Hola perdón por no haber actualizado antes pero después de TBU siento un odio ciego por Blaine pero en fin hay que terminar lo iniciado y tengo muchísima tarea que no me deja hacer nada u_u
Cualquier error me disculpo
Feliz lectura :D
Kurt cerró las piernas y se puso de pie, después se arrodilló delante de él. Lo tomó en su boca sin ceremonias. El sonido de su respiración entrecortada le provocó un nudo de deseo en el vientre.
"Muy bien, Kurt," gruñó Blaine roncamente, y sus dedos se enroscaron en su pelo. "Tómate tu tiempo aprendiendo a conocerla. Chúpala como si fuese un caramelo."
El hizo lo que le mandaba. Kurt había hecho sexo oral antes, pero su intención siempre había sido excitar al hombre para la cópula. Esta era la primera vez que se demoraba, lamiendo su pene de arriba a abajo, familiarizándose con él desde la vena abultada hasta el minúsculo agujero en lo alto del capullo. Blaine acunó su cara entre las palmas todo el tiempo, observando simplemente como se familiarizaba con su pene. No intentó obligarlo a ir más rápido, sino que permitió que lo explorara a placer.
Kurt engulló su pene hasta la garganta y sus pezones se endurecieron con el sonido de su gruñido. Sus dedos se ocuparon de masajearle.
"Ahora voy a follarte la cara," masculló. "Ya no puedo más, bebe, se acabaron los jugueteos."
Blaine se levantó de su asiento, cuidando que sus labios no soltaran su pene en ningún momento. Lo agarró por la parte de atrás de la cabeza e introdujo la pene en su boca tan profundamente como pudo, gimiendo al sentir sus labios contra sus testículos.
"Eso es," dijo roncamente, y sus músculos se tensaron mientras zambullía el pene tieso en su boca, metiéndolo y sacándolo una y otra vez. "Engúllela toda."
Kurt gimió con la boca llena, notando como su polla se inflamaba más y más. Él comenzó a cabalgar dentro de su boca más y más rápido, apretando y contrayendo las nalgas mientras le follaba la cara.
"Cómeme todo mi pene" gruñó. Y bombeó adentro y afuera, más rápido y más duro, mientras el sonido de la saliva y los labios en contacto con su carne dura invadía la cabina.
"Demuéstrame cuánto disfrutas llenarte con mi pene" Kurt gruñó contra su virilidad y luego pasó a la acción. Le comió el pene más y más rápido, más profundo y más duro, meneando la cabeza adelante y atrás mientras lo absorbía hasta perder el sentido.
Sus músculos se tensaron y su respiración se hizo más trabajosa.
"Te voy a inundar con mi leche, bebe," masculló fuera de control. Sus caderas rebotaron adelante y atrás, golpeándolo en cada embestida. "Trágatelo todo," dijo roncamente.
Él lo abarcó en toda su longitud, empujando glotonamente el glande hasta casi tocar el fondo de su garganta, profundamente, con movimientos expertos. Gimió contra su pene hinchado, gozando del poder que sintió cuando sus dedos se tensaron más en su pelo y él comenzó a gemir totalmente descontrolado.
"Bébetelo," gimió, mientras todo su cuerpo se estremecía. "Trágatelo todo, hasta el fondo."
Blaine se corrió con un fuerte bramido, y este gruñido atronador retumbó por toda la cabina del aeroplano. Con movimientos regulares,
Kurt mantuvo el ritmo con la cabeza, y sus labios extrajeron hasta la última gota de semen que pudieron obtener. Implacable en su succión, mantuvo el ritmo febril hasta que lo drenó del todo, hasta dejarlo completamente agotado y saciado.
Jadeando, él se derrumbó en su asiento porque ya no podía sostenerse más tiempo en pie.
"Chúpame los genitales," dijo roncamente, acunando su cara de nuevo, y empujándolo hacia su entrepierna. "Me relaja."
Kurt hizo lo que le ordenaba, aunque no surtió el efecto que él había pretendido. Unos minutos después, su pene volvía a estar tieso e hinchado, preparado de nuevo para que se la mamase. Le dio todo lo que quiso, ordeñándolo una vez más hasta que se derrumbó por completo y cayó dormido.
Permaneció arrodillado a sus pies mientras él dormía, besando suavemente sus testículos agotados. Intuyó que eso era lo que deseaba Blaine. También intuyó que, por alguna razón, él necesitaba tener esa intimidad con él, se diese cuenta o no.
Blaine durmió casi tranquilamente durante lo que quedaba de viaje hasta la isla privada. Despertaba de vez en cuando, como si temiese que lo hubiera abandonado, sin embargo lo agarraba con satisfacción por la nuca y se volvía a dormir tan pronto como sentía sus labios abrazando sus testículos, mimándolo.
Kurt se preguntó inútilmente por qué seguía arrodillada delante de él, con sus pelotas en la boca. Se consoló pensando que no tenía otra elección, pues no quería enfrentar la realidad: había deseado a Blaine Anderson tan desesperadamente como, por alguna extraña razón, él lo deseaba.
El oasis privado de Blaine era aún más hermoso de lo que Kurt se había imaginado. Exuberantes palmeras lo invadían todo, el sonido de pájaros exóticos y otros animales flotaba en el aire mientras los criados se afanaban en supervisar las tierras y los arrendatarios.
La hacienda Anderson era incluso más magnífica que Chez Ma Coeur, el gran oasis particular en las islas Virgin que había pertenecido a la familia Hummel durante casi un siglo. La mansión isleña de Blaine era colosal, de mármol rosado, un claro ejemplo de influencia española.
Kurt había imaginado que se sentiría terriblemente avergonzado al tener que exhibirse desnudo delante de tanta gente, sin embargo, a pesar de sus temores, lo estaba llevando bastante bien. Aunque aún estaba enfadado.
Blaine le había prohibido ponerse la ropa cuando el avión aterrizó, así que había viajado desnudo todo el trayecto en limusina desde la pista de aterrizaje a la mansión. Sólo con pensar en cómo lo había ofendido, le rechinaban los dientes. Cuando había firmado en la línea de puntos, no tenía ni idea de que la humillación iba incluida en la venganza. Menos mal que el par de criados que la atendían no prestaba atención a su desnudez. Los habían instruido bien en ese aspecto. Y ahora, cinco horas más tarde, ya se había acostumbrado un poco a la falta de ropa. Y a sonrojarse. ¿Pero bañarlo? Las fosas nasales se le ensancharon. Comenzaba a sentirse como un esclavo.
"Enjabóname los testículos," le ordenó Blaine con arrogancia. Clavó los ojos en sus caderas . Rozó con la yema del pulgar y luego lo pellizcó con el índice. "Vas a estar chupándolos constantemente, así que será mejor que uses algo que no te importe saborear"
La cara de Kurt se volvió rojo escarlata. "Sí, señor," apretó los dientes mientras empapaba su escroto con aceite de coco y en seguida empezó a extenderlo frotando.
Él no se había dado cuenta de su enfado o lo ignoraba a propósito, pensó sombríamente. ¡Maldito! ¿No saldría nada bueno de este hombre?
Blaine cerró los ojos y se recostó hacia atrás en la lujosa bañera, tan grande que parecía una piscina infantil. Apoyó la cabeza en una almohadilla de baño, y se relajó alzando los brazos sobre la cabeza. Metido en el agua hasta las rodillas, Kurt lo lavó de pies a cabeza, frotándole la piel con las manos. No le había permitido usar esponja, así que tenía que lavarlo de esta manera, deslizando las manos enjabonadas de arriba a abajo por su pecho, su torso, y sus piernas. Evitó cuidadosamente su pene, algunas cosas era mejor no molestarlas.
Se mordió el labio mientras estudiaba su cuerpo. Si acaso, sólo había mejorado con los años. En el pasado su cuerpo había sido delgado y atlético, ahora en cambio se veía duro y muscular. En el pasado sus facciones habían poseído un encanto juvenil, ahora en cambio estaban claramente definidas, enriquecidas con la experiencia de la madurez. Desvió la mirada, angustiada por la dirección que tomaban sus pensamientos. Él te odia, idiota. Intenta recordarlo...
"Quiero que lo toques," ordenó Blaine con voz ronca.
Kurt levantó la mirada. Se mordisqueó el labio inferior, notando enseguida de que "lo" hablaba. Su mirada azulada descendió a lo largo de su cuerpo, centrándose en la gran erección que sobresalía del agua.
"Tócalo," murmuró, entreabriendo sus intensos ojos marrones para mirarlo.
Con los párpados entrecerrados, el timbre de su voz revelaba su excitación. Sus tetillas, relajadas hasta el momento, se habían arrugado en tiesos botones. Kurt expulsó el aliento. Era el quien había provocado su excitación. Considerando las circunstancias de su matrimonio, resultaba difícil no reaccionar al hecho de que él, el corriente Kurt Hummel de siempre, había conseguido que el atractivo y poderoso Blaine Anderson se pusiera duro como una roca.
Su mano se movió lentamente, bajando poco a poco a lo largo de su cuerpo. Sintió como tensaba los músculos del vientre cuando sus dedos se enredaron en el pelo oscuro de su pubis, para luego ahuecar la parte inferior de sus testículos.
"El pene," dijo con voz pastosa. "Agárrame el pene."
Él le apretó los testículos y luego los soltó, haciéndolo gemir. Animado, ciñó con la mano su grueso pene, y comenzó a masturbarlo lentamente. Podía oír como Blaine respiraba cada vez con más dificultad mientras su mano se movía arriba y abajo recorriendo todo su miembro.
"Más fuerte,"masculló."Más rápido."
Le meneó el pene muy rápido, apretándolo tan fuerte como podía. Cualquiera podría pensar que semejante apretón le dolería horriblemente, pero en absoluto, justo le había producido el efecto contrario. Segundos después gimió, y su cabeza cayó hacia atrás apoyándose contra la almohadilla, su pecho latiendo desaforadamente.
"¿Te gusta así?" murmuró el sintiéndose audaz de repente. Se lo meneó más fuerte y más rápido. Su mano libre recorrió su pecho, apaciguándolo.
"Me encanta," dijo roncamente. Golpeó su mano débilmente. "Para, mi amor. Para antes de que me corra."
Pero por alguna perversa razón, estaba disfrutando con el poder que ejercía sobre él. Así que no obedeció, y decidió sacudirle el pene más fuerte y más rápido.
"Oh Kurt," gimió, apretando la mandíbula. Sus dedos de los pies se arquearon mientras el continuaba meneándosela implacablemente.
Él se dio por vencido, y reclinó la cabeza de nuevo contra la almohadilla de baño. Cerró los ojos y gozó del asalto sensual, gimiendo y gruñendo mientras Kurt lo masturbaba vigorosamente. Mantuvo el ritmo durante buenos minutos, mirándolo más fascinado de lo que le gustaría reconocer mientras él se aproximaba cada vez más al orgasmo.
Y la tensión de sus músculos, indicaba que ese momento estaba al caer. Sus dientes apretados, subrayaban este hecho. Pero justo cuando Kurt se dio cuenta de que iba a correrse, Blaine le agarró la mano para que parase.
"No quiero desaprovechar mi semen," dijo con voz entrecortada. "Quiero derramar hasta la más mínima gota dentro de tu cuerpo."
Y como ya era habitual, sus palabras lo excitaron aún más Kurt expulsó el aliento. Se puso de pie, sintiéndose torpe de repente.
"S-Será mejor que te alcance una toalla," repuso desviando la mirada tímidamente pues no sabía cómo reaccionar ante la atracción innegable que sentía por su marido."Ehhh, vuelvo enseguida."
Se escabulló rápidamente de la bañera, mostrándole las nalgas desnudas y se dirigió al estante de las toallas. Se quedó parado ante el estante, aturdido, mientras sus pensamientos y emociones libraban una dura batalla
Lo deseaba y no lo deseaba.
Lo amaba y lo odiaba.
No, pensó pestañeando. Eso no era exactamente correcto. No lo odiaba- era él quien la odiaba a el.
Kurt jadeó cuando sintió unas manos húmedas y calientes que ceñían sus nalgas por detrás y las estrujaban. No lo había oído salir de la bañera.
"Siempre me ha gustado tu trasero," dijo Blaine con voz ronca, sorprendiéndolo mientras acercaba sus caderas hasta que el sintió su pene excitado empujando en la carne de su trasero.
Sus ojos se abrieron como platos cuando empezó a introducir la punta en la hendidura de su ano.
"N-no sabía que te habías fijado antes," exhaló.
"Oh, me he fijado mucho," murmuró. Rotaron sus caderas, el pene excitado empujando de nuevo en la entrada de su trasero."Tienes un trasero maravilloso..."
Se le entrecortó la respiración. Se encontraba dividido entre el miedo a lo desconocido y la excitación de saber que a él le gustaba esa parte de su cuerpo. Con sus emociones en conflicto, no se resistió cuando él la empujó hacia abajo hasta que su cuerpo se dobló sobre el estante de las toallas.
"... tan redondeado y dulce. Y tan... virginal."
El tragó con brusquedad. Eso sí que era cierto.
"Ningún hombre me ha tomado antes por ahí, " soltó sin aliento confirmando sus suposiciones.
Estas palabras consiguieron que se excitase aún más. "Bien," murmuró, mientras una mano serpenteaba hacia adelante hasta encontrar su clítoris.
"No soporto la idea de que otro hombre te folle por ningún sitio." Restregó su clítoris circularmente, masajeándolo hasta que Kurt comenzó a jadear entre sus brazos. "Eres tan sexy," ronroneó en su oído, presionando más su erección contra su ano. "El hombre más atractivo que he visto nunca."
Sus ojos se abrieron con el elogio, y después se desorbitaron cuando sintió la firme presión producida por la punta de su pene deslizándose en su interior.
"Blaine..." dijo con voz asustada. Gimoteó cuando le frotó más rápido el clítoris con los dedos; su cabeza cayó sobre el estante de las toallas.
"La he untado con aceite de coco,"dijo roncamente, su voz como un susurro."Una vez que consigamos que entre la cabeza, todo irá bien, cariño."
Le acarició el clítoris más fuerte, con lo que el cuerpo de Kurt comenzó a retorcerse involuntariamente contra el suyo mientras gemía. Su hendidura engulló completamente el glande de su marido y sus ojos se abrieron desorbitados. Completamente rígido, sus músculos internos se tensaron al sentirlo dentro.
Blaine frotó su clítoris sin piedad, hasta que Kurt no pudo hacer otra cosa que gemir en voz alta mientras él la conducía inexorablemente al orgasmo.
"BLAINE..." lloriqueó, y su cuerpo se retorció frenéticamente contra él. "Oh, Dios mío."
Kurt estalló en un orgasmo profundo y violento gritando enloquecido. Y mientras se convulsionaba, Blaine le hundió el pene en el trasero clavándoselo hasta la empuñadura.
"Te lo he metido todo," anunció pastosamente, meciendo las caderas adelante y atrás. Clavó una mano en su cadera y con la otra continuó masajeándole el afeitado sexo empapado.
Se hundió dentro y fuera de su trasero, y sus gemidos inundaron el cuarto de baño.
"Oh, Cristo," masculló, su voz tan ronca como si lo estuviesen torturando a muerte. Su pene bombeó dentro y fuera de su carne flexible, aumentando la velocidad y llegando hasta el fondo ahora que su cuerpo se había ajustado a su tamaño. "Estás tan apretado, cariño. Dios mío, estás tan condenadamente apretado... "
Kurt empujó las caderas contra él, disfrutando de la manera en que lo estaba enculando ahora que ya podía abarcarlo por completo. Sus embestidas lo hicieron lloriquear, mientras su marido masajeaba su vagina y su pene empalaba su trasero.
"Me vengo," sollozó, y otro orgasmo inminente fue tan poderoso que lo condujo a la histeria. "Oh, Dios mío Blaine."
Se corrió violentamente alzando la voz, su cuerpo entero extremadamente sensibilizado cuando el orgasmo estalló en su vientre. Gritó por su intensidad y sonidos frenéticos burbujearon en su garganta mientras él continuaba montándolo por detrás.
Él gimió agónicamente, masajeando su vagina empapado con movimientos rápidos, circulares, mientras le cojia el trasero más y más fuerte. Continuó bombeando otro minuto más inundando el cuarto de baño con sus gruñidos.
"Yo también me voy a correr," jadeó Blaine, incapaz de aguantar tanto como quisiera dentro de una vaina tan apretada. Sus caderas martillearon adelante y atrás, golpeando salvajemente su cuerpo contra el suyo.
Kurt sintió como se le aceleraba la respiración y los jadeos caldeaban su oído."Oh, joder Kurt"
Gritó su nombre mientras se corría, y todo su cuerpo se estremeció encima de él. Kurt continuó empujando las caderas contra él haciéndolo gemir, mientras su cavidad exprimía hasta la más pequeña gota de semen que pudo extraer de su cuerpo.
"Kurt" gruñó de nuevo, aunque más débil este vez. Sus dedos se clavaron en la carne de sus caderas mientras sus movimientos ondulantes comenzaban a disminuir. "Kurt," musitó. "Gracias."
Kurt cerró los ojos cuando cesaron las sacudidas, sintiéndose inseguro de qué debía decir o sentir.
Blaine Anderson le ha dado por trasero, pensó, aturdido. No sabía si reír o llorar, o si dar gracias a Dios porque por fin el hombre que había deseado durante tantos años había hundido su pene dentro de su cuerpo.
"De nada," susurró, por alguna razón quería que la intimidad entre ellos se prolongase. Comprendió que en este momento disfrutaban de una tregua.
Mientras estaban así acoplados, eran simplemente dos amantes descansando después del juego sexual. Ya no eran dos enemigos, cada uno tramando como vencer al otro.
Blaine mantuvo una tranquilidad inusitada, como si reconociera también el sentimiento del momento. Sin decir nada salió con ternura de su cuerpo y lo llevó de nuevo a la bañera.
Kurt se mordió el labio, rehuyendo su mirada mientras lo bañaba. ¿Por qué estaba siendo tan dulce con él? se preguntó mientras sus manos le lavaban el pecho. Decidió no cuestionar sus motivaciones y simplemente gozar del momento.
No obstante, reconoció que le gustaría que pudiera ser siempre así. Quisiera ser capaz de borrar el pasado, hacerlo desaparecer para siempre. ¿La traición de Burt planearía siempre sobre sus vidas?
Suspiró al tiempo que reconocía con tristeza que eso era lo más probable.
