Hola chicas y chicos, aquí tienen la siguiente parte, y gracias a todos por seguir apoyándome, aunque… me cueste trabajo seguirle un buen paso a la historia, ya sabes por qué, Vegeta es un personaje no tan complejo, pero si un poco confuso de relatar ya que la mayoría del tiempo esta enojado, entrenando, con deseos de matar a Goku, superarlo, aniquilarlo, bla bla bla… y eso que es su amigo XD.

Aquí están las razones por las que me tardo tanto.

80% De la culpa : soy un grandísimo huev*n (enserio hehe)

20% De la culpa: cuando me siento a escribir, mi jodida mente se queda tan blanca como la hoja de Word en la que voy a plasmar mis palabras. No se si a otros escritores les pase, pero si alguna vez les ha sucedido, saben que eso es demasiado molesto :')

Una vez mas, les debo una disculpa a mis amigos, en especial a Zero Link, el escritor que me da de tablazos en la espalda cuando me pongo a flojear para escribir jejeje. (Aunque no lo creas, eso me motiva mucho, gracias amigo).

En fin, espero que les guste.

My Little pony y Dragón Ball Z no me pertenecen, solo hago esto por diversión, nenes.


DISCORD.


El sol se estaba alzando rápidamente por entre las montañas, hasta tocar un determinado punto que daba a 90 grados en el cielo, brindando una luz carmín, naturalmente señalando el amanecer de un nuevo día. El saiyajin sintió como la calidez del cuerpo celeste se posaba sobre su cuerpo, sus ojos se abrieron a un paso normal, rápidamente recobrando sus cinco sentidos.

Todo parecía tranquilo a su alrededor, mas sin embargo no para él, ya que cada amanecer le recordaba cada día que estaba pasando alejado de la tierra, en un planeta del cual aún no tenía información muy sólida, salvo por algunas pequeñas deducciones propias. Suspirando tranquilamente se alzó apoyando sus manos en el suave pastizal que la noche anterior le había servido como cama, tomó un pequeño respiro y cerró sus ojos, concentrándose, rápidamente todo se volvió oscuro a su alrededor, solo el latir se su corazón se escuchaba débilmente en sus oídos, era un silencio que para muchos sería incómodo o en el peor de los casos, enloquecedor.

Frunció ligeramente el ceño, tratando de concentrarse con más fuerza, aunque fuese claro que estuviera sucediendo lo contrario. Ya varias veces le había dicho Kakarotto que la meditación no se podía forzar de esa manera, pero ya estaba harto, harto de este planeta, harto de esos equinos insolentes que lo estaban hostigando, harto de todo. No, tenía que concentrarse, pensar en la situación en la que se encontraba solo empeoraría su enojo.

Dos…cinco…quince….veinte…. treinta minutos, y aún no conseguía lo que necesitaba, tomó otro respiro profundo, para volver a comenzar y al mismo tiempo, helar la sangre que corría hasta su cerebro.

Demonios… por qué es tan difícil conseguir comunicarme con el gordo estúpido de kayosama. Pensó, frunciendo más el entrecejo y apuñando sus guantes casi destrozados. —Ahora que lo pienso mejor, ni Kakarotto podía comunicarse a voluntad con él.

Cansado de no conseguir frutos en su meta, abrió los ojos y de nuevo, toda la oscuridad se a su alrededor se difuminó, devolviéndolo al bosque donde se encontraba, miró detrás de él, divisando a miles de kilómetros de distancia la pequeña cúpula del castillo tan extraño que había divisado de aquél lugar de donde salir de aquél lugar donde despertó. Permaneció un par de segundos, observando detenidamente, pensando un poco su plan.

Si estaría atrapado en este lugar, lo haría sin estar viviendo problemas, después de todo, estaba muy lejos de su planeta, nadie se daría cuenta, sí, ahora todo parecía ser mejor, la idea de esclavizar el planeta no sonaba tan mal, pero no podía hacer eso, no ahora. La otra idea que tenía en mente era volver de nuevo allá, demandar una mejor "hospitalidad".

—Oh jojojó!... pero miren a quién tenemos aquí!. —Escuchó una voz burlesca a sus espaldas, que rápidamente lo sacó de sus pensamientos, y lo hizo subir la guardia.

El saiyajin de melena erizada giró su mirada de izquierda a derecha detenidamente.

—Dónde estás!. —Demandó saber, alzando los puños a la altura de sus hombros. —Da la cara.

—Oh… que ya nadie sabe hacerlo de la manera divertida?. —Se escuchó de nuevo aquella voz aguda, sin perder su tono burlesco. —Oh vamos "vegeta"… no seas tan amargado.

El saiyajin de melena erizada abrió ligeramente los ojos, mas no mostró su impresión ante el enemigo, manteniendo un rostro frío y calculador.

—Ya me han contado un poco de ti, mi queridísimo mono lampiño. —A este punto, Vegeta dejó de buscarlo con la mirada, relajando un poco la postura.

—Enserio?. —Preguntó con una voz casi igual de altanera que su enemigo aún desconocido. —Y dime, qué es lo que se cuenta de mi.

—Pensé que saltarías a la acción desde el comienzo. —Le contestó la voz. —Pero bueno, ya que insistes en saber… —

Vegeta dirigió rápidamente su atención a un árbol que se encontraba detrás de él, el cual se comenzó a deformar, arrancando sus raíces del suelo y usándolas de apoyo, dándose una forma semi humanoide, pudiendo articular casi todos los movimientos de un ser vertebrado, al guerrero de melena erizada le vino rápidamente a la mente el recuerdo de Janemba, aquél monstruo con poderes mágicos y cósmicos con los cuales podía burlar cualquier ley existente en el universo.

—Antes que nada, mi nombre es Discord, el rey del Caos, el inmortal draconequus, el… —Fue interrumpido por Vegeta.

—La cosa mas ridícula que eh visto en mi vida. —Dijo el saiyajin, frunciendo ligeramente el seño.

—Hmm… déjame decírtelo de una manera resumida, ya que no tengo todo el día. —Dijo el árbol humanoide. —Aunque así lo quisiera para seguir haciendo bromas… —Murmuró por lo bajo.

El árbol movió un brazo de sus ramas e hizo asimilar dos dedos, los cuales chasqueó, envolviéndolo a él y al extraño ser de cabellera erizada, en una pequeña realidad diferente de color naranja con círculos amarillos.

—Ehjem… ciertas princesas del orden y la armonía. —De pronto, aparecieron las equinas que Vegeta reconoció al instante frente a él, solo que estas estaban hechas de papel. — Desesperadas porque alguien les pateó sus bellos flancos con tanta elegancia y sutileza, que casi hubiese parecido que fue una buena actuación del elenco de mejores actores de Ponywood. — De pronto, apareció una pequeña imitación de Vegeta, el cual comenzó a golpear a las princesas, hasta hacer ver que estas se encontraban desmayadas en el suelo.

Vegeta mirada con ligera impresión toda la estupidez que estaba sucediendo ante sus ojos, quizás en otra ocasión hubiera explotado todo el lugar a mil kilómetros a la redonda en donde se encontraba.

—Así que, no les quedó otro remedio, mas que venir a pedir un poco de mi ayuda. —Finalizó el árbol, chasqueando de nuevo los tallos de madera, provocando que todo volviera a la normalidad. —Por lo cual nos hemos reunido en estas condiciones, mi querida bestia de la cuál aún no tengo idea que seas.

El saiyajin soltó una pequeña carcajada, cruzándose de brazos.

—Ya veo, no sé que me impresiona más, le hecho de que tus habilidades sean extrañas, pero interesantes, o… —Pronunció mas su sonrisa. —El hecho de que esas equinas te estén usando como su arma para venir a atacarme.

De pronto, una pequeña luz destellante iluminó el árbol humanoide, desvaneciéndose lentamente para en su lugar, dejar ver a un draconequus, con una ceja arqueada y una media sonrisa de lado.

—Jaja, qué curioso, la última vez que estuve en esta misma situación, casi termina en una catástrofe. —Comentó el ser mágico. —Y no es que no lo haya disfrutado, solo que… —Rápidamente fue interrumpido por el saiyajin.

—A mi no me interesan tus idioteces, fenómeno. —Masculló el guerrero, dejando caer los brazos a sus costados. —lo único que se, es que si no te largas inmediatamente, te arrepentirás. — Advirtió, colocándose en su pose de batalla.

El draconequus chasqueó sus garras de león, apareciendo con una armadura, escudo y espada de caballero.

—Después de todo las princesas no se equivocaron. —Comentó de manera juguetona el draconequus. — Eres una creatura muy temperamental, tendré que cambiar eso un poco. —Chasqueó sus dedos y reapareció nuevamente sin la armadura, cruzándose de pata/garra, con una sonrisa confiada.

El saiyajin afiló mas su mirada, pudiendo penetrar en el alma caótica de la creatura mágica frente a él, hizo un pequeño análisis mental, sabía que esta cosa tenía mucho más potencial que las equinas a las que se había enfrentado anteriormente, posiblemente su poder podría ser equivalente a la de un Freezer en su primera forma, y en resumen, otro estorbo más que trataba de desafiarlo a él, el príncipe Vegeta, el guerrero mas temible del universo. Esto era suficiente, su paciencia se había agotado, se portó muy tolerante, dando advertencias de que no lo siguieran molestando, pero al parecer esas equinas querían hacer todo lo posible por deshacerse de él, y a juzgar por lo que estaba viendo, solo descansarían hasta verlo muerto.

Qué mal que eso no sucedería.

—Hmm… ahora lo entiendo. —Comentó el saiyajin, entrando en un estado mas profundo de concentración. — Al parecer tus amigas equinas no entendieron el mensaje, ya me había topado con creaturas tercas como estas, que solo entienden por la fuerza. —Sus ojos bailaron en un pequeño brillo, que solo lograba darle un aspecto aún mas intimidante.

El draconequus solo bostezaba, tomando un vaso de chocolate, mientras que miraba un reloj de bolsillo.

—Yo lo sé mejor que nadie, mi querido mono. —Anunció el draconequus, añejando su voz en un nivel más serio. — No desaprovecharé esta oportunidad para traicionar a las princesas de nuevo.

—Ah… así que fuiste un traidor. —Vegeta rió entre dientes. —Ya me imaginaba que un poder como el tuyo no podría ser domado tan fácilmente.

—Tonterías. —El draconequus chasqueó la lengua, adoptando de nuevo una sonrisa altanera. —Nadie me ha domado, es solo que elegí usar mi magia para otros motivos, un poco diferentes a mi naturaleza me atrevo a decir. —Sus ojos adquirieron un pequeño brillo. —Pero no me puedo quejar, Fluttershy y Celestia valen la pena el sacrificio.

El saiyajin hizo familiar ese nombre, si lo recordaba bien, fue la equina con alas que curiosamente nunca se trató de interponer y mucho menos, molestarlo en su camino, por el contrario, lo ayudó.

—Entonces, veo que compartimos algo en común. — Confesó el guerrero de cabellera erizada, con un tono causal. —Esa equina es la única garantía de que aún no halla bolado en pedazos este ridículo planeta.

—Jaja, antes de que lo pudieras hacer, ya te habría convertido en una flor. —Comentó el draconequus. —No estás excluido de mis capacidades caóticas, querido.

—Hmm hm hm… eso me parece excelente, de lo contrario. —A este grado, el saiyajin podría cortar icebergs enteros solo con la mirada. —Esto no sería divertido.

—Efectivamente, mono. — Discord, por un momento miró al saiyajin, examinando su interior, cada parte de su anatomía, gracias a su visión de rayos X. —Bueno, no hay de que preocuparse, eres un animal como cualquier otro.

—Antes de comenzar, déjame darte un pequeño detalle para borrarte esa sonrisa. —El saiyajin sonrió ligeramente. — Será mejor que te esfuerces, ya que, después de matarte, iré tras esas princesas, y lo que de ahí proceda, está mas allá de tus pesadillas.

—Uff, cuanta maldad. —Dijo el draconequus, tratando de mirarse intimado. —Si tan solo entendieras que nada de eso sucederá. — Chasqueó sus dedos, provocando que el saiyajin escupiera un puñado de mariposas. —Ves?, tus palabras son tan suaves como un par de mariposas.

El saiyajin fue tomado por sorpresa, no se equivocaba al haber pensado que esta cosa no era normal, por otra parte, su furia estaba en la temperatura mas alta del termómetro, su confianza le dejó ser tomado por sorpresa, no volvería a suceder.

—Te arrepentirás de haber desafiado al príncipe de los saiyajin!. —Exclamó furioso, mientras un par de venas se marcaban sobre sus músculos.

—Deja de charlatanear, yo soy el único que lo hace con gracia por estos lugares. —Discord frunció el entrecejo, adquiriendo una sonrisa maligna por defecto. —Un príncipe eh?... después de todo, tendré el placer de desquitarme con alguien que lleva ese título, sin traicionar a Equestria, este debe ser mi día de suerte. —

—Que sea así entonces. —Vegeta se vio envuelto en un aura de Ki color blanco, que lanzaba ondas de aire agresivas a su alrededor, levantando un poco de polvo en el proceso.

—Qué es eso?, acaso nuestro querido mono decidió iluminar un poco las cosas?. —Preguntó el draconequus con tono burlón.

—Hm hm, solo le daré un poco de luz a tu muerte. —Masculló el saiyajin, preparándose para atacar.

El draconequus alzó su garra, a punto de zarpar sus dedos, el saiyajin reaccionó al instante con un parpadeo, reapareció enseguida de él, atrapando su zarpa en el aire, Discord abrió sus ojos sorprendido, era claro que no se dio cuenta de nada, ya que ni siquiera había parpadeado. Vegeta comenzó a aplicar presión en la extremidad del reinante del Caos, sintiendo como la carne era aplastada junto con el hueso. El draconequus reaccionó soltando un chillido de dolor, no podía mover su pata de león, el dolor no disminuía, cada segundo transcurriendo era un aumento más en ese firme agarre del cual estaba prisionero. A la velocidad que su cuerpo le podía responder, alzó su garra de águila, chasqueándola inmediatamente, lo que hizo que se convirtiera en agua, deslizándose rápidamente en el suelo.

Vegeta estuvo atento de esto, sus ojos estaban estáticos sobre el líquido que se volvía materializar frente a él en una forma sólida, sonrió ligeramente, justo como lo esperaba, tenía habilidades muy extrañas y fuertes, pero su poder era una burla para siquiera ponerlo tenso, aún así, no dejaría caer su guardia, ya había aprendido de Kakarotto que eso nunca resultaba en nada bueno.

El draconequus, aún con una mueca de dolor se teletransportó detrás del saiyajin y lo encerró en una burbuja verde, el saiyajin miraba atento a su alrededor, moviendo sus dilatados ojos a una velocidad inalcanzable, apuñó su mano y de ella comenzó a destellar una energía azul, la cual lanzó hacia la barrera que lo tenía preso, pero para su sorpresa, la energía rebotó y se estrelló contra él, provocando una pequeña explosión.

—Jaja, eres muy peligroso, pero divertido. —Comentó el draconequus, aún quejándose mentalmente por el dolor de su extremidad. — Justo como yo.

De pronto, la esfera verde de magia que contenía preso al guerrero comenzó a ampliarse rápidamente, brillando en una luz cegadora, el draconequus arqueó una ceja confundido, chasqueó sus garras pero no la burbuja no respondía a sus comandos, lo cual lo enajenó un poco mas.

—¡AAAAAH! . — Se escuchó el grito del saiyajin desde dentro.

La burbuja explotó, lanzando pedazos de magia ácida que caían alrededor, perforando el suelo y todo lo que se interpusiera a su paso. En el lugar quedó una nube densa de polvo color azul, lo que le impedía ver con claridad al draconequus, quien con un gesto molesto se encontraba atento a lo que sucedía, pensó que ya se había deshecho del mono lampiño.

¡ZIIIUUMM!. El draconequus abrió los ojos enormemente, al ver que un rayo de energía se aproximaba a él rápidamente, sus ojos si podían seguirlo, mas sin embargo su cuerpo no podía responder a la misma velocidad, alcanzó a quitar gran parte de su cuerpo del camino, pero su pata de león fue cegada por el ataque, haciendo un corte perfecto.

La nube de polvo se difuminó, dejando ver al guerrero de cabellera alborotada, con apuntando con sus dedos índice y medio en su dirección, al reinante del caos no le tomó mucho adivinar que el rayo de energía había salido de sus dedos. Pudo ver el rostro del saiyajin, su mirada afilada y su sonrisa burlesca lo hicieron enojar rápidamente.

—Este juego ya no es divertido. —Anunció Vegeta, dejando caer la extremidad a su costado, comenzando a caminar hacia él. —Podría decir que eres alguien patético.

El draconequus soltó un rugido furioso de dolor, al parecer, ni el mensaje de sus nervios a su cerebro había llegado tan rápido, para hacer presente el dolor de su pata amputada. Vegeta apareció a unos pocos centímetros de él, tomándolo nuevamente por sorpresa.

—Eres un mono maleducado. —Masculló Discord, al mismo tiempo que tomaba su pata de león con su garra de águila. — No juegas limpio.

La extremidad del draconequus se pegó mágicamente al cuerpo del reinante del Caos, dándole otra sorpresa al saiyajin.

—Pelear contigo no tiene sentido, no sabes nada en el combate. —Sonrió ligeramente. —Hasta esas princesitas me dieron una mejor pelea.

El draconequus lanzaba humo por sus narices, notablemente furioso. En un rápido movimiento, aunque lento para Vegeta, llenó sus pulmones con oxígeno y disparó una potente llama de fuego contra Vegeta, el cual se cubrió el rostro con sus brazos por reflejo. La llama lo envolvió hasta consumirlo y desvanecerlo completamente. Minutos después, Discord dejó de lanzarle fuego, para poder tomar oxígeno de nuevo, lo cual provocó que las llamas se extinguieran inmediatamente.

El saiyajin seguía ahí, cubriéndose el rostro, con los guantes blancos totalmente incinerados, y su traje azul quemado de algunos lugares, destrozándolo más de lo que ya estaba.

—Ya tuve suficiente de tus estupideces. —Masculló Vegeta, envolviéndose nuevamente en el aura de Ki blanco.

Apareció frente al draconequus, quien aún se encontraba tomando grandes cantidades de oxígeno, disparó su puño izquierdo a su estómago, cerrándole el canal que dejaba pasar el oxígeno a sus pulmones, noqueándolo inmediatamente. El cuerpo del draconequus se desplomó en el suelo, levantando una pequeña colina de polvo, que se desapareció al ritmo del aura danzante que recubría el cuerpo de Vegeta.

—Vaya, eso fue fácil. —Pensó el saiyajin, iba a relajar su postura cuando sintió una leve alteración de corriente en el aire, sus ojos se dilataron rápidamente, su cuerpo se movió más por propio instinto que por razonamiento, sus mirada pudo apreciar como un rayo de energía pasaba por su lado, en cámara lenta.

Sintió otra acumulación de energía del lado izquierdo aproximándose, esta vez, pudo ver claramente como el ser al que supuestamente había dejado inconsciente se encontraba a pocos centímetros de su rostro, con las garras afiladas de león a punto de clavarse en su rostro.

—Te tengo, mono. —Pensó Discord, sonriendo en cámara lenta.

El saiyajin liberó una potente onda expansiva, que frenó en seco al reinante del caos, quien comenzó a retroceder rápidamente, girando en el aire sin poder controlarse por la enorme potencia con la que estaba siendo expulsado. Chasqueó sus garras rápidamente, creando una nube de chocolate más adelante, con la cual amortiguó el impacto, saliendo un poco ileso del ataque, aunque aún le giraban los ojos, señal de que su sentido del equilibrio había sido perturbado.

Vegeta observaba con asombro, como el cuerpo, el cuál creyó que había noqueado se desvanecía en polvos mágicos y brillosos. Arrugando un poco su mirada alzó sus ojos negros hasta donde se encontraba el verdadero draconequus, claramente impresionado.

—Esta cosa puede no saber nada acerca de un combate, pero tiene talento al ser escurridizo. —Pensó el saiyajin, frunciendo de lado su boca. —

—Qué sucede!. —Gritó Discord mentalmente. —Cómo es que se escapó tan fácil de mi plan, nadie es tan rápido para reaccionar de esa manera!. —Su frustración era poca, aún le quedaba un haz bajo la garra, y estaba seguro de que este último no fallaría.

—Dime, dragón. —Vegeta sonrió ligeramente. —Estas entrando en la desesperación?.

—Por supuesto que no, querido. —Dijo Discord, con una sonrisa confiada. —Tengo dos o mas trucos con los cuales estoy seguro que te venceré, aunque aún estés jugando0.

—Qué estás esperando?. —Preguntó el saiyajin, cruzándose de brazos. —No me hagas tomar la iniciativa.

El draconequus planeó todo rápidamente y con una sonrisa maligna, alzó su pata, cuando comenzaba a chasquear los dedos.

¡PUUUUM!

Discord abrió los ojos como platos, bajando pesadamente la miraba hasta su pecho, para ver como Vegeta tenía enterrado su puño derecho en su estómago, crujiendo su estómago, el impacto fue tan rápido y severo, que su cerebro aún no registraba las señales que mandaban sus pulsaciones nerviosas, motivo por el cual aún no sentía dolor, solo como es que todo su aire salía disparado como bala desde sus pulmones, hasta su boca, convirtiéndose accidentalmente en una llamarada color carmín.

El reinante del Caos y el desorden cayó sobre sus incompatibles patas, para después cerrar los ojos, y como una hoja recién caída de un árbol, desplomarse suavemente sobre la tierra. Vegeta retrajo su extremidad del aire donde aún la tenía suspendida, con su mirada neutra perdida al frente en la infinidad de árboles que conformaban ese bosque. Alzó ligeramente la mirada, extrañamente, el sol hacía movimientos un poco bruscos y repentinos, casi como si fuese controlado por alguien.

No le parecía extraño, después de todo nada en este planeta era normal, no para él. Bajó la mirada para ver el cuerpo de Discord, aún inmóvil en el suelo, por lo que observaba su respiración se había regulado un poco, lo que daba señas a que seguía vivo, eso era bueno, ya no quería mancharse las manos con más sangre inocente, aunque esas equinas lo estaban empujando a los límites, e incluso él sabia que eso no era bueno para nadie.

—No te equivocabas, solo estaba probándote. — Lanzó las palabras al aire, pues sabía de sobra que aunque le estuviera hablando a Discord, este no podía escucharlo. —Hice a un lado mi percepción para darte ventaja, pero al parecer los sujetos poderosos como tú y Kakarotto tienden a confiarse demasiado, una gran desventaja a la hora de pelear. —Comentó de nuevo, en el ligero silencio que poco a poco era remplazado por el soplar de las hojas de los árboles.

—A tres días de haber despertado, mi fuerza todavía no se recupera. —Pensó, observando de nuevo en la dirección donde se encontraba aquél curioso castillo, justo como lo estaba haciendo antes de ser emboscado por el draconequus.

Comenzó a levitar lentamente hasta quedar a una gran altura, al nivel de las nubes que se encontraban más abajo en el cielo, en un destello grisáceo se envolvió en el aura de Ki blanco, para después comenzar a volar en dirección a aquel lugar.

****Dbz&Mlp****

—Princesa Luna, está segura de lo que vio?. —Preguntó una entre agitada princesa Twilight, aún sin poder creer la confesión tan cruda de la yegua lunar.

—Me temo que las palabras fueron claras. —Respondió Luna, mirando a las portadoras del rainbow power, su hermana, y a la princesa del amor junto a su esposo. —El confesó en su sueño que era un príncipe.

—Pero no lo entiendo. —Comentó Twilight, la frustración iba en aumento. —Qué hace un príncipe fuera de sus territorios, al parecer Celestia tiene razón, los motivos por los que él se encuentra aquí no son para nada amistosos. —Concluyó, mas para si misma que para los presentes junto a ella.

—Es eso claro. —Dijo Luna, su rostro neutro cambió a uno ligeramente oscuro. —Pero… hay algo más.

—Hermana?. —Celestia la miraba intensamente, con un claro gesto de mortificación, se sentía un poco insegura, aunque los guardias de todo el reino estuvieran flanqueando el castillo, como si de una prisión se tratase.

Luna soltó un suspiro pesado, un poco mortificante para los demás ponis.

—Mencionó que sus relativos habían sido asesinados, entendí que su raza había sido exterminada por completo, no queda nadie mas que él. —La mirada de Luna adquirió un ligero brillo. —Al parecer, y no estoy muy segura, pero tengo la certeza de que ese es el motivo por el cual se encuentra en nuestro reino.

La confesión fue sumamente alarmante para todos, tanto que sus rostros se habían descompuestos en su enorme sorpresa, Fluttershy cada vez se ponía mas incómoda en la sala, al igual que sus amigas, Celestia de pronto sentía que no podía seguir en ese lugar, exponiendo a sus súbditos y a las demás princesas, lo sentía en su piel, como descargas eléctricas que erizaban todo el pelaje de su cuerpo, en las paredes podía ver lo que sería el lugar de una horrible masacre.

Luna trató de mantenerse firme, pero la pesadez de sus propias palabras le obligaron a aflojar su postura, para tomar un poco de aire y calmarse.

—Princesa Celestia. —Habló por primera vez el capitán Shinning armor. — Si este es el caso, es necesario movilizar a nuestras tropas inmediatamente. —Giró lentamente su mirada a Luna. —Su majestad, no se si es mucho pedirlo, pero necesito que me deje tomar el mando de sus guardias lunares, mi equipo de inteligencia tiene una estrategia de emergencia para esta situación.

—Absolutamente no!. —Exclamó con voz histérica la princesa Cadance. —De ninguna manera permitiré que la vida de mi esposo y la de nuestros soldados sean tomadas en vano.

—Cadance… — La voz del semental era firme, pero suave. Pensaba en decirle que no había otra opción, pero fue interrumpido por Celestia.

—Capitán Shinning armor, me veo en la necesidad de negar absolutamente todas sus peticiones. —El semental la volteó a mirar con ojos grandes de impresión. —Ustedes no podrán con un enemigo de este calibre, solo yo y las demás princesas podremos detenerlo.

—Pero, su majestad, yo. —

—Ya has escuchado a Celestia, Capitán, sus peticiones han sido negadas. —Secundó Twilight, mirando con el ceño ligeramente fruncido a su hermano mayor.

Todos, incluso Celestia la miraron con absoluta sorpresa, jamás pensaron en ver que la mas novata princesa pudiera llegar a tomar las cosas hasta este nivel. Shinning armor, mas allá de verlo como una sorpresa, pudo apreciarlo en los ojos de su hermana, como se llenaban ligeramente de agua, y como es que su boca vacilaba ligeramente, así entiendo que más que como una princesa, le estaba suplicando, no ordenando que no lo hiciera, como la hermana menor la cual lo apreciaba demasiado para ponerlo en riesgo.

Qué irónico, pensó el semental.

—De acuerdo, pero no por eso me quedaré aquí sin hacer nada, eso lo debe entender, princesa. —Le dijo a Celestia, la yegua alicornio lo miraba con ojos serenos, pero firmes.

—Entiendo perfectamente, capitán. —Dijo Celestia. —Por lo que tu tarea será resguardar a las ponis en Canterlot, vayan inmediatamente, protejan a toda costa esta ciudad.

—Entendido, su majestad!. —Exclamó el capitán, con una sonrisa complacida en su rostro, saludando y desapareciendo a un trote normal detrás de la puerta, son sin antes hacer una ademan para despedirse de su esposa y su hermana menor, quienes le sonrieron para motivarlo.

—Princesas, dejen esta tarea en mis cascos. —Dijo Twilight, ganándose la atención de todos. — después de todo, es nuestra culpa el que todo este alboroto sucediera.

—Eso es, le daremos su merecido a ese cobarde. —Exclamó Rainbow Dash, golpeando el aire con sus cascos.

—Eso tampoco lo puedo permitir. —Se opuso Celestia, alzando su rostro con clase y elegancia. —Nosotras somos princesas, nuestro deber es el de proteger y velar por esta nación, todas trabajaremos en equipo.

Hubo un pequeño silencio, en el cual las cuatro alicornios asintieron, dándose una cálida sonrisa.

—Solo espero que Discord este bien. —Murmuró Fluttershy, las lágrimas en sus ojos reflejaban la enorme preocupación por su amigo draconequus.

—Él estará bien, después de todo, es una de las defensas mas poderosas de Equestria. —Le aseguró la alicornio de pelaje blanco, dándole una sonrisa cálida.

De pronto, una colina de aire frío corrió por detrás de la nuca de la princesa Luna, haciéndole abrir los ojos enormemente, esa magia tan poderosa que llegaba a captar de manera sofocante solo podía ser de aquel príncipe que la derrotó en el mundo de los sueños, al parecer nadie mas que ella lo había notado.

—No hay tiempo!, él está… —No terminó la frase, ya que una vitrina de la habitación donde se encontraban estalló por completo, obligándoles a todas las yeguas a cerrar los ojos y cubrirse con su magia/alas/cascos, para evitar salir heridas.

—Al parecer, han ignorado mi advertencia. —Escucharon las palabras, con una voz tan sádica y malvada que les erizó la piel por completo.

Las princesas y las mane 6 se reincorporaron lentamente para quedar frente a frente con el ser que tantos problemas y pesadillas les estaba dando. Fluttershy abrió sus ojos alarmada, si él estaba aquí solo significaba una cosa.

—¡DISCORD!. —Vociferó en un casi llanto, mientras las lágrimas resbalaban por sus suaves mejillas amarillas. —Qué le hiciste a… mi amigo. —Murmuró, con el dolor de su pecho en aumento.

El saiyajin la miró con un rostro neutro, apreciando cada gesto que mostraba, desde sus pequeñas y frágiles cascos amarillos, hasta el agua que danzaba y caía por sus ojos. Como saiyajin, nunca experimento esos sentimientos, sus compañeros, al igual que él, eran sanguinarios y les gustaba matar, en aquél momento pensaba que los sentimientos no eran mas que un estorbo.

Pero todo cambio cuando él tuvo una familia, entendió el dolor que se siente al ver a tus seres queridos en peligro, o verlos sufrir, tal es el caso cuando peleó contra Majin Buu, la primera vez no pudo derrotarlo, y no pudo protegerlos, supo entonces que ese fue su castigo por haber sido tan cruel con aquellos seres.

Definitivamente, no volvería a cometer esos errores, aunque, estas equinas necesitaban una lección, necesitaban saber quién era el príncipe de los saiyajin, necesitaban entender, con dolor.

—Luna, Twilight, Cadance!. —Comandó Celestia, poniéndose rápidamente en pose de combate. —Esta vez somos cuatro, no tienes oportunidad, ríndete. —Presionó, golpeando la tierra con un casco.

El saiyajin arqueó una ceja, dando un salto para caer dentro del salón, a unos cuantos metros de ellas.

—Son unas mulas tercas. —Comentó, aumentando la ira en su tono de voz. —Ni con su mejor arma han podido detenerme, fue fácil acabar Discord. —Ante esto, todas las presentes suspiraron con sorpresa.

—Noooo!. —Gritó Fluttershy, sus ojos perlados en lágrimas le ponían borrosa, el resto de sus amigas la fueron a consolar con rostros tristes, y llenos de impacto.

Las princesas del amor, el sol y la luna permanecieron rígidas, mirando al saiyajin con rostros llenos de ira, en especial la alicornio blanca, la noticia de que ese ser acabara con Discord no fue nada agradable para ella, de nuevo su enojo se estaba esparciendo por su cuerpo.

—Acabaré con ustedes en un instante. —Anunció Vegeta, su rostro inanimado, muerto de expresión seguía presente. —Prepárense!.

Justo cuando iba a saltar para ir a enfrentarse con ellas, las puertas de oro se abrieron de golpe, dejando entrar a centenas de guardias, tanto lunares como solares, determinados a erradicar a la amenaza que se encontraba en el castillo de la princesa. Las princesas abrieron los ojos, no de impresión, si no por preocupación, estos tontos simplemente no entendían a lo que se estaban enfrentando.

—¡Al ataque!. —Gritó el capitán Shinning, iluminando su cuerno con una estela de magia azul, de forma amenazante.

—Chicas!. —Gritó Twilight, indicándoles que se preparan, las cuales asintieron rápidamente.

Las mane seis cerraron los ojos y fueron cubiertas por una intensa luz blanca, que podía penetrar en las retinas de los que se encontraban cercanos. Cuando la intensidad terminó, se pudo apreciar como las seis guardianas de la amistad y la armonía se encontraba levitando en el aire, envueltas en el Rainbow power, sus rostros reflejaban una profunda determinación, Fluttershy secó sus ojos para imitarles el gesto a sus amigas.

—Necesitarán nuestra ayuda!. —Anunció Celestia, mirando a Cadance y Luna, que también asintieron rápidamente, abriendo sus alas y vomitando magia luminosa de su cuerno.

—Te lo pediremos una última vez. —El saiyajin miró a la princesa del sol, sin seguir expresando sentimiento alguno. —Ríndete, no hay necesidad de acudir a estos métodos violentos.

—De hecho, princesa. —Vegeta optó su pose de combate, poniendo tensos a todos, menos a ella. —La violencia es necesaria, una vez que los métodos pacíficos fallan, como ustedes han fallado en escuchar todas mis advertencias. —Echó un rápido vistazo a su alrededor, sintiendo el poder de todos.

Le sorprendió que las seis yeguas pudieran unir sus poderes de esa manera, es como sucedió con el método de la fusión, las seis juntas adquirieron un poder que en otras ocasiones le hubiera parecido monstruoso.

El poder de las seis había alcanzado el de freezer en su forma final, un incremento exagerado para él, ellas, junto a las princesas y los demás guardias juntos posiblemente podrían darle un buen combate.

Pero aún así, le seguían pareciendo unos seres repugnantes e inferiores.

Celestia suspiró, negando suavemente con la cabeza.

—Tu terquedad te llevará a tu perdición. —Le anunció, preparándose para atacar.

—Hm… a pelear, insectos. —Masculló Vegeta.

El lugar se tensó rápidamente, el saiyajin estaba rodeado en cada esquina y rincón por el cuál podría escapar, los equinos estaban muy seguros de su victoria, pero ignoraban un detalle muy importante.

Se estaban enfrentando al príncipe de los saiyajin.

Vegeta desapareció repentinamente a la vista de todos, alarmándolos por completo, la estancia del salón permanecía en silencio.

—Estén atentos!. —Comandó Luna con su voz real de Canterlot.

¡PUUUM!

Todos en instinto siguieron con la mirada el origen del sonido, para encontrarse con un semental de armadura dorada, desplomándose en el suelo, su mirada en blanco demostraba que había entrado en un estado de coma. Esto les hizo correr un escalofrío por el lomo. La princesas buscaban tan rápido como podían mover los ojos, casi penetrando las paredes con sus miradas, tratando de localizar al guerrero.

¡TUUUUUFFF!

Otro guardia cayó inconsciente en el suelo.

¡PUUUUM! ¡TUUUUUF! ¡TUUUMP! ¡PAAAM!

Impacto tras impacto, los guardias caían inconscientes en el suelo, el miedo y la confusión se estaban apoderando tanto de las princesas, como las portadoras del Rainbow power que estaban luchando por apuntarle a la creatura para dispararle con su laser de magia, pero era imposible si no lo podían ver.

Vegeta reapareció frente a las princesas, tomándolas con sorpresa.

—Pensé que podrían ser un poco más veloces, pero me doy cuenta que no . —Comentó con una voz altanera. —Reduciré mi velocidad para que sus torpes ojos puedan seguirme.

El saiyajin ya había dejado inconsciente a la mitad de la guardia que había entrado en el salón, incluso Shinning armor tenía la boca hasta el suelo, esto era ridículo.

Vegeta aparecía frente a cada guardia, pateando y golpeando los nervios sensibles que los dejaban inconscientes al instante. La pelea parecía de broma, pero todos sabía que no lo era. Minutos después, el salón se encontraba lleno de guardias inconscientes, haciendo bultos en el suelo.

El saiyajin se encontraba a un lado, mirando con detenimiento, sus ojos se movían lentamente hasta donde estaba el capitán, el cuál se percató y rápidamente forjó una burbuja de magia azul a su alrededor. Vegeta en un rápido movimiento apareció frente a él y golpeó la barrera de magia, mandando un sonido grotesco como eco a los oídos de las mane 6 y las princesas. Para sorpresa del guerrero, su puño se quedó adherido a la barrera, como si una especie de fuerza lo estuviera jalando. El capitán de la guardia sonrió frunciendo el ceño.

—Te tengo. —Murmuró, rápidamente miró a Twilight a los ojos, indicándole que se apresurara a hacer su movimiento, ella asintió inmediatamente.

—Princesas, amigas!, todas juntas!. —Exclamó lo princesa de la amistad, canalizando la magia del Rainbow power en su cuerno. El resto de las mane 6 hicieron lo mismo, cargando un potente rayo.

Celestia, Luna y Cadance reaccionaron al instante, concentrando toda la magia de su ser en la punta de su cuerno, energía letal que podría evaporar a cualquier changeling en cuestión de segundos. Vegeta se percató de esto, pero su puño no podía despegarse de esa barrera de magia, su forcejeo no estaba dando resultado.

—Estás acabado. —Anunció el semental blanco, con una sonrisa confiada desde dentro de la barrera de magia.

—¡AHORAAA!. —Exclamó Twilight, y al instante, la magia de las nueve equinas salió mas rápido que una bala, con dirección al saiyajin que se encontraba de espalda a ellas.

Los nueve rayos de magia se mezclaron en uno solo, tomando el color del arcoíris, la fuerza era tan potente que estaba comenzando a desgarrar la tela que separaba la realidad de esa dimensión con el espacio-tiempo. Fue entonces que el saiyajin se dio cuenta que toda esa energía junta llevaba un poder endemoniado con ella, pudiendo dejar en ridículo a la familia de freezer en su máxima expresión.

—Adiós, para siempre!. —Exclamó Shinning Armor, desapareciendo justo a tiempo del escudo, solo dejando este atrás.

Vegeta intentó zafarse, pero el hacerlo era imposible, abrió sus ojos al sentir la intensidad con la que quemaba el rayo que se encontraba a escasos mili-segundos de su espalda.

No lo quedaba de otra, tenía que usar el súper saiyajin.

¡BBOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

El rayo de poder consumió por completo el cuerpo del guerrero bípedo, llevándoselo con ella a través de una pared del castillo, que explotó, destruyendo una pequeña parte de la estructura. El rayo continuó su camino a la velocidad del sonido, llegando en cuestión de segundos a una gigantesca montaña que se encontraba a kilómetros de Canterlot, donde estalló, destruyendo la enorme elevación de tierra por completo.

Las ráfagas violentas de aire comenzaron a cesar lentamente, hasta quedar una ligera corriente de viento que movía con suavidad las melenas de las yeguas ahí presentes.

Sus rostros rápidamente transformándose en unos llenos de felicidad.

—Lo logramos… —Dijo Luna por lo bajo.

—Lo logramos!. —Exclamó Pinkie, dando saltos de felicidad.

—¡GENIAL, EN TU CARA FENÓMENO!. —Gritó Rainbow Dash, alzándose en el aire.

Rarity, Fluttershy y Applejack, soltaron un suave suspiro de alivio, relajando sus sobre tensados músculos, Twilight pudo sentir como ese rayo de magia había drenado por completo el Rainbow power, por lo cual, ella y sus amigas habían perdido la transformación.

—Por fin… se acabó esta pesadilla. —Pensó, mientras sonreía mentalmente.

Las otras princesas y el capitán respiraban un poco fatigados por la boca, exhalando el oxígeno que con tanto fervor respiraban, por su parte las princesas estaban agotadas, al igual que las mane 6, habían utilizado la mayoría de su magia en ese hechizo letal.

—Necesitaré unas vacaciones después de esto. —Pensó la alicornio del amor, mientras sentía como su esposo se le acercaba por un lado y acariciaba su trompa con la de él.

Inesperadamente, un temblor comenzó a sacudir ligeramente el castillo, las princesas, alarmándose un poco, fueron galopando hasta el balcón para ver qué estaba sucediendo.

¡BOOOOOM!

Una enorme onda expansiva llevó como huracán hasta Canterlot, desde el punto donde el rayo de magia había explotado, resoplando el aire con tanta fuerza que levantó una enorme ola de arena, las princesas y el capitán reaccionaron al instante, uniendo su magia para crear una gigantesca barrera de magia que protegió toda Canterlot de la masiva ola destructora de aire, la onda chocó con el escudo, rajándolo un poco, pero para alivio de ellas no lo penetró, Canterlot estaba fuera de peligro.

Twilight un poco desesperada miró por el telescopio que estaba en el balcón de la princesa, pero su limitada vista y el limitado alcance del artefacto no le permitieron distinguir nada.

Están acabados… — Esa voz que escuchaba en sus pesadillas se hizo presente de nuevo en la cabeza de la yegua púrpura, y como una profecía, entendió lo que estaba por suceder.

—¡Princesas rápido!. —Abrió sus alas y se alzó del suelo. —¡Necesito que me sigan, tenemos que detenerlo antes de que llegue a Canterlot, algo muy malo está a punto de suceder!. — Gritó, los nervios los tenía a flor de piel.

Sus amigas lo miraban algo confundidas, al igual que su hermano.

—De qué diantres estás hablando, Twilight? . —Preguntó la pony campirana, con un gesto confuso.

—Lo derrotamos, Twilight querida, relájate un poco. —Mencionó Rarity, tratando de calmarla.

A pesar de que sus amigas trataban de tranquilizarla, Luna también podía sentirlo, él aún estaba ahí, y no tardaría en volver, el presentimiento aún le seguía aplastando el pecho, sintiendo la brusquedad de su corazón golpeando su pecho.

—Shinning armor, moviliza a las tropas que se encuentran en la ciudad. —Ordenó, intensificando su mirada. — Traigan a todos nuestros súbditos al castillo y pon una protección inmediatamente.

—Princesa pero…—

—No hay tiempo para cuestionar!. —Gritó en su voz real de Canterlot. —Acate la orden, capitán. —Con un rápido saludo, desapareció con la teletransportación, posiblemente reapareciendo en la ciudad.

—Hermana, Cadance… necesitamos seguir a Twilight. —Dijo Luna con un gesto entre asustado y angustiado. —El no ha sido derrotado.

Los ojos de las dos alicornios y de las mane 6 se abrieron como platos.

—Enserio lo crees, terroncito?. —Preguntó Applejack, mirando a Twilight, quien seguía esperando en el aire batiendo sus alas.

—No lo creo, lo sé. —Miró a las demás princesas. —Vamos.

—Wow wow wow, y qué hay de nosotros Twilight?. —Preguntó Rainbow, hablando por el ella y sus amigas. —También ayudaremos.

—NO!. —La sorprendente y por primera vez voz escuchada de Cantelot de la alicornio púrpura dejó a todos sorprendidos. —Ustedes ayuden a los guardias, asegúrense que todos los ponys estén a salvo en el castillo.

—Muy bien, Twilight, no podemos seguir perdiendo el tiempo. —Dijo Celestia, Cadance asintió. —Vayamos a detenerlo de una vez por todas.

Las cuatro alicornios emprendieron vuelo, saliendo a toda velocidad del castillo.

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Vegeta no estaba del todo molesto, si no impresionado, quién diría que las equinas tan inferiores pudieran alcanzar tanto poder uniendo sus fuerzas?, era interesante, pero esto ya comenzaba a fastidiarlo, el aura dorada de ki aún seguía bailando de forma violenta a su alrededor, recordándole que se encontraba en el estado de súper saiyajin. Pudo sentir que las equinas se aproximaban a él, aunque sentía que sus energías estaban por agotarse, después de todo, no eran mas que un par de débiles equinas.

A una velocidad superior a la luz, salió rápidamente del agujero, y volvió a su estado base, con la poca energía que les quedaba sería una burla usar tanto poder, su pelo dorado nuevamente volvió a ser negro y el aura de ki cambió de ser de un color dorado, a uno blanco transparente.

Las princesas estaban por salir del rango de la ciudad de Canterlot, cuando el saiyajin apareció frente a ellas, frenándolas en seco.

—Las eh subestimado. —Dijo el saiyajin, sonriendo de manera altanera. —No pensé que podrían ponerme tenso, ese ataque… si hubiera tenido la guardia baja me abría hecho un enorme daño.

Las princesas lo miraban atónitas, se veía tan normal, después de haber recibido esa masiva cantidad de magia en el hechizo que ni Discord, Sombra y Chrysalis juntos hubiesen podido detener, como si nada hubiera pasado.

—Cómo… es posible. —Murmuró Cadance, por primera vez sintiendo temor ante esta creatura bípeda.

—No importa qué tan fuerte seas, la magia de la harmonía jamás será opacada por nadie. —Exclamó Twilight, mirándolo realmente enojada. —Incluso alguien como tú.

El saiyajin frunció el ceño, alzó su mano izquierda y con una potente onda de aire, las mandó disparadas hacia atrás, devolviéndolas de nuevo a Canterlot. Las princesas no podían frenarse con sus alas, la ráfaga de aire era muy poderoso, era como tratar de interponerse ante un huracán.

El saiyajin las siguió sin perderlas de vista, hasta que pudieron frenar, quedando a una buena altitud por encima de Canterlot.

—Celestia, tenías razón. —Dijo Twilight entre jadeos. —el es mucho mas fuerte que nosotros…—

—Que tu ánimo no decaiga, Twilight Sparkle. —Dijo Luna, dándole braveza. —El enemigo podrá ser mas fuerte que nosotras, pero si vamos a caer, lo haremos unidas y peleando.

Twilight miró a sus compañeras y amigas princesas, mientras ellas le sonreían de una manera confortante.

—Pero eso no sucederá. —Escucharon las cuatro la vez del saiyajin, que apareció repentimanente frente a ellas.

—Grrr… por qué haces esto Vegeta?. —Demandó saber la princesa de noche. —Por qué quieres descargar tu ira por haber sufrido la aniquilación de raza, contra Equestria?!.

—No sé de que demonios estás hablando, princesa. —Respondió el saiyajin. —En ningún momento eh atacado su planeta, ya lo había dejado claro antes, solo quiero volver al mío. —Frunció el ceño, apuñando sus manos, reacción que hizo retroceder un poco a las cuatro alicornios. —Pero ustedes, sabandijas insolentes, no han hecho mas que dificultarme las cosas con sus ataques.

—¡Te atreves a llamarnos de esa manera!?. —Exclamó Candance, tratando de embestirlo con las pocas fuerzas que le quedaban, pero fue rápidamente detenido por el ala de Twilight.

—A esto me refiero, no saben tenerle respeto a alguien que es superior a ustedes. —Explicó el saiyajin. —Y por eso… merecen un castigo.

Esa última oración les heló la sangre, Twilight comenzó a preparar un hechizo para lanzárselo, pero al ver que las otras tres princesas no la seguían entró en confusión.

—Celestia, Luna… Cadance, no van a hacer nada para deterner… —No terminó al ver como la alicornio del sol se colocaba frente a las tres.

—Yo recibiré el castigo. —Anunció, tomando totalmente por sorpresa a Twilight y Luna, mientras que Cadance ya había sentido las intenciones de su tía.

—Qué dices?. —Preguntó Vegeta, arqueando una ceja.

—Tienes razón, no fue mas que nuestra terquedad la que nos orilló a esta tragedia. —Se explicó Celestia, mirando de reojo a su hermana, sobrina y ex-alumna. —Si no hubiésemos intervenido y escuchado tus advertencias, nada de esto hubiera sucedido. —

El saiyajin escuchaba atento a sus palabras, sin siquiera parpadear un segundo.

—Sin embargo, no puedo dejar que descargues tu ira en ellas. —Continuó, un rostro puro de determinación remarcado en su cara. —Ni tampoco a mis súbditos, ellos no tienen la culpa de nuestras malas decisiones.

—Celestia!.

—¡Tía!. —

—¡Hermana!.-

—¡Silencio!. —Exclamó la yegua alicornio, sin voltear a mirarlas. —Que sería mejor para ti, un príncipe en busca de venganza, que matar a la suprema gobernante de estas tierras. —La princesa adquirió un ligero brillo en sus ojos, su rostro firme estaba luchando por no quebrarse en uno lleno de temor.

El silencio perduró un par de segundos.

—Acepto. —Dijo el saiyajin, envolviéndose en el aura de Ki blanco, dejando a las otras princesas impactadas en el momento.

—Su magia es muy poderosa, tanto que está bailando a su alrededor. —Pensó Luna, mirando detenidamente.

—Es como si tuviera prendido fuego a su alrededor. —Notó Cadance.

—Puede volar sin alas, y también puede controlar su magia a la perfección sin un cuerno, este ser es increíble. —Analizó Twilight, acercando un poco la mirada.

El saiyajin alzó su mano derecha, apuntándole directamente a Celestia. La yegua alicornio se tensó inmediatamente, entrecerrando los ojos, esta no era la manera en la que esperaba morir, pero si su sacrificio salvaría a Equestria y su hermana, pues bien valdría la pena.

—Tu valentía es admirable, princesa, pero nada que hagas me hará cambiar de opinión. —Dijo Vegeta, frunciendo ligeramente el sueño. —Deberán entender por la fuerza a respetarme como el príncipe que soy. —En la palma del saiyajin apareció una esfera azul de energía.

Twilight y Luna recordaron al instante que esa esfera de poder fue parecida a la que lanzó la primera vez que lo enfrentaron, si esa magia era así de poderosa como la anterior, no podrían hacer nada para ayudar a Celestia, la impotencia les carcomía el alma lentamente.

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Shinning armor y su escuadrón de 400 guardias habían logrado evacuar rápidamente a todos los ponys de Canterlot, ayudaba mucho que la gran mayoría fueran unicornios, por lo cual podían teletransportarse en mayores cantidades al castillo, tardaron alrededor de quince minutos, pero lo habían logrado. En el castillo las mane 6 informaban a los que podían de la situación, haciéndose sentir útiles.

—Muy bien… —Suspiró el semental vestido en armadura. —Ahora, debemos colocar el escudo de magia sobre el castillo.

La tarea no fue para nada fácil, ya que los unicornios no eran suficientes para darle toda su fortaleza al escudo, Shinning sabía que esto pasaría cuando la mitad de sus guardias habían sido derrotados por la creatura bípeda, y sus otros 400 guardias estaban un poco cansados para realizar el hechizo, ya que estar teletransportándose de Canterlot al castillo con los ponis les agotó demasiado.

—Solo espero que Twily,Cadance y las princesas estén bien. —Murmuró el semental, observando como la energía púrpura cubría por completo el castillo.

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—Prepárate a sentir el castigo por tu insolencia, sabandija. —Dijo el saiyajin, terminando de cargar el poder en su mano.

—No la mates, por favor!. —Suplicó Luna, perdiendo su postura rígida y firme, Celestia la escuchó, mas sin embargo no volteó a mirarla.

—Ya lo dije antes, no voy a matar a nadie. —Anunció el saiyajin, tomándolas a todas por sorpresa.

—¿Eh?. —Se quedaron las tres alicornios, mirándolo confusas, Celestia igual lo estaba, pero su rostro no parecía demostrarlo.

Vegeta sonrió de una manera sádica, afilando sus ojos y frunciendo el ceño.

—Sólo estaba haciendo tiempo. —Dijo con una voz fría.

Antes de que las princesas pudieran preguntar de qué estaban hablando, el saiyajin dejó de apuntarle a Celestia, redireccionando su mano abajo, donde se encontraba la ciudad de Canterlot. Fue entonces que las cuatro princesas lo entendieron, la verdad les cayó como un balde de agua fría en el lomo, antes de que le pudieran suplicar que se detuviera, el saiyajin ya estaba comenzando a disparar la esfera de luz.

El ataque, Bing bang. —Pronunció, disparando la esfera de poder suprimida al suelo.

¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

Una enorme estela de poder dorado cubrió por completo la faz de Equestria, en el castillo miraban atónitos como se formaba un champiñón de fuego que se alzaba desde el centro de Canterlot hasta el cielo, seguida de una monstruosa onda de choque que arrasaba por completo con todo lo que se encontrara a su paso, justo como si se tratara de una bomba atómica.

Las princesas fueron rápidamente rescatadas por Discord, que apareció repentinamente detrás de ellas y con un chasquido de garras reaparecieron dentro del escudo que protegía el Castillo de Canterlot.

—Discord!. —Exclamó Shinning sorprendido, al verlo enseguida de él, las princesas y Fluttershy tuvieron la misma reacción, también al notar que había un hijo de sangre que descendía de su boca hasta su barbilla.

—Cállense, no me dejan concentrarme. —Ordenó el draconequus con voz tenebrosa, chasqueando de nuevo sus garras para poner un sobre escudo aún mayor que el de Shinning armor y sus soldados, sirviendo así como una segunda y más potente barrera.

A pesar de que el Discord usó mucha de su magia para hacerlo, la barrera se rajaba violentamente tras cada onda de choque que iba a golpear con ella.

El temblor y la explosión duraron por varios segundos hasta que cesó lentamente, el polvo se empezó a aclarar rápidamente, por las enormes colinas de aire que habían provocado la explosión. El escudo de magia de Shinning armor había quedado con grietas en varios lugares, pero fue mas la sorpresa al ver que el escudo del draconequus había quedado hecho trizas. El capitán y las princesas entendieron que si el reinante del Caos no hubiera llegado a socorrerlos, nadie se habría salvado de ese hechizo tan devastador de Vegeta.

Una vez aclarado el polvo, el semental de la guardia real quitó el escudo, y lo que vieron dejó perplejos a todos, las princesas, las mane 6, toda la guardia real, los habitantes de Canterlot e incluso Discord estaban muy perturbados por lo que sus ojos estaban apreciando.

En el lugar donde se suponía que debería estar Canterlot, había un enorme hueco de tierra, la ciudad había desaparecido, las edificaciones habían sido reducidas a escombros por completo, todo eran un Caos.

Un Caos del que Discord no estaba feliz, en la mas mínimo.