez es por qué quieres que vayamos al lugar donde vive el sable que en algún momento intenta matar a mi pareja.
Shira: Exacto, tienes que decirnos que nos ocultas.
Adrik: Está bien, ¿recuerdas a Pacem verdad?
Shira: Claro que sí, era tu mejor amiga, y además, la única que me comprendía. ¿Y que tiene que ver eso con todos nosotros?
Adrik: Cuando nuestro padre me ordenó buscarte, yo seguía volviendo al valle donde estaba la manada cada semana, en ese tiempo nos volvimos más cercanos. Pero…., papá la llevó al calabozo, en las partes más altas de las montañas hace unos 10 meses. Dijo que si no regresaba contigo en menos de un año, él… la iba a… asesinar.
Luego de eso Adrik sacó una pequeña lágrima de uno de sus ojos. Diego caminó hacia él y puso una pata en su hombro.
Diego: Oye, sé que se siente que alguien que aprecias esté en peligro, créeme me pasó cuando Shira me salvó en la isla. Lo que impone es que tenemos ahora que llegar a tiempo a ese lugar.
Adrik: Está bien, y gracias.
Después de esto, el grupo siguió caminando por el resto del día.
Salto en el tiempo (diez días)
Era de mañana y los sables ya habían desayunado, Diego y Shira pensaban que iba a ser otro largo y aburrido día de caminata, pero Adrik dijo algo que los dejó tranquilos.
Adrik: Estamos a media hora de llegar con la manada.
Diego: Eso es lo de menos, aún no sabemos si su padre intentará matarnos.
Adrik: Yo tampoco lo sé, pero todos nos protegeremos uno al otro.
Shira: Cuenta con eso hermano.
Al llegar a lo que parecía un río que atravesaba dos montañas, el único que se sorprendió fue Diego, pues vio desde lo lejos que dentro de las montañas aparecían unas cuevas, los sables más pequeños estaban jugando cerca del río y los más adultos conversaban, pero lo que causaba más impacto era que en el centro de todo y dónde acababa el rio, se ubicaba una cueva mucho más grande que las otras.
Mientras más avanzaban, los sables que yacían cerca miraban con desconfianza a los tres que habían llegado.
Diego: ¿No habían mencionado ustedes que su padre era el alfa?
Shira: Sí, pero han pasado siete años y tal vez ya no me recuerden.
Adrik: En cuanto a mi, se supone que debía haber empezado a buscar a Shira desde hace 5 años, por lo que no podía dejar que los que vivían aquí me descubrieran o habitarían a mi padre de que no lo había obedecido.
Al llegar a la entrada de la cueva más grande, fueron recibidos por dos sables de piel negra.
Sable A: Heredero Adrik, su padre lo esta esperando adentro.
Los tres sables entraron a la cueva mientras eran conducidos por los dos sables. De pronto se encontraron con un pequeño asiento similar a un trono al final de la cueva.
???: Más te vale traerme a quién te ordené hijo.
El grupo pareció sorprenderse y asustarse por el grito del sable desconocido, salvó Adrik que respondió.
Adrik: Padre aparece de las sombras.
De pronto, un sable gris oscuro de aproximadamente 40 años apareció detrás del asiento. Este era el Alfa y parecía intimidar a los sables que estaban dentro de la sala, en especial a Shira, quien expresaba mucho miedo y estaba detrás de Diego.
Alfa: Shira… ¿eres tú en verdad?
El Alfa, que al inicio de mostraba serio y frío, ahora parecía más sensible luego de ver a su hija.
Shira: Hola padre…
Bueno asi acaba este capítulo, por cierto este mes tal vez actualize más seguido. Otra cosa, si tienen alguna idea para esta historia recuerden que pueden comentar acerca de estas, yo intentare tomarlas en cuenta. Asi que hasta la próxima (tal vez en dos días)
