Orgullo y tradición - Capítulo 4
-¿Vas a querer palomitas?
-Sí… No te las vayas a terminar, déjame algunas- sentenció el joven tecleando con destreza en su laptop. -Listo, ahora a grabar… Ya está, creí que no terminaría temprano-. Estiró los brazos y masajeó su cuello, le había dedicado más tiempo del planeado a su tarea escolar. Por fin podría relajarse un poco, para su mala suerte el señor Gokú y su nieta Pan había llegado un par de horas antes a entrenar en la cámara de gravedad, después de entrenar con la pequeña por un lapso aproximado de una hora habían decidido que ya era suficiente para ella y ahora era turno de los adultos, en vista que Bulma y Bra no se encontraban en casa, Vegeta ordenó a su hijo mayor cuidar de la nieta de Kakaroto, aun sabiendo que el muchacho se encontraba ocupado en un trabajo escolar. Así que ahí estaba, terminando su tarea con la niña sentada sobre su sillón viendo dibujos animados y llenando todo alrededor de ella de migajas.
-Es mi película favorita- apuntó con su pequeño dedo la pantalla.
-Sí, también es la favorita de Bra- contestó con desgano mientras resignado se sentaba al lado de Pan y tomaba un gran puño de palomitas del tazón que ella sostenía. -La he visto con ella como mil veces.
Una pegajosa canción comenzó a sonar, era de esas típicas películas infantiles donde cantaban entre escenas, pero esa canción en particular, se había vuelto muy popular entre los niños, sin darse cuenta, Trunks comenzó a cantarla y en poco tiempo ambos se encontraban cantando a todo pulmón la pegajosa melodía y lo estaban disfrutando al máximo, él extrañaba hacer ese tipo de simplicidades desde que se consideraba adulto y por supuesto que no las haría frente a su novia. Al terminar la canción ambos chocaros sus manos como si fuesen dos niños de la misma edad, ese efímero momento el muchacho sintió una especie de conexión extrañamente agradable con la pequeña, una especie de felicidad genuina que en pocas ocasiones experimentaba.
-Veo que se divierten niños- interrumpió el momento una extrañada Mai, recién llegaba pero había alcanzado a observar el dueto que su novio y la pequeña Pan había protagonizado. -No entiendo porque nunca quieres cantar en los karaokes, lo haces muy bien.- Dijo con una risita burlona.
-No- contestó totalmente avergonzado por haber sido sorprendido, había estado tan distraído divirtiéndose que no sintió el ki de la muchacha aproximarse.
-No te sientas apenado, niño.
-No soy un niño- protestó llenándose la boca de palomitas.
Mai rodó los ojos, no iba a discutir niñerías, en silencio se unió a ellos en el sillón.
-¿Quieres?- Trunks ofreció del tazón a su novia.
-No, gracias, sabes que no me gustan mucho.
-A mi abuelita tampoco le gutan.
-Se dice gussstan Pan- la corrigió Trunks con aires de superioridad -No entiendo por qué no te agradan Mai.
-Son grasosas y hacen engordar.
-Eres joven, no creo que te afecten, además… tienes muy bonita figura- un leve sonrojo hacía su aparición en el rostro de Briefs.
-Eso dices ahorita. ¿Qué tal si vemos otra cosa en el televisor?
-Eso es imposible por el momento, me dejaron de niñero y es la única manera que se quede quieta, además la película no está tan mal.
-¿Y la señora Bulma? Yo tenía pensado ver contigo una serie de drama, dicen que es buena, lo mencionó nuestro profesor de filosofía, ¿lo recuerdas?
-Si es como la pasada que recomendó, te aseguró que nos aburrirá. Y mi madre salió, llevó a Bra para comprarle cosas que le pidieron en su primer día de preescolar.
Mai respiró hondo levantándose del sillón -Entonces voy a verla a la estancia de descanso, yo si quiero verla… Te veo al rato niñero- Agitó los cabellos lavanda de su novio para luego dirigirse hacia la salida.
-Oye… mi beso- de un salto la alcanzó para plantarle un intenso beso en los labios. -Al rato te alcanzo.
"Este niño cada vez besa mejor, como olvidar aquel primer beso torpe y atropellado que me dio con timidez".
Pasaron los minutos y los créditos comenzaron a pasar en la pantalla, Trunks se había encontrado inmerso en la historia, tanto que tardó en percibir a la niña completamente dormida a su lado. La levantó con cuidado de no despertarla para acomodarla en la cama y quitarle sus zapatillas que utilizaba con su querido dogi color naranja.
"Se ve tan tranquila así dormida. Despierta es un huracán. Será mejor que salga en silencio para que no despierte" Sin siquiera darse cuenta, despejó unos negros cabellos en la frente de la pequeña, casi como un gesto de ternura mientras sonreía levemente. "Pero que pestañas tan espesas tiene la pequeña, ahora que lo veo, tiene mucho parecido a Videl… pero con el carácter de la señora Milk en ciertas ocasiones" Una mueca de horror se asomó en sus facciones ante esto último. De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta al abrir.
-Veo que hiciste buen trabajo de niñero- Vegeta entró en la habitación seguido de su eterno rival, ambos con las ropas rotas, sudados y magullados, pero de muy buen humor.
-Muchas gracias Trunks, te lo agradezco mucho- Gokú agradeció con esa enorme sonrisa y jovialidad tan características de él. -La comida ya debe estar lista en casa, nos vemos la semana que entra para la revancha Vegeta, y también para que Pan se valla adaptando a la gravedad aumentada, hoy estuvo muy entusiasmada.
-Entonces aquí nos vemos. Es importante que tu mocosa lleve un entrenamiento adecuado, después de entrenarla Trunks cuidará de ella para que yo pueda patearte de nuevo como hoy - Volteó a ver a su hijo de manera determinante ante cualquier protesta del joven.
-Pero papá, tengo cosas que hacer.
-Que la mujercita espere como hoy, no le pasará nada.
-Entonces ya está, nos vemos- Acto seguido cargó a su nieta y se tele transportó a su casa.
-¿Por qué haces eso papá? Encárgasela a mamá o que juegue con Bra.
-Podría ser… Pero a mí no me dices que hacer- sonrió de manera altanera, eso era solo para fastidiarlo -No seas llorón, es solo un día a la semana, además, no veo que haya roto algo aquí en tus aposentos, parecía muy tranquila la mocosa.
-A decir verdad si se portó bien, pero no creo que siempre…
-No me interesa lo que creas, así que ve haciendo un espacio a la semana para cuidar a una mocosa saiyajin, si continúas protestando serán tres días a la semana.
Trunks iba a seguir protestando, pero al escuchar la firme determinación de su padre se tapó la boca con ambas manos.
-Está mejor, ya eres libre para correr hacía la terrícola… no olvides cargar los plásticos esos que te entregamos, ni se te ocurra tener un accidente con la mujercita o yo mismo te arranco las bolas- Amenazó a su hijo y luego salió con prisa hacia su habitación para tomar un relajante baño, dejando a Trunks asustado.
"Sería capaz, no lo dudo".
…
-Oye Mai, deberías decirle a Trunks que te consiga las esferas del dragón.
-¿Sigue con eso amo Pilaf? Creí que lo había dejado de lado.
-Eso nunca. Si lo había dejado de lado, es porque la última vez que intentamos recolectarlas, cuatro de ellas eran inaccesibles para unos simples mortales, pero para Trunks no debe haber ningún problema tomarlas… Además es nuestro sueño.
-Su sueño amo Pilaf… yo lo he seguido por agradecimiento, a pesar de todo lo que hemos pasado, no olvido que usted me sacó del abismo en el que me encontraba siendo tan joven.
-¿Y has sabido algo del hombre aquel que se burló de ti?
-Nada- suspiró con un dejo de melancolía -supongo que ya debe estar calvo y con barriga, tendrá alrededor de setenta y pico de años.
-Y ahora tú eres una jovencita, novia de un muchacho con súper poderes y millonario- trató de animar a su vieja amiga, pues su mirada se había tornado apagada de pronto.
-A veces me siento una aprovechada, él no tiene ni idea, es un buen chico, no quiero imaginar si se llega a enterar.
Ambos amigos respiraron hondo mientras observaban el gran domo de Capsule Corp desde la banca del jardín, habían estado juntos desde hace tanto tiempo, compartían gratitud y respeto de ambas partes.
-¿Y si le cuentas la verdad a Trunks?
-No… no me atrevería, es muy orgulloso y su padre, no quiero saber cómo reaccionaría.
Al pensar en el carácter de Vegeta, Pilaf asustado se retractó de lo dicho -Olvídalo Mai, aun así, dudo que se enteren algún día.
-Es lo mejor… sinceramente me he encariñando con el niño, se está poniendo tan… varonil.
-Imagínate en unos años como dueña de la empresa más poderosa de la tierra. Las vueltas que da la vida, de ser una chica que vivía en una casa rodante con un estafador que tenía tendencias alcohólicas, a ser una joven comprometida con un buen muchacho millonario y muy fuerte.
-Es muy pronto para decir que estoy comprometida, aún lo siento muy verde, es un cachorrito queriendo ser hombre, honestamente me despierta ternura, me cuesta trabajo verlo como hombre.
-Pues, yo no descarto el poder hacer realidad mi sueño en algún momento-. Finalizó cruzando los brazos sobre su pecho.
-Amo Pilaf… no tiene remedio-. Se levantó dejando a su amigo soñando despierto con esa vieja ilusión que ambos sabían jamás se haría realidad.
…
Un par de meses después que Trunks fungió como niñero de la pequeña Son por primera vez, ya se había adecuado a esa rutina muy a su pesar, en la mayoría de ocasiones organizó la hora de película, con su hermanita presente, palomitas de maíz con mantequilla y caramelizadas, en una que otra ocasión con pizzas y jugos. Cada semana intentó persuadir a su padre que lo exentara de dicha función, pero el príncipe se negó a complacerlo. A pesar de sus quejas, en realidad disfrutaba de esos momentos, ya tenía tiempo de no compartir con su hermanita y gracias a ese día a la semana con Pan, también hizo que ambas congeniaran, naciendo una especie de hermandad entre las pequeñas.
Era común que lo hicieran rabiar con sus travesuras, pero también eran momentos en los que podía ser él, sin pose de adulto, torpe, bromista, relajado y curioso como cualquier adolescente.
-¿Y Mai, tampoco te acompañó a cuidarlas hoy?- Entró Bulma a la estancia de descanso donde Trunks fungía de niñero ese día.
-No mamá, sale en un par de horas del taller- contestó mirando su reloj de pulsera.
-Ohh… lo olvidaba, ya terminó su periodo de prueba. ¿Es por eso que no se le ha visto mucho por aquí?- se acomodó junto a su hijo sentada en el gran tapete afelpado donde se encontraban viendo una película de dibujos animados.
-Se encuentra muy entusiasmada con la oportunidad que le brindaste… Gracias por eso mamá.
-No me agradezcas nada, no lo hice por ti, ella misma se ha ganado esa vacante. Honestamente nunca estuve de acuerdo que nuestra empresa creara armas, pero al pensar en las horribles armas que creó la patrulla roja y otras organizaciones, me pareció justo crear las nuestras para nuestro ejército, que nunca se comparará con los poderes de ustedes, pero al menos también los simples mortales debemos defendernos a nuestra terrible manera.
-Sí, es por eso que no tiene mucho tiempo libre, entre la escuela y el taller, a veces termina muy cansada y la veo escasos minutos, agotada pero feliz. Nunca la había visto tan entusiasmada con algo.
-Es una pena que terminando el bachillerato no quiera estudiar una licenciatura.
-Ella dice que las armas son su pasión, no creo que encuentres alguien mejor capacitado para la inspección de calidad de las mismas.
-Yo también creo lo mismo hijo. Pero me da pena que no puedan disfrutar de su noviazgo, creo que le daré medio tiempo para que...
-¡No lo hagas por favor!- la interrumpió -ya falta poco para terminar el bachillerato, si se entera que le redujiste las horas por mí podría enojarse.
-Entiendo, gracias por comprenderla y tener paciencia- se inclinó un poco para besar la frente de su hijo pero él protestó haciéndose a un lado.
-¡No hagas eso mamá, ya no soy un chiquillo!
Bulma lo tomó con fuerza de la cabeza y le planto un tronado beso en la cien -Aunque tengas treinta años siempre serás mi bebé, te guste o no.
De pronto un gran estruendo se escuchó y las paredes de la propiedad temblaron ligeramente.
-¡Mi abuelito y el señor Vegeta se están divirtiendo mucho!
-¡Agghhh esos dos saiyajines testarudos me van a escuchar!- La científica salió enfurecida hacia la cámara de gravedad, dejando a los jóvenes saiyajines en lo que estaban.
…
-No tengo palabras Trunks, jamás había visto algo así en persona.
-Verdad que es lo más hermoso del mundo… te traeré las veces que quieras- se acercó detrás de ella abrazándola por la cintura, pegándose a su cuerpo para sentir su calor. -Por cierto, te queda bien ese vestido-. Para la cita Mai había optado por vestir más femenina, utilizando un vestido hasta la rodilla color rojo que su suegra le había obsequiado hace poco.
Después de varias semanas viéndose muy poco, ambos tenían un día libre para descansar, Trunks decidió llevar volando a Mai, aún a pesar de su negatividad. Ya en el momento descubrió que le era agradable la experiencia de volar en sus brazos. Había llevado a su novia al pequeño paraíso, como él llamaba a la solitaria isla donde solía meditar. Ambos de pie sobre un risco se dejaban hechizar por el encanto del lugar.
-Es tan mágico… como sacado de un sueño.
-¿Quieres nadar? Es relajante aquí.
-Me encantaría… pero no traigo traje de baño.
-Cuando vengo nado en ropa interior… o si nada puesto- le susurró al oído, a lo que Mai volteó la vista hacia él.
-No es mala idea- le respondió igualmente al oído, depositando un suave beso en su mejilla.
Briefs tragó saliva ante la idea de ambos nadando desnudos. -Si te sientes cómoda, me parece bien.
-No tengo problema con nadar en ropa interior- dijo a un desilusionado Trunks quien ya se había dado a la otra idea.
-Bien, entonces- la tomó por la cintura y levitó con ella hasta la playa. Ambos se despojaron de todo a excepto la ropa interior.
"Pero Kami, vaya que se ha desarrollado bien el niño" Pensó al verlo lanzar su última prenda y quedar en boxers color gris ajustados a su anatomía, la muchacha sin reprimirse lo miró por largos segundos, recorrió cada parte de sus trabajados músculos al tiempo que sus mejillas se teñían de rojo.
-Te ves linda sonrojada.
-Tú estás igual o peor- contestó ya fuera de su trance.
"Definitivamente el rosa pastel le queda bien, si desenfoco mi visión da el efecto de no traer nada encima" La tomó de la mano y ambos caminaron hasta que el agua les llegaba al pecho. Disfrutaron de la calidez del agua nadando por casi media hora.
-El agua de aquí refleja el azul de tus ojos, es tan cautivante, me hechiza-. Mai acunó la cara de su novio entre las manos acercando su cuerpo al de él, quien embelesado por el momento la abrazó por la cintura y besó con delicadeza, así pasaron minutos, en un beso suave, lleno de ternura hasta que una sombra se hizo presente. Por estar tan centrados en ellos no habían notado que gruesas nubes se acercaban acompañadas de un estruendoso relámpago.
-Parece que se acerca una tormenta.
-Vamos a refugiarnos- le dijo a la muchacha mordisqueando uno de sus labios.
-¿Hay alguna cueva?
-Algo mucho mejor- ambos caminaron hacia donde se encontraban sus ropas y se adentraron un poco en la isla -Aquí está bien- Dicho esto, Trunks sacó una cápsula de sus pertenencias y la activó.
-Ya veo, la casa cápsula que te regalaron tus padres.
-Sí… pasa.
Apenas entraron a la casa, escucharon la tormenta caer detrás de ellos, el saiyajin tomó dos toallas del pequeño baño y le ofreció una a su novia.
-Voy al baño a quitarme lo mojado.
-Pasa, estás en tu casa- le respondió tomando un par de bebidas del refrigerador.
Después de pocos minutos, Mai salió del baño envuelta en la toalla dirigiéndose hacia el joven.
-Tu té favorito…- volteó hacia ella para ofrecerle la bebida, es cuando notó que no traía los tirantes de su sostén, sólo la toalla envolviéndola. "No puede ser… cuando dijo que se quitaría lo mojado, se refería a… despojarse de sus escasas prendas"
-Gracias…- tomó la lata de té -¿Vas a dejarte tus calzoncillos mojados? Es incómodo, deberías hacer como yo y colgarlos en el baño para que sequen.
-¿No te incomodaría?- dudó.
-No, adelante caballero- de inmediato la obedeció y en poco rato salía del baño en las mismas condiciones.
Ambos se encontraban sentados en la pequeña salita, uno frente al otro sin saber que decir, Mai había tomado la decisión de 'intimar' con el muchacho semanas antes, pero no se había dado el momento, aunado al hecho que ahora se sentía como una novata, los muchos años que llevaba en celibato hacían mella en su autoestima.
-Trunks… - tomó el resto del contenido de su té de un solo trago –No sé cómo empezar… ni que decir… yo quisiera...
Como si fuese un adivino, el saiyajin percibió un brillo en los ojos de su novia y predijo lo que ella deseaba decir, sin contestar con palabras lanzó su lata vacía de té y se abalanzó sobre ella poseyendo sus dulces labios, la ex delincuente lo recibió con gusto, colocando sus brazos alrededor del cuello del muchacho, acariciando sus lacios cabellos mojados. La boca del joven guerrero bajó lentamente por el blanco cuello de su novia dejando un rastro de humedad y pequeñas marcas rojas de ligeras mordidas, sus manos se encontraban más inquietas que nunca, delineaban la figura de la mujer restregándose contra la toalla, logrando que la misma se abriera dejando ver todo un costado desnudo de la muchacha, él titubeó con su mano justo sobre sus costillas, apenas rosando el comienzo de uno de sus senos, temía recibir una reprimenda por parte de la mujer por lo que la miró a los ojos esperando que lo alejase, pero su sorpresa fue grande cuando en respuesta, ella tomó su mano a medio camino y la posicionó completamente sobre sus senos.
-No temas, no te voy a alejar… Trunks… yo también quiero hacerlo.
Sus fantasías se estaban haciendo realidad, llevaba meses deseando escuchar eso, pero temía proponerlo él, su cuerpo se encontraba ansioso en demasía, acarició los tan deseados montes que lo habían vuelto loco durante varias noches, donde imaginaba como serían, que color y sabor tendrían, sin dudarlo llevó su boca al que tenía libre mientras masajeaba con delicadeza el otro con su mano, recordando el consejo que le había dado su padre, bajando su ki y controlando la fuerza ejercida en el cuerpo de la mujer. Un gemido de ella le avisó que estaba haciendo bien su trabajo, su novia se encontraba disfrutando del encuentro, de pronto el sillón le pareció pequeño, se levantó y la tomó en brazos para llevarla hacia la cama sin cerciorase que su propia toalla se había caído en el camino. Depositó a Mai con suavidad sobre el colchón, con su toalla completamente abierta, se quedó de pie observando el curvilíneo cuerpo frente a él, sus senos completamente destapados, la toalla apenas cubría su zona más íntima.
Al tiempo que él la observaba embelesado, Mai admiraba el cuerpo esculpido y desarrollado del niño, como ella lo llamaba, bajó la vista y la detuvo justo en el miembro muy erecto de su novio, al parecer él no había notado su completa desnudez, finalmente se fijó donde posaba la vista la muchacha y en un rápido movimiento llevó sus manos a tapar esa parte apenado.
-Perdón… yo…
-¿En qué momento te desarrollaste… tanto?
Completamente sonrojado se posicionó sobre ella -¿No lo habías notado acaso?
-No me imaginabas que desnudo fueras tan…- no terminó la frase, pues sus labios eran atacados de nuevo, en esta ocasión con más urgencia.
Los gemidos y caricias se hicieron presentes en la habitación, Trunks quiso aventurarse más y llevó una de sus manos hacia aquella zona que le faltaba por acariciar de ella, deslizó con suavidad sus dedos por encima del pubis, bajando hacía el centro y subiendo, estimulando con su toque, en poco tiempo sus dedos se resbalaban con facilidad por la superficie, debido a los fluidos de la joven. Sabía por documentales y películas, que la presencia de esos fluidos aseguraba que la mujer se encontraba lista.
Se acomodó entre las piernas de su novia y la siguió acariciando en esa zona, pero ésta vez con su endurecido miembro, ese toque hizo que ambos soltaran un gemido, duró un momento así, con sus cuerpo conociéndose lentamente, sin prisa alguna.
-Mai… ¿puedo…?- preguntó con su dolorido miembro presionando con suavidad.
La joven asintió con un leve movimiento de cabeza al tiempo que abría más las piernas y arqueaba la espalda, dando total acceso a su cuerpo. En el momento que estaba por empujar dentro, Trunks recordó las amenazas de su padre, dudo un poco, pero luego se disculpó para estirarse y abrir un cajón al lado de la cama. Hace tiempo había puesto algunos preservativos en los cajones cerca de su cama, de ésta casa y en su habitación de Capsule Corp para en caso de necesitarlos.
-Perdón Mai… somos muy jóvenes para un embarazo no deseado, ¿lo entiendes?- abrió el paquete y se colocó el preservativo con movimientos torpes, mentalmente se maldecía por su falta de destreza en el arte de colocarlos frente a una dama.
Para Mai la escena fue de lo más enternecedora, aguardó mordiendo su labio inferior sin hacer ningún comentario, no deseaba hacerlo sentir mal por su torpeza, en el fondo se enorgullecía de ser la primera en probar ese ejemplar que ya mostraba facciones varoniles con un toque de inocencia que ella se encargaría de tomar.
Ya con su protección enfundada se volvió a acomodar sobre ella, en respuesta Mai envolvió las caderas de Trunks con sus piernas. Acarició la codiciada entrada de nuevo con su miembro dando ligeros empujones, pero no lograba penetrar, era como si chocara con algo, la mujer de cabellos negros comprendió lo que sucedía, por lo que decidió ayudarlo tomando ella misma el endurecido miembro y guiándolo en la entrada. De un empujón logró penetrar hasta la mitad, donde se detuvo aún en shock por la nueva sensación.
-¿Te estoy lastimando? Creo que fui algo… precipitado.
-No te preocupes, sólo una leve molestia, no te detengas niño- le acarició el cabello y besó los labios de su novio. La integrante de la pandilla de Pilaf había experimentado con algunos hombres en el pasado, pero eso lo ignoraba su novio, a pesar de haber vuelto a ser joven, eso no quería decir que su cuerpo regresara a ser virgen de nuevo, eso ella lo había sospechado y ahora lo confirmaba. "Mejor así, podré disfrutarlo sin dolor… auch… al menos no tanto"
El joven saiyajin comenzó a moverse lentamente, disfrutando cada nueva sensación, rozando con su agitado aliento el cuello de su novia, sus manos hacia los lados apoyando su peso totalmente en ellos, perdido en ese placer que recién descubría era mucho mayor al que había imaginado. Sin poder controlarlo llegó el orgasmo del principiante mucho antes de lo que esperaba. Salió del cuerpo de su nueva amante y se tumbó al lado aún en trance por lo recién sucedido. Una insatisfecha Mai comprendiendo la situación se acurrucó hacia él acariciando su pecho trazando círculos sobre sus pectorales.
Pasaron unos cuantos minutos así, regulando la respiración y ella acariciándolo en el pecho. Trunks retiró el preservativo usado y lo arrojó lejos de ellos.
-Supongo que quieres dormir- dijo desilusionada Mai, por la corta participación del guerrero.
-No tengo sueño aún… yo quiero saber si… puedo… una vez más- le apenaba pedir otra ronda, pero su miembro comenzaba a endurecer de nuevo deseando más de lo anterior.
Mai sorprendida por la rapidez con la que el muchacho se encontraba listo de nuevo, no pudo esconder su alegría sonriendo a su hombre, lo atrajo de nuevo sobre ella sorprendida por lo rígido que se encontraba su miembro. "Esto es extraño, nunca antes lo había visto, ha de ser por su herencia saiyajin… o por su edad"
De nuevo volvió a tomar otro preservativo y lo colocó, ahora con mayor destreza, intimidado por la mirada curiosa de la mujer, quien admiraba con insistencia cierta parte de su anatomía masculina. De nuevo se sumergió entre las piernas de su amada, pues su joven corazón se encontraba aturdido de todo lo vivido con ella que ya sentía que la amaba.
Comenzó con movimientos lentos, acompañados de besos intensos, de morder y lamer el cuello y pechos de esa blanca y suave piel, no se atrevió a abrazarla por miedo de no medir su fuerza, se limitó a mantener su peso sobre sus brazos, fijándose en ratos del disfrute en las expresiones de su novia, ella por su parte apretaba los costados del ejercitado cuerpo masculino y acariciaba todo lo que estaba a su disposición, nunca antes había disfrutado de un hombre con ese tipo de musculatura y lo estaba gozando demasiado, sin mencionar del placer que le causaba la húmeda fricción que se estaba volviendo más intensa.
Trunks, confiado en el placer que su pareja experimentaba, realizó penetraciones más intensas al tiempo que se erguía para disfrutar de la excitante visión de la mujer con ojos cerrados y labios entreabiertos gimiendo, sus senos bailando al compás de sus intensos movimientos y sus manos aferradas a los duros brazos de él, apretó más el ritmo logrando que la mujer lanzara una serie de gemidos ahogados aferrando sus brazos alrededor del cuello masculino y acercándolo hacia su sedienta boca, Trunks percibió los espasmos del cuerpo femenino provocados por el orgasmo recién experimentado, lo que provocó escalofríos en su espina dorsal, apuró sus movimientos consumiendo a besos la boca que le era ofrecida, después de varios movimientos más, volvió a sentir ese intenso placer tan deseado, ésta vez agotado se derrumbó sobre Mai distribuyendo su peso en los brazos de nuevo, después de regular su respiración procedió a salir del delicioso calor envolvente y a retirar su plástica protección.
-Gracias… no sabes lo importante que eres para mí- dijo Trunks casi en un susurro mientras acariciaba sus labios enrojecidos con su pulgar.
-Para mí también lo eres- en verdad lo era, a pesar de su inexperiencia, la había llevado más alto que otros mucho más experimentados, tal vez por el hecho de que él si la valoraba como ser humano y no era un pedazo más de carne.
Afuera seguía cayendo la lluvia, creando un arrullador sonido que pronto logró su cometido, llevando a ambos al país de los sueños abrazados.
