SUBREPTICIO

CAPITULO 3

RESOLUCIONES

— ¡Hey Frida, no camines tan rápido esperemos un momento!—.

— ¡Si quieres seguirme hazlo, no pretendo parar por ti!—.

— ¡Esta bien!, chica ruda—.

Sokka murmuró por lo bajo, molesto, con la respiración agitada y muy transpirado.

La lluvia había cesado pero la espesa neblina seguía rodeando la calle, sin rastro aún de Katara y Haru, Suki empezaba a desesperarse.

— ¡Creo que estamos cerca!—.Gritó Sokka desde la distancia.

— ¡Seguro, puedo ver las luces de los despachos!—.

Un hombre de mediana estatura salió de un callejón el cual era poblado por hombres y mujeres con extrañas apariencias, remordía un cigarrillo con dientes amarillentos y expulsaba un terrible olor a alcohol.

— ¿Andas solo?, un jovencito como tú no debería andar solo por estas calles . Le susurró el mal oliente.

—Aléjate de mí—.Sentenció mirándolo de reojo y frunciendo el ceño iracunda, no podía pedir más, estaba en una terrible situación y un tipo le hace una propuesta indecente, ¿Acaso se veía tan débil como para tener la compañía de un hombre, y lo mas trágico la confundía con uno?

—Vamos tengo un buen lugar para los dos—.

— ¡He dicho que te alejes!—. Un puñetazo en la nariz le fue plantado al hombre quien por asuntos de gravedad cayó en un charco gritando de dolor.

— ¡Maldito!—.

En cuestión de segundos el tipo se levanto gritando eufóricamente llevándole un manotazo directo al rostro, Suki apenas tuvo la firmeza para girar su cuerpo y agacharse.

— ¡Ella ha dicho que te alejes!—. El impacto no fue tan fuerte, tuvo la dicha de amortiguar el golpe con su pecho, era más joven y fuerte que ese hombre, que lucía ebrio y obviamente bajo la influencia de alguna sustancia psicotrópica.

— ¡Sokka no!—. Gritó Suki, al ver a Sokka impactarle un fuerte golpe sobre el rostro al desdichado.

Como un sucio saco de patatas cayó sobre el suelo. Sin fuerzas para levantarse nuevamente, expulsando sangre de su boca se retorcía el malhechor.

Sokka abrió desmesuradamente los ojos, fue todo tan difícil de asimilar en el momento, lo hecho, hecho estaba, había herido al tipo. Pero la duda rasgaba la poca credibilidad del asunto. ¿Acaso le había llamado por su nombre?

—Basta, ya fue suficiente el no puede levantarse—.

— ¿Qué…es lo que acabas de decir?—. Corrió hasta alcanzarla, pues Suki azuzó su andar.

Sokka no se inmutó en retroceder para examinar al hombre tirado en el suelo y comprobar si estaba vivo aún, o arrepentirse por la agresión y llevarlo a un centro medico, sabía que lo necesitaba, pero, no lo hizo, lo que Suki acaba de soltar era mucho más importante que eso.

— ¡Suki!—. Una fuerza arrasó con su cuerpo, chocando con ella. —Estas bien Suki—.

— ¿Ha...Haru?—.

— ¡Soy yo, soy yo!, siento tanto haberte dejado—. Suki abrazó a Haru, aferrándose al cuerpo de su hermano.

— ¡Soy yo el que siente todo esto, Suki es Frida!—. Gritó Sokka con exasperación— ¡Si Suki está aquí donde diablos esta mi hermana!—.

—Siento habértelo ocultado, en realidad creí que podría guardar el secreto, eso es lo que estamos haciendo la amiga de quien te hablaba era Katara—.

—No, no puede ser— Agachó la cabeza negando la situación.

—Sokka, ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces con mi hermana?, ¿Estas bien Suki?—.

—Creo que tú eres quien me debe contestar las preguntas—. Sokka encogió las manos furioso, apretando los nudillos.

— ¡Silencio!...Estoy bien—. Suki observó su mano, se encontraba ilesa a pesar de que un ligero dolor apretaba en sus articulaciones. —Será mejor que dejemos de discutir, vamos a buscar a Katara—. Suki agarró la peluca y la arrancó de su cabeza fastidiada.

—Tengo el auto, los muchachos están en la esquina, estoy seguro que Katara está bien, nosotros revisamos el lugar y no había rastro de ella, al parecer no fue un asalto o cuestión de sicaraito, apresaron a June…el Shirshu era un expedio de contrabandistas y June era la cabecilla de la organización que funcionaba en el bar —.

Haru condujo a su hermana y a Sokka hasta el auto, mientras les explicaba lo sucedido. Suki muy confundida solo se limitaba a escuchar, igual que Sokka que aún no podía explicarse el "Como" llego a tal situación. Arrancaron en velocidad lenta para captar a cada persona que circulaba. Suki iba sentada en el asiento copiloto, mientras que Haru iba conduciendo, Sokka y los demás chicos treparon al balde de la camioneta.

—Pudimos encontrar esto—. Sobre las piernas de Sokka cayó uno de los converse de Katara. Arrojado por uno de los muchachos.

— ¡Que demonios!—. Asustado brincó en su lugar al ver el objeto.

—Enciende las luces Haru, Katara podría reconocerla Ford—. Suki miraba por el retrovisor algún rastro de Katara, quizás podría estar caminando cerca del lugar.

—Es peligroso soy menor de edad, y sin embargo estoy conduciendo…podrían detenerme—.

Una imagen se atravesó corriendo frente a la Ford con los brazos extendidos y un mar de lágrimas bañando su pálido rostro ocasionando un fuerte chirrido por el frenar de las llantas. — ¡Espíritus, es Katara!— Sokka salto del balde ver la frágil y mojada figura de su hermana menor.

— ¡Oh Sokka!—. Corrió hacia él clavándole las uñas en la espalda de la desesperación mientras lo abrazaba con clemencia. Agradeció tanto estar viva, como nunca, agradeció la presencia de Sokka.

— ¡Maldita sea trencitas donde estabas, pudiste haber muerto como se te ocurre cruzar en medio de la carretera!—.

— ¡Katara!—. Suki corrió a abrazarla también, tirando a Sokka del brazo para que se retirara.

—Lo siento…lo siento tanto—.

—Estoy bien Suki, el profesor de Biología me salvó—.

Katara señaló a uno de los postes de alumbrado público en donde se encontraba Aang, arrimado a éste sin zapatos, mojado y sucio.

—Fue cuestión de suerte, estoy seguro que Katara hubiera salvado su vida por sí sola—. Dijo desde aquel lugar, sin mirar a los jóvenes. Quienes lo miraron confundidos.

—Te lo agradezco amigo, pero pudiste haber llevado a mi hermana a nuestra casa, pero sin embargo la seguiste exponiendo al peligro—. Sokka se acercó peligrosamente a Aang intimidándolo.

—No conozco su casa, fue lo único que pude hacer por ella—.

—Está bien Sokka, el profesor Aang cuidó muy bien de mí—. Katara se acercó a ambos, apaciguando el ambiente tenso.

— ¡Ya la oíste Sokka!—. Gritó Suki.

—Vámonos—. Frunció el ceño, agarrando a Katara de la muñeca la llevó hasta Suki. Entren a la camioneta ahora .

—Gracias por todo, solo quiero que te enteres que mi hermana es muy importante para mí y cuando papá o mamá no están con nosotros ella está bajo mi responsabilidad—.

—Para mi también lo es… . Desvió su mirada hacia Katara quien se encontraba cabizbaja en el regazo de Suki, se dejó llevar por el momento soltando palabras que no debía . Es…es decir, es una alumna de mi clase soy como un segundo padre para ella, creo que deberías cuidarla un poco más; si Katara estuviera bajo tu cautiverio nada de esto hubiese ocurrido .

—Padre lo dudo, hermano quizás, pero el hermano mayor aquí soy yo, ese puesto es mío, te agradecería que dejaras de decirme lo que tengo que hacer —.

Lo vió alejarse y subir a la camioneta, Katara no alzó la mirada ni por un momento para despedirse de él, confundido…herido desesperanzadamente. Solo podía ver a Katara como un padre para ella, quizás como padre era mucho, no tenia la edad como para etiquetarse de un hombre sumamente mayor. Hermano tampoco, ella ya tenia uno y le quedaba claro que él no daría su brazo a torcer.

Entonces… ¿Qué sería para ella?... ¿Como podría catalogarse? Difícilmente hallaba una respuesta.

Cuando la camioneta Ford desapareció, el también lo hizo del lugar. Los pies el ardían abollados por las piedras y el áspero asfalto. Mojado como animal de granja en invierno.

Apenas y podía ver a la distancia, le hacían falta sus gafas que ahora yacían colgando del cuello de su camisa. Su departamento se encontraba lejos y no tenía dinero, había perdido sus pertenencias en la pendencia de hace un par de horas.

Las diez, u once, no tenía conocimiento exacto de la hora, pero siguió caminando.

Al dia siguiente sería domingo, y al día siguiente lunes y al siguiente martes. Así…hasta terminar una semana rutinaria y tortuosa. Buscaría la manera de hablar con la muchacha de ojos de mar.

Pero cada vez que estaba con ella era un desate de emociones. Su padre le había enseñado a alejarse de las cosas prohibidas y las inhibiciones, pero sentía que Katara no pertenecía a ese catálogo, en el fondo de su corazón, sentía una correspondencia, era mutuo.

Peligrosamente mutuo.


Sus dedos húmedos tocaron el timbre, se le hizo demasiado pesado amarrar la bicicleta a uno de esos contenedores de basura que se aislaban en los callejones, con los nervios de que alguien se atreviese a ponerle alguna mano encima. Cansado de pedalear un largo tramo y con el corazón partido, literalmente.

Nuevamente tocó ¿Es que acaso el primo Lu andaba de parranda a esas horas? Cuestionó Zuko.

Perfecto…no lo podía culpar; era un hombre joven, profesional, atractivo y soltero. Pero ¡Rayos! El también tenía todo aquello a excepción de profesional, apenas y era un bachiller pero sobre todo ¡Se sentía exhausto!

Una timbrada más, ya se desesperaba, iba a tocar nuevamente pero la puerta se abrió, Lu Ten apareció tras ella, tan blanco, con las piernas desnudas apenas cubiertas por una bermuda de lunares. Con una camiseta mangas largas de su equipo de futbol favorito y el largo cabello lacio desaliñado. Con la luz apagada parecía el Conde Drácula, asomándose en una noche de tormenta.

—Primo… ¿Qué son estas visitas? —. Preguntó con rocosa voz, mientras se frotaba los ojos.

—¿Me dejarás pasar de una buena vez? —. Respondió Zuko con molestia.

—Claro, pensé que aparecerías mañana—.

—Decidí hacerlo hoy, no aguantaba un segundo más en esa casa— .

Un silencio ocupó el amplio departamento, Lu sin saber que decir…estaba enterado de la situación de su "primo", difícil tesitura.

Muy difícil para un chico de diecisiete años, pero Zuko seguía firme como un roble, tan anclado en el mar de penumbras por el que su barco de la vida cruzaba. Como el hierro de un edificio viejo que se niega a caer. Lo menos que podía hacer era brindarle su mano, siempre en los momentos de jerga y en los de pesar se habían llevado muy bien, en toda circunstancia.

—Puedes dejar tus cosas aquí, la sala nunca esta ocupada y yo paso poco tiempo—.

—Está bien, te agradezco…y…tu compañero de habitación? . Interrogó Zuko mientras se quitaba los Vans—.

—Fue intercambiado ayer, hoy en la mañana llegó otro, creo que es profesor de tu colegio— .

—Ah, ya veo—.

—Iré a dormir es mas seguro que llegue dentro de un par de horas, él tiene llaves así que no te preocupes si escuchas ruidos…es un chico extraño, ya sabes cual es tu habitación, Buenas noches— .

—Buenas noches . Contestó con monotonía mientras Lu Ten se marchaba adormitado a su habitación—.

Un nuevo hogar, por así decirlo por el momento, hasta que sea lo suficientemente solvente para comprar un departamento por sí solo. No quería nada de sus "padres" a pesar de ser ricos. Viviría como un ciudadano de clase media y conseguiría trabajo si tenía suerte de encontrar alguno en los clasificados.

Un bostezo le recordó lo cansado que se encontraba, dejó su maleta en la sala y corrió a la habitación de huéspedes en la que siempre dormía cuando se quedaba a pasar el tiempo en el departamento de su primo.

Se quitó la ropa y la dejó tirada en el suelo, no se incomodó en usar alguna pijama…sin nada se tiró en la cama. Cerró los ojos y agarró las sabanas para arropar su desnudez.


—Me explicaras ahora ¡¿Por qué demonios te arriesgaste a semejante peligro?!—. Gritó Sokka con todas sus fuerzas.

—Te explicaré, pero no me escupas ya estoy lo suficientemente mojada para tener tu saliva—. Katara se levantó pesadamente del hombro de Suki, mientras todos respingaban del susto.

—Soy todo oído— .

—Hoy era una de las funciones mas importantes de Frida, y la acompañé eso es todo— .

—Si claro "la acompañé y eso es todo"— . Imitó terriblemente la fina voz de Katara, Suki rió por lo bajo.— ¿Y por qué estabas con ese muchacho?—.

—Acabo de decir que el me salvó del tiroteo, no soy tan curiosa para inmiscuirme en sus asuntos— .

—Eres un paranóico, ya pasó y Katara está bien y completa; creo eres tú quien debe una explicación— .

—Suki tiene razón, ¿Cómo llegaste al bar que hacías tú ahí?— .

—Soy mayor de edad y puedo hacer lo que me plazca…y no te explicaré el porque de mi visita— .

—¿Te peleaste con Ty Lee?— . Cuestionó con burla, mientras se quitaba los grandes zapatos de Aang.

—No, no me he peleado con ella ¿Por qué siempre que uno desea un momento a solas creen que te peleaste con tu novia?— .

—Es lo más razonable ¿No?— .

—¿Es lo más razonable?, ¡No es lo lógico!— .

—Ah...entiendo…tu fuiste por Frida— . Suki se levantó de golpe mirándolo escépticamente. Katara entrecerraba los ojos mirando a Sokka con picardía.

—Eso es imposible, claro que no— . Dijeron al unísono, desviando la mirada.

—Yo no iba por ella, yo pasaba y al escuchar la voz me dio curiosidad—.

—Admites que tengo talento— . Con orgullo Suki se recostó en el asiento, sonriendo con grandeza.

—Si, si, si lo tienes ¡ya! ¿Eso querías escuchar?— .

—No…solo quería que admitieras en tu posición como hombre que no solo ustedes son buenos para algo— .

—Touché— . Consintió Katara, sonriendo a Suki.

Después del pequeño viaje, cada uno de los integrantes de la banda fueron dejados en sus casas, con la esperanza de que al siguiente día les pagaran la pequeña función de la cual por cosa del destino salieron ilesos.

—Sokka, me quedaré en casa de Suki…tal y como se lo había dicho a mamá— .

—Está bien, tú ganas—.

—Gracias hermano—.

Todos enmudecieron, hasta llegar a casa de Suki que para su suerte estaba vacía ese día.

—Sokka, lamento no poder darte un aventón hasta tu casa, aun no tengo licencia podrían apresarme . Lamentó Haru, con un desdén de pena—.

—Está bien, conozco muy bien el lugar . Respondió con serenidad, su casa quedaba cerca y no pasaría nada si iba caminando—.

—Katara ve con Haru, tengo un par de cosas que hablar con tu hermano—.

Katara y Haru asintieron y chistar entraron a la casa.

—Y…bien ¿Qué tenia que hablar conmigo la todopoderosa Frida?— . Interrogó mientras se arrimaba al balde de la camioneta.

—Solo…gracias, me salvaste por dos ocasiones, no te lo mereces pero contigo hago una excepción .

—Valla manera de salvarte la vida— .

—Cargaste conmigo… ¿Cuánto tiempo?— . Ella igual que él se arrimó al balde.

—¿Eso importa?— .

—Debo conocer todo lo que hizo mi héroe por mí—.

La luna reflejaba el brillo de la gratitud en los ojos azules de Frida, su cabello rojizo caía rebelde por su frente, enmarañada y sin aliento lo menos que podía hacer era agradecerle a ese tonto lo que había hecho por ella. Quizás renunciaría a su carrera clandestina, ya no estaba June para ofrecerle un empleo, todo se había acabado.

—¿Qué…harás de ahora en adelante?—. Cuestionó Sokka observando los rojos labios de Suki.

—Ahora, es la chica que vez…el adelante será una simple estudiante— . Agachó la cabeza, con tristeza.

—Escucha, nunca es tarde para rendirse…siento mucho haberte dicho débil, no lo eres me gustaría aprender de ti, esa forma de afrontar a mundo por tus sueños— . Levantó su mirada hacia el cielo, estrellado e iluminado.

—Eres un buen chico Sokka, una buena persona, será mejor que vuelvas a tu casa opescarás un resfriado— .

Sonrió, dando por terminada la plática ella misma, antes de que Sokka interviniera de nuevo. Suki caminó hasta la entrada de la casa, Sokka se despidió levantando apenas la mano.

—¿Se fue?— . Katara la sorprendió, mientras cerraba la puerta ella y Haru se encontraban sentados en la sala apenas con una lámpara del velador encendida.

—Lo hizo— .

—Vamos, Frida no está todo perdido— . Intervino Haru al ver que Suki agachaba la mirada con tristeza, mientras ocultaba las lágrimas irremediablemente.

—Es verdad, posees una voz única—.

—Poseo una voz única para poner en riesgo a quienes considero, eso es todo; buenas noches—.

Rendida caminó a su habitación, dejó la puerta entreabierta para que Katara entrara cuando le plazca dormir. Comenzó a desabotonar la camisa y a desabrochar el cinturón, sintiendo por última vez la textura de su disfraz que sería tirado a la basura. Los hizo uno solo y los arrojó al cesto.

—¿Por qué lo hiciste?—.

—Porque es mi decisión—.

—¿Crees qué es lo correcto?—.

—Gracias Katara, pero quiero descansar, es muy tarde y lo necesito—.

Katara observó como Suki se escabullía en el edredón de su cama, arropándose hasta la cabeza.

—La Suki que yo conozco, nunca se daría por vencida…iría con todo te desconozco— .

—Katara…gracias por preocuparte, pensaré en un plan muy pronto…por ahora deseo olvidarme de lo que sucedió—.

Katara ya se había duchado y acomodado el pijama luego de que Suki subiera, se acostó junto a ella y compartieron la frazada.

La delicadeza de la sábana, el esponjoso colchón y el reconfortante calor de la noche, todo era perfecto en ese pleno momento para dormir, volar en los sueños y disfrutar de las pesadillas aunque causaran problemas de transpiración en el transcurso de la ensoñación eran dignas de un dúo de doncellas que acaban de pasar un día en manos de la bruja de la muerte. Una gran diferencia al cuento de hadas de épocas medievales, la ausencias de príncipes. Esa era la dura realidad.

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N/A.

Se me hizo interminable este capítulo, escribía y borraba, tratando de que las ideas fluyeran en mi mente. Este capitulo es un relleno, pero es Sukka…comienzo de un Sukka mejor expresado. Espero que les siga gustando la historia, confieso que el Rated cambiará de "T" (Teen) a Rated "M" (Mature) debido a las escenas de violencia y trama adulta, no habrá nada comprometedor, según tengo planeado espero no cambiar de opinión. Deseando también que con los capítulos anteriores no hayan infringido las reglas de FF, aunque estas escenas solo se hicieron presentes en los cuatro primeros capítulos.

Agradecimientos a

GirlBender: Amiga, siempre estas pendiente, solo me queda expresarte lo gratificante que es para mí tu apoyo capítulo a capítulo y en cada una de mis historias.

Dd Cake: Me siento muy contenta de que cumpla tus expectativas y que el entorno de ésta historia te haya transmitido lo que deseas en un fic, puedo notar que te gusta mucho la profundización, detalles y trama compleja, y no la típica historia de amor. Gracias espero seguir contando con tu apoyo.

Katitabender: Espero haber aclarado tus dudas en este capítulo ;), y el cambio entre los personajes y sus roles, espero seguir contando con tu apoyo.

Maya1234: Gracias por tu lectura, la edad de Aang es aún un misterio, y no se sabrá…por ahora…pero aquí espero haberte dado la pauta.

Ummi: Genial que la trama te haya gustado a mi también me pareció un poco áspera, pensé que la relación entre Mai y Zuko debería de ser así, y no de buenas a primeras. Porque de esa forma ellos pueden conocerse a fondo, sabiendo como tratarse y cuales son las reacciones de cada uno y así poder controlar la situación. Gracias por tu lectura

SALUDOS Y NOS LEEMOS!