Capitulo 4

Minaki iba corriendo a todo lo que daban sus cansados pies. Ya llevaba más o menos media hora corriendo sin detenerse; apenas había dado de comer a sus dos pokemons cuando a su malvado beedrill se le había ocurrido usar su aguijón para molestar a un grupo de rattata que estaban cerca del lago donde la chica se había detenido a dormir después de haber salido de ciudad verde. En ese momento, el pokemon amarillo volaba a mucha altura, sin perderle el rastro a minaki, divertido al ver lo que había ocasionado "accidentalmente".

-¡BEELTRYY! ¡Baja en este mismo instantee!

El pokemon fingía no escucharla y seguía batiendo sus alas por el claro follaje del día que empezaba. Se paseó entre los árboles velozmente y dentro de poco estuvo codo con codo en la misma dirección de minaki. La chica sacó su pokebola para guardarlo, pero éste volvió a tomar altura dirigiéndose a lo alto de las copas. Los rattata se veían bastante molestos y dispuestos a hacer pagar a alguien por ser molestados. Eran alrededor de unos veinte pequeños pokemon persiguiendo a la chica quien, cansada, se detuvo en seco y miró detenidamente a los pokemons, quienes también se detuvieron. Minaki metió la mano en su mochila y tomó la pokebola de su charmasuki:

-Atrás, o van a arrepentirse.-les amenazó.

Los pokemons se sintieron un poco intimidados, pero no retrocedieron. Minaki se arrepintió un poco de lo que había dicho; Su pokemon era muy inexperto aún, y su beedrill no tenía muchas ganas de ayudarla. Los rattata ya estaban listos para atacar de nuevo y a minaki no le quedó otra opción.

-¡Sal charmasuki!

El charmander salió enérgico de su pokebola, y al ver ese enorme grupo de rattata sintió que le temblaban las patitas. Minaki sabía que su pequeño pokemon no podría vencerlos a todos y no quería arriesgarse a que le hicieran algún daño. Lo quería mucho y no quería que algo le ocurriese, sin embargo, tenía que hacerse fuerte de alguna forma.

-¡Charmasuki, usa tu sorpresa!

-¡Chaar!

Las pequeñas bolas de fuego alcanzaron a unos cuantos rattata, pero el resto se dirigió a embestir a charmasuki. Minaki se asustó y su pokemon se quedó estático. De un segundo a otro, el beedrill de minaki apareció cabeza abajo con una horrible y malévola expresión en su amarilla cara y sus enormes ojos rojos denotaban mucho enojo. A los pokemons se le subieron los colores a la cara y salieron corriendo al ver semejante cosa.

Charmasuki quedó bastante anonadado al ver como los rattata huían así, pero al ver al beedrill de frente, se puso blanco y se fue de espaldas. Cuando minaki lo vio, lanzó un enorme grito que espantó a varios de los pokemons que vivían por allí.

-¡Beeltry!-exclamó tiritando-¿Que cara es esa?

El pokemon regresó a la habitual cara de pregunta que ponía cuando no entendía a minaki. La niña recogió a su aún espantado charmasuki e intentó reanimarlo. Beeltry seguía mirándola sin entender porqué le regañaba por algo que hacía comúnmente, cuando sintió que alguien se acercaba. Minaki también se dio la vuelta y vio a un chico con un enorme sombrero cubriendo su cabeza y una red para mariposas en su mano derecha.

-Niña tonta-le recriminó-¿no sabes que gritando de ese modo vas a dejar el bosque sin ni un pokemon?

-Lo…lo sientodijo ella bastante apenada-es que…

-Nada de lo siento, ¡por tu culpa se me escapó mi caterpie!

-De verdad lo lamento ¿Qué puedo hacer para disculparme?-preguntó la chica, algo afligida de haber causado problemas.

El chico se quedó viéndola un segundo. No era muy convincente, pero traía un beedrill más grande de los que él había visto y un charmander en los brazos. No le cabían dudas.

-¿Eres una entrenadora pokemon cierto? ¿Porque no echamos una batalla? Hace tiempo que no practicamos mi butterfree y yo.

"Entrenadora pokemon"

A minaki esa frase le sonaba a alguien con poder pokemon, o alguien con pokemons enormes y fuertes. Recordó la fotografía del apuesto Lance y su ¡ pokemon dragón; él sí que se veía como el mejor entrenador pokemon.

-¿Estas escuchando?-le despertó el muchacho de su ensimismamiento.

-Ha…claro.-respondió sin saber muy bien lo que decía.

"Claro. Claro ¿pero…a qué?" No estaba poniendo mucha atención.

-Esto será fácil, ve butterfree enséñale como luchan los pokemons insecto.-ordenó lanzando su pokebola.

Un hermoso butterfree salió y minaki quedó emocionada.

-Es…bellísimo, dame un segundo.

Minaki abrió su pokedex.

"Butterfree, el pokemon mariposa. Este pokemon recolecta la miel con sus alas cubiertas por una capa que evita que su alimento se pierda con el contacto del agua."

La sonrisa dibujada en el rostro de minaki casi se salía de éste. Se acercó al pokemon que se mantenía cerca de su entrenador.

-¿Puedo tocarlo? ¿Puedo? ¿Puedo?

-A…claro…-dijo el chico bastante extrañado.

Minaki tocó con su índice el cuerpo suave del pokemon y se emocionó más.

-¡Es muy suavecito!-exclamó sonriente- ¿Puedo tocar sus alitas?

Sin esperar respuesta, minaki acarició las alas del pokemon, quien se sentía un poco cohibido. El chico empezó a perder la paciencia.

-Am…oye…

-Que rico se sienten sus alas, ¡y que lindas sus antenitas!

Minaki seguía tocando emocionada al primer butterfree que veía. No se había dado cuenta de lo aburrido que estaba el chico; solo tenía ojos para el lindo pokemon. A causa de esto, tampoco se dio cuenta de que su charmasuki se había quedado tirado en el suelo, blanco aún, y que su beedrill miraba con una expresión muy molesta la escena.

-¡Y que lindas sus patitas! ¡Es el pokemon insecto más lindo que he visto!

Con esto, el beedrill se sintió explotar.

Charmasuki apenas alcanzó a reaccionar al ver que el pokemon abeja se alzó al vuelo, interponiéndose entre minaki y su adorado butterfree. La niña se hizo hacia atrás y el pokemon amarillo miraba con furia al oponente que ahora tenía frente suyo.

-¡Espero que hayas terminado de halagar a mi pokemon!-exclamó el entrenador echando humos- ahora por favor, ¿podemos empezar a luchar?

-Si…en-enseguida, charmasuki vamos.

Cuando niña, el profesor oak le había explicado a minaki algo sobre las ventajas y las desventajas que poseían algunos pokemons sobre otros, así que había decidido usar a su charmander, pero hubo un pequeño inconveniente. El beedrill detuvo a charmasuki y se puso frente a frente con el butterfree. Ambos pokemons eran casi del mismo tamaño, y se medían entre ellos, deduciendo qué podría obtener sobre su rival.

-¿Cómo?-exclamó minaki cruzándose de brazos-Ahora me quieres ayudar ¿no? ¿Después de que tuve que correr todo eso?

-¿No ves que tu pokemon se puso celoso? Le diste demasiada atención a MI pokemon e hiciste que el tuyo se enojara. Los beedrill tienen muy poco temperamento y te será difícil hacerlo cambiar de opinión ahora.

-¿Sabes mucho no?-preguntó ella irónica.

-Claro, soy criador de pokemon insecto, me fijo en todo lo que ellos hacen.-respondió el otro orgulloso.

-Bien, entonces usaré a mi beedrill, sé que podemos ganar.

-Espero que el tamaño de tu beedrill hable por él. Butterfree embes…

-¡ESPERA, ESPERA!-le interrumpió de golpe.

El chico se detuvo en seco, muy molesto.

-¿Qué te pasa?

-Dame un segundo por favor.-pidió la chica un poco avergonzada.

Minaki se dio la vuelta y sacó nuevamente su pokedex. El beedrill ya se estaba impacientando.

"Beedrill usa diversos ataques con sus aguijones. Uno de ellos es ataque furia, piquetes venenosos y misiles aguja. Cuando se hace enfadar a este pokemon, su fuerza va aumentando"

-Bien; sé que podemos. Ahora sí- dijo volviéndose al chico-empecemos.

-De acuerdo ahora sí, ¡butterfree ataque embestida!

-¡Beedrill misiles aguja!

Butterfree recibió los misiles en su cara antes de alcanzar a embestir a beeltry.

-Vamos butterfree, ¡confusión!

-¡Esquívalo y usa ataque furia!

Esta vez fue el beedrill quien recibió el daño, y cayó al suelo.

-Pero… ¿Por qué le hizo tanto daño?

-Que entrenadora más ignorante eres, beedrill es un pokemon del tipo venenoso. Los pokemons venenosos son débiles a los ataques psíquicos. ¡Butterfree usa tu embestida!

-¡Beeltry tienes que levantarte, vamos!

El pokemon estaba algo herido, pero no lo suficiente como para perder, por lo que rodó y el butterfree se dio un cabezazo contra el suelo, quedando algo mareado. Beeltry volvió a tomar altura.

-¡Muy bien! ¡Ahora usa piquetes venenosos!

-¡Butterfree esquívalo y usa paralizador!

El pokemon mariposa no logró acatar bien la orden, y lanzó el paralizador en todas direcciones. Beeltry atacó y el butterfree se vio bastante herido.

-¡Sigue así, usa ataque furia!

-Vamos butterfree, no podemos perder contra esta principiante.

Butterfree logró salir de su estado mareado y esquivó al beedrill, embistiéndolo con mucha fuerza.

-¡Beeltry!-llamó minaki-¿Estás bien?

Beeltry respondió que sí moviendo su cabeza. Charmasuki tenía la boca muy abierta al ver como luchaban ambos pokemons insecto.

-¡Termínalo con confusión butterfree!

De pronto, minaki recordó que los pokemon usaban ataques para confundir a sus enemigos.

"¿Cómo se llamaba esa técnica?…piensa minaki, piensa o van a lastimar a beeltry"

Charmander alentaba a beeltry para que no se rindiera.

"Era doble algo…¿doble qué?"

Herido, el beedrill apenas lograba esquivar los ataques de su oponente, intentando darle un golpe con sus tenazas. Pero estaba cansado e inseguro de poder continuar.

-Doble equipo…-recordó por fin-¡Sí, se llamaba doble equipo! ¡Beeltry, usa tu doble equipo ahora!

Beeltry no conocía aún ese ataque, pero se concentró. Su nombre lo decía y si su entrenadora se lo ordenaba, era porque él podía hacerlo.

Un segundo beedrill apareció junto a él, y luego un tercero. Lo había logrado.

-¡SIIIII!-exclamó la chica dando un salto y con los brazos arriba.

Butterfree lanzó su ataque contra uno de los beedrill, pero este desapareció. Confundido, lanzó su ataque al siguiente, pero éste lo esquivó.

-¿Cómo es posible que…?

-Ahora beeltry, ¡ataque de aguijones venenosos!

Ambos beedrill se dirigieron al butterfree, y este no sabía a quien atacar.

-¡Butterfree cuidado!

El segundo beedrill desapareció, y solo quedó uno, quien usando su aguijón, tiró lejos al butterfree, que dio señas de no poder seguir. Minaki no salía de su asombro.

-Gana…mos…-decía sin poder creérselo-¡Sííííí ganamos beeltry, lo hicimos!

De un segundo a otro, el beedrill cayó cansado al suelo. Minaki lo levantó y lo abrazó cariñosamente.

-Eres muy fuerte beeltry, estoy muy orgullosa de que seas mi pokemon ¿sabes?

El beedrill la miró y se alegró de que minaki estuviera feliz por él. Charmasuki saltaba feliz al ver como su compañero había ganado. Mientras, el chico del butterfree recogía a su lastimado pokemon y lo regresaba a su pokebola.

-Cielos…aún nos falta butterfree.-se lamentó con una leve sonrisa.

Minaki se volteó y fue donde él.

-¿Está bien tu butterfree?

-Estará bien, se recupera rápido. Para ser una niña tan despistada diste una buena pelea, tu beedrill es muy fuerte y muy grande también.

-Muchas gracias; por cierto, no me has dicho tu nombre.

-Ha, es cierto.-rió avergonzado-Es que con el gran grito que diste se me escapó el caterpie que quería atrapar, y me enojé bastante, así que creo que lo olvidé; Me llamo Greg y soy entrenador de butterfrees. Tengo cuatro en mi casa, dos metapod y un caterpie, ahora estaba por capturar a su compañero.

-Cielos, que bonito. Yo soy minaki, acabo de salir de pueblo Paleta y me dirijo a ciudad Plateada a enfrentarme al líder de gimnasio.

-Pueblo paleta? Una vez conocí a un chico que venía de pueblo paleta… ¿como se llamaba?-se preguntó tratando de hacer memoria-¿Ketchum, mostaza…?

-Ash, ash ketchum.-saltó minaki sonriendo.

-Sí, ese mismo.-respondió Greg chasqueando los dedos.

-Yo soy la vecina de ash, se fue hace tres años; ha participado de muchas ligas y no le ha ido nada de mal. Ahora está viajando por la región de Hoenn intentando ganar esa liga. Yo quiero llegar a ser tan buena como lo es él.

-Espero que así sea minaki, por lo que veo entrenas muy bien a tus pokemons. ¿Cuánto llevas con ese beedrill?

-Esto…a…-minaki se sonrojó ante la pregunta-je…un día-respondió avergonzada.

-¿Y…con tu charmander?

-¡Tres días!-respondió orgullosa. Charmasuki miraba a minaki feliz y beeltry algo dudoso.-Pero me dieron a charmasuki el año pasado, solo llevo tres días como entrenadora.

-Bueno, diría que no estás tan mal. Si quieres llegar a ciudad Plateada tienes que seguir esa dirección.

Greg le indicó a minaki un sendero que se perdía entre arbustos y árboles.

-Muchas gracias, eres muy amable. Espero que nos volvamos a ver.-se despidió ella amablemente y volviéndose.

-Claro que sí. Por ahora iré a capturar a mi caterpie; sigue entrenando a tus pokemons minaki. Adiós.-se despidió Greg también volviéndose con su red al hombro.

-¡Que te vaya bien!

El niño tomó de regreso su camino y minaki guardó a beeltry y a charmasuki en sus respectivas pokebolas, mientras echaba a andar.

-Hora de llegar a ciudad Plateada…Tenemos que dar nuestro mejor esfuerzo.-dijo cerrando emocionada el puño.

Dio un leve salto y llena de nuevas energías ante su primera victoria, salió corriendo por el sendero indicado, ya deseando poner sus pies en la próxima ciudad ¡y enfrentarse a su primer gran reto!

Continuará