Capítulo 4

Serena se había instalado en su cuarto sin dificultad, era una habitación preciosa con paredes de color rosa y una hermosa guarda de conejitos, algo infantil pero a ella le fascinaba.

Irene: Serena cuando quieras podemos llamar a la decoradora y lo cambiamos todo, no quise hacer modificaciones en el cuarto sin saber antes cuales eran tus preferencias.

Serena: me encanta cómo está, es perfecto

Juliette: ¿estás segura? ¿No quieres nada de otro color? Yo podría ayudarte a escoger…

Serena acarició la cabeza de la niña: no hace falta linda… ¡esto está divino! Ah cuando quieras puedes venir por tu notebook refiriéndose al nuevo aparatejo que estaba sobre el que sería su escritorio.

Juliette: ¿qué? ¿Hablas de esto?-señalándolo- ¡esta es tuya!

Irene asintió: así es Serena eso es tuyo y haz con ella lo que quieras.

Serena se sintió abrumada por tantas atenciones: no puedo aceptarla Irene, ya es demasiado con que me reciban en su casa y me den la oportunidad de estudiar lo que más amo en la vida.

Irene: insisto, no es tema de discusión, la notebook es tuya, considéralo un regalo de cumpleaños, bueno chicas las dejo, July recuerda que mañana vamos a la casa del lago… si lo deseas puedes acompañarnos Serena, sino te quedas aquí a descansar.

Serena: será un placer acompañarlos.

July: ¡sí! Qué bueno así no me aburriré, entre mis padres que sólo duermen al sol y Darién con su nueva noviecita de turno ¡yo siempre termino mirando el río como una ostra!

Irene sonrió depositó un pequeño beso en la mejilla de su hija y se despidió de ambas para irse a dormir.

La habitación de serena tenía un baño privado, era algo pequeño pero perfecto para ella, abrió el closet y se sorprendió al ver un pequeño televisor son un reproductor de DVD. Luego reviso el escritorio y se maravilló al ver que no era de cualquier material ¡sino que era de cedro! Una belleza con grabados por todos lados.

July: mi papá insistió en que tú lo tuvieras, ahh y me olvidaba de algo. Espérame aquí…

Un minuto después la niña volvió con un pie de guitarra y un elemento para leer partitura con un moñito y dijo: ¡estos son para ti!

Serena: ay gracias July, pero… ¿cómo supiste?

July: mamá me lo contó, también figura en tu curriculum.

Serena: pensé que a ustedes sólo se les enviaba algunos datos de mí.

July: pues no, nos lo mandan todo, estoy feliz de estés aquí

Serena: ¡yo también linda! Y la estrechó en un abrazo

July: ¿sabes? Sólo Darién me lama linda…

Serena: pues… si no te molesta que te siga llamando así…

July: no me molesta, es sólo que me lo recordaste en nuestras buenas épocas, no importa… te dejo para que descanses y…

Darién: sí niña molesta ya vete a dormir y déjala que descanse- interrumpió la voz de Darién que estaba parado mirándolas desde el marco de la puerta.

July visiblemente enojada con su hermano: eres insufrible-y se fue a su habitación dando un portazo.

Serena: no es bueno que la trates así.

Darién: es una niñita mimada

Serena: pues… esa niñita mimada extraña mucho a su hermano mayor…

Darién: no tengo una respuesta para eso.

Sereno: sólo ve y discúlpate, es tu padre con quien estás enojado, no con ella.

Darién: por lo general las niñeras de July, 4 años menores, no me dan órdenes…

Serena: es una sugerencia- su voz era firme y tranquila y mientras le decía todo eso preparaba todo para irse a dormir.

Darién: bien… ¿puedo ver tu muñeca?

Serena: mi muñeca estará bien y no ayudará a que se cure que la estés mirando cada 10 segundos, deja la culpa, yo me caí por torpe y no por tu falta de precauciones- dijo cortante.

Darién: aún así me quedaría más tranquilo si me dejaras revisarla antes de que te duermas- dijo entre molesto y angustiado.

Serena: eres muy insistente, está bien…

Serena se le acercó mientras él se metía en el cuarto de ella. Ella estaba visiblemente incómoda con él ahí, sin embargo también sentía seguridad con su presencia, él la revisó cuidadosamente y casi no la tocó para no hacerle doler, luego volvió a vendarla y le dijo: que descanses.

Serena: discúlpate con tu hermana… sólo así podrás dormir tranquilo.

Darién se dirigió a la habitación de Juliette y antes de entrar le dijo a Serena: mira quién habla de insistente- con una gran sonrisa en su rostro.