Cap. 4 – Yo también se hacerte callar

-Ya son más de las 3, y los Brief aun no han aparecido por el muelle para pagar el rescate- Escuchó decir Bulma a un hombre que se encontraba en la habitación de al lado- ¿Qué hacemos con la chica?

-Se ve que no les importa mucho la vida de su hija- Contestó una voz- La mataremos, pero antes, podéis divertiros un poco con ella.

Al rato Bulma, que seguía sentada en aquel frío sillón, vio como dos hombres se le acercaban mientras la miraban y sonreían de manera extraña. Bulma no pensaba quedarse a averiguar el porque de aquella sonrisa y en ese momento, impulsada por la rabia, logró soltar las cuerdas que ataban sus piernas y saltó corriendo del sofá, subiendo, con las manos todavía atadas a su espalda, las escaleras que conducían a la cubierta del yate, dispuesta a lanzarse al mar, si fuera necesario, para escapar de aquellos hombres.

Vegeta se encontraba rodeando la isla, en busca de algún barco que estuviera navegando en el mar, al poco rato se encontró con un pequeño yate y pudo ver a lo lejos a tres hombres corriendo detrás de una mujer ¡Es ella! ¡Dejarla!- Exclamó de rabia al ver como dos de los hombres la habían atrapado y como uno de ellos había desgarrado las ropas de Bulma con una navaja, dejando ver los pechos de una asustada muchacha.

La rabia de Vegeta fué en aumento y se dirigió volando a toda velocidad para rescatar a Bulma de las manos de esas Bestias. Los dos hombres, al verlo llegar volando, Soltaron a la chica y asustados se disponian a saltar al mar, pero Vegeta, enfadado como estaba, lanzó una gran honda de energía que acabo con ellos. Bulma seguía en el suelo, tumbada sin poder moverse y vió como el Sayan se dirió a dentro en busca de mas hombres.

Al encontrar al último de ellos, Su rabia explotó de nuevo - ¡Vas a pagar por todo lo que le has hecho!- Y mientras gritaba, noto como todo su cuerpo se envolvia en una luz dorada y vió como sus cabellos comenzaron a cambiar al mismo tono. Pegó un gran puñetazo sobre el Hombre que le miraba asustado, lanzándolo contra la pared de enfrente y haciendo con ello un agujero en el armazón del yate, poco después salio en busca de Bulma.

-Mujer, ¿Estás bien?- Le preguntó al mismo tiempo que sus cabellos volvían a ser como antes y su brillo desaparecía.

Notó como Bulma tenia la mirada perdida, y al darse cuenta de que ésta se encontraba medio desnuda, se quitó la camisa y se la dio, al tiempo que desviaba la mirada de los pechos de ella, no sin antes ruborizarse y pensar que eran los mas bellos y mejor formados que había visto en su vida.

Bulma notó este detalle por parte de Vegeta y volvió en si, agradeciendo que este no hubiera continuado observandola, se puso la camisa y se levantó del suelo. Vegeta la cogió entre sus brazos y la llevó a casa.

Los padres de Bulma ya habían llegado a casa y se encontraban preocupados, ya que eran más de las 4 de la madrugada y no sabían donde estaba su hija, pero al poco rato vieron como entraba acompañada de Vegeta.

-Hija, ¿Dónde te habías metido?-Dijo su madre, más tranquila- Estábamos preocupados. ¿Y porque llevas la camisa de Vegeta?

-Hemos salido a dar una vuelta- Le contestó Bulma, que no estaba dispuesta a contarles a sus padres todo lo ocurrido- Y lo de la camisa, pues bueno, que tenia un poco de frio, ya sabes, ir volando por la noche con el aire que hace…

-Ah, entiendo- Dijo la mujer riéndose por lo bajo, desde luego que esa excusa del frío no iba a tragársela- ¿Queréis que os prepare algo de cena?

-Si!- Gritó Vegeta que, al oír la palabra cena, ya había ido a sentarse a la mesa.

-Jajaja- Rió la madre de Bulma,- si que estas hambriento, y tu, hija ¿Quieres algo?

-No, gracias mamá-Contestó Bulma- Estoy muy cansada, creo que iré a acostarme.

Vegeta comió como nunca, y la madre de Bulma no hacia mas que prepararle platos deliciosos-Puede que sea una pesada- Pensó el Saiyajin para si- Pero hace unas comidas Exquisitas.

Después de cenar, se fue a dar una ducha. Bulma, que se encontraba en su cuarto, acostada en la cama, al oír como el Vegeta se dirigía a su habitación, se levanto para ir a hablar con él.

TOC,TOC Sonó la puerta de la habitación de Vegeta. -¿Quién viene a molestarme?- Preguntó el Saiyajin, que acababa de salir de la ducha y tan solo llevaba consigo una toalla alrededor de su cintura.

-Vegeta, soy Bulma, ¿Puedo pasar?- Le dijo esta titubeando- Quería hablar contigo.

-Haz lo que quieras- Dijo Vegeta, al tiempo que la puerta se abría y mientras se sentaba sobre la cama.

Bulma entró y cerró la puerta, pero al ver que Vegeta tan solo llevaba una toalla, no se atrevió a acercarse más, y se quedo al lado de la puerta.

-yo…-Comenzó a decir Bulma, que de repente, no sabia que decirle- Tan solo quería… Agradecerte, si…esto....darte las gracias por haberme salvado la vida. Sino llegas a venir no se lo que habrían hecho conmigo. Gracias Vegeta.

-Bah!- Le contestó el Saiyajin- Solo fui a por ti porque me dijiste que me prepararías la cena, eso es todo. Yo estaba hambriento.

De todas formas, Gracias- Le dijo Bulma, sabiendo que no le había dicho toda la verdad.

Los dos se quedaron mirando por un momento y Vegeta, incomodo de notar los brillantes ojos azules de Bulma mirándolo, se puso de pie.

-Voy a vestirme- Le dijo a Bulma mientras señalaba la toalla que tenia en su cintura

-Si, claro -le contestó esta, al notar la incomodidez del príncipe- Lo siento mucho, ya me voy. Buenas noches.

El saiyajin observó como Bulma salía de la habitación y se arrepintió de no pedirle que se quedara con él, de no decirle que realmente fue a por ella porque la necesitaba, porque ninguna otra persona en el universo, lo trataba como ella lo trataba a él, Porque era la única que no temblaba al verlo aparecer y porque era la única que le hacia sentir eso extraño que sentía. Terminó de vestirse y sintió el impulso de acercarse a la habitación donde dormía Bulma, quería volver a verla, necesitaba volver a verla, aunque fuera un momento antes de acostarse.

Vegeta salió volando por la ventana y se dirigió al balcón de la habitación de Bulma, desde donde la vio acostada, con el pelo cayéndole por la cara y con un fino camisón claro en el que claramente podía apreciarse su silueta.

En ese momento, Bulma, que aun no estaba del todo dormida sintiendo que alguien la observaba, abrió los ojos y se encontró con la cara de un sorprendido Vegeta.

Al ver que había sido descubierto, Vegeta intentó salir volando, pero antes de que lo hiciera, Bulma abrió la puerta del balcón y lo detuvo.

-¿Qué estas haciendo ahí fuera, vegeta?- Le preguntó una Bulma divertida al ver la reacción de este al ser descubierto

-Yo…yo…-Titubeo durante un rato Vegeta, que no sabia que decir, hasta que al fin dio con la solución- Tan solo vine porque creí oír un ruido en tu habitación. Yo….Pesaba que eran más hombres que venían a secuestrarte….Yo…quería… Bueno, yo.. Este….yo….

Pero Bulma lo atrajo hacia si, y lo Beso en los labios, muy suavemente, con un beso tan suave que desarmaría a cualquier enemigo.

Al separarse del Sayan, Bulma se lo quedó mirando un rato a los ojos, y suavemente susurró, antes de volver a cerrar la puerta del balcón.-Yo también encontré la única forma de hacerte callar.