Bueno al parecer nadie le ah atinado XD pero pues así me ahorro premios (?)
Muchas gracias por los comentarios y por continuar leyendo hasta ahora, nos vemos en las notas finales que son para los gatos gordos. (Por que son pesados y no pueden estar arriba)
Capitulo 4
Sábado
Ace odiaba los fines de semana por un sencillo motivo; "El" estaba ahí; Toda la semana Crocodile salía de casa antes que nadie y volvía cuando Ace y Luffy ya se encontraban dormidos, las únicas señales de vida que daba en aquellos días eran los trastes sucios en el fregadero y la cama revuelta que de alguna manera se había convertido en responsabilidad del pecoso hacer si no quería una reprimenda el fin de semana.
Debía admitir que las cosas no estaban tan mal, si bien al principio había sido un poco difícil después de dos años de "convivencia" continua había llegado a una especie de rutina más bien de extraños que viven en la misma casa.
Tras encender el cigarro al mayor Ace sirvió el café para el mayor mientras comenzaba a preparar el desayuno, esperaba que Luffy durmiera hasta tarde como era su costumbre los fines de semana, si bien Crocodile nunca les había hecho nada ni a él ni al pequeño (eh incluso podría decirse que le agradaba un poco este ultimo) le ponía nervioso tener a esos dos en la misma habitación, a aquel hombre nunca le habían gustado los niños, o al menos eso era lo que el pecoso había pensado en sus cortas estadías en aquella casa d meses respectivamente, aquel sujeto era de los pocos a los que no le importaba sacarle de la escuela a medio ciclo con tal de deshacerse de el más pronto quizá por ello no había pensado en ningún momento que él y Luffy durasen tanto tiempo en aquella casa, pero después de dos años había podido notar que quizá no era a los niños a quienes el adulto odiaba, solo a él.
Ace era según la mayoría de su familia materna el "Asesino" de su madre y suponía que Crocodile como hermano de aquella mujer y ex-mejor amigo de su padre tenía motivos más que suficientes para odiarle.
Por todo lo que sabía el mayor era abogado pero por la pinta que tenía más bien le veía como matón a sueldo, quizá las tarjetas de su escritorio eran solo para disimular, después de todo ¿Qué clase de abogado va y se emborracha cada fin de semana sin falta y a veces hasta días entre semana? pero no pensaba que aquello fuera demasiado importante mientras el mayor siguiera poniendo comida sobre la mesa.
Comida que Ace preparaba normalmente y que ahora servía en silencio para ser consumida de la misma manera mientras él se sentaba al otro lado de la mesa con su propio café, concentrándose en aquel para no salir huyendo del lugar pues la mera presencia del otro azabache le incomodaba pero no quería correr el riesgo de que Luffy buscando el desayuno se encontrase por casualidad a solas con el mayor.
Parecía que la buena fortuna le sonriera por un momento cuando había visto al mayor ponerse en pie y llevar sus trastes hasta el fregadero pero no había tardado en darse cuenta que aquella era solo una sonrisa burlona pues segundos después había podido escuchar el claro tap tap tap tap de los pasitos apresurados en la escalera.-¡Buenos días!- Había llegado el grito de batalla de su hermanito desde la puerta colocada tras de él, y como un huracán en pleno vuelo el borrón de cabellos negros había ido a estamparse justo a las piernas de quien estaba ahora de pie en el lavadero dejando sus trastes sucios.- ¡Croco! ¿Qué haces tú aquí?- le había escuchado exclamar bastante emocionado, con aquella sonrisa sincera y amplia que el aludido había correspondido de manera que a Ace le parecía bastante siniestra.
-Intentaba huir antes de que tu llegaras, pero parece que me has ganado.- la risa de aquellos dos resonó en la cocina, una alegre eh infantil, la otra profunda y obscura, el contraste le crispaba los nervios al pecoso y con más fuerza había afianzado su agarre en la taza de café caliente.- Desayuna y arréglate, mas tarde iremos de compras.- comento el adulto para los dos chicos presentes, no se lo había dicho a Ace directamente pues no solía tratar con el mas de lo estrictamente necesario pero al menor le tenía las consideraciones que ningún otro chiquillo molesto alguna vez le había tenido, cuando escuchara el "¡Yosh!" precedente de aquellos jóvenes labios despeinando brevemente los ya revueltos cabellos de cama del mocoso, pero tenía sueño y era hora de irse y así lo había hecho, se había ido aun riendo un poco pues el nerviosismo del pecoso no le había pasado desapercibido y aunque un poco cruel debía admitir que le gustaba ver a aquel chico de esa manera, al menos era más agradable que verle con el seño fruncido ante todo en la vida, no que pudiera culparle por esa actitud tampoco.
Cuando el mayor dejase la cocina Ace había soltado el aire que había estado conteniendo, si bien no le gustaba estar cerca de su tío mucho menos le agradaba la idea de dejar a Luffy a solas con este y no por que sintiera que el más alto fuera a hacerle algo malo, no, muy por el contrario aquel sujeto parecía tratar a Luffy con el cariño que a él nunca le había brindado, no era algo racional la incomodidad que sentía a que esos dos estuvieran juntos, era más bien una cosa así como un instinto que le gritaba el hecho de que no les dejase a solas o algo se perdería, tenerle a ambos en la misma habitación no le gustaba, no quería decir que fueran celos pero probablemente también hubiera un poco de aquello.- Buenos días Ace ¿Te has quedado dormido en la mesa de nuevo?- había escuchado la dulce vocecita del menor preguntarle mientras se le acercaba bastante, como para ver si sus ojos estaban abiertos o no.
-B-Buenos días Lu, no, no me eh quedado dormido aun.- Había podido decir después de unos segundos, dejando por fin el café sobre la mesa, escuchando al otro comenzar a reírse de nuevo.
-Es que no te movías, últimamente te quedas dormido en donde seas, eh pensado que quizá deberías dormir mas Ace.-
-¿Oh? ¿Así que tú has pensado? ¿Debería llamar a los bomberos?- sintió un pequeño golpe en su brazo, no porque el golpe fuera deliberadamente débil, si no porque el chico aun era demasiado pequeño para hacerle alguna clase de daño con sus golpes, le dedico una amplia sonrisa al menor y comenzó a reír un poco con lo cual su hermanito se había calmado ligeramente.- bien, bien, ¿Y qué piensas si mejor te sirvo el desayuno?- la manera como se habían iluminado los ojos del chico lo había dicho todo.
Levantándose de su lugar el pecoso había servido el desayuno de ambos antes de sentarse a la mesa con el pequeño y tras dar gracias por la comida comenzar a devorar esta a la misma velocidad que si no hubieran probado bocado en tres días, el ritmo de muertos de hambre que se atiborraban la boca de alimento a más no poder para después apenas masticar y tragar era tan común que ninguno de los dos hablaba hasta arrasar con la comida de su plato, por que hablar implicaba perder tiempo y perder tiempo le daba al otro la oportunidad de intentar robar comida del plato ajeno si acababa antes que el contrario.
Tras el desayuno y fregar los platos los dos chicos se habían alistado para salir, si bien no era muy común salir en familia para las compras se hacia una pequeña excepción, Ace era mayormente quien sabía que era lo que hacía falta en la casa en todos los aspectos, desde comida hasta productos para el hogar, Crocodile manejaba el auto y pagaba por las cosas y Luffy… bueno a Luffy simplemente le encantaba salir, no habría habido forma humana de dejarle en casa si salían ellos dos, adema de que aun era muy pequeño, era completamente obvio que no le dejarían solo en casa.
Ace siendo aun menor de edad no podía manejar y no había forma de que el mayor fuera a soltarle las tarjetas de crédito tampoco como para hacer las compras y regresar en taxi, cosa de principios según él, aunque el pecoso no podía evitar rodar los ojos cada que el fumador decía aquello pues mientras los dos menores paseaban por los pasillos seleccionando todas las cosas que había que comprar para la ocasión el mayor les esperaba en la zona de licores seleccionando uno o dos vinos y otras cosas en lugar de ayudar a hacer las compras, tampoco era que el pecoso fuera a quejarse, así al menos podía aprovechar a estar a solas con Luffy que cuando no iba sentado dentro del carrito y pidiéndole que jugasen a los coches de carreras iba correteando de un lado a otro pidiendo que compraran esta o aquella otra cosa, ahora que el peligro de eso con u pequeño Luffy no estaba tanto en pasar por el área de juguetes sino más bien en la de aves y carnes… no podían salir de aquella área sin que el menor le echase un mínimo de 5 paquetes de productos diferentes que quería llevar y de los cuales el pecoso tenía que seleccionar y quitar mínimo tres y no era que no pudieran pagarlos, simplemente no quería mal acostumbrar a su hermanito a cosas que después no podría darle al estar ellos dos solos, porque a pesar de la comodidad de vivir como dependiente de alguien más el pecoso no había sacado de sus cabeza la idea de llevar al pequeño a vivir con él los dos solos en cuanto le fuera posible. Recordaba vagamente una promesa similar con otro niño de su edad hacía varios años, tantos que el rostro de aquel ya no era más que una mancha en sus recuerdos, pero mientras que aquella promesa no habido podido ser cumplida esta en definitiva la llevaría a cabo, costase lo que costase, ya no era tanto el tiempo que faltaba después de todo, solo un año más y podría pedir oficialmente la custodia del pequeño.
El dinero que había estado ahorrando desde los 15 años con aquel propósito lo pondría a muy buen uso, no iba a haber nadie que les detuviera, ni siquiera el mismo, porque estaba dispuesto a dar todo cuanto fuera necesario para mantener a ese pequeño rayito de sol a salvo del mundo que sabía podía lastimarle, mirando al niño que frente a él aun intentaba colarle más comida al carrito de mandado no pudo más que sonreír y alargar su mano a acariciar los cabellos ajenos.- ¿Sucede algo Ace?- le escucho preguntar confundido pues no era muy común que el pecoso le diera muestras de afecto en público, el aludido negó con la cabeza suavemente.
-No pasa nada Lu, solo recordaba lo importante que eres para mi, en verdad te quiero hermanito.-
La enorme sonrisa en el rostro del menor le había hecho sonrojar ligeramente – También yo a ti Ace, te amo.- ¿Cómo era posible que un mocoso de 12 años hiciera su corazón latir tan aprisa?
Por fin después de algún tiempo encontré la motivación para seguir escribiendo esto, espero el siguiente capítulo no me tome tanto tiempo como este XD gracias a quien aun siga leyendo esto y los comentarios son bienvenidos. Un agradecimiento especial a Shadow que aunque aun no lo sepa me dio un poco de motivación para seguirle a esto.
P.D. Para cuando leas esto gatito gordo probablemente haya mil notitas de gato más por el mundo, pero recuerda que en esta notita en especial te dejo un fragmento de mi corazón que te ama de la misma manera que los gansos a Satanás 3
