(Nota de Autor) ¡Hola! Muchas gracias por los comentarios de 19'Mika-chan' 91, Vincent Aguila, guestgirl y Earendil 95. Espero que os guste este nuevo capítulo. También es cortito.
Con mucha suerte habían despistado a esos engendros que les perseguían desde el palacio del Rey Thranduil. En un principio sus compañeros enanos se habían negado a entrar en los barriles, argumentando que era una locura y que ellos no se iban a meter dentro de los toneles. Billa sabía que había sido una idea descabellada, pero era la única forma rápida de escapar y sin ser vistos.
Todos los enanos obedecieron cuando Thorin, el líder de la compañía, les ordenó que hicieran caso a la hobbit. Thorin era a la única persona que podía poner rectos a esos doce enanos. Billa se sintió bastante aliviada después de que los enanos se metieran dentro de los barriles. Por lo menos alguien confiaba en ella.
Ahora la chica de pies grandes estaba tiritando en una roca a la orilla del río. Habían escapado de esos elfos y de los orcos, pero ahora estaba helada. Ella no había contado con ella misma al viajar, si se podía llamar así, en los barriles. Y se había tenido que agarrar a uno de ellos para pasar el río.
Ella había nadado, como había podido, hasta llegar a la orilla; pues no sabía nadar. Había llegado la primera a la orilla debido a que no estaba dentro de uno de los barriles y ahora estaba observando cómo los demás enanos salían de los barriles y algunos de ellos ayudaban a Bombur a salir.
Miró al líder de la compañía, a ver si se le ocurría alguna manera de salir de esa situación. Pero se quedó embobada. Throrin estaba hablando con Balin sobre qué hacer. Todos, sin excepción estaban calados hasta los huesos.
El enano tenía el ceño fruncido, como en casi todo el viaje. Su pelo estaba húmedo y algunos mechones de su oscuro cabello se le pegaban a su cara. Gotas caían de su barba. Billa se preguntó si su cabello sería tan suave como el suyo. ¿Y la barba? Le dieron ganas de tocarla. Pero al darse cuenta de ese pensamiento se dio reprendió a sí misma mentalmente.
Desde luego no podía negar que ese enano era atractivo. Pero de eso a fantasear con tocar su cabello mojado…
