Capítulo 3
Edward POV
Me senté a su lado en la cama y suspire.
-¿Estas cómodo? –pregunto ella recostándose.
-Si –respondí quitándome las tenis.
-Tengo sueño –susurro ella acurrucándose entre las sabanas.
-Duerme tranquila –comente quitándome la chaqueta y me recosté quedando a pocos centímetros de su cuerpo.
Al rato Isabella se dio la vuelta y entrelazo sus piernas a las mías.
Me tensione de nervios e intente alejarme de ella. Se despertó y me pidió perdón incomoda.
-Está bien, no me molesta –respondí amablemente.
-Tengo frio –susurro entre dormida.
Me acerque a su cuerpo para darle calor y me dormí profundamente.
¿Por qué tenía tanto sueño? ¿Estaba tan cansado?
Desperté alterado, Isabella no estaba a mi lado. Sentí como si él estuviera buscándome, estaba cerca, debía escapar antes de que me descubriera.
Revise mi maleta y saque un arma, un estilo de escopeta con marcas religiosas en ella y me dirigí a la puerta.
Abrí con cuidado y me asome.
-¿Isabella? –pregunte mirando para todos lados -¡Maldición! –exclame luego, tome mi chaqueta, me dirigí al baño, lave mi rostro y arregle mi cabello, tome mis gafas de sol, el bolso y camine hasta el coche.
-Edward –grito Bella desde la recepción.
-Ahí estabas –susurre mientras se acercaba a mí.
-Pagaba la estadía, no quise despertarte – explico.
-Debemos irnos, se hace tarde y tengo que llegar a Brownsville.
-Está bien, vamos –susurro ella y nos subimos al coche.
Me dispuse a conducir, prendí la radio, volvía a sonar el tema Highway to Hell.
-Highwaaaaaaay to Hell –cantó Bella con entusiasmo.
Conduje con cuidado hasta que note que un coche nos seguía.
Era él, estaba seguro, venia por mí.
Acelere, Isabella me miro desorientada y pregunto:
-¿Estas apurado verdad?
-Algo –susurre.
El coche que venía detrás de mí se acercaba cada vez más y más.
Rápidamente sentí un golpe, estaba chocándome de atrás.
-¿Qué carajos haces idiota!? –grito Bella asomando su rostro por la ventanilla.
-Metete adentro –le dije agarrándola del brazo.
-Está loco, nos ha chocado –dijo ella furiosa.
Otro golpe.
-¿Qué hace? –grito Bella nerviosa.
Otro golpe y comencé a desviarme del camino.
-¡Maldición! –grite.
El coche se puso a nuestro nivel, era él, lo sabía, me había encontrado.
-Para el coche Edward, ahora mismo –grito Carlisle.
-¿Qué sucede? –pregunto Bella atónita.
-Nada, no te preocupes –susurre.
Volvió a golpearnos, esta vez de costado, del lado del acompañante.
-La matare si es necesario –exclamo Carlisle señalando a Bella.
-¿Qué dijo!? –grito ella desesperada.
-Vete al infierno –exclame acelerando.
-¿Quién es? ¿Qué quiere? –pregunto ella.
-Busca el arma que tengo en mi bolso –ordene.
-¿Qué?!
-El arma, ¡ahora! –grite y ella se paso a la parte trasera, reviso mi bolso y saco el arma, entregándomela -¡Baja la ventanilla! –le dije.
Bajo la ventanilla, asome la escopeta por allí y le apunte a Carlisle.
-¡Carajo! –exclamo él petrificado.
Dispare, la bala rozo su rostro dejándole una marca, su auto se desvió y dio cuatro vuelcos.
-¡Oh dios mío! –exclamo Bella mirando hacia atrás.
Seguí conduciendo como si nada hubiera pasado.
-¿Qué fue eso? ¿Quién era? ¿Qué quería? ¿Era policía? –pregunto acelerada.
-No importa –comente.
-Dímelo o juro que te mato –dijo apuntándome con una pistola glock.
-¿De dónde sacaste eso Bella!?
-Estaba en el coche, esta mañana la encontré en el baúl –explico ella.
-Baja el arma –dije.
-¡Dime la verdad! ¿Ese hombre te busca por algo malo?
-Si –respondí.
-¿Eres delincuente? ¿Asesino?
-Algo así –susurre.
-¿Estabas en prisión y escapaste?
-Si –afirme.
-¡Maldición Edward! –exclamo ella furiosa –Dime porque debería ayudarte, dime porque no debería dispararte ahora mismo ¿Qué lo impide? – pregunto sollozando.
-Estoy conduciendo, si me disparas… moriremos –explique.
-Necesito algo mas, algo que me haga confiar en ti, sino para ahora mismo y bájate del maldito coche o juro te que voy a volar los sesos, no me importa si auto se descontrola y muero, no me quedare a tu lado –susurro furiosa.
-Estoy buscando a mi nieta –explique.
-¿Tu nieta? ¿Estás casado?
-No. Mi hija murió, fue asesinada. Se llevaron a mi nieta –comente frenando el coche.
-¿Quiénes?
-Los asesinos de mi hija… Una secta satánica que planea sacrificarla.
-Eso es terrible –susurro ella impresionada tapándose la boca.
-Quiero salvar a mi nieta, no pude salvar a mi hija, pero salvare a su hija, Nessie.
-¿Escapaste por ella?
-Sí, solo por ella. Luego volveré a donde pertenezco –explique sinceramente.
-¿Entonces el rubio ese te busca para encerrarte? –pregunto.
-Si –respondí.
-Voy a llevarte hasta Brownsville para que encuentres a tu nieta, lo hare. Pero si me traicionas de alguna forma te mato –prometió ella bajando el arma.
-Genial, te lo agradezco, de verdad –susurre.
-Pero si intentas hacerme daño juro que te vuelo la maldita cabeza, no soy una niña tonta ¿entiendes verdad?
-Entiendo –respondí sonriéndole.
-No sonrías, eres un mentiroso Edward, me mentiste ¿Cómo se que ahora no haces lo mismo? –pregunte.
-Esta es mi hija –susurre mostrándole una foto que llevaba dentro de mi chaqueta.
-Es muy hermosa –dijo ella tomándola.
-Su nombre era Alice, igual a su madre –comente recordándola, recordando su cabello castaño oscuro, sus mejillas rosadas, sus ojos marrones redondos, sus manos pequeñas y débiles.
-¿Qué paso con tu esposa?
-Murió de cáncer hace mucho tiempo –explique.
-Lo lamento tanto –susurro ella tristemente.
-Cuando tuve que irme, Alice quedo sola, tenía solo dieciséis años, se unió a un grupo de predicadores… Conoció a un muchacho y se caso con el rápidamente. El grupo al que se había unido no era normal, eran personas que adoraban al diablo, sacrificaban animales, personas, todo lo que pudiesen para obtener poder. Alice quiso escapar, estaba atemorizada, su esposo escapo con ella y al tiempo tuvieron un bebe, la secta los encontró, los asesino y se llevaron a la niña, Nessie, ahora tiene tan solo un años, es una beba pequeña e indefensa. Quieren sacrificarla en luna llena. No voy a permitirlo, voy a matarlos, busco venganza –explique.
-Te ayudare, lo juro –prometió ella tomando mi mano.
-Eres muy valiente Isabella, pero no quiero ponerte en riesgo, solo necesito que me ayudes a llegar y luego cuando lo haga, vete –comente.
Ella asintió y seguimos viaje.
-¿Crees que el rubio este muerto? –pregunto hablando de Carlisle.
-No lo creo –admití.
.
.
.
Carlisle POV
-¿Está bien señor? –pregunto un policía mirándome fijo.
-Si –respondí quitándome la tierra del traje.
-¿Quiere que lo llevemos al hospital? –pregunto el segundo oficial.
-Estoy bien, solo necesito que me ayuden a encontrar a una persona, una persona muy peligrosa –susurre.
-¿Quién es usted? –pregunto el primer oficial.
Lance una moneda al cielo y se convirtió en una placa de policía.
-Policía de Las Vegas –comente.
-¿A quien busca? –pregunto el hombre.
-A un hombre, un asesino, es peligroso, altamente peligroso, necesito su ayuda –explique.
-Pediré refuerzos señor –exclamo el segundo oficial.
-Envía el alerta de un 112 "asesino peligroso"
-Claro señor –afirmo el oficial.
-Gracias por su ayuda ¿oficial? –pregunte.
-Billy –susurro el hombre.
-Necesitamos la descripción del hombre para enviarla a la central ¿podía decirme como luce el sujeto?
Explique cómo lucia, bla bla y enviaron el alerta, todos los policías de Texas iban a buscarlo.
-Llevaba una joven a su lado, una rehén –explique.
-¿Sabe su nombre?
-Isabella Swan –afirme.
-El asesino lleva una rehén a bordo de un coche americano, femenina, Isabella Swan –comento el oficial por radio a la central.
-Afirmativo –confirmaron vía radio.
-Vamos a buscarlo –susurro el oficial dirigiéndome al patrullero.
