Hola. Antes que nada, SÍ. SIGO VIVA. Siento muchísimo haber tardado tanto en dar señales de vida, aunque dudo que alguien se preocupe por eso. Jajajajajajaja. En fin, he tenido mucho ajetreo últimamente. En realidad, pensé en abandonar este fanfic porque estuve sin inspiración mucho tiempo, pero hoy he entrado y he leído los review. He visto que tenía dos followers y dos favoritos en la historia y me he sentido muy feliz. Gracias a vuestros comentarios y vuestro apoyo me he inspirado y me he animado a seguir. Intentaré publicar más en estos días de vacaciones, pero cuando comience de nuevo el instituto publicaré menos. Aún así, no voy a abandonar la historia. Ya no. Gracias, de verdad :)

Espero que os guste el capítulo. Sabed que mis pensamientos son que la historia se ponga cada vez más interesante. Este va dedicado a aquellos que me animáis a seguir 3


CAPÍTULO 4

No sé si quiero escuchar lo que tiene que decirme, pero me retengo y le dejo hablar. Puede que esto me ayude a descubrir más cosas sobre mis padres.

-Stella, la razón por la que soy contigo tan sobreprotector es… bueno, porque te quiero- me dice como si se quitase un peso de encima.

-Ya lo sé, pero ese amor de tío tiene que desa...

-No, no es eso- me corta, tajante- ¿Cómo decírtelo? Es difícil- parece perturbado, no lo había visto nunca así.

Le cojo la mano con cariño y le hablo dulcemente:

-Vamos a sentarnos en el sofá y lo hablamos tranquilamente.

Nos dirigimos al sofá en forma de U y nos sentamos los dos juntos. Clive se lleva las manos a la cabeza.

-Hay… algo que no te he contado. No soy tu tío- se pausa un momento para darme silencio para asimilarlo.

-No… no te entiendo…

-Espera que te lo cuente todo- me mira con desesperación, le debe resultar realmente difícil.

Yo estoy tan impactada que no sé que expresión poner. Opto por relajar el semblante para no aumentar la tensión en él.

-Verás- prosigue- Yo no soy tu tío, yo era un protegido, por decirlo así, de tu padre. Era su aprendiz. Era algo así como superdotado.

-¿Superdotado de qué? Sigo sin saber a qué se dedicaban exactamente mis padres…- le recuerdo apenada.

-No puedo decírtelo aún. No es el momento- vuelve a hacer una pausa y prosigue con la historia- Tenía una relación especial con él. Un día me dijo que tenía una niñita preciosa más pequeña que yo, se refería a ti. Yo quería conocer a la hija de aquella persona a la que tanto admiraba. Sin embargo no me permitió verte.

-¿Por qué?- inquiero.

-Es algo que tampoco puedes saber aún- repite.

Me muestro comprensiva y le apremio a seguir con la historia con un silencio nervioso.

-Un día seguí a tu padre a casa y desde un árbol del jardín, escondido, te vi. Tú tenías cuatro años y yo tenía doce.

-¿¡Doce?!-le interrumpo inevitablemente- ¡Las cuentas no me cuadran!- digo alarmada.

-Yo… te he mentido este tiempo en cuanto a mi edad. En realidad nos llevamos ocho años, no doce.

-¿Cómo no me he dado cuenta? ¿Tan poco intuitiva y torpe soy?

-No, al principio eras pequeña y conseguí aparentar ser mayor vistiéndome con trajes, dejándome algo de barba…. Además ya sabes que soy bastante maduro…

-A veces- rectifico.

-Sí, a veces. El caso es que he podido ocultarlo hasta ahora.

-Entonces… tienes ahora… ¿24?

-Exacto. Dejando eso de lado, ahora viene la parte importante- traga saliva- Te vi. Te miré todo el tiempo que me fue posible. Me quedé prendado, en aquel entonces no lo comprendía. Me juré ir a verte a escondidas una vez al año sin que tu padre lo supiese. Y así lo hice. Entonces, cuatro años después de eso… ocurrió el accidente. Todos tus familiares se mostraron reacios a quedarse contigo por algunas razones que… no vienen a cuento- admite nervioso.

Yo en realidad sé que vienen totalmente a cuento, pero no quiere hablarme de ello.

-Te vi llorando, agarrada a tu tía, que te empujo para deshacerse de tu agarre y te dejó desamparada. No podía creer que en el entierro de tus padres pudiese comportarse de esa forma contigo. Pero nadie fue capaz de consolarte. Entonces hablé con tus familiares para reclamar tu custodia. No podía porque era menor de edad, pero me dejaron que cuidase de ti hasta que pudiera conseguir tu custodia dos años después.

-Ahora que lo pienso, siendo tan joven y ya habías hecho muchísima fortuna. Tenías una casa enorme, coches, limusinas y… un chófer- claro, no podía conducir con dieciséis. Ahora tiene sentido.

-Bueno, ya te he dicho que era superdotado en mi… campo. Hice fortuna rápidamente. Luego, con esa fortuna, monté mi empresa

-Vale, ya veo que no me quieres revelar nada que tenga que ver con mis padres, pero al menos podrías decirme como hiciste tu fortuna.

-Precisamente está todo relacionado.

-¿Y tus padres?

-Ellos se desentendieron y me dejaron ir a mi aire. Ahora ni tan siquiera sé si siguen vivos…- pone una mueca de asco.

-Vale, pero, la pregunta ahora es: ¿por qué me cuentas esto?

-Ya… todavía no lo entiendes- suspira- Me quedé prendado de ti. Con los años me di cuenta de que era algo más… era… amor- la palabra sale de su boca de forma agridulce.

-Pe… pero… yo te veo cómo a un padre casi. Una mezcla de padre y amigo. Eres mi tío.

-No, no lo soy. Sabía que si hacia esto, cuidarte como a una hija o similar, acabarías viéndome así. Pero yo estoy enamorado de ti. Puedes pensar que soy un depravado sexual, un pedófilo o lo que quieras, pero te amo y eso no va a cambiar.

-No, eres la persona más maravillosa del mundo y te agradezco lo que has hecho por mí, pero ahora debo asimilar todo esto y creo que me va a costar.

-Lo sé, yo te esperaré eternamente, incluso aunque no vengas. No puedo evitar ponerme celoso, eso me lo debes conceder, pero puedes hacer una vida normal. Realmente te estoy sobreprotegiendo, pero ahora sabes que no es por obsesión ni nada parecido, es por amor.

-Claro, Clive, no te preocupes. Me alegro de que me lo hayas dicho- hago amago de abrazarle pero me arrepiento.

-¿Qué pasa?-pregunta desconcertado, con sus ojos azules mirándome profundamente.

-Si te abrazo te haré más daño. No quiero eso.

-No, no. Por favor, abrázame. Aunque por ahora sea un amor no correspondido, el recibir contacto físico de la persona que amas es maravilloso- aparta la mirada avergonzado. Ahora puedo notar lo joven que es. No me creo que un hombre tan atractivo y con tanto potencial esté enamorado de mí. Yo lo amo, pero no de la misma forma, lo que siento es un amor casi paterno. Él ha sido mi única familia durante la mitad de mi vida. Lo abrazo con fuerza y nos quedamos así un buen rato, hasta que noto que no puedo resistir el sueño y me acabo durmiendo en sus brazos.

A la mañana siguiente despierto en la misma posición. Clive está acariciándome la cabeza. Me resulta extraño ahora que haga esas cosas. Me duele reconocerlo pero me siento incómoda.

-Tienes… una cita- sonríe amargamente, intenta disimular que le duele- Deberías comprarte algo apropiado, ¿no crees?

-¿Por qué haces esto?- pregunto- Deberías comportante aún más sobreprotectoramente.

-Mis razones son egoístas. Creo que si sales con alguien, puede resultarte menos difícil aceptar lo mío. Además, los chicos de tu edad son unos… bueno, confío en que sufras un pequeño desengaño.

-Eso es horrible- le digo enfadada.

-Ya me conoces, Stella, sabes como soy. Además, en el amor y la guerra todo vale-me guiña un ojo como él sabe y me parece que todo vuelve a la normalidad, pero no es así. Decido ignorar esa vocecilla interior.

Clive me compra un conjunto precioso, sé que no debería aceptarlo, pero me sienta de maravilla y en el fondo quiero impresionar a Ittoki-kun.

Me preparo. Llego a la fuente de la otra vez y él me está esperando.

-Ittoki-kun. Hola- le digo sonriendo.

-Ho… hola- me dice mientras me observa de arriba abajo- E… estás preciosa. Yo… - se sonroja y yo me sonrojo a mi vez ante sus palabras.

-¿Vamos?- pregunto.

-Sí…

Vamos a la cafetería y comemos hasta hartarnos. La situación se vuelve normal. Hablamos y nos reímos. Me siento tan bien así. Por desgracia, acabamos de comer y es hora de irnos.

-Oye…- empieza- ¿Te apetece que te lleve a un sitio? Creo que podría gustarte.

-Claro- respondo entusiasmada- Pero, ¿qué sitio es?

-Es un mirador. Tiene unas vistas preciosas.

Me lleva al sitio y en seguida quedo prendada. Es muy bonito. Se ve toda la ciudad.

-Me encanta…- susurro mientras el viento me revuelve el cabello.

Entonces unos fuegos artificiales empiezan a inundar el cielo. Una explosión de colores. Miro a Ittoki estupefacta. Él me sonríe, satisfecho.

-Tú… ¿lo sabías?- le pregunto.

-Claro, quería que fuese una sorpresa.

-Gracias, es precioso- le digo.

Entonces estoy segura. Me gusta Ittoki, incluso podría decir más: estoy enamorada.


¿Qué os ha parecido? muchas revelaciones y poca acción. Pero para el próximo van a pasar muchas cosas, ya veréis. Espero que os haya gustado :)