Aquí les traigo lo que será la primera versión del capítulo 4, sí este capítulo contará de tres versiones. Como se habrá visto los demás capítulos han sido basados más en Stan y este he querido partirlo para que se vean tres formas distintas y así creo que quitar algunas dudas que podrían quedar pendientes.
Esta es la versión de Trent.
Trent apoyaba su espalda contra la pared de la habitación, ahora que el moreno estaba allí la conversación había tornado a un aviso a todos sus amigos para dar aquella maravillosa noticia de que Kenneth se hallaba en perfectas condiciones físicas, pero él sabía algo que había descubierto al seguir a Stan la tarde anterior y como esté miró el móvil se lo había confirmado.
Mccormick ya no estaba enamorado.
Había escuchado aquella conversación, al menos lo que Marsh aportó a ella y ahora debía sacar provecho a aquella situación en todo lo que le fuera posible. Lentamente la habitación se fue llenando de gente y él se mantenía apoyado contra aquella fría pared hasta notar que una enfermera les pedía a todos salir un momento fuera, cosa que hicieron a excepción de Karen que se aferró a quedarse con su hermano y ofrecer ayuda a esa mujer si la dejaban quedarse ahí dentro.
Una vez en la puerta se formaron pequeños grupos donde obviamente él era el excluido hasta que una mano se posó en su hombro haciéndole girar la cabeza para dar con unos ojos aguamarina rodeados por unas largas pestañas rubias, que le sonreía ampliamente.
-¿No te parece genial qué ya se encuentre bien?- Habló el chico presionando el hombro del más alto.
-Sí Butters es genial.- Respondió con una pequeña sonrisa. -¿Acabas de llegar? No te he visto dentro.-
-Ajá, acabamos de llegar.- Asintió para observar como Boyett buscaba a alguien con la mirada. –Bradley está aparcando si es a quien buscas.-
-Entonces dudo que le vea por unas horas, es un torpe aparcando.-
-¿A quién llamas tú torpe?- Preguntó con diversión Bradley Boyett mirando a su primo con una ceja alzada mientras rodeaba la cintura del más bajo que miraba a ambos riendo silenciosamente.
-A ti cabeza de escarola.- Alzó el rostro igualando los centímetros que hacían al otro rubio más alto que él.
-Hermosas palabras para quien te da techo.- Rodó los ojos marrones Bradley llevándose un codazo de Butters.
-No uses eso en su contra, es de mal gusto.- Aquello hizo reír a ambos chicos que tomaron cada uno una de las mejillas de Stoch tirando de estas. –No me molestéis.- El chico se echó hacia atrás chocando con un cuerpo que no esperaba. -¡Lo siento!- Exclamó rápidamente girando para ver a Kenny fuera de la habitación y no dudó en abrazarle.
-¿Ya te han dado el alta?- Preguntó Trent mirando que este ya se hallaba completamente vestido con su ropa normal.
-Sí, me acaba de traer los resultados y me puedo ir, por cierto Trent, necesito hablar contigo esta tarde si es posible, ahora quiero descansar un poco en casa.-
-Allí me tendrás ¿te vale a las cinco?- Cuestionó llevándose una asentida del rubio de ojos azules que pronto se vio rodeado de otras personas que no paraban de hablarle.
-¿Ha pasado algo entre vosotros?- Se interesó el de cabellos rizados mordiéndose las uñas, costumbre que no había podido perder con el paso de los años.
-No… Pero tal vez pase.- Sonrió ladino golpeando el hombro del mayor. –Aquí no pintamos nada, ¿vamos a casa?-
-Venga vámonos.- Butters tomó la mano de su novio arrastrándolo tras la figura que se abría paso entre la multitud dirigiéndose a la salida del hospital y paraba al llegar a la puerta del automóvil negro.
La mirada castaña pasó sobre la feliz pareja con la que convivía, muchas veces se sentía un estorbo pero no tenía medios para irse de esa casa por lo que simplemente optaba por pasar el día fuera de esta, ya fuera trabajando o con sus estudios los cuales habían sido aparcados por un tiempo. Carraspeó en el momento que el par de rubios se ponían algo acaramelados jugando con las llaves del vehículo.
-¿Puedo conducir? Así os entretenéis detrás.- El más joven de los Boyett movió las cejas consiguiendo un sonrojo de parte del más joven y una negación del mayor. –Está bien.- Abrió la puerta acomodándose en el asiento trasero.
A lo largo de las horas su mente desvarió con miles de ideas, debía aprovechar aquella situación pero era de sabido que Marsh no estaría quieto y sería un estorbo, a parte de su mayor competencia en conseguir al de la parca naranja, aun así él había sido citado por el rubio y le sacaría toda la información que pudiera para comprobar que aquella teoría era cierta o tal vez Stan no había recibido esa noticia en el hospital y se estaba equivocando, fuera lo que fuera lo sabría esa misma tarde. Las horas no parecían jugar de su parte ya que seguían su lento transcurso en el cual Trent se quedó solo en casa pudiéndose tomar su tiempo en comer y tomar una ducha.
Movió toda la ropa de su armario de un lado a otro varias veces sin saber que podía ponerse, no entendía el por qué tantos nervios si solo iba a hacerle una visita más, como todas las que le había hecho en el hospital y sin embargo sentía que ese día sería distinto al resto. Una camiseta blanca topó con sus dedos y fue cogida al instante junto a una chaqueta de cuero color negra y unos jeans rasgados. Miró la hora largando un denso suspiro, apenas quedaban 20 minutos para marcharse, se vistió lo más rápido posible y tras aplicarse algo de gomina en el cabello y darle la forma deseada salió de la casa en dirección a uno de los barrios pobres de aquel pueblo. Sus nudillos dieron como mínimo tres golpes contra la puerta antes de que esta fuese abierta y diera con una mujer de cabellos rojos y ojos azules que le ofreció una pequeña sonrisa girando al momento al interior de la casa y dándole paso al chico que seguía estático en la puerta principal.
-Pasa Trent, está en su cuarto.- Aclaró la señora viendo que este no se movía y no era menos, era la primera vez que entraba a aquella casa y no sabía de la disposición de las habitaciones. –Es la última del pasillo a la derecha.- Rió por la cara que el joven tenía en esos momentos cerrando la puerta una vez hubo ingresado.
-Gracias.- El muchacho se adentró por el pasillo nombrado y repitió el ritual de tocar con los nudillos a la puerta pero con la diferencia de que al primer toque una voz se escuchó tras ella.
-Puedes pasar.-
Al entrar en la habitación pudo ver el desorden de la misma, como en las paredes de pintura desconchada colgaban posters de mujeres desnudas, coches del Nacar y algún que otro tipo de lucha libre. Kenny se encontraba dentro de la cama tapado hasta la cintura pues se había incorporado y sentado en la cama dejando ver una camisa de pijama de color gris o eso supuso el otro. El dueño de la estancia palmeó su lado en la cama para que este tomara asiento y estuviera más cómodo, necesitaba hablar de varios temas y posiblemente el contrario se cansaría de estar en pie en medio de su dormitorio. El aludido hizo caso a las indicaciones dejándose caer a su lado de forma que pudieran verse de frente el uno al otro.
-¿Para qué querías verme?- Intentó sonar casual percatándose de la preocupación que de pronto invadió los ojos cyan del que tenía delante.
-Necesito preguntarte una cosa….- Susurró bajando la cabeza comenzando a jugar con sus manos y la manta, no acostumbraba a ser tímido pero este tema escapaba de sus propios entendimientos. -¿Tú me has visitado cada día?-
-Sí ¿por?- Inquirió con interés sin saber a donde quería llegar.
-¿Has sido el único?- McCormick alzó la cabeza encarando a Boyett.
¿No recordaba las visitas de Stan? Entonces… ¿Kenny estaba enamorado del moreno y le había olvidado? Bueno era obvio que no le había olvidado por completo pero si el tiempo que estuvo en el hospital, eso llamó la atención del otro rubio que tendría una plática con el futuro doctor en cuanto pudiera.
-Sí… Bueno Stanley iba de vez en cuando, ya sabes las prácticas son allí.- Mintió en gran parte sin saber a qué le llevaría eso.
-Entiendo… Yo…- Kenny bufó levemente estresado por no saber cómo decir eso que tenía en mente.- Esto va a sonar completamente raro Trent pero…- Chasqueó la lengua pasándose una mano por el cabello.
-Solo dilo Ken, sea lo que sea intentaré comprenderlo.-
-Está bien, pues yo siento algo en mi interior, es una sensación rara como cuando se está enamorado, pero no lo estoy porque no se puede estar enamorado de nada ¿verdad? Sin embargo mi hermana me ha dicho algo esta mañana y creo que he olvidado algo o más bien a alguien y al parecer ese alguien eres tú.-
Trent sonrió triunfante para sus adentros, no solo había olvidado de quien se había enamorado si no que pensaba que esa persona era él, si no le sacaba provecho al asunto sería muy idiota y algo que le caracterizaba era que para nada perdía una oportunidad cuando la tenía delante y esperando ser tomada entre sus dedos.
-Vaya… Eso suena fatal…- El de orbes marrones bajó la cabeza fingiendo estar afligido por la noticia. –Con lo que me costó confesarme.-
Kenneth abrió desmesuradamente los ojos ante aquella noticia que acababa de darle el mayor, pestañeó un par de veces y tomó una de las manos ajenas notando que era mucho más brusca que la suya propia.
-Supongo que si eres de quien estoy enamorado lo más normal es que correspondiera a ello, pero ¿estamos saliendo?- Ladeó la cabeza haciendo caer los mechones dorados sobre sus orbes ocultándolos parcialmente.
-Sí.- Aclaró el opuesto sonriendo, había caído, había sido tan fácil en realidad que no podía creerlo, como un juego de niños. La mano libre de Trent acarició la mejilla de McCormick acercándole hasta que sus labios contactaron entre ellos con unos movimientos suaves pero a la vez un tanto bruscos por el de la chaqueta negra.
-¡Hey Ken!- La voz de Cartman se cortó de golpe ante la imagen de su mejor amigo o lo que él tenía como tal besándose con quien había sido su terror en cuarto grado. Ambos rubios se separaron de golpe mirando al castaño que señaló tras de sí. –Puedo venir en otro momento.-
-No pasa nada culo gordo yo ya me marchaba.- La mano que descansaba en la mejilla de Ken ascendió a su cabello revolviéndolo sin aplicar mucha fuerza en ese movimiento. –Vendré a verte mañana ¿sí? Hoy tengo cosas que hacer, ¿quieres que avise a Butters para que te visite?-
El interlocutor asintió bajo el contacto de la mano de su nuevo novio. –Está bien, gracias.-
Trente golpeó a Eric al pasar por su lado mirándole con recelo, pues para que mentir, seguía odiando a esa semi bola de grasa. Echó una última mirada a la casa de la que acababa de salir sonriendo victorioso al conseguir aquello que creyó casi imposible. Ahora debía mantener esa felicidad y para ello tendría una conversación con cierto moreno de ojos azules por lo que sus pasos se encaminaron hacia la casa del susodicho muchacho.
Espero que les halla gustado :3
Coyote Smith: Trent no dijo nada porque Kenny le pidió que no lo hiciera, y el que no halla cobrado su venganza estaba pensando escribirlo como un drabble o algo así, pero ya veré como ando de imaginación para ello :)
Luis Carlos: Espero haber resuelto tus dudas con este capítulo y leí algunos de tus fic, me gustaron mucho~
