Dragon Ball ni sus personajes, me pertenecen, son propiedad del señor Akira Toriyama.


Abrió los ojos todavía un poco mareado y confundido, cuando trató de enfocar la mirada, la luz de la habitación lo cegó. No recordaba nada su cabeza estaba en blanco. Su vista fue aclarándose de a poco, observando a su alrededor, definitivamente no era su habitación.

—¿Dónde estoy?—preguntó Goku, aunque por lo visto era más que claro.

—¡Hijo despertaste!—su madre se encontraba a su lado, cómo es qué no la había visto antes, se preguntó.

—¿Qué hago aquí mamá, qué me sucedió?

—Goku, tuviste un accidente, te encontraron inconsciente en una banquina, chocaste con el auto.

—No lo recuerdo, lo último que sé, es haber salido de casa de Milk y dirigirme a casa, no recuerdo más nada.

—Parece ser que perdiste el control del auto, aunque fue un accidente menor, te encontraron a un costado del auto desmayado y con sangre… ¡ay mi vida! Qué bueno que estés bien—le dijo abrazándolo.

Goku comenzó a tener recuerdos de ello, eran como fotografías que se aparecían en su mente, su dolor, la sangre, sus piernas que no le respondían…la oscuridad.

—¿Quién me encontró?

—Un señor muy amable, él justo pasaba por ahí, y vio tu accidente, se bajó a verificar, encontró tu identificación y llamó a casa después de pedir una ambulancia.

—Ya veo, debo darle las gracias entonces…—Goku se encontraba muy preocupado.

—Voy a llamar a tu padre y a tu hermano, están afuera en la sala, les diré que despertaste—Victoria salió, ingresando momentos después junto a Bardock y Raditz.

—¡Hijo! Qué bueno que despertaste, me diste un buen susto.

—Si hermano, qué bueno que estés bien.

—Lo siento Raditz, lo siento por chocar tu auto—dijo apenado el menor.

—¡Pero que dices! Tú eres más importante que un auto, lo que importa aquí es que estés bien—el rostro de su hermano mayor tenía a pesar de todo un semblante triste, Goku supuso que era por el auto, pero al mirar a sus padres, se dio cuenta que llevaban la misma expresión, no reparó en ese detalle, pero algo pasaba ahí, y debía saberlo.

—¿Qué sucede?— se decidió a preguntar.

—¿Dé qué hablas hijo?—dijo su padre.

—Por sus rostros algo más sucedió, porqué no me quieren decir, tengo derecho a saberlo—dijo un poco irritado Goku.

—No sucede nada hijo… no sucede…—su madre no pudo continuar hablando, se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar—¡mi amor!, descuida todo saldrá bien—le dijo abrazándolo, luego se separó y continuo llorando en el pecho de su esposo, quien la abrazaba tratando de consolarla.

—¡¿Qué es lo que pasa?! Me están preocupando, ¡exijo saber que sucede!—gritó Goku, al tiempo que sentía un pinchazo en el pecho.

—¿Estás bien hermano?—se alarmó Raditz al ver el gesto de dolor en el rostro de Goku.

—Si estoy bien, porqué no me dicen que sucede… por favor…—Goku tenía sus ojos humedecidos.

—Hijo tienes que ser fuerte—habló su padre—cuando te estaban haciendo los estudios de rutina para ver si no tenías lesiones, encontraron una pequeña anomalía en tu corazón…no saben que es todavía, están viendo los resultados de tus estudios, pero…

—¿Pero qué, papá?...—a Goku se le escapó una lágrima, al ver las que salían de los ojos de su padre. Jamás lo había visto llorar, lo que le daba a entender que lo que padecía era serio.

—Pero es grave Goku…—No pudo continuar.

—Hijo, lo que tienes es una enfermedad degenerativa.

—¿Qué es eso?...

—Goku trataré de explicarte sencillamente—dijo su madre—son desequilibrios en los mecanismos de regeneración, que pueden originarse por la alteración anatómica y funcional de los tejidos de cualquier órgano o sistema del organismo, ¿me entiendes?—explicó su madre.

Goku sinceramente no escuchó, su mundo en un abrir y cerrar de ojos se había desmoronado, ¿enfermedad degenerativa?, ¿alteración anatómica y funcional?, ¡¿qué mierda era eso?! No comprendía nada, sólo el hecho de que sus temores recientes eran ciertos, estaba gravemente enfermo.

—¿Me voy a morir?…—las lágrimas salían a mares de los ojos del joven, Goku no entendía nada y necesitaba hacer esa pregunta.

—¡NOO! No digas eso, haremos todo lo posible para encontrar la solución—le dijo su madre.

—¿Para encontrar?, ¿eso quiere decir que aun no hay cura para lo que tengo?—la situación cada vez se ponía más oscura, cada momento que pasaba Goku se sumergía en una oscuridad de la que seguramente no saldría.

—No digas eso…

—Mamá, necesito saber la verdad, necesito que me lo digas.

—No, no la hay… pero es porque todavía no sabemos bien la causa del problema, hijo se fuerte, lucharemos todos juntos para salir de esto—Goku observó a su familia, sus rostros denotaban la cruel realidad… lágrimas y tristeza.

—Quiero irme a casa…

—Es mejor que permanezcas acá al menos hasta que te sientas un poco mejor—le dijo su hermano.

—No tiene caso, además en casa me sentiré mejor, odio este lugar.

—Esta bien hijo, como quieras, iremos a casa—dijo su padre. Goku observó a su padre.

—Papá, la competencia…

—Hay que concentrarnos en tu salud, eso es más importante ahora.

—¿Quieres decir que no podré competir? Dime que si puedo, por favor… dime que podré competir.

—Mi amor ten calma—dijo su madre al ver que Goku se derrumbaba a cada instante.

—¡¿Calma?!... mi vida pasó de ser perfecta a ser un infierno, ¡y tú me pides calma! Pues lo lamento, ¡pero no la tengo!...

—Sé hijo que es duro de entender, pero si logramos que la enfermedad no avance, si logramos…

—Tú lo dijiste, si logramos, no quiere decir que suceda, me voy a morir y…

—¡Por favor no digas eso!

—¡Es la verdad! Y ustedes lo saben, me lo están ocultando para que yo no sufra, ¡pero la verdad es que me voy a MORIR!—y rompió en llanto.

—Goku, te dijimos todo lo que sabemos, puede haber posibilidad de que te cures, como… puede que no, pero debemos tener esperanzas hijo, debes tenerlas—trató de calmarlo su padre.

—Vamos a casa, no quiero estar ni un minuto más aquí—dijo secándose las lágrimas.

—Esta bien, déjame ir por los papeles—Victoria hizo y firmó los papeles para darlo de alta, lo sentaron en una silla de ruedas porque aun estaba muy débil y apenas si podía caminar.

—Mamá, ¿Milk lo sabe? ¿Se lo contaron?

—Ella llamó a casa luego de ver que no fuiste a la escuela, le conté que tuviste un accidente pero que no había sido grave, quiso venir enseguida pero le dije que esperara , que la llamaría cuando despertaras, al principio no quería saber nada, sólo quería venir y estar aquí, me costó convencerla, se nota que te ama mucho.

—No le contaste sobre mi enfermedad, ¿no?

—No, no quise preocuparla.

—No quiero que sepa, no me gustaría que sufra por mí.

—No es justo para ella no saberlo Goku, es parte de la vida sufrir por quienes amamos.

—No, no quiero y punto, Milk se merece lo mejor y no estar con un tipo que se va a morir, no es justo…debe ser feliz.

—¡No digas tonterías! Ella es feliz a tu lado hermano, además es ella la que debe decidir no tú—le dijo Raditz.

—¡Por favor no le digan nada!

—De acuerdo, respetaremos tu decisión—le dijo su padre.

—Gracias.

Subieron con mucho cuidado a Goku en el auto y así marcharon hacia su hogar. Era evidente y entendible la tristeza que reflejaban sus rostros, pero no querían preocupar más a Goku de lo que ya estaba. Llegaron a la casa, Bardock cargó a Goku hasta su cuarto y lo recostó en la cama.

—¡Que humillación! Ni siquiera tengo fuerzas para caminar—Goku estaba sumamente deprimido.

—En unos días te sentirás mejor ya lo verás.

—Si claro…—dijo con sarcasmo. Bardock abrazó con fuerza a su hijo menor.

—Descansa Goku.


Victoria apenas ingresó a la casa, llamó a Milk, quien estaba desesperada por no saber nada. La madre de Goku trató de sonar lo más calmada posible, le dijo que ya se encontraban en la casa y que podía venir a verlo. Milk no tardó ni media hora en aparecer.

Tocó el timbre de la casa de su novio, estaba muy ansiosa, no era justo a su parecer que no la hayan dejado ir a verlo al hospital, pero bueno, debieron tener sus razones, pensó. Unos instantes después la puerta se abrió siendo Victoria quien la recibió.

—¡Victoria! Qué bueno que llamaste, creía que me iba a morir sin saber noticias—dijo Milk.

—Cálmate Milk, todo está bien, lamento no haberte avisado antes, pero es que sinceramente con todo esto, se me pasó, ¿me disculpas?

—Claro que si, sé que sólo tenías a Goku en tu cabeza, no tienes que disculparte de nada.

—Gracias linda, pasa, a Goku seguramente le dará gusto verte.

—¿Puedo ir a verlo?

—¡Claro! Él está descansando en su cuarto ahora.

—Gracias Victoria.

Milk subió las escaleras y se dirigió al cuarto de Goku, iba a tocar la puerta, pero decidió ingresar directamente, así le daría una sorpresa, al entrar vio a Goku recostado en la cama de lado, viendo a través de la ventana.

—Mamá ya te dije que quiero estar sólo—dijo Goku antes de que Milk pudiera hablar.

—Soy yo Goku—el joven volteó sorprendido.

—¡Milk!—dijo con una sonrisa, sonrisa que borró al instante—¿qué haces aquí?

—Cómo que hago acá, vine a verte mi amor, estaba muy preocupada.

—No fue nada grave, no debiste venir.

—No digas eso, casi muero al saber que habías tenido un accidente, temí lo peor…me diste un buen susto, tonto—le dijo medio en broma, acercándose y sentándose en la cama, junto a Goku.

Acarició su rostro, Goku cerró sus ojos inconscientemente debido a las maravillosas sensaciones que sólo su contacto le producían.

—No quise preocuparte…

—Lo sé, ¿te sientes mejor?

—Si, sólo un poco adolorido y cansado.

—¿Qué ocurrió?

—No quiero hablar de eso—Goku quería evitar ese asunto como fuera.

—Está bien, lo que tu digas, me basta con verte bien, me dolería mucho verte sufrir.

A Goku esas palabras le pesaban demasiado, no quería verla sufrir, no se lo merecía, él la amaba con toda el alma, sólo quería verla feliz y a su lado no lo lograría, él estaba condenado a morir, no valía la pena que se quede con él, al menos eso pensaba.

«Lo siento Milk pero no quiero que estés atada a mí sufriendo con mi enfermedad, no lo mereces.»

Antes de que pudiera decir palabra alguna Milk besó sus labios, Goku le correspondió, como deseaba hacerla suya, amarla como se merecía, deseaba recorrer con besos todo su cuerpo, pero no podía porque su propio cuerpo no respondía.

Quiso apartarla, decirle que debían separarse, dejarla libre, pero aquel beso lo calló, sus besos eran un bálsamo para su alma, sus labios la peor de las adicciones, dulces, suaves. No, no pudo decir nada…

—Te amo—le susurro en la boca.

—Yo también te amo—dijo ella. Cuando por fin se separaron, un poco para recuperar el aliento, Milk notó sus ojos enrojecidos.

—¿Estuviste llorando?—le preguntó extrañada.

—No…

—Es que tienes los ojos enrojecidos e hinchados, y supuse…

—Debe ser por el cansancio—dijo rápidamente Goku.

—Si, creo que si…

—Quédate conmigo hoy, necesito tu compañía.

—Por supuesto, ¡hoy seré tu enfermera!—le dijo sonriendo, y Goku por primera vez después de la fatídica noticia, rio, ¡y que bien se sentía! Cómo lograba calmar su angustia, cómo podía hacerlo sentir tan bien.

—Voy a ir por algo de comer, ya regreso.

—Está bien—Milk bajó por algo de comer para los dos. Ingresó a la cocina donde se encontraban los padres de su novio, le extraño verlos tan serios y ¿tristes?

—Victoria, ésta noche me quedaré con Goku, si usted y el señor Bardock me lo permiten.

—Claro Milk, puedes quedarte, no hay ningún problema.

—Muchas gracias, bajé por algo de comer, supuse que Goku tendría hambre.

—Justamente le estaba haciendo una sopa, algo livianito, ya esta casi listo.

—Muy bien—Victoria le entregó una bandeja con un tazón de sopa para Goku y para ella.

Milk iba saliendo de la cocina, pero volteó una última vez para observar a los padres de Goku… que apagados se veían, raro en ellos, no entendió por qué y tampoco quiso preguntar. Subió de nuevo las escaleras e ingresó al cuarto.

—Aquí llega la comida—dijo colocando la bandeja con cuidado en la cama.

—No tengo mucha hambre…

—¡Ah no! Nada de eso, tienes que alimentarte, no se porqué pero te ves más delgado y además dentro de poco es el campeonato, ¿lo recuerdas?—Goku pareció entristecerse—¿qué sucede?

—No, nada, tienes razón tengo que alimentarme—tomó el tazón de sopa y comenzó a beberlo.

—Goku, no quiero ser indiscreta, pero qué les sucede a tus padres, recién cuando bajé, parecían estar… no sé… como tristes apagados…—Goku la observó, ¿qué podía decirle? optó por lo más sensato que se le ocurrió.

—No sé, serán impresiones tuyas, yo no noté nada.

—Si, disculpa que haya preguntado, pero me extrañó y me sorprendió.

—No pasa nada.

—¡Ahh!—gritó de repente.

—¿Qué sucede?—dijo Goku por el grito de Milk.

—¡Es que se me olvido avisarles a Bulma y a Vegeta!

—Ah, era eso, no hay problema les dices mañana, no es necesario que vengan, contigo me basta.

—Ay Goku…termina de comer, quieres— Goku sonrió y terminó de beber su tazón de sopa, Milk también acabó el suyo, juntó la bandeja y bajó a la cocina donde la dejó, y subió de nuevo.

—¿Quieres hacer algo?—le preguntó ella.

—Como querer quiero, pero estoy cansado, ¡jeje!

—¡Goku!—se sonrojó la joven, provocando la sonrisa de su novio.

—En verdad sólo deseo descansar, ven recuéstate conmigo.

Milk se acostó a su lado, Goku la abrazó con fuerza y así se durmió junto a la mujer que amaba, pero a la cual había decidido dejar.

Victoria junto a Bardock pasaron por la habitación de su hijo, tocaron la puerta pero al no recibir respuesta la abrieron, vieron a su hijo dormido abrazado a Milk, tenía el rostro tranquilo y hasta una leve sonrisa en sus labios.

—Ella hace milagros en Goku, ¿no lo crees?—dijo Victoria.

—Ya lo creo, vamos no querrás despertarlos—cerró la puerta con mucho cuidado, fueron hasta su cuarto y es ahí donde Victoria se quebró.

—¡Ay Bardock! Mi hijo, mi pobre bebé, ¡porqué tenía que pasar esto! ¡No es justo! Es tan sólo un joven que tiene tanto porque vivir, no le puede estar pasando esto, ¡no puede!...—lloraba sin consuelo en brazos de su esposo.

—Tenemos que ser fuertes, lo que se viene es complicado y no debemos caer, hay que ser fuertes por Goku, ¡por nuestro hijo Victoria!—decía también llorando.

—Dime que va a salir de ésta por favor, dime que mi hijo no morirá…no lo soportaría, mi hijo no, mi bebe no…—y el llanto era más fuerte, su angustia más grande, los brazos de su esposo la apretaban fuerte, ella movía de un lado a otro su cabeza en gesto de negación, sobre el pecho de Bardock, quien se desesperaba al ver el estado de su esposa.

—Calma Victoria, es lo que más quiero, todos queremos que Goku se cure, por eso debemos ser fuertes amor—Bardock tenía que ser fuerte por su esposa y por sus hijos, él se estaba muriendo por dentro, pero no podía desmoronarse, Raditz había quedado destrozado con la noticia, Victoria no aguantaría mucho, él tenía que apoyar a su familia cueste lo que cueste.

Poco a poco Victoria fue calmándose, pero tuvo que ayudarse con un calmante y un somnífero, para poder dormir esa noche.


El día llegó, Goku comenzó a despertar, por un breve instante todo parecía normal en su vida, pero sólo fue un instante, porque todas las imágenes de lo ocurrido en las últimas horas golpearon su mente, mareándolo, unas terribles nauseas lo hicieron incorporarse rápido de la cama e ir al baño, descargó todo, o más bien lo poco que tenía su estomago, cuando se calmó pudo incorporarse y darse una ducha, parecía que a pesar de todo se sentía un poco mejor, con algo de fuerza. Cepilló no una ni dos, sino tres veces sus dientes.

Volvió al cuarto donde aun seguía dormida Milk, la observó por largo rato, era hermosa, su cabello negro brillaba con los rayos de sol que entraban por la ventana, su rostro, ese bello rostro parecía tan sereno, serenidad que le transmitió.

Se recostó de nuevo a su lado abrazándola y besándola, cosa que hizo despertar a la joven.

—Buen día—le dijo con una sonrisa.

—Buen día, veo que te levantaste, ¿te sientes mejor?

—Así es, y todo gracias a mi enfermera.

—¿Ah, si? mmmm y cómo pretendes pagar mis servicios—dijo juguetona.

—Pues, no estoy seguro, pero creo saber como…—Goku besó a Milk, se colocó encima de ella, y comenzó a acariciarla por todo su cuerpo con ansias contenidas.

—Espera Goku, aun estás débil…

—No, estoy bien, no te preocupes…—la volvió a besar, dejando que sus deseos lo dominen.

Milk hizo lo mismo, y ambos se entregaron una vez más el uno al otro, expresando su más puro amor.

El acto dejo exhausto a Goku, quien se veía muy agitado.

—¿Te encuentra bien?—le preguntó Milk.

—Si, dame un minuto, ¡que me dejaste agotado!—Milk se sonrojó por el comentario de su novio—eres preciosa, ¿lo sabías?

—No señor, no lo sabía—decía divertida.

—¡Jaja! Pues lo eres, para mí eres hermosa y perfecta.

—Goku… no soy perfecta.

—Para mí sí…

—Gracias amor, tú también lo eres para mí—Milk besó a Goku quien parecía no haberse saciado de su novia, acarició sus muslos, cuando la puerta se abrió.

—¿Se puede?—dijo Victoria.

—¡No! ¡Mamá espera!—gritó Goku.

Tarde, Victoria entró al cuarto encontrándose con la vergonzosa situación de ver a su hijo y a su novia desnudos, en una comprometedora posición, Milk agarró las sabanas y se cubrió toda, completamente roja.

—Yo…lo siento…vuelvo más tarde…—dijo la mujer, y cerró la puerta con rapidez.

—¡Por Dios! ¡Goku, qué vergüenza! ¡Qué va a pensar tu madre de mí!—decía histérica Milk.

—¡Jaja! Cálmate, no fue la gran cosa.

—No te rías, que vergüenza…—Milk se vistió rápido, Goku hizo lo mismo.

En le comedor…

—¡Jajaja! Parece que mi hijo ya recuperó sus fuerzas—decía Bardock.

—Pobre de Milk, lo pálida que se puso.

—Y a ti, no te enseñaron a tocar antes de entrar.

—Que mal me siento, nunca pensé que los encontraría así, Goku apenas ayer salió del hospital, ¡cómo iba a imaginármelo!

—Ya cálmate tampoco fue la gran cosa—justo en ese momento bajaron Goku y Milk, el joven vio a su padre sonreír divertido, a Milk eso le causo más vergüenza.

—Creo que ya me voy—dijo Milk.

—Pero que dices Milk, no tienes que irte, es normal que a su edad tengan relaciones…

—¡Papáaa!

—¡Bardock!—gritaron Goku y Victoria a la vez. Milk casi se desmaya de la vergüenza.

—Adiós Goku, paso más tarde, adiós Victoria, señor Bardock.

—Nos vemos linda—le dijo la mujer. Milk se marchó.

—¡Eres todo un campeón Goku!—le dijo su padre y éste sonrió.

—¡Hijo sonreíste!—decía emocionada Victoria, Goku la observó y su sonrisa desapareció, pasando a la seriedad anterior.

—No creas que estoy mejor, que sonría no cambiará nada, no tiene caso que te alegres por esas idioteces.

—¡No le hables así a tu madre!—le reprendió su padre.

—Déjalo Bardock… sé Goku por lo que estás pasando, y no creas que eres el único que lo sufre, somos tu familia, y deseamos con todo nuestro ser que te cures.

—Lo sé mamá, discúlpame, es que todavía no termino de digerir ésto, es demasiado…

—Lo sé bien amor, pero ver el lado positivo de las cosas, te ayudará a superarlo, te dará fuerzas, como hace un rato.

—Si Goku, te ves mejor que ayer, si hasta tienes fuerzas para…

—¡Papá! Ya basta!—le gritó Goku, pero algo debía reconocer, esas pequeñas cosas eran la que lo ayudaban a sentirse mejor.

—Milk es un milagro, ella te hace sentir mejor, te da fuerzas—dijo su madre.

—Lo sé, pero no quiero lastimarla.

—¿No le contaste?

—No, y no lo haré…

—Hijo sé que quieres protegerla para que no sufra, pero debes entender que no es algo que puedas ocultar toda la vida, ella tiene derecho a saberlo, estoy segura que te ayudará.

—Tal vez tengas razón… se lo diré la noche del baile.

—Me parece lo correcto, todos juntos saldremos de ésta, te lo juro hijo, lucharé para encontrar una solución a tu enfermedad.

—Es lo que más deseo mamá pero…

—No acepto peros, te curarás hijo, aunque deba entregar mi vida.

—Mamá, por favor no digas eso…

—Goku, tu madre, tu hermano y yo estamos aquí para apoyarte y luchar junto a ti, no debes bajar los brazos.

—No lo haré papá, yo también lucharé para poder sobrevivir.

—¡Eso es lo que quería escuchar!—su madre lo abrazó—prométeme que se lo dirás a Milk.

—Esa noche…—dijo Goku retirándose hacia su cuarto nuevamente.

«Esa noche será nuestra despedida, será nuestra última noche juntos, luego te dejaré libre…»


Bueno, como se veía venir Goku está muy enfermo.
¿Dejará a Milk?
Gracias por tomarse el tiempo para leer mi historia.

Hasta la próxima.