La propuesta


Capítulo 4: Convivencia con la nueva familia


Vegeta la sostuvo de los hombros y la acercó lo suficiente para sentir su agitada respiración. Mientras tanto ella tenía los ojos cerrados y temblaba, sus manos se posaron en el pecho de Vegeta y entonces sucedió… él la besó… primero suave y tiernamente, después ese dulce beso se convirtió en uno apasionado, ambos sintieron como una corriente eléctrica recorría sus cuerpos…

Después de la noche tan agitada por la fiesta de bienvenida y ese inesperado beso, Vegeta y Bulma fueron guiados a sus habitaciones por Bunny y el maestro Roshi, que extrañamente desde hace algunos días se estaba quedando en la casa de los Briefs. Ambos estaban muy cansados y solo querían tomar un baño y dormirse.

Por fin llegaron a la habitación de Bulma. Todos entraron y Bunny dio las indicaciones —Bueno cariño, ya sabes dónde encontrar las toallas, sabanas y demás artículos de baño que necesites. Si desean algo solo pídeselo al robot ama de llaves y seguro te ayudará—

—Gracias mamá, lo haré— la peliazul comenzó a acomodar las cosas de su mochila en la cama y tanto Bunny como Roshi caminaron con dirección a la salida.

—Un momento… ¿dónde dormiré yo?— Vegeta se apresuró a hablar.

—Hay cariño, pues aquí con Bulma. Imagino que siempre duermen juntos así que no tiene porqué ser diferente. Somos muy comprensivos no te preocupes—

Vegeta desconcertado no pudo responder, así que la chica hablo por él —Ah, sí mamá no te preocupes, siempre dormimos juntos, así que no hay problema—

—Por cierto, hay algo que quisiera darles como regalo anticipado de bodas— Roshi se acercó a los futuros novios —Es algo que encontré en mis viajes de entrenamiento cuando era más joven— el anciano sacó de entre sus ropas una manta y se la entregó a Vegeta —Esta manta tiene poderes especiales, se dice que es muy efectiva usarla en la noche de bodas para que los bebés lleguen pronto—

—Es decir que…— Vegeta analizaba lo que acababa de escuchar.

—Es como una fábrica de bebés—

—¡Maestro! Gracias por el regalo, buenas noches— Bulma totalmente sonrojada se apresuró a sacar a los invitados indeseados de la habitación.

—Que pasen buena noche mis amores—

—Si… disfruten de la noche— Roshi usaba un tono tan lascivo al hablar que Vegeta y Bulma sintieron vergüenza por lo que todos pensaban que pasaría.

—Pero que gente tan vulgar— fue todo lo que el hombre dijo y lanzó la manta al fondo de una cesta de ropa que estaba cerca.

—El maestro siempre ha sido de esa manera, así que más vale que te vayas acostumbrando—

Vegeta se hizo el sordo y comenzó a desvestirse —¿Qué estás haciendo?—

—Quitándome la ropa, voy a bañarme, no aguanto tanta suciedad—

—¿Pero por qué lo haces frente a mí? —

—No hay otro lugar a dónde ir mujer… no me digas que no has visto a un hombre sin ropa— Otra vez esa sonrisa malévola se apoderó de Vegeta.

—¡No es eso! Es solo que debería darte algo de pena, además para eso está el baño. ¡Vete!—

—Bah, qué importa el lugar, además dormiremos juntos, así que lo que ves aquí, lo verás cuando estemos en la cama— él habló con tanta naturalidad.

—¿Qué? ¿Quién dice que dormiremos juntos? —

—¿A caso ves otra cama?—

—Ni pensarlo. No dormiremos juntos. Tú lo harás en el piso— la chica se adueñó de la cama para impedir que Vegeta intentara siquiera acostarse.

—¿En el piso? ¿Estás loca?— Vegeta recogió su saco y caminó con dirección a la puerta.

—¿Qué haces? ¿A dónde vas?—

—Dormiré en otra habitación. No pienso hacerlo en el piso, ni siquiera cuando tuve problemas económicos lo hice—

—No puedes irte, qué va a decir mi mamá, pensará que peleamos—

—No me interesa—

—¡Por favor! No te vayas, tú usa la cama, yo dormiré en el piso— eso le dolía, se estaba rebajando, pero por ningún motivo podía dejar que él abandonara la habitación.

—Bien mujer, eres inteligente. Primero iré a bañarme— Vegeta caminó hacia el baño y Bulma se sentía humillada. Pero esto se lo cobraría, de eso no había duda.

Después de un baño reparador, Vegeta salió y vio a Bulma recostada en un colchón inflable que había colocado frente a la cama. Estaba con los ojos cerrados por lo que supuso que se había quedado dormida. Por eso salió vistiendo únicamente unos boxers de licra. Caminó hacia la cama, extendió las sabanas para comprobar si todo estaba limpio y se acostó.

—¿Esa es la ropa que elegiste para dormir en la casa de tus futuros suegros?—

—¿Qué no estabas dormida mujer?—

—Estoy esperando que dejes de acaparar mi baño—

Sin más la chica se levantó y fue a darse una ducha. Al salir Bulma se asomó para ver si Vegeta ya estaba dormido. Se veía tan relajado. Pocas veces lo había visto así, solo cuando se quedaba dormido en su oficina.

Todo lo que sucedía era algo curioso, nunca se imaginó que ese hombre tan frío y duro se encontraría ahora durmiendo en su casa, y en su cama como un tierno bebé. Fue entonces que vino a su mente el beso que se dieron durante la fiesta. Se preguntaba qué había sido esa sensación tan extraña al sentirse prisionera en sus brazos y absorbiendo su aliento. Fue como un cosquilleo en el estómago y un choque eléctrico que le recorrió la espalda. Justo ahora le estaban dando ganas de volver a experimentarlo.

—En qué diablos estoy pensando— Y sin más se fue a acostar. Mañana sería un día largo.


El dulce sueño de la mañana siguiente se vio interrumpido por un sonido infernal. Era el teléfono de Vegeta que sonaba sin parar.

—Maldito aparato del demonio, dónde está— él estaba buscándolo sin éxito con una cara de sueño que no podía ocultar —Mujer, ¿dónde está el maldito teléfono? —

—mmmm está en la maleta pequeña… zzzz—

—Hola, ¿quién es? Ah Sr. Forest, sí por el momento no estoy en la ciudad, pero nuestro trato sigue en pie, me interesa mucho su empresa como parte del pago de la deuda—

—¡Cállate, déjame dormir!—

—Maldita mujer loca… ¿eh? No, no era a usted, sí en cuanto regrese nos reuniremos para realizar el convenio…— Vegeta salió de la habitación y se dirigió al jardín para hablar con tranquilidad. Lo único que alcanzó a tomar para cubrirse fue una bata de baño.

—Sí, este será un gran paso para que salga de los problemas que tiene, le aseguro que vendernos es lo mejor que puede hacer— al parecer el Sr. Forest estaba teniendo dudas sobre la venta de su empresa al banco de los Ouji. Vegeta debía asegurar este negocio, esa empresa sería una sucursal grande y bien ubicada donde uno de los bancos de su familia podría establecerse con gran éxito.

—No entiendo el porqué de sus dudas, claramente ambos nos veremos beneficiados—

—Miauuuuu— el hombre de cabellos parados se asustó, estaba tan concentrado en su llamada que no se percató de que un gato negro lo estaba observando.

—Sí… yo sé que es el patrimonio de su familia, pero piense en todo lo que puede hacer con el dinero que obtenga al vender, sus problemas económicos se terminarán—

—Miauuuuu— el gato se había acercado más y Vegeta se estaba poniendo nervioso. Ese gato no era normal, tenía unos ojos grandes que lo observaban profundamente.

—Ehh, sí, claro no tiene de qué preocuparse—

—Miauuuuuuuuuu— esto sí que era un problema, ahora el gato estaba intentando subírsele encima.

—¡No! Qué haces maldito animal, ¡largo!— era demasiado tarde, Tama se había colocado sobre su hombro izquierdo y le estaba lamiendo el cuello. La sensación era terrible, quería botarlo dejos de ahí. Lo tomó y arrojó al piso, pero Tama cayó de pie, quien no lo hizo bien fue su teléfono, que en el forcejeo también cayó.

—¡Mi teléfono! Maldito animal del demonio te haré trisas—

—¿Qué crees que haces?— Bulma había descubierto las intenciones de Vegeta e impidió que éste llevara a cabo su mala acción.

—Mataré a este asqueroso gato, por su culpa mi teléfono se rompió y no pude terminar la llamada— vaya que estaba furioso.

—Espero que estés bromeando, ese gato es la adoración de mis padres, no quiero ni imaginar lo que dirían si saben que le hiciste algo… es más, ahora mi mamá y el maestro te están viendo desde el balcón— la peliazul señaló el lugar donde los espías se encontraban viendo todo.

Vegeta no tuvo más que contener su ira. No era conveniente convertir la casa de sus futuros suegros en una escena del crimen —Está bien, pero qué haré con mi llamada, necesito un teléfono nuevo—

—Eso no será necesario, yo lo repararé—

—¿Tú? No me hagas reír mujer—

—Claro, soy muy buena en eso, lo arreglaré… pero antes…— Bulma se acercó y abrazó a Vegeta. Éste se sorprendió, no esperaba algo así.

—¿Qué demonios estás haciendo?—

—Shhhh! Es lo menos que esperan ver de nosotros, recuerda que somos una pareja feliz— la chica hundió su cabeza en el pecho de Vegeta para que él no viera su sonrojo.

—Deberías corresponderme, para que no sospechen—

Vegeta comenzó a sonreír, era como si ella le suplicara por contacto físico. Así que con un movimiento ágil rodeó sus caderas, la acercó más a su cuerpo y le susurró al oído —Quien lo diría, apenas llevamos una noche en la misma habitación y ya quieres mis manos sobre ti—

Bulma se puso aún más roja, sentía que su corazón latía a mil por hora, pero también se sintió ofendida por el comentario, así que intentó romper el abrazo —Déjame maldito pervertido—

Pero Vegeta en lugar de soltarla la apretó más y puso sus manos en el trasero de la peliazul, logrando que ésta se enfureciera.

—Si no quitas tus manos de ahí juro que mi rodilla acariciará lo que tienes entre las piernas y seguramente nunca podrás tener hijos—

—¿Enserio?— él la estaba provocando, claramente no le creía.

—Basta de niñerías Vegeta, vine aquí para decirte que el maestro Roshi quiere llevarte a un paseo por la ciudad, ahí se encontrarán con los demás muchachos, creo que es algo así como una anticipada despedida de soltero—

—¿Qué? Ni pensarlo, no iré a ningún lado—

—No digas eso, ellos te están esperando, así que vamos para que te cambies, prometo que cuando regreses te prepararé un baño caliente y una buena cena, ¿sí? — Bulma había aprovechado que Vegeta se distrajo y alejó sus manos de su cuerpo.

—No quiero mujer, toda esa gente me desagrada—

—Pues aunque no quieras lo vas a hacer, porque cuando me toque convivir con toda esa gente estirada que rodea a tu empresa lo haré, aunque no me guste, así que ve a cambiarte, el maestro te estará esperando en la salida principal en veinte minutos— enseguida Bulma le dio un pequeño beso en la mejilla y entró a la casa. Vegeta se tocó donde habían estado los labios de la chica y comenzó a caminar detrás de ella.


Cuarenta minutos más tarde el maestro Roshi y Vegeta llegaron a un edificio alto. Al entrar la música, las luces y la gente los invadieron, el maestro estaba muy emocionado, pues varias chicas hermosas podían verse pasar por todos lados. Para Vegeta no era nada nuevo, pues acostumbraba visitar sitios como este. Pero lo que sí llamó su atención fue el grupo de acompañantes que tendría para el resto del día.

—Muchachos algunos de ustedes ya lo conocen, pero para los que no él es Vegeta el novio y futuro esposo de la hermosa Bulma. Mira hijo ellos son Ten Shin Han, Krillin, Yamcha, Yayirobe, y seguramente recuerdas a Goku—

—Hola— pudo escucharse al unisono el saludo de todos.

—Hmp— fue todo lo que él dijo.

—Bueno chicos vamos a darle a Vegeta la bienvenida a la ciudad del oeste y la despedida de su soltería— Y así los mejores amigos de la novia entraron a darle al novio uno de los festejos que difícilmente olvidaría.


Hola C:

Otro capítulo, espero que no lo hayan sentido tan tedioso. Compréndanme es difícil escribir de amor y comedia con el corazón roto, pero prometo hacerlo mejor en los próximos capítulos.

Gracias por todos sus reviews, por marcarme como historia y autor favorito, no tienen idea de lo mucho que significa para mí. Las amo fans!