DisclaimerTodo personaje o situación parecida o igual a los libros pertenecen a J.K. Rowling, Warner Brothers, Salamandra y demás, no intento ganar nada con esta historia excepto unos buenos comentarios…
Resumen: "Tú estuviste ahí para mí cuando yo más lo necesité, ahora yo estaré ahí porque tú me necesitas". Un accidente inesperado une a Harry y a Hermione, lo que ellos no sabían era cuánto los iba a unir…
Un tiempo para recordar
El sueño se fue disipando hasta que el sonido de pájaros cantando llegó a sus oídos. Aun así no abrió los ojos. Temía que si lo hacía la realidad la abofetearía de inmediato, y no quería eso en aquel momento, no después de haber podido olvidarse de ello.
Con sus otros sentidos se percató del frío a su lado derecho; estaba sola en su enorme cama. Un miedo irreprimible se apoderó de ella y lo único que hizo fue acurrucarse en posición fetal y apretar más las mantas contra su cuerpo, sus ojos cerrados firmemente mientras trataba de poner su mente en blanco, algo que encontró imposible.
Kevin pensó sintiendo un vacío enorme en su estómago, y lo único que hizo fue enroscarse más en la cama. Sintió sus ojos aguarse y sintió rabia; no sabía que era posible empezar a llorar con los ojos cerrados.
La imagen de su esposo aparecía una y otra vez en su mente, como si se hubiera grabado en la parte posterior de sus párpados. La última vez que lo había visto era hacía un mees, pero lo recordaba tan vívidamente como si hubiera sido la noche anterior.
Se sentía molesta consigo misma, molesta porque las últimas palabras que le había dicho a Kevin en persona habían sido palabras bruscas y malintencionadas, todas parte de una pelea que luego pensó fue un error.
– ¿No puedes irte en una semana? Tu hija cumplirá su primer año – dijo Hermione con tono suplicante.
–Ya te dije que no puedo, ya me encargaron una misión muy importante –respondió Kevin mientras ponía unas camisetas en su maleta.
Hermione sintió el último poco de paciencia esfumarse. Caminó hacia la cama y tomó la maleta de Kevin (que estaba abierta) para luego tirarla con rabia contra la puerta. Todas sus pertenencias volaron por los cielos y fueron a parar regadas por todo el piso.
– ¡Hermione¿Pero que rayos te pasa? –gritó Kevin viendo todas sus cosas por todo el suelo de la habitación.
– ¿Qué qué me pasa¿QUÉ ME PASA¡Te diré lo que pasa¡Te vas todo el tiempo a misiones y regresas luego de meses a pasar tan solo UNA semana con tu esposa y tu hija para luego desaparecer por quien sabe cuántos meses más¡Prácticamente ni vives aquí salvo cuando se te da la gana volver!
– ¡No es cuando se me dé la gana volver, es mi trabajo¡Tú lo sabes bien!
– ¡Pues entonces cásate con él! –aulló Hermione tomando su anillo de bodas y tirándolo a su pecho. Momentos después supo que había sobrepasado la línea.
Kevin la miró atónito, sorpresa, dolor y tristeza escritos en su rostro. Lentamente se agachó y tomó el anillo en su mano. Miró a Hermione fijamente mientras se erguía y habló.
– ¿Así es que quieres las cosas? –preguntó con voz superficial, mirando al anillo primero y luego a ella. Hermione luchó contra las lágrimas que amenazaban con caer por su cara.
Deseaba decir algo pero se dio cuenta de que el enorme nudo que tenía en la garganta no se lo permitía.
Kevin la miró tristemente y simplemente caminó hacia ella poniendo la argolla en sus manos y apretándolas ligeramente con las suyas.
–Hermione… te amo, y tú lo sabes. No quiero creer lo que oí y no lo creeré porque sé que estás molesta y muchas veces dices cosas que no son así. Quédate con el anillo y sea cual sea tu decisión con respecto a él la respetaré.
Hermione sólo lo miraba mientras hablaba, y cuando terminó simplemente tomó su aro y volvió a ponerlo en su dedo. Miró de vuelta a su esposo y vio la sonrisa y el alivio en sus facciones. Trató de sonreír de vuelta pero se sorprendió de que los músculos de la cara le dolían mucho para hacerlo.
Abrió los ojos despacio y sólo veía borroso. Parpadeó un par de veces y dejó las lágrimas rodar en silencio por sus mejillas. Si tan sólo hubiera parado ahí, y hubiera dejado las cosas así… Pero no, no podía mantener su bocota cerrada.
–Entonces… ¿te quedarás? –preguntó con esperanza. La sonrisa de Kevin se borró de inmediato y le soltó las manos con suavidad. Volteó y sacando su varita murmuró algo y su ropa y resto de pertenencias empezaron a guardarse nuevamente en la maleta.
Hermione sintió como si la abofetearan en el minuto en el que Kevin le dio la espalda. Respirando profundamente y sin decir una palabra más tomó su varita y su cartera y salió de su habitación dirigiéndose a la de Joan. Podía oír a Kevin llamándola por detrás.
– ¿A dónde vas? –preguntó él entrando tras de ella en el cuarto de su hija.
–A trabajar –contestó Hermione lo más serena que pudo, tomando a una dormida Joan en sus brazos y saliendo del cuarto.
–A… Hermione, son las ocho de la noche¿cómo vas a trabajar a esta hora? –preguntó Kevin siguiéndole los pasos hasta el primer piso.
–Tú te vas en unos minutos a trabajar y no estoy diciendo algo¿o sí? Por lo menos no ahora –repuso a su vez Hermione con amargura. Apuntó a un viejo periódico con su varita y murmuró un encantamiento–. Me voy en un traslador. Que tengas buen viaje.
– ¡Espera! –gimió su esposo desesperado. Hermione se detuvo y lo miró fríamente.
– ¿Necesitas algo?
–Yo… ¡No puedes irte así no más!
– ¿Por qué no?
–Porque quiero despedirme de ti y de Joan antes de irme.
–Bueno… ¿te has puesto a pensar que tal vez yo no quiera estar aquí cuando te vayas? –espetó con sequedad. Kevin la miró sorprendido un momento y luego una chispa de rabia apareció en sus ojos.
–No tienes que llevarte a Joan porque tú no quieres estar aquí –repuso con la misma sequedad usada anteriormente por Hermione. Ella suspiró y puso a su hija en la cuna que había en la sala mientras se enfrentaba de nuevo a su esposo.
–Bueno¿esperas que la deje aquí sola cuando tú te vayas?
–Es que ni siquiera tienes que salir…
–Tengo que trabajar.
–Oh, sí, olvidé aquello. Tienes que "trabajar" –dijo él con desprecio haciendo énfasis en la última palabra. Hermione lo miró peligrosamente.
– ¿Entonces qué se supone que esté haciendo? –preguntó, su voz llena de rabia.
–Bueno –empezó él–, es curioso que siempre que discutamos te vayas a "trabajar"¿no lo crees? –dijo con un tono sarcástico. Hermione apretó los puños con ira.
–Si tienes algo que decir entonces hazlo y déjate de rodeos –dijo tratando de mantener un volumen normal, aunque en ese momento estaba temblando de pies a cabeza.
–Bien… lo que quiero decir es que siempre que peleamos te vas corriendo a los brazos de Ron y Harry, especialmente del último –terminó con un tono acusatorio, la satisfacción brillando en sus ojos.
Hermione sentía su sangre hervir. Lo miraba amenazante, sus puños apretados tan fuerte que sus nudillos se habían vuelto blancos y estaba temblando de pies a cabeza.
Aun así trató de actuar con naturalidad, y, más que todo, con dignidad.
–Son mis mejores amigos desde que era una niña, y sucede que trabajo con Harry en la librería¿qué esperas?
–Que te relaciones con otras mujeres.
– ¿Cómo, como tú lo haces? –preguntó con irónica satisfacción. Kevin dio un paso al frente.
–Tú sabes que eso no es cierto –dijo él con los dientes apretados.
–Ya no sé si debo creer eso o no, creía que sabía que te conocía, pero ya no.
– ¿Y a quién sí estás segura de conocer¿A Harry? –dijo imitando su voz al nombrar a su amigo.
Hermione reprimió el impulso de golpearlo con todas sus fuerzas.
–Pues sí –dijo con orgullo–, al menos él sí es honesto conmigo.
–Oh, ya veo… ¿con que esas tenemos? –Preguntó él dando otro paso al frente–. No creo que podamos hablar aquí de honestidad cuando ni tú misma la aplicas a tu vida.
– ¿Qué quieres decir?
–Tú no has sido honesta en aceptarme cómo te revuelcas con Harry cada vez que puedes.
¡PLAF!
Hermione había levantado la mano y le había dado una cachetada con todas sus fuerzas. La cabeza de Kevin giró a un lado y se tambaleó un poco. Cuando giró a verla nuevamente, sorpresa escrita en su rostro, la silueta de la mano de ella empezaba a notarse en su mejilla.
Kevin no dijo nada, sólo la miraba de forma extraña, una mano en su mejilla que empezaba a hincharse.
–Yo nunca… nunca te haría algo así, ni siquiera si tuviera que satisfacer mis necesidades… Pero supongo que si llegara a algo tan bajo, disfrutaría mucho más que cualquier vez que he estado contigo.
Ambos sabían que no era cierto, ambos tenían la certeza de ello, pero en ese momento, cuando Hermione lo dijo con tanto convencimiento, Kevin sintió un dolor irreprimible y más grande que nunca.
Sin decir una palabra más, Hermione tomó a su hija de nuevo (sorprendentemente no se había levantado) y tomando el periódico desapareció de la sala dejando solo a su esposo en ella.
-
Un ruido en la habitación la despertó. No se había dado cuenta de cuando se había quedado dormida. Tal vez en un punto sus recuerdos se habían entremezclado con sus sueños; solía sucederle cuando estaba muy agotada.
Levantó la cabeza un poco y, sacándola de las cobijas, vio a su hija sentada en su cama, una sonrisa adornando su rostro infantil.
– ¿Joan¿Cómo llegaste… –empezó a decir y luego miró hacia la puerta. Harry estaba recostado en el marco de ésta observándola.
Cuando sus ojos se encontraron él caminó hacia la cama y se sentó en el borde de ella tal como lo había hecho la noche anterior.
–Pensé que querrías un poco de compañía –dijo con voz suave.
– ¿Hace cuánto estabas ahí? –inquirió Hermione. Joan se puso a gatas y fue hacia ella.
–Hace unos minutos –repuso Harry mirándolas a ambas–. Eh… esta mañana envié unas cuantas cartas –exclamó casualmente.
– ¿Sí¿A quién? –preguntó Hermione distraída mientras jugaba con su hija.
–A Ron y su familia, y otros conocidos –contestó Harry cuidadosamente. Hermione quedó paralizada unos momentos, el asunto del que trataban las cartas completamente claro en aquel momento–. Espero que no te moleste.
Hermione quiso decir que no le molestaba pero sólo pudo negar con la cabeza, en ese instante sentía su garganta reseca.
– ¿Estás bien? –le preguntó Harry al cabo de un rato. La pregunta la cogió desprevenida y no dijo nada al principio. Luego se encogió de hombros y respondió lentamente.
–No lo sé, me siento como… como si hubiera sobrepasado el límite luego de sentir mucho. Es como si me hubieran drenado toda capacidad de sentir alguna, como… seca por dentro. Harry la oía en silencio, sus ojos siguiendo cada uno de sus movimientos–. Supongo que bien. Se encogió de hombros nuevamente y siguió jugando con Joan, aunque sabía que Harry la seguía con la mirada.
– ¿No vas a hacer los arreglos para el funeral?
Por segunda vez en esos instantes quedó paralizada. Lentamente alzó la mirada, miedo escrito en su rostro, y se encontró con los ojos de Harry.
–No creo ser capaz… –murmuró muy bajito mirando a su hija, la imagen de Kevin impresa en ella.
–Está bien… –dijo Harry luego de un tiempo–. Yo… me haré cargo de todo.
Hermione lo miró de nuevo, abriendo sus ojos como platos en el proceso.
– ¿Harías eso… por mí?
–Por supuesto –contestó Harry de inmediato–¿Para qué son los amigos?
Hermione sintió las lágrimas formándose en sus ojos. Arrodillándose en la cama, teniendo cuidado de que Joan no estuviera en el medio, se abalanzó sobre Harry y lo encerró en un fuerte abrazo, sus lágrimas cayendo irremediablemente en el proceso.
Harry, como era de esperarse, le dio unas ligeras palmadas en la espalda, evidentemente incómodo con la reacción inesperada (y física) de Hermione. Ella se alejó nuevamente, sentándose sobre sus piernas y enjugándose las lágrimas con sus manos.
– ¿Alguna vez te he dicho cuán buen amigo eres? –dijo con voz llorosa. Harry le sonrió con dulzura y, sorprendiéndolos a ambos, alargó su mano y quitó el resto de lágrimas que habían quedado en sus mejillas. Luego puso su palma contra una de ellas.
Hermione cubrió la mano de Harry con la suya y estuvieron así por mucho tiempo, sólo mirándose a los ojos. Nunca había sentido tanta gratitud hacia alguien en toda su vida.
–Mejor voy empezando –dijo Harry al cabo de un rato rompiendo el silencio en la habitación. Retirando su mano de la mejilla de Hermione se levantó y fue hacia la puerta.
– ¿Harry? –llamó Hermione antes de que él saliera. El susodicho dio media vuelta y la miró inquisitivo.
– ¿Sí?
Permanecieron en silencio por un largo rato, hasta que Hermione finalmente volvió a hablar.
–Gracias.
Harry le sonrió.
N/A: ¡Hola a todos! Sí, ya sé, probablemente todos tienen listos sus cuchillos listos para matarme, en verdad lo siento mucho. No fue en realidad mi culpa, podría culpar a mi colegio (como siempre lo hago xq' es verdad), xo estoy cansada de esa excusa, verán he estado hasta el cuello de tareas y cosas x el estilo, como este año me gradúo pues me toca hacer mil cosas y apenas si tengo tiempo de respirar. Este capitulo lo había escrito hacía más de dos meses yo creo, xo no lo había podido poner x tantas cosas q' tenía q' hacer… en fin, ya cumplí años! Ya tengo 17 (que horror) y quería poner el capitulo el día q' cumplí años xa ver si me felicitaban y me dejaban más reviews, jajaja, xo no pude… en fin, creo q' eso era todo, ojalá les haya gustado el capitulo y no los haya defraudado…
Para un p'tit herisson, soy colombiana al 100 y muy orgullosa de serlo… te daré una pista de donde soy… vivo en una ciudad pequeña q' queda en el centro del país encima de Boyacàya sabes? Jaja, de donde eres tú?
Y a Canutablackq' en realidad me dejó un review en "Un beso y una flor" xo le respondo aquí, sólo he escrito dos historias y son la anterior nombrada y esta, así q' ya.
Muchas gracias a Alesse Vane, kARLA LAURENCE, HermsPotter, Ginger, haruko hinako, Zeisse, AngelinaB, Aiosami, VeGaLoNe, Lilyem, candy granger, ANGELYANU, Canutablack), CrisHH, Lothus.Hicksa, un p'tit herisson, espero q' me dejen un comentario x este capitulo a ver si les gustó… ahora sí me voy, adiós
¡DEJEN REVIEWS!
