—N-Neji yo y-yo…— Hinata abrió los ojos y miro los de su primo frente a ella, se estremecía de sentir su aliento chocar contra sus labios, su cercanía la ponía mal, pero deseaba que ese contacto creciera más. —C-Creo q-que s-sí— Logró al fin responder, aunque era verdad que en algún tiempo creyó estar enamorada de cierto rubio, logró descubrir poco a poco que ese amor, era solo admiración, acompañada de un hermoso cariño de hermandad.
—¿Crees?— esa respuesta lo lastimo un poco, no sabía si sentirse bien o mal por que ella creyera amarlo, él deseaba que ella estuviera segura, al menos tan segura como él lo estaba, o de lo contrario no se atrevía a hacer las estupideces que estaba haciendo ahora.
—Y-yo... — La chica bajó un poco la vista, para no mirar esos ojos similares a los de ella, dejó el maltrecho ramo de flores a un lado y y cerró sus manos en puño sobre sus piernas mientras su cara se tornaba completamente roja, aún más de lo que ya estaba. —S-siento algo p-por ti, p-pero no se q-que es e-exactamente— con dificultan paso un poco de saliva y contuvo su deseo por llorar. –E-Estoy confundida— Y era verdad, sentía algo por Neji, pero no sabía muy bien que era. Cuando decía estar enamorada de Naruto era un sentimiento diferente al que le provocaba su primo, así que en verdad no sabía cómo nombrar lo que sentía por ese chico.
Neji la miraba como quien mira a una niña pequeña cuando confiesa una travesura, en cierta manera eso era Hinata para él, una pequeña niña que nunca crecería. Un suave suspiro se escapó de sus labios mientras levantaba el rostro de Hinata para poder mirarla a los ojos.
—¿Si sientes algo diferente por mí, a lo que sentías por Naruto?— se acerco aún más a su rostro, hasta rozar nuevamente sus labios con los de ella. —Tendré que ayudarte a que no estés confundida— suavemente hablo como un susurro sobre los labios de Hinata. —Déjame ayudarte a que descubras lo que sientes por mi— Una sonrisa se dibujó en los labios de Neji al ver como la chica cerraba tímidamente los ojos y entreabrió sus labios en espera de ese beso que tardaba tanto en llegar. —Después de todo, soy su guardián Hinata sama— .
Los labios de Neji al fin se posaron sobre los de Hinata, en un beso más profundo que el anterior, sus lenguas al fin se encontraron. Pudieron probar el sabor del otro mientras sus cuerpos, mentes y corazones se dejaban embriagar por esas sensación de calidez y vergüenza que estaban sintiendo.
Hinata estaba confundida sobre si lo que sentía por Neji era amor fraternal o no, pero siendo honesta con ella misma, disfruto tanto desde el primer beso que ... ¿amor fraternal?, claro que eso ya no era claramente, pero aún se quería negar a lo que en verdad sentía.
Un extraño cosquilleo se apoderó del vientre de Hinata, era un poco incómodo, pero también lograba sentirse muy bien, parecia que el clima estaba cambiando, ya que un calor casi sofocante se apoderó del cuerpo de Hinata, sin ser muy consciente de lo que hacía, paso sus manos por el cuello de Neji y lo atrajo un poco más a ella, necesita sentirlo aún más, su cuerpo se lo estaba pidiendo.
Al sentir como Hinata pasó sus manos por su cuello y nuca, una corriente muy extraña para Neji atravesó su columna vertebral provocando en él que su piel se eriza un poco. De un solo movimiento Neji paso una de sus manos por la nuca de Hinata y otra por su espalda y la tumbó sobre su futón.
Sin interrumpir ese beso que estaba subiendo su temperatura, Neji se colocó sobre Hinata y tomó la cara de la chica con ambas manos mientras sentía como está ponía sus manos sobre su pecho, no parecía querer alejarlo de ella, tal parece sólo querer tocarlo un poco más.
—Neji — Hinata dijo como un susurro su nombre mientras intentaba jalar un poco de aire, su cara estaba roja y sus ojos aún cerrados. Aunque fue ella la que interrumpió por unos segundos ese contacto entre ambos, fue ella misma la que retomo ese beso, pero esta vez sus manos estababan sobre la espalda de su primo, clavando levemente sus dedos en esa amplia espalda, mientras pedía inconscientemente más de eso. La lengua de Neji estaba recorriendo el interior de la boca de Hinata, pero no se sentía como una invasión, se sentía increíblemente bien, tanto como para nublar el pensamiento de la chica, y hacerla olvidar su timidez.
Neji sonrió al escuchar su nombre de esa forma, la voz de Hinata había cambiando, ya no era la voz de esa dulce niña inocente.
Ninguno de los dos sabía a ciencia cierta lo que hacían, solo se estaban dejando llevar por un impulso y un sentimiento mutuo que había nacido entre ambos primos.
Las manos de Neji bajaron hasta llegar a la cadera de Hinata, tocó los glúteos de la chica y los alzó levemente hasta que sus sexos se tocaron. Ese leve contacto hizo que un leve gruñido de placer saliera de los labios del joven, Neji pudo sentir como Hinata se aferraba más a su espalda al sentirlo de esa forma, pero extrañamente ella no se alejaba o intentaba pararlo. ¿Que diablos estaba haciendo? , se cuestionó Neji al recobrar un poco su cordura. Estaba en la mansión Hyuuga, con decenas de Byuakugan a su alrededor, y él estaba... Ni siquiera podía terminar su pensamiento antes de romper ese beso para esta vez poner su frente sobre la de Hinata.
Le costaba un poco recobrar el aliento, su corazón latía fuertemente y no podía negar que esa chica le robaba el aliento
literalmente. Podía ver como Hinata estaba tan sonrojada y excitada que sus ojos tenían un brillo que jamás había visto antes en ella, además de que ella aún no soltaba del todo su agarre, y él no podía alejarse más de ella.
Hinata le había demostrado con ese beso que si sentia algo por él, ¿Amor? , no lo sabía exactamente, pero el descubrir que podía provocar esa reacción en una chica como Hinata hizo que su corazón se acelerara aún más, de haber sabido que podía tenerla de esa forma, desde hace tiempo atrás habría intentado pasar esa barrera de primo.
—¿Aún tienes dudas?— esta vez su demonio interior ,obligó a Neji a jugar un poco con Hinata, quería escucharla decir que lo amaba, o al menos que él era más importante para ella que cualquier otro, y lo lograría costara lo costará, después de todo él era el genio Hyuuga, y debía sanar un poco su orgullo herido con ese -creo- que ella pronunció antes.
Al escuchar de nuevo la voz de su primo, los sentidos de Hinata regresaron de golpe, miró como él estaba sobre ella y como es que ella lo tenía atrapado entre sus brazos. De un rápido movimiento alejó sus manos del chico y las juntó sobre su pecho, tratando de alejarlas lo más posible de Neji. Intentó moverse y levantarse, pero él no se movía, y ella no quería empujarlo, ¿que tal que lo lastima? , por que la única razón para que ella no lo lance lejos, era que Neji estaba herido...¿Verdad?
—¿Ya no quiere seguir tocándome Hinata Sama?— Al ver como ella retiraba rápidamente sus manos de él una sonrisa se dibujó en sus labios, al parecer su prima volvia a recuperar también la cordura. —Si usted quiere puedo seguir despejando sus dudas, pero en otro lugar que no sea la mansión— Neji beso el cuello de Hinata mientras subía un poco hasta su oído, estaba tan excitado que por más que se repetía una y otra vez que se contuviera no podía hacerlo. —Aquí tenemos muchos ojos sobre nosotros— susurro en el oído de Hinata y paso suavemente su lengua por este.
—¡Haaa!— Hinata dio un pequeño grito al escuchar lo que Neji le decía y casi de inmediato se desmayó.
Al escucharla Neji de inmediato se levantó y con delicadeza movió un poco el cuerpo de Hinata mientras repetía su nombre he intentaba que ella reaccionara, aunque sabía perfectamente que eso no pasaría.
—Kurome san— Neji gritó con fuerza para que una anciana del Boke lo escuchará y entrara a la habitación, por fortuna esa anciana era discreta y nunca usaba su byakugan, así que seguramente no había visto nada.
Cuando la anciana entró, Neji le indico que llevará a Hinata a su habitación, ya que seguramente se había desmayado por el cansancio de su entrenamiento.
La mujer obedeció a Neji sin cuestionarlo y con ayuda de otra chica más joven se llevaron a Hinata de esa habitación, dejando a Neji nuevamente solo.
—C-creo que debo darme un baño— con un leve sonrojo en sus mejillas Neji bajó su mirada para ver como cierta parte de su cuerpo había despertado y no le era tan fácil de calmarse.
Se maldijo mentalmente por ceder así a sus instintos y caminó a paso veloz hasta llegar a su bajo.
Hanabi estaba completamente agotada y tirada en el dojo de entrenamiento de la mansión, el entrenamiento la había dejado agotada, pero lo que verdaderamente la tenía sumida en la rabia y el coraje, eran su hermana mayor y Neji.
Sabía perfectamente lo que había entre ellos, y sabía perfectamente lo que su padre deseaba de todo eso, no necesitaba ser un gran genio para notar las miradas cómplices entre Hinata y Neji, y más aún si esos dos se ponían a besarse en la mansión.
Con el último rastro de sus fuerzas dio un último golpe a un pequeño muñeco de madera que utilizaba para entrenar, mientras caía de rodillas al suelo con su rostro completamente mojado por las lágrimas y la impotencia.
—¿Por qué?— esa pregunta la repetía cientos de veces mientras golpeaba el suelo con sus puños y sus lágrimas mojaban el mismo. -¿Por qué Hinata?— en un intento por sentirse un poco mejor con ella misma salió corriendo sin rumbo fijo, solo quería escapar de ella y de sus sentimientos.
Para su mala suerte, en su camino se cruzó con su hermana mayor. Después del desmayo que sufrió por culpa de Neji, al despertarse ya estaba en su recamara y recostada sobre su cama, se sentía aún un poco mareada por las emociones que él provocó en ella, pero nunca olvidaba sus obligaciones como Kunoichi, así que después de despejarse un poco la mente, decidió ir a entrenar un poco para así reflexionar sobre la pregunta de Neji ¿Me amas?, fue ahí donde se topó con Hanabi.
Al ver a su pequeña hermana con el rostro mojado por las lágrimas y sus puños algo rojos y lastimados, corrió hasta ella y la abrazó en un gesto maternal que siempre tenía hacia ella.
—¿Qué te pasó Hanabi?— se separó de ella y limpio un poco el rostro de la menor con sus manos. —¿Estás bien?— La reviso rápidamente con la mirada tratando de encontrar alguna herida, pero más allá de sus manos, Hanabi parecía estar bien.
Por su parte Hanabi solo la miraba con un rencor acumulado dentro de ella, que no era capaz de contener. De un segundo a otro, Hinata tenía su mano sobre su mejilla para tratar de contener el ardor que tenia, Hanabi la había abofeteado mientras retrocedía de su lado.
—Eres patética Hinata— ella misma se limpio las pocas lágrimas que aún quedaba en su rostro. —Siempre has sido y siempre serás un títere para el clan— adoptó la postura que todo Hyuuga tiene frente a un enemigo, la que su padre le heredo y de la cual ella hacía gala.—¿O me dirás que no lo sabes?—
—¿S-Saber q-que?— el golpe en si no la lastimo, pero la actitud de su hermana hacia ella si lograba hacerle una profunda herida, nunca antes la había visto así.
—Lo que el clan quiere que hagas— el ver el estado de su hermana la hizo sentirse bien, se suponía que Hinata era su hermana mayor, su ejemplo a seguir, pero a veces le fastidiaba lo idiota que esa chica podía ser —En definitiva tu no debiste de haber nacer primero, eres solo un títere de los Hyuuga—
—¿Q-Que q-quieres d-decir?— sabía que el consejo Hyuuga nunca la reconocía como Líder, también sabia que la consideraban patéticamente débil como decía su hermana, pero no sabia que era su títere.
—Si hermanita— Hanabi comenzó a caminar en círculos alrededor de Hinata.—El consejo quiere que te cases con Neji, dicen que así no serás una líder tan vergonzosa, así será Neji él líder y no tú— se paró frente a ella y lanzó su último golpe. —Neji y papá están de acuerdo, solo que querían que tu no te enteraras, eso es algo humillante para ti, ¿o no hermanita?— De cierta forma le molestaba que Hinata fuera tan ingenua, tal vez tratandola con la verdad sin rodeos, ella pudiera despertar.
Los ojos de Hinata comenzaron a humedecerse, las palabras de Neji, sus besos, todo solo había sido para que ella cayera en su juego, otra vez la estaban menospreciando, otra vez le restregaba en la cara su vergüenza al ser la primogénita Hyuuga. Al parecer si no tenía a Neji a su lado como esposo no sería digna de su clan. Malditas reglas, maldito consejo. Las lágrimas se acumularon en los ojos de Hinata mientras esta intentaba contenerse en un intento por no caer más bajo.
Cuando Hanabi vio el estado de Hinata, un nudo se formo en su garganta, quería verla sufrir y así tal vez ella cambiara, pero no creyó que sus palabras llegaran a herirla tanto. Hinata se veía como una muñeca sin vida, sus ojos totalmente carentes de emociones, su cara sin rastro alguno de emoción, parecía que solo era un adorno más de la mansión.
—¿Hinata?— la voz de Hanabi tembló un poco al ver el estado de su hermana, al acercarse y tocar uno de sus brazos, miro como de los ojos de su hermana mayor corrían gruesa lagrimas que bajaban rápidamente hasta chocar con el suelo. Trato de hablar de nuevo, pero Hinata se alejó de ella y comenzó a correr lo más rápido que podía.
Al atravesar la gran puerta de manera que se interponía entre la calle y la gran mansión Hyuuga, Hanabi miro a los dos compañeros de equipo de su hermana, que al verla en ese estado la llamaron, pero ella solo los ignoro y se perdió de su vista.
Hanabi corrió tras ella para tratar de alcanzarla, ahora se arrepentía de haberle dicho esas palabras, sabía que Hinata era sensible, pero nunca creyó que por su culpa se pusiera de esa manera. Cuando estaba a punto de pasar a los compañeros de su hermana, uno de estos la detuvo.
—¿Qué crees que haces?— al voltear a mirar quien la había detenido, se encontró con las gafas oscuras de Shino, el mismo que le había entregado la flor antes.
—Deja que sea Kiba quien vaya con ella— en cuanto el Inuzuka escucho su nombre, él y Akamaru salieron corriendo en dirección hacia donde se había ido Hinata.
—Pero yo soy su hermana— Hanabi se zafo del agarre del Abúrame y lo miró retadora.
—También eres quien la lastimo— Shino se acomodo las gafas y miro como la castaña bajaba la mirada y cerraba sus puños con fuerza. —Ven— le extendió la mano para que ella la tomara. —Tenemos que hablar—
Aunque dudosa, Hanabi tomó la mano de Shino, seguro y él le reclamará por tratar mal a Hinata, siempre se habían portado como hermanos con Hinata, aún más que ella misma que si era su hermana.
Al sentir la fría mano de Shino tocar la suya, un involuntario y leve sonrojo se apodero de Hanabi, bajó la mirada y oculto su mirada tras su flequillo, era una doblemente tonta, primero hace sufrir a su hermana, y luego se sonroja por tomar la mano de un chico bicho.
Continuará…..
