Capítulo 4
Yamazaki sacó de su chaqueta un papel doblado, lo dejó ahí el día anterior, se lo había entregado el guardia del casino que siguió a Billy era el número de habitación en el que se había alojado, rápido abrió una computadora, ingreso a una pagina dio unos códigos y tenía a su disposición la información del Hotel.
-Así que William "Billy" Kane- Dijo con cierto interés, buscando mas información, entrando al modo de pago, tarjetas de crédito, cuentas bancarias, registro de identidad, pasaporte, donde apareciera ese nombre Yamazaki ya había encontrado esa información –Británico… tiene familia… interesante- Cerró la computadora apoyó la cabeza hacia atrás en el asiento, cerró los ojos sacando y prendiendo un cigarrillo.
Pasaron unos días en los que no logró ubicar a Yamazaki, aunque no lo estaba buscando con ánimo de encontrarlo, no podía sacar de su cabeza los acontecimientos sucedidos en el casino, su fracasado espionaje y el juego de Póquer…
-Maldita sea y con lengua!!!- Salió del edificio predicando maldiciones. Ya era lunes, faltaban tres semanas para el KOF, y no había reportado los avances a Geese. Pero era lunes y muy temprano, aún había tiempo, caminó por el centro de la ciudad en dirección al correo, sacó una llave y abrió un pequeño casillero, encontró una carta y una hoja doblada; parecía un memo. La carta era gruesa y tenía olor a flores, indudablemente era de su hermana Lily, en cambio la hoja tenia fecha de 3 días atrás a las 23:30 Hrs remitente desconocido
"Querida Caperucita, la abuelita está tan sola en casa"
ATTE
El lobo feroz
-OH mierda- Se apresuró a ver la otra carta, confirmó la fecha de recepción en America, en la oficina de información; había llegado un día atrás, lo que significaba que Lily le había escrito esa carta dos días antes, si el lobo viajara supuestamente hace tres días, arribaría en Inglaterra el día dos y lo mas probable era que se encontrara con la abuelita ese mismo día; el mismo en el que ella escribió la carta y la envió…
Salió corriendo con la carta aún sin abrir, dio un portazo, tomó un taxi, 15 minutos de viaje a toda velocidad al aeropuerto, pagó de sobra al taxista y entró corriendo directo a la cabina de la primera aerolínea que se le cruzó, exigió un pasaje a U.K. estaba todo agotado, así paso las siguientes cabinas hasta que se encontró una, de una línea totalmente desconocida, 7 horas antes habían cancelado un pasaje, el vuelo salía en 35 minutos más, en ese tiempo… estaría camino a casa, tomó su ticket paso por seguridad e hizo abordaje junto a un sujeto que llegaba atrasado, una azafata los acompaño todo el camino hasta que llegaron a sus asientos, dio las indicaciones generales por altavoz, cinturones, mascarillas, lo típico, Billy no escuchó nada de lo que decía la mujer, ahora que se encontraba sentado, apretó sus ojos, exhalo todo el aire de sus pulmones, busco en el interior de su chaqueta la carta; estaba maltratada, la abrió nervioso. Partía como siempre "Querido hermano: Ha pasado tanto tiempo"… -Blablabla- "Yo me encuentro bien…"
- Etcétera, etcétera, cosas cotidianas tal vez la carta la envío antes de que el infeliz llegara- Pensó Billy. Continuó leyendo –Nada nuevo- "OH estoy tan contenta, está mañana, conocí una persona, es amigo tuyo y me contó que vendrías pronto, ¿Es verdad? ¿Vendrás pronto? Bueno él quería verte a ti, es un sujeto agradable trajo flores y pastelillos, por su puesto lo invite a tomar el té, pero olvide completamente preguntarle como se llamaba… Ya lo haré mas tarde se comprometió a volver pasado mañana y tomar el te de la tarde, ojala ya hayas vuelto. Te extraño tanto."
- Maldición Lily, no te acerques a ese cretino!!-
(Las horas de viaje las calcule como si fuera entre Nueva York y Londres creo son 6 horas y media a 7 xD)
La lluvia fina comenzaba a humedecer el ambiente, nubes suavemente grises se movían en lo alto, a esa hora y la ciudad estaba vacía, mas aun las carreteras aledañas a la zona rural. Unos cuantos kilómetros apartada de la ciudad, por un conocido camino a un pueblo tradicional,, donde el trafico no es mucho y la gente no abunda, se podía oír gritos. Un fuerte portazo, cosas cayendo, vidrio romperse.
-Gyaaaaaaaaa- Y el grito cortado por un golpe que la mando directo al piso. –Por favor, no- Suplicaba la chica herida, temblando en llantos. Aprisionada contra el piso, sus manos y brazos se cortaban al hacer fuerza.
-Por favor no…- Sollozaba perdiendo el habla
-Agradécele a tu hermano- Dijo de buen humor. Era lo primero que decía. Se lanzó sobre la muchacha, beso su rostro, lamió sus mejillas llenas de lagrimas, con una de sus manos inmovilizo por completo a la niña, con la otra arrancó el vestido rosa pálido que llevaba, dejando al descubierto su torso. No importaba cuanto gritará o suplicara la chica, no se detendría. Continuó lamiendo su cuerpo bajando por su cuello, apretándola y mordiéndola con fuerza, mucha mas de la que su cuerpo pequeño podría soportar
-Ayuda- Continuaba la pequeña, sin esperanzas.
Yamazaki se detuvo unos instantes la miró fijamente a los ojos cuando terminaba de arrancar el vestido.
-Ayuda-me ¡¡Billy!!… por favor- Desesperada gritaba.
Yamazaki hizo caso omiso a lo que dijera, cuando escuchó el nombre del rubio explotó en risas. Levantó las delgadas piernas y…
-Perro bastardo no la toques!!! Hijo de puta, es una ¡¡¡niña!!!- Gritó llenó de frustración, exaltado, y por completo sudado, se encontraba casi fuera de su asiento.
-Un puto sueño- Dijo en voz baja recuperando la compostura,, la peor pesadilla que se le podía ocurrir tener. Ya faltaba tan poco para llegar a su destino.
Descendió del avión exactamente a las 15:45 hrs y cuarenta minutos después se encontraba pagando el taxi que lo llevó a toda velocidad a unos metros de su casa, busco nervioso la llave de la entrada, que guardaba en su billetera, la puso e ingreso, no sabía bien si quería entrar, caminó por la sala de estar, el comedor, las habitaciones, Lily no estaba. Todo se encontraba limpio, a lo lejos sintió el retumbar de la lavadora en modo centrifugado, corrió a la puerta trasera, había ropa en los tendederos y ahí estaba Lily, entre unas sabanas y manteles, el alivio que sintió en esos momentos no lo podría explicar, se acercó rápido y la abrazó por la espalda, fuerte, muy fuerte.
Lily se sobresalto un momento pero al instante conoció a su hermano, solo él podía haber sido, logró que Billy la soltara y giro para abrazarlo ella.
-Estoy tan feliz de que estés aquí- Dijo Lily acurrucándose en el pecho del chico.
-Yo lo estoy más- Contestó, con todos sus sentidos devuelta en si.
Sonó el timbre de la casa tres veces. Para Billy fue el Apocalipsis se imagino quien podría ser llevó a Lily a la cocina y cerró con llave la puerta trasera, y se armo de valor y se dirigió a abrir.
-Ryuji Yamazaki, que extraño tenerlo por estos lugares- Dijo tenso, aún sin soltar la manilla de la puerta.
-Llegó a tiempo caperucita- Comentó extendiéndole un paquete envuelto en papel.
Billy torpemente lo tomó, se encontraba pensando, si lo dejaba entrar se encontraría en riesgo, pero tal vez así conseguiría buena información…
-¿Por qué sigues en la puerta hermano?-
-Toma Lily, y arregla la mesa para tres por favor- La pequeña tomó la bolsa de papel y se devolvió a trote a la cocina, Billy se mantenía aún inamovible en la entrada. Era peligroso, de un gesto le indicó a Yamazaki que entrara, pasaron directamente a la mesita de té, Lily ya estaba esperando, tomaron asientos los tres al mismo tiempo.
Lo podía ver, Lily estaba feliz, y hablaba amenamente con esa bestia, ni se imagina en el peligro que estaba, pensó Billy, se maldijo por no poder escuchar la conversación, veía a su hermana hablar y hablar con ese tipo tan bizarro, estaba alerta a cualquier movimiento de Yamazaki, pero su mente divagaba, no podía seguir la conversación, aunque no lo perdía de vista, estaba demasiado concentrado en eso, como para encargarse de su té, pastelillos o lo que fuera. Lily se encargó de sacarlo de su trance.
-¿Quieres leche?-
- Si, por favor- Contesto por inercia.
- Soy dueño de un hotel, y ahí nos conocimos-
-Ah ya veo- Contesto Lily, estaba realmente interesada, rara vez tenía información de su hermano, de lo que hacia fuera o a quienes conocía, estaba muy emocionada.
Billy inmediatamente recordó lo ocurrido en el casino, lo había pasado por alto hasta ese momento, aunque no quisiera se sonrojo, era una mezcla de vergüenza y rabia, porque recordando bien los hechos, Yamazaki incluso se había atrevido a tocar sus pantalones, vergüenza y rabia tenía de que su cuerpo de alguna forma respondiera a eso; demasiada rabia, y en ese mismo momento le miraba con esa sucia mirada entre deseo, locura y furia, Billy volvió a ensimismarse, y para cuando reaccionó Yamazaki se levantaba de la mesa hacía una reverencia a Lily y se retiraba.
Se apresura y lo alcanza poco antes de que este llegue a su vehiculo.
-Hey espera!-
Yamazaki se detiene y gira para quedarle de frente, la limusina se encontraba estacionada, varios metros distante de la casa.
-¿Que diablos estás tratando de hacer?-
-Ha ¿Quién sabe?- Sonríe en silencio
- Ni se te ocurra aparecerte por aquí otra vez!- Dijo sin mucha convicción, pero eran las palabras que tenia que decir, aunque tal vez fueran contraproducentes a su trabajo. Apenas terminó la frase un buen golpe lo mando al piso.
-¿Me estás amenazando?- Inquirió enfadado, agarrándose fuertemente del cuello de Billy.
-Supongo que sí- No sonaba decidido, e n ningún momento hizo contacto visual con Yamazaki, este fácilmente lo levantó del piso lo arrastró y lanzó contra la puerta trasera del auto, el golpe lo tenía sin aire, y podía ver como se acercaba nuevamente, lo vio sacar su mano del bolsillo, para alivio de Billy, no con su característico cuchillo, vio venir el golpe y se protegió, Yamazaki con esa misma mano bajó todo su intento de guardia. Aprisionándolo contra la limosina, bufaba el aire como un toro sobre el rostro de Billy, muy cercano sobre sus mejillas, obligándolo a resucitar toda su vergüenza. Con la otra mano Yamazaki lo apretó del cuello haciendo que tensara su cuerpo y apretara sus ojos. Recibió un golpe en el rabillo de la boca por el lado izquierdo pudo sentir el sabor metálico de la sangre y también pudo sentir como el mismo lado dolido era bruscamente succionado.
Abrió de golpe sus ojos y no se podía zafar, y tampoco lo podía creer, ese idiota lo estaba haciendo otra vez., fácilmente separó sus labios e introdujo su lengua, era muy agresivo, le dolía la boca y no podía moverse, y dentro de todo volvía ese conflicto, mental suyo, porque no le parecía del todo desagradable.
-Sería malo si Lily saliera en este instante- Pensó Billy. Yamazaki se inclino aprisionándolo con todo su cuerpo, podía sentirlo friccionarse en él.
- Sería realmente malo si Lily saliera ahora-
Yamazaki bajo su mano a la cremallera de los pantalones del rubio.
-AHH!- Esto esta muy mal- pensó Billy - No espera!! - Empujó a Yamazaki para atrás haciéndolo retroceder varios pasos, este había bajado la guardia, Billy desvío la mirada a la entrada de la casa
- Ah!! La pequeña hermana- Pronuncio Yamazaki con burla y desden, se acomodo el pelo hacia atrás paso junto Billy y abrió la puerta de la limusina, haciendo una inclinación de respeto como un recepcionista dispuesto a estacionar su auto en algún hotel, la intención estaba clara, Billy lo miro por primera vez en el día directamente a los ojos con fuerza y subió.
En esos momentos mientras subía un pie y entraba, pensó en que diablos se estaba metiendo, se encontraba un 40% confuso, 20% arrepentido, 30% entusiasmado, el resto del porcentaje eran emociones conflictivas.
Era una limusina negra, no muy grande, en su interior dos sillones paralelos, todos los vidrios estaban cromados, Billy tomó el puesto que siempre ocupaba al viajar con Geese; de espalda al conductor. Yamazaki entró y se sentó donde Billy pensó que lo haría, justo frente a él. De un compartimiento a su lado saco un teléfono.
- Al aeropuerto… lento- Ordenó fuerte.
Junto al teléfono se encontraba un compartimiento del que extrajo dos vasos, colocó cuidadosamente un gran hielo en cada uno, y vació lo que queda de un (whisky de marca), le tendió uno a Billy. Yamazaki lo tomo al seco golpeando el vaso en la mesita de apoyo, Billy lo bebió con dificultad, no estaba acostumbrado a beber, mucho menos un licor fuerte, mientras lentamente bebía se abstrajo en sus ideas, y al observar el lugar no pudo evitar pensar en cuantos habrían sido asesinados o ultrajados en ese lugar
- ¿Qué miras?- Habló Yamazaki golpeado, ya estaba aburriéndose del silencio.
- Me preguntaba a cuantos habrías matado o…- Calló la palabra, no estaba seguro de si le convenía esa conversación.
- O violado! en este lugar- Completo rápidamente Yamazaki con mucho interés. Se reclinó en el asiento y continuó – ¿En esta? Jaja ninguno es nueva obviamente- Río un segundo. Billy notó que era absurdo transportar un vehículo a otro continente, y se sorprendió de lo estupida de su pregunta, siempre sería mas sencillo encontrar uno nuevo. El licor comenzaba a arder en sus mejillas.
- Pero puedo empezar ahora-
Silencio
Estaba mareado y no tenía plenitud de sus facultades, ¿podría atribuir su próxima conducta al alcohol? ¿Por qué no? Se sentía ebrio y febril, no sería ni el primero ni último en el universo en hacerlo.
De un salto se sentó torpe en el asiento del frente, Yamazaki lo miró, abrió su chaqueta, sacó un cigarrillo y lo prendió, Billy apoyo su cabeza en el respaldo.
-¿Podrías abrir la ventana?... por favor- Habló para terminar la frase en un susurro.
Yamazaki busco el botón en la puerta para abrirla, el viento estaba tibio, de seguro llovería, miró a lo lejos el paisaje y tomo otra bocanada de humo. Antes de que lograra volver a acomodarse Billy estaba abriendo su boca con sus labios, le quito el cigarrillo y lo lanzó por la ventana, cerrándola de paso, Yamazaki le traspaso el humo que quedaba en sus pulmones.
-Maldito- Pronunció separándose con una mirada nublada -¡Odio el humo!- Volvió a besarlo, acomodándose sobre sus piernas. Pero era diferente, Yamazaki no respondió.
Billy se alejó desconcertado.
-Mis ganas se quedaron abajo-
-No era mucho pedir que las trajeras, maldito idiota- Decía bajando la voz en las últimas palabras mientras apretaba sus caderas contra el cuerpo del otro.
- Así no- Replicó Yamazaki desinteresado.
-Infeliz- Retiró la chaqueta y abrió la camisa de Yamazaki lentamente, lamió desde su cuello hasta llegar a su pecho se devolvió a su oído y susurro algo, continuaba agitándose y meciéndose sobre el otro.
-Aún no- Continuaba inmutable; Yamazaki.
-Bastardo!!- Desabrochó el pantalón de tela negro, aún sin dejar de moverse.
-No-
Continuó el recorrido con su lengua…
-Ja, parece que ahora sí imbecil- Rió al sentirlo reaccionar a sus caricias.
-Mh- Bufó mirándolo y tomándole la cabeza por la nuca. Billy se zafa de su agarre y se levanta para besarlo; vuelve a sentarse en sus piernas, Yamazaki aún no respondía, comenzó a desvestirse. Sin ropa continuó frotándose a Yamazaki.
-Es vergonzoso déjame a mi- De un manotazo alejó los dedos de Yamazaki. Dijo hundiendo su cabeza entre el cuello y el hombro izquierdo de Yamazaki. Pasó sus brazos alrededor del otro se afirma y lo atrae hacia sí. Mantiene sus ojos apretados, el dolor no es mucho, pero si molesto, lento comienza a moverse nuevamente.
-Ya tienes practica- Afirma Yamazaki – ¿Haz estado practicando con aquel palo que nunca sueltas?- Pregunta sarcástico.
- Hijo de puta- Toma fuerza en uno de sus puños y lo golpea en la cara.
- JA, JA, JA, JA- Comenzaba a reír como desquiciado, con aquella mueca que tanto molestaba al rubio.
Billy continuó moviéndose.
- O tal vez con ese viejo verde-
-Infeliz- Billy lo miró con odio – Me voy!!-
Antes de que lograra siquiera intentar levantarse Yamazaki lo había tumbado en el piso de la limusina, agarrándolo fuerte de cada antebrazo, Billy estaba furioso, dos golpes bastante torpes le acertó a Yamazaki un combo y un codazo, este respondió con el revés de su mano, un solo golpe volteó la cara de Billy, volvió a abrirse el corte en su labio un hilo de sangre lo recorrió, levantó las muñecas de Billy por sobre su propia cabeza las sostuvo apretadas con una sola mano.
La mirada de Billy era fiera, de seguro maldecía por dentro y apretaba los dientes mientras lo miraba. Yamazaki se acercó y lamió la sangre.
-Maldito- Susurro
-Me lo han dicho antes ja, ja, ja- Contestó Yamazaki, se inclinó frente al rostro de Billy y lo besa, de la misma manera en que lo había hecho fuera de su casa, apasionado y brutalmente, Billy cruzó sus piernas por la espalda de Yamazaki y respondió con la misma intensidad al beso.
Ya habían dado las 20 horas, preocupada después de ver como su hermano se peleaba con aquel chico, no podía estar tranquila, tenía todas las cosas preparadas para la cena, no había comido nada, decidió esperar a Billy, de seguro volvería para esa hora porque no la había llamado.
-El dijo que eran amigos…- Pensaba en las palabras de Yamazaki, no podía dejar de preocuparse.
Faltaban 5 minutos para las 21 horas cuando sonó el timbre de la casa. Se apresuró en abrir.
-Lo siento, olvide mis llaves- Entró besando la frente de la pequeña.
-Hermano ¿Estás bien?- Lo miró confusa.
-No te preocupes no fue nada- Le respondió con una sonrisa
-Y ese corte en tu labio-
-Un pequeño inconveniente, en verdad no fue nada-
-Pero yo te vi…-
-Voy a tomar una ducha- se apresuró a decir interrumpiéndola –Luego podemos cenar juntos-
-Está bien- Le respondió no muy convencida.
-Mierda, nos vio en el jardín- Pensó Billy alterándose
Lanzó su ropa sucia a un cesto –Ante todo la negación, eso será lo mejor- Pensaba en lo que le diría a Lily. Entró veloz a la ducha, y dejó el agua correr, ese día había sido muy peligroso –Y que quiso decir es idiota con "tu hermana sabe todo"- Pensó en ese momento incomodo en el que no se sabe que decir mas que adiós, Yamazaki le había dicho aquello. –El todo ¿Qué? A es un imbecil- Comenzó a reír a carcajadas pensando en las anteriores palabras de Lily.
Se vistió rápido, tomó la cesta y con una toalla húmeda en los hombros fue al cuarto de lavado, echó a andar la lavadora, luego secándose el cabello con la toalla de sus hombros volvió a la salita donde Lily esperaba sentada. Ella se levantó y ambos se sentaron a la mesa, Billy se mantuvo en silencio y con la vista baja.
- Lily yo… entraré a pelear al King of Fighter-
-El hombre que vino…-
-Si el es uno de los dos miembros restantes del equipo-
- AH!! Entonces por eso se estaban peleando- Dijo más bien para si. –Espero que ganes- Le dijo al fin directamente y con una sonrisa en el rostro.
-Entonces ¿solo nos vio pelear?- Pensó mientras le volvía el alma al cuerpo.
El teléfono de la casa sonó, Billy se levantó a contestar...
-Debo regresar hoy Lily -
- No! Pero si acabas de llegar, no es justo- Dijo haciendo un puchero.
-Perdóname Lily pero este viaje no estaba previsto y debo trabajar- Le dijo comprensivo a la niña, mientras pensaba –El jefe me matará-
Mientras en el aeropuerto anunciaban el arribo del vuelo en el que venia, no podía esperar a bajar, eran la 7:24 AM, apenas la escalera se desplegó, la azafata abrió la puerta, Billy fue el primero en descender, cuando llego al otro extremo, aún no estaba preparado, acababan de abrir la compuerta. Recogió lo único que había llevado y dando largos pasos se dirigió a la salida, a lo lejos pudo ver la limusina de Geese; eso no era para nada bueno, el mismo jefe lo había ido a buscar, paso el vidrio giratorio de la entrada del aeropuerto y la puerta del automóvil se abrió, Geese estaba sentado bebiendo Sake, al frente Hopper y Ripper, le hicieron espacio.
- Tienes algo que decir…-
Billy miró a Geese, este no se veía molesto, luego desvió la mirada. Ripper Bajo el vidrio de su lado hasta el tope.
Lo que menos quería ver Billy, ahí estaba, logró divisarlo a lo lejos, ese inconfundible abrigo de piel blanca, el humo de un cigarrillo y la limusina, no podía ser nadie más. Y se encontraba mirando en la dirección que ellos se encontraban.
-Entonces nos vamos!- Anunció fuerte Geese
-Jefe…- Interrumpió Billy todavía mirando por la ventana –Hay unos asuntos por corregir, que…-
-Importante?- Inquirió Geese
-Muy importante-
-Bien- Dijo el jefe a modo de aprobación
Billy salió rápido, prácticamente corriendo. La limusina siguió estacionada donde se encontraba.
-Y ¿Quién es ese tipejo medio rubio?- Preguntó Hopper
-Parece matón- Completo calmado en su puesto Ripper
-Wooo y mira lo que se olvidó Billy- Entusiasmado habló Hopper mientras levantaba del piso el Bo del Rubio.
-Billy jamás olvida su arma!- Contestó sorprendido el otro.
-JA, JA, JA,- Rió secamente Geese mientras tragaba su Sake y la limusina partía
Yamazaki terminaba de fumar su cigarrillo lo tiró al piso junto a varias otras colillas de la misma marca y la aplastó.
-Y dejaste al viejo solo- Dijo irónico.
-Tengo un puto problema contigo-
-Ah ya veo- Contesto sin darle importancia.
-Y ¿Cuál va ser tu jodido pago?-
FIN!!
Notas
:iconanggelebon: este capitulo después del atentado eléctrico lo escribí escuchando los ost de Kill Bill, Technotronic y una que otra cosa loca por ahí
Cabe resaltar que cuando escribi "Billy comienza a desvestirse" me sonó el tema de Quincy Jones "Ironside" xD
Por fin termine de escribir en el pc, como fuera la historia siempre estuvo en el cuadernito rojo, ojala te guste este capitulo y el final XD
Saludos a :iconkimshini: fue una gran ayuda para las partes traumáticas , que mi condición de hermana mayor y por ello empatía no me permitían escribir T_T
Fin de cuentas gracias a todas esas almas que leyeron esto ^^ este es uno de los pocos; si mal no recuerdo único fic que he terminado hasta el momento.
