Hola :)
Pues al parecer me recorrieron los exámenes hasta julio... :P
Aún así muchas gracias a todos aquellos que me desearon suerte... lo aprecio mucho :)
Debido a ello, tuve un montón de tiempo libre para escribir algo desente.
Me gustaría agradecer a LaAsesinaDelAmor (enserio? qué drama tu nombre compi) por la linda imagen de portada que me diseñó.
Las partes que están escritas en ITALICA son fragmentos del pasado, para que se pueda comprender bien la historia, en estos fragmentos los textos que aparecen de esta forma: "Es tan linda..." son pensamientos, y los que aparecen así hip! son sonidos que me hicieron gracia agregar.
Ahora, sin más que decir... disfruten el capítulo... ¿quién será la misteriosa chica, eh?


BOSTON, MASSACHUSETTS, 19 DE JUNIO DE 2015
ACADEMIA DE POLICÍA

Viernes por la tarde, la preparación policial había llegado a su fin y ya era hora de regresar a casa…a Maine…a Storybrooke… a mi morena. Una sonrisa idiota se instaló en mi rostro al pensar en ella; verla solo unos cuantos fines de semana no era tiempo suficiente…ya no.

Reparando en las cosas que me hacían falta colocar en la maleta, me perdí en mis pensamientos… Regina no sabía que iba a volver mañana mismo a Storybrooke, sabía que volvería el lunes, era lo que le había dicho… pero sólo lo hice para poder sorprenderla.

Debido a mi ensimismamiento, no me percaté del momento exacto en que un cojín se estampó en mi cara mientras mi compañera de piso, una joven morena de cabellos oscuros como la noche, piel cuál porcelana y ojos cuyo tono azulado era más bonito que el del mar, se partía de risa. Yo sólo me limité a sonreír y regresarle el "cojinazo".

-¡Vamos guapa, hay que celebrar!, ¡somos policías rubia! No seas sosa… ¡A divertirse amor!- dijo mientras se acercaba a mí, después de haber esquivado el cojín, con una sonrisa en su rostro y abrazándome por los hombros una vez llegó a mi lado.

-¡Kyra Jones!- cerré mi maleta, y retiré su brazo de mis hombros -¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames "amor"? …si Regina- mi oración se perdió en el aire pues Kyra me interrumpió.

-Ya sé, ya sé…- viró sus ojos –"si Regina me llegará a escuchar me colgaría en el rascacielos más alto que encontrara, para dejarme caer y a ti te bla bla bla"- mientras imitaba mi voz, movía sus manos abriéndolas y cerrándolas simulando ser mi boca -¿qué más da? Tu celosa noviecilla no está aquí "amor" … no pasa nada si te llamo así. Además, ya no te voy a ver, y como ella llegó antes que yo… en fin, ¿dame ese gusto no?- dijo de forma casi suplicante.

-De acuerdo…- bufé – pero sólo porque ya no nos vamos a ver- su sonrisa se incrementó, y se alejó para dejar que me cambiara de ropa. Algunos compañeros de la academia, Kyra y yo iríamos a un pequeño bar a celebrar el fin del curso.

Una vez estuve lista, coloqué el equipaje en el maletero, y junto con Kyra tomé dirección al bar cuando el reloj marcaba justamente las nueve de la noche.

2 HORAS DESPUÉS

El alcohol estaba cien por ciento corriendo por mis venas, claramente fue un error dejarme llevar por las locas ideas de Kyra. Tal vez debí darme cuenta que beberse una botella de tequila, cada una, no era lo más inteligente que alguien que pretendía realizar un viaje en coche de más de cuatro horas pudiese hacer.

Mi cabeza daba vueltas y mi equilibrio era casi igual al de un pequeño cervatillo. Todo pasó tan rápido… unos suaves labios se encontraban posados sobre los míos pidiendo acceso a mi "interior", un shock eléctrico impacto mi cerebro… esos no eran los carnosos labios que a mí me gustaban besar… ese tacto, que normalmente se ubicaba en mi cuello, ahora se encontraba en mi cintura… aquel embriagador aroma a manzanas fue intercambiado por una leve brisa marina… mis hermosos destellos marrones se convirtieron azules… y mi bella morena no estaba frente mío.

La realidad me abofeteó fuerte, retrocedí bruscamente mirando a Kyra de manera anonadada, trató de retenerme tomándome por el brazo, pero no se lo permití. Intentando no caer, me dirigí lo más veloz que mis capacidades motoras me permitían a la salida. La voz de Kyra se escuchaba en las lejanías, pronunciando mi nombre. Ignorando su llamar entré en mi coche, encendí el motor y me alejé de aquel bar.

Mi teléfono móvil comenzó a sonar un par de minutos después, era MI morena; por más ebria que estuviese, sabía que contestarle no era una idea coherente, dejé que las llamadas entraran, pero no las atendía… en algún momento se cansaría… o eso creí… el teléfono seguía sonando insistentemente después de media hora.

Dándome por vencida, me di unas cuantas bofetadas leves en el rostro, pasé la llamada al manos libres, e intentando parecer sobria, atendí.

-Hola amor- su tono era de neutro, parecía estar enfadada "Es tan linda cuando se enfada… jejeje…con esa preciosa vena que se le salta en la frente y esos labios fruncidos y… "- ¿Emma? ¿cariño estas bien?- inhalando una gran cantidad de aire y manteniéndolo en mis pulmones, hasta que estos comenzaron a quemar, respondí.

-¡GINAAAAAA!, mi viiiidaaaaa- hip! hip! "Puto hipo…jejeje…es tan gracioso" -Estooooy beeeen- sonreí como estúpida a la nada -siolooo… sioooliiooo no haiiiabaaa mi mooovil, jeje… ¿suciee… sucioo… sucieede algiiioo amorrrr?- un suspiro exasperado resonó del otro lado de la línea.

-Emma…- no la estaba observando, pero estaba casi segura que sostenía el puente de su nariz con expresión seria- Por el amor de DIOS, dime… dime que no estas conduciendo un automóvil en estado de ebriedad-

-Jejeje… noooooooooo… bueeenoooo… puediiiiieeee… sioliiiiooo puediiieeee quieee al salirrrr de fiessstiiii con los shiiicoos no calcularaaaa bieeennn liooosss tragiiissss- hip! hip! -Regiiinaaa… yioooo… yiooo liooo… lioooo sientiiioo.

-¡EMMAA! ¿cómo que lo sientes? ¿en qué caraj…?- su voz fue interrumpida abruptamente por la mía.

- ¡Besssé a otraaa chiiiicaaa!- me quebré de inmediato, ¡maldito alcohol de los cojones y sus efectos secundarios!- Regiiii… Regiiiiinaaaa… ammm… amooorrrr… cariii-

-Tú… tú besaste… besaste a otra…- silencio abrumador azotó la atmósfera -¿cómo?¿por qué?¿A QUIÉN?... !Contéstame!- llegados a este punto… todas las bellas sonrisas y risas que siempre había provocado en mi morena fueron intercambiados por leves sollozos…

Mi corazón se resquebrajó… quería estar a su lado, aclararle todo, decirle que yo no correspondí el beso, que en los escasos segundos que duró no pude dejar de pensar en ella, que aquella chica no significa nada, que me arrepiento de lo que sucedió… que aquel beso no me causó nada porque no fue con ella… pero sobre todo que esta situación me pesaba en exceso por el daño terrible que le provocaba. Aunque nada de aquello salió de mi boca por culpa del maldito alcohol, ¡joder!

Mis parpados comenzaron a pesar y la carretera a vislumbrarse borrosa… escasos segundos fueron suficientes para que mi estado de ebriedad hiciese efecto y perdiera el control del coche.

-Kyra- mi voz salió con potencia y claridad. Un estruendoso ruido resonó en mis aturdidos oídos, un manto negro cubrió mi mirar, la sensibilidad de mi lado izquierdo se había perdido, un espeso y caliente líquido empapaba mi rostro y otras partes de mí que me fueron imposibles de identificar, los desgarradores gritos de Regina a través del móvil se sumaron a la "ecuación", siendo todo esto suficiente para acunarme a la inconciencia.


STORYBROKE, MAINE, 11 DE MAYO DE 2017
CENTRO COMERCIAL "ENCHANTED FOREST"

-¿Emma?¿Emma Swan?- de forma casi instintiva, mi primera reacción fue girarme en dirección a la fuente de aquel sonido. Esa voz… esos ojos…no… no era ella, obviamente no podía ser ella.

La guapa morena de ojos azulados se apresuró a llegar a mi dirección. Sin inmutarse siquiera un poco en la presencia de Regina, envolvió sus brazos alrededor de mi cuello, fundiéndonos en un abrazo. La estupidez opacó a la razón, llevándome a corresponder el abrazo, soltando la mano de mi novia.

Tal vez el abrazo se extendió más de lo que hubiera sido necesario, causando que Regina carraspeara para romper el momento. -AYY! Emma Swan, realmente eres una idiota, ¿cuándo vas a aprender?, acabas de regresar de Washington para reconciliarte con Regina y lo acabas de arruinar… aunque…- los duros apretones de una suave palma en mi mano me sacaron de mis reflexiones. Viré mi cabeza para observar a Regina, la cual miraba a la chica con una falsa sonrisa en el rostro.

-¿Kyra Jones? ¿Eres tú?- decidí hablar para romper el tenso momento, la morena solamente sonrió colocándose su oscuro cabello detrás de la oreja, para después asentir-¡Woow!- fue lo único que pude decir, causando que Regina apretará aún más mi mano.

-Es bueno verte de nuevo Emma- una sonrisa cálida nació en su rostro – desgraciadamente después del ascenso me fue imposible visitarte, mucho trabajo por aquí y por allá… lamento mucho haber perdido el contacto… y una amistad tan bonita- la última parte fue más un ligero murmullo, tal vez fue mi imaginación, pero la alegría de Kyra disminuyó un poco.

-Ya… lo recuerdo… o algo así- sonreí pasándome la palma de la mano por la nuca- eh… Kyra, esta… esta es Regina- pasé uno de mis brazos alrededor de la cintura de mi chica, sintiendo sus músculos tensados – imagino la recordarás, te solía hablar mucho de ella cuando estábamos en la academia, aunque nunca tuve el honor de presentártela en persona- besé la mejilla de Regina, a la par en que miraba a Kyra.

-Es verdad… aunque tuvimos el honor de conocernos en el hospital, ¿no es así señorita Mills?- la tensión del momento se respiraba en el aire, carraspeé un poco intentando romperlo. Atrayendo hacia mí dos miradas penetrantes. Deglutiendo fuertemente conseguí hacerme escuchar.

-Bue…bue… bueno, me encanto volver a verte- dije acercándome a Kyra para darle un último abrazo, no podía negar que tenía sentimientos por aquella chica… aunque nada comparado con lo que me hacía sentir Regina, claro está. Kyra para mí es más como una hermana pequeña… aunque solo le lleve unos cuantos meses. Estuvo a mi lado cuando sucedió lo del accidente, fue un gran apoyo en la academia, y aunque en determinado momento nuestros caminos tuvieron que separarse, el aprecio que sentía por ella nunca cambio. -Desgraciadamente llevamos un poco de prisa, ya sabes… ¿supongo estas enterada de la rueda de prensa que se está llevando a cabo en Boston?- pregunté rompiendo el abrazo.

-Por supuesto, de hecho, esa es una de las razones por las que estoy aquí. Mi departamento tiene que asistir al cierre de la misma, aunque antes debía pasar a Storybrooke para solucionar unos problemillas. Si mi memoria no me falla, el 14 del mes tomo mi vuelo a Washington … ¿acaso estas inmiscuida en todo este embrollo Swan? - sonrió alzando una ceja de forma inquisitiva.

-Por desgracia… sí. Esa es la razón por la que tenemos un poco de prisa, hoy mismo tengo que tomar mi avión, y Regina y yo queríamos aprovechar al máximo el día- concluí acercándome nuevamente a mi novia, abrazándola de las caderas.

-Lo lamento por ti, bueno… no quiero retenerlas más, estaría genial tomar un café juntas algún día de estos, tal vez cuando llegues a Washington- sonrió una vez más dirigiendo su mirar a mí.

- Tómalo por hecho… hasta luego- giré sobre mí misma, arrastrando a Regina conmigo y diciéndole adiós a Kyra con la mano.

Tres metros… no más ni menos. Tres malditos metros fueron los que nos alejamos de Kyra cuando Regina "explotó" en contra mía.

-¿Qué esperas "Swan"?- su tono de voz era algo irónico, mi cara era toda una explosión de confusión- ahora no sabes de lo que te estoy hablando, ¿no?- dijo soltándose de mi agarre y mirándome a los ojos. Intente decir algo, sin embargo, al hacer amago de hablar Regina me interrumpió.

-¡Vi como la mirabas Emma!- ¿pero de que me estaba hablando esta mujer? ¿qué le estaba pasando? – y por supuesto no desaprovechaste la oportunidad de toquetearla… claro que no. ¿Te fue suficiente aquel "abrazo"? o ¿te hicieron falta más?- Y en situaciones como esta es cuando entiendo aquel refrán tan sabio que suele decir "Si las miradas matarán…". Y es que si esto fuera así… Regina sería una asesina en serie, verdad de Dios. Esa mirada… esa que conocía tan bien… esa que dirigía cada vez que alguien coqueteaba conmigo y yo como retrasada que soy, no me daba cuenta, pensando que solo estaban siendo amables conmigo o yo que sé… esa que me dirigía cuando… cuando… ¡CUANDO ESTABA CELOSA!

Claro, eso era lo que le estaba sucediendo…jejeje… estaba celosa… no me lo puedo creer… en ocasiones suelo sacar provecho de esto y divertirme un rato, pero esta vez no. Esta vez no porque no me agradaría pasar mis últimas horas del día con Regina enfadada por algo que ni siquiera es verdad.

-¿Regina?... ¿Amor?- y sí, como lo esperaba me estaba ignorando, suspiré dejando entre ver mi exasperación. -Por favor cariño, no otra vez por ella… -

-¿Cómo que otra vez?-

-Ya sabes…- me dirigió una mirada interrogadora -bueno si no lo sabes lo sabrás pronto… pero- me ubiqué a sus espaldas, colocando mis brazos por enfrente suyo entrelazándolos a su cadera.

En un principio trato de alejarse, pero terminé por pegarla más contra mí cuerpo. Dejando caer el mentón sobre su hombro, murmuré de forma suave -no desaprovechemos este momento… ¿sí?- no hubo respuesta - Regina…- la obligué a girarse quedando frente a frente, con mis brazos aún a su alrededor -¿cuántas veces voy a tener que decir que yo solo tengo ojos para ti, eh?... – un beso rápido - que eres a la única a quien quiero a mi lado…- otro - que no imagino una vida sin ti… - otro más -que quiero tener una familia contigo…- le besé nuevamente -que quiero caminar de tu mano lo que me queda de camino- en este punto, Regina tenía sus brazos enredados en mi cuello, y su adorable ceño fruncido fue cambiado por una sonrisa que sentía pegada a mis labios entre cada beso -que quiero envejecer a tu lado- un beso de más duración – En fin… que te amo y te voy amar por el resto de mi vida…- concluí repartiendo besos por todo su rostro, para terminar reposando mi frente en la suya, rozando nuestras narices dulcemente.

-Lo siento- su rostro hizo un mohín adorable, provocando que le besara de nuevo- sólo que te amo mucho… mucho mucho Emma… y a veces me da tanto miedo perderte - dijo después de suspirar audiblemente, reposando su mano sobre mi mejilla y plantando un beso casto en mi frente.

-Y yo a ti… yo a ti amor, mucho muchísimo- sonreí - es por eso que no tienes que temer, eres mi vida entera Regina Mills… si no te tengo a mi lado no tendría razón alguna para vivir- la pegué aún más contra mí, dejando mis labios pegados a los suyos, haciendo descender mis manos en dirección a sus "posaderas", para pasar a morderle el mentón y susurrar un -no creas que se me he olvidado del porque estamos aquí. Usted me hizo una promesa señorita Mills, y usted es una mujer de palabra- dándome una sexy sonrisa acompañada de un guiño, tomo mi mano para adentrarnos aún más en aquel local de lencería.


BOSTON, MASSACHUSETTS, 19 DE JUNIO DEL 2015
HOSPITAL GENERAL DE MASSACHUSSETTS

Silencio… era todo lo que obtenía como respuesta a mis preguntas. Los médicos corrían de arriba abajo, dirigiéndose todos a la habitación 108… la habitación de mi rubia. Emma había sido ingresada hace apenas un par de horas… al parecer, por lo poco que me habían dicho… en estado de gravedad.

No podía ser verdad… Emma… mi vida… no… ella estaba bien… tenía que estar bien. Las lágrimas recorrían mi rostro y un temblor intenso no paraba de atacar mi cuerpo… de pronto un pensamiento llegó de golpe a mí… ¡sus padres!

Los padres de Emma no sabían de su estado… al escuchar un ruido en seco a través del altavoz, seguido de silencio desolador, no pude pensar en nada más que no fuera mi rubia. Todo desde ese momento se paró, ni siquiera sé cómo es que ambas llegamos aquí.

Poniéndome de pie lo mejor que pude, decidí salir un momento de la clínica y avisar a sus padres. Los pobres quedaron devastados… los simples gritos de Mary me rompieron un poco más el corazón, los dos venían en camino… llegarían en unas horas. Por fin, algo de apoyo. Sorbiendo las pocas lágrimas que quedaban volví a entrar.

20 minutos… sólo veinte minutos estuve fuera…

¡HABITACIÓN 108!

¡URGENCIAS!

¡TODOS LOS ESPECIALISTAS, HABITACIÓN 108!

¡PARO CARDIORESPIRATORIO!

¡HABTACIÓN 108!

Y ahí mi mundo terminó de quebrarse… todo se volvió negro y me desconecté, dejándome caer pesadamente en una de las sillas de la sala de espera… habitación 108… habitación 108…


STORYBROOKE, MAINE, 11 DE MAYO DEL 2017
APARTAMENTO SWAN

Eran ya las siete de la noche, habíamos pasado a cenar después de salir del centro comercial, por lo que al llegar a casa nos dimos un baño rápido, y nos recostamos en el sofá del living, con un par de copas de vino tinto en la mesa del café.

Yo estaba acostada sobre Emma, ella tenía uno de sus brazos alrededor mío, y su mentón en mi hombro. Yo jugueteaba con los dedos de su mano que se encontraba sobre mi vientre mientras ella enredaba sus dedos en mi cabello, y me besaba la mejilla.

-Amor- dije en el tono más infantil que pude imitar, entrelazando nuestras manos.

-¿Si nena?- tomo mi mentón regalándome un beso.

-Tendrás que irte en una horas… ¿verdad?- mantuve el mismo tono, alzando mi rostro hacia ella.

-Lamentablemente sí…- rio.

-¿Qué es tan gracioso Emma?- nuestras miradas se cruzaron.

-Nada… nada en especial… solamente me vinieron a la mente aquellos días en los que nos encontrábamos en tu casa y no querías que me marchará…- volvió a reír - ¿lo recuerdas amor?- sus ojitos se llenaron de brillo y en sus mejillas se marcaron dos hoyuelos adorables, apretó más mi mano haciendo que mi corazón se hinchara con su amor.

-Por supuesto mi vida… si por mi fuera no querría que te fueras nunca… pero nunca nunca- me aferré a su rostro besándole cada centímetro de él, para terminar en sus labios. Y así fue como pasamos el resto de nuestro día dejando que en nuestra memoria se agolparan hermosos recuerdos de días pasados.

FLASHBACK
3 AÑOS ATRÁS, STORYBROOKE, MAINE
MANSIÓN MILLS

Un beso… otro… y otro… otro más… muchos más.

-No te vayas- dije entre besos -quédate conmigo…- puchero infantil -vamos, quédate a dormir- estiré el cuello de su chaqueta pegándola más a mí, besándola… otra vez.

-Regina…- dijo apretando más su agarre a mi cintura -por favor… no- esta vez el beso fue más largo y apasionado – no… no hagas esto-

-¿Hacer qué?- fingí no saber de qué me hablaba.

-Esto- uso un adorable tono infantil, mientras me besaba nuevamente. -Tengo que irme…-

-No, no tienes- sonreí maliciosamente colgándome de su cazadora, haciendo que cayera encima mío, quedando ambas sobre el sofá de la sala. Su intención de hablar se perdió en el justo momento que uní nuestros labios tórridamente.

Besos y besos nos hicieron perder el hilo del tiempo… cada uno más pasional que el otro.

La temperatura fue elevándose.

Sus manos comenzaron a escabullirse por debajo de mi blusa, subiendo lentamente.

Mis labios se encontraban ahora en su cuello, mientras que tocaba tentativamente el botón de su pantalón.

Una de sus manos se dirigió al broche de mi sujetador, desabrochándolo de forma veloz y deshaciéndose de él hábilmente.

Ojos aqua marinos se cruzaron con marrones… y como cada vez que sucedía se gritaban mudamente diversos te amo.

Un beso más en los labios… estábamos listas.

Cuando…

-¡CONSIGANSE UN CUARTO!- una sonora carcajada resonó detrás nuestro, haciendo que nos separáramos abruptamente, nuestras mejillas se tronaran rojas y nos pusiéramos de pie, Emma delante mío, cubriéndome de cualquier mirada curiosa.

-Zel… Zelena ¿qué haces aquí?- intenté no balbucear y sonar firme. Ella solamente rio.

-Por si no lo recordabas hermanita, estas en el sofá de la casa… y yo vivo aquí- dijo mientras subía las escaleras -No te preocupes Regina… no les diré a nuestros padres que su hijita estrella y su nuera ejemplar estaban "dándose" amor en plena sala- una carcajada más, su voz se escuchaba ya alejada.

FIN DEL FLASHBACK

-En serio que es usted una mala influencia señorita Mills- sonrió.- Mire que chantajearme con deliciosos besos y mimosas caricias no es nada honorable de su parte.- miró el reloj de su muñeca, mientras hacia una mueca de disgusto, besó mi cabeza e intentó ponerse de pie, cosa que no le permití. Girándome sobre mi espalda, me senté sobre los muslos de Emma, y la besé como aquella vez.

-Regina…-dijo entre risas, mordiéndome el labio inferior después de haber roto el beso -de verdad… no hay tiempo, el avión se me va a…- la callé con otro beso, mientras sentía como sus manos descendían a mis glúteos y los apretaba cariñosamente.

-¿Ni siquiera de un rapidito?- mordí mi labio inferior intentando ocultar una sonrisa, observando a Emma que tenía sus ojos cerrados y una cara de boba que no podía con ella.

-¡Joder! ¿a quién le importa el maldito vuelo, eh?- sonrió poniéndose de pie conmigo aun aferrada a ella y besándome, envolví mis piernas a su cintura y mis brazos a su cuello, acentuando aún más el beso a la par en que Emma nos llevaba a la alcoba.


BOSTON, MASSACHUSETTS, 20 DE JULIO DEL 2015
HOSPITAL GENERAL DE MASSACHUSSETTS

Un mes… un maldito mes, y Emma aún no despertaba.

Mi hermosa rubia había caído en coma después de haber sufrido el paro cardiorrespiratorio, y aunque me sentí desfallecer, tenía que ser fuerte… por las dos.

Volvía a la clínica después de haber comprado un café, estaba a unos pasos de la habitación de Emma, cuando una tenue voz femenina llegó a mis oídos. Cautelosamente seguí mi andar y abrí despacio la puerta.

Una joven morena se encontraba sentada al lado de Emma sosteniéndole con cuidado y… ¿amor?... la mano, acariciándosela levemente, hablaba entre murmullos cosas que no podía distinguir.

Se fue aproximando más y más a ella… estaba demasiado cerca de su rostro, desviando su mirar a sus finos labios… escasos centímetros le hacían falta recorrer…

-¡ALEJATE DE ELLA! ¿QUIEN CARAJOS ERES?- dije ásperamente interrumpiéndola. Soltando una risa amarga se puso de pie, aproximándose en mi dirección, quedando frente a mí.

-¿A si que tú eres Regina Mills, no?- su voz sonaba con demasiada autosuficiencia, haciéndome enfadar aún más- No sé cómo alguien como Emma, tan puro y noble, puede estar con alguien como tú - me miró despectivamente.

-No lo repetiré nuevamente… ¿Quién eres?- hice caso omiso a todo lo que había expedido aquella mujer, usando un tono rudo, escaneándola de arriba abajo.

-Es verdad… lo siento su majestad- ironía, como la aborrecía- Kyra, Kyra Jones-

-¡TÚ!- mi ira terminó por encenderse, ella era la culpable de que Emma estuviera en ese estado… ella… ella y nadie más.

Dándole una fuerte bofetada la tomé del brazo y la empujé fuera de la habitación. Aunque intento devolverme el ataque, Zelena y su novio pasaban frente a la alcoba de Emma en ese preciso instante, por lo que me ayudaron a sacarla de la clínica y a dar órdenes especificas al personal de seguridad para que no dejaran entrar a aquella… mujer.


STORYBROOKE, MAINE, 11 DE MAYO DEL 2017
APARTAMENTO SWAN

Nos quedamos dormidas, miré mi muñeca "10:50 PM". En dos horas partiría mi vuelo y aún no estaba lista. Regina estaba sobre mío, aprendiéndome con fuerza. Sonreí… se veía tan linda. Pasé mi mano libre por mi rostro, tratando de deshacerme de la pereza.

La alejé con cuidado escuchando como se quejaba, aunque quisiera quedarme a su lado tenía obligaciones que debía cumplir, la cubrí con la sábana y le besé la frente. Me metí al cuarto de baño, me duché, sequé mi cabello y salí con la toalla alrededor de mi cuerpo.

Encontré la cama vacía y escuché movimiento en la cocina. Fui directa al closet, me coloqué la ropa interior, tomé una camiseta de tirantes negra, me quedaba super holgada, pero para lo que la necesitaba estaba perfecta, unos pantalones deportivos del mismo color y un par de tennis. Todo esto era contrarreloj por lo que simplemente me dispuse una gorra con la visera hacia atrás.

Tomé la mochila que Ingrid había hecho el favor de traerme, introduje algunas cosas que necesitaría para el camino y una chaqueta por si la noche llegaba a refrescar. Virando por última vez hacia el espejo, me cerciore de verme bien y eche un vistazo al reloj "11:20 PM", era hora de tomar rumbo al aeropuerto.

Salí de la recámara para encontrarme con Regina de espaldas, moviéndose de un lado a otro en la cocina, con sigilo me acerqué a ella, tomándola desprevenida y abrazándola por detrás.

-Amor… ya me tengo que ir- dije haciendo una mueca aniñada y besando su mejilla.

-Sí claro… te voy a extrañar- habló girándose para quedar frente a mí.

-Yo más…- nos besamos profundizando un poco.

-Anda- rompió el beso y comenzó a empujarme hacia la puerta- que si no sales en este momento, no te voy a dejar ir jamás- su rostro se tornó triste una vez estuvimos en el umbral de la casa, abrió la puerta y se quedó apoyada en ella.

-Vamos cariño… no te pongas así- dije riendo suavemente y tomando su rostro con mis manos para besarla- que voy a volver en un par de días preciosa- coloqué mis manos en su cintura, mientras ella jugueteaba con los mechones dorados que caían sobre mis hombros- Te amo- besé su nariz, para después descender a sus labios.

-Yo también- dijo una vez nos separamos, besé su frente y sosteniendo por última vez su mano, comencé a dirigirme al ascensor.

- ¡No demores mucho!- escuché en las lejanías mientras me montaba en el elevador.

-¡Nunca!- grité a modo de despedida mientras las puertas comenzaban a cerrarse lentamente.


STORYBROOKE, MAINE, 12 DE MAYO DEL 2017
APARTAMENTO SWAN

El día se había pasado con normalidad, había estado hablando un poco con Emma y eso, recogí la casa, fui a trabajar, salí a comer con Kath y ya está.

Eran las ocho de la noche y estaba sola en el departamento… extrañando a la mujer de mi vida.

Una idea llegó a mí… era 12, eso significaba que había una carta nueva que leer. Con un entusiasmo desconocido, serví un poco de vino en una copa, me dirigí a la habitación, tomé la carta del día y me senté en el sofá a leerla.

En la parte superior de la misiva se encontraba escrito con cuidada caligrafía:
"¿Por qué, si el amor es lo contrario a la guerra, es una guerra en sí?" —Benito Pérez-Galdós.
RECUERDAS CUANDO: PELEAMOS POR VEZ PRIMERA.


RECUERDAS CUANDO…

PELEAMOS POR VEZ PRIMERA.

Ya sé lo que me vas a decir cuando empieces a leer los primeros fragmentos del relato "pero amor, esa no fue nuestra primera pelea". Que ya lo sé cariño… que siete años de relación da para muchas peleas, pero el "pelear" porque no te di las buenas noches, o porque no te veía en la secundaria, no valen… por ello, para mí la primera pelea de verdad, esa que marcó diferencia en nuestra relación, es esta…

Mis ojos pesaban un montón, mis extremidades se sentían adoloridas y mi cabeza parecía que iba a explotar, sin embargo, unos ligeros sollozos y una suave palma aferrada a la mía me hicieron olvidar cualquier mal que me agobiara.

Abrí uno de mis ojos con calma, para seguir con el otro. Lo último que recordaba era ir en el coche… hablar con Regina y… oscuridad. Todo después de ese momento estaba borroso, no lo recordaba.

Mis ojos trataron de aclimatarse al ambiente, pero antes de poder distinguir mis alrededores, la presencia que estaba a mi lado soltó mi mano y se aferró fuertemente a mi cuello. De manera brusca tomo mi rostro y unió sus labios con los míos en un beso desesperado y un poco salado debido a las lágrimas que aquella persona había derramado.

Y así como me había besado, rompió el contacto de nuestros labios dándome una santa bofetada en la mejilla izquierda.

¿O esta persona era bipolar o que demonios le estaba pasando?

¿Enserio cariño? ¿esa fue la mejor manera en que se te ocurrió recibirme después de haber estado dos meses en coma? ¿de verdad?

-¿¡CÓMO SE TE OCURRE HACERME PASAR POR UN SUSTO ASÍ EMMA?!- dijo abrazándome fuertemente.

Fue entonces cuando por fin algo estuvo claro en todo aquel desastre… era ELLA, Regina, mi vida. Le regrese el abrazó con la misma intensidad, escondiendo mi rostro entre su cuello y su hombro, aspirando su delicioso aroma, mientras ella acariciaba mi espalda y cabello con tanto amor, que parecía que no me hubiera visto en años… ¿qué estaba sucediendo?

Repentinamente, sentí como mi hombro se humedecía y un leve gimoteo llegaba a mis oídos. Rompiendo con lentitud el abrazo, le miré a los ojos. Llevé una de mis manos a su mejilla, y retiré aquella lágrima que comenzaba a bañar sus bellas facciones.

-Te extrañé tanto- murmuró.

En su rostro se formó una sonrisa melancólica a la par en que tomaba mi mano, recargándose en ella cerrando los ojos. Mi cabeza era un caos, muchas preguntas comenzaron a formarse, era momento de comenzar a aclarar aquel embrollo.

Me acerqué despacio a ella, besé su frente, acaricié su cabello para proceder a colocarlo detrás de su oreja y dejar escapar aquella pregunta que comenzaba a quemarme la garganta.

-Mmmm… Regina… amor ¿qué está ocurriendo?- fue cuando ella se alejó cuando me percaté de que estaba en la habitación de un hospital, encerrada entre cuatro paredes. Con la confusión pintada en el rostro miré a Regina, la cual me estaba tomando la mano y regalándome una mirada comprensiva.

-Amor…sufriste un accidente en coche, el día en que terminaste tus cursos en la academia. Llegaste al hospital y sufriste un paro respiratorio cariño- se sentó en el borde de la cama y acarició mi mejilla- todo esto ocurrió hace dos meses Emma… durante todo este tiempo has estado en coma- mis ojos se abrieron dejando ver mi sorpresa.

-Co…co… ¿coma? ¿pero que me estas contando Regina?- pasé una mano por mis cabellos y nuca.

Tu sólo asentiste apretando aún más mi mano… y en ese momento un recuerdo llegó a mi mente… el beso…

-Kyra- dejé escapar aquel nombre de mi garganta. La bella morena frente a mí me miró anonadada, soltando mi mano repentinamente.

Y no amor… no mencioné su nombre porque quisiera verla, o porque fuera necesario para mi tenerla a mi lado en ese momento… como seguramente habrás pensado. Lo hice porque recordé la razón de que saliera corriendo de aquel bar… la razón por la cual tu mirada se veía lastimada… por culpa mía.

-Creo que tus padres querrán verte, será mejor que vaya a avisarles que has despertado- los ojitos de Regina tenían un brillo herido, no obstante, se acercó a besarme la coronilla de la cabeza antes de retirarse.

Un par de minutos después mis padres entraron efusivamente a la habitación, así como diversos compañeros y amigos… pero no Regina… mi bella novia no regresó en todo el resto del día.

-Mamá- una mujer joven de preciosos ojos verdes, tez blanca y cabellos negros se acercó rápidamente a mí.

-¿Sí cariño?- se sentó a mi lado, tomando mi mano afectuosamente.

-¿Dónde está Regina?-

-Oh… pues ya sabes princesa… ha estado aquí día y noche, tenía que descansar en algún momento… pero no temas, regresará mañana. Lo prometo- ese fue mi padre, un hombre de no más de cuarenta y tantos años, cabellos rubios, ojos azulados y tez bronceada. Se aproximó a mí, tomó a mi madre de los hombros, y paso una de sus fuertes manos sobre mi cabello alborotándolo todo.

-¡Te extrañamos tanto hija mía!- dijo mi madre con unas cuantas lágrimas surcando sus bellos rasgos, y aunque mi padre tratara de ocultarlo, una lagrimilla rebelde escapaba también de su rostro, apreté la mano de mi madre, limpiando sus facciones y mirando a mi padre los jalé a ambos para fundirnos en un cariñoso abrazo que se extendió una cantidad considerable de tiempo.

Un médico debió haber entrado a revisarme… o eso creo, ¿no es lo que sucede en todas las películas?, pero no sucedió… aunque hasta ese entonces no me preocupaba…

-Bueno…- reí alejándome de mis papás -creo que alguien necesita un baño- con una sonrisa adornando el rostro de los tres intenté ponerme de pie… una vez… dos… tres… seis.

-Ma… ma… ¿madre?- una risa nerviosa acompañada de una lagrima se instalaron en mi rostro- No… no siento mis… mis pies… ¡MADRE! ¡MIS PIES! ¡MAMÁ! ¿¡QUÉ DEMONIOS PASA CON MIS PIES!?- mi madre me miraba asustada mientras mi padre salía de la habitación en busca del médico. De forma lenta mamá se acercó a mí, envolviéndome en sus brazos, murmurando cosas que ni siquiera escuchaba… ¿no volvería a caminar?... ¿acaso nadie tenía el valor para decírmelo?

El llanto y murmullos de mi madre me llevaron a perderme en los brazos de Morfeo, para cuando desperté, mis padres se encontraban mirándome compasivamente desde los pies de mi cama, al parecer era un nuevo día, el reloj de pared marcaba ya las 11:00 am.

-Buenos días Emma- dijo un médico que entraba en ese segundo -¿cómo se encuentra?-

-Doc… déjese de rodeos- dije bruscamente- ambos sabemos la razón por la que esta aquí… ¿qué pasa con mis jodidos pies? Cuando desperté los malditos funcionaban perfectamente, pero luego de pronto, adiós movimiento… no volveré a caminar, ¿no es así?- bufé pasándome ambas manos por el rostro, aguantando las lágrimas. Mis padres se acercaron a mí, mi madre me abrazó con fuerza y mi padre colocó una mano sobre mi hombro, apretándolo suavemente.

-Tranquilícese Emma, no hay nada por lo que deba preocuparse- intenté diferir en lo que decía pero este alzó una mano indicándome que callara -el día de ayer, cuando su padre nos llamó, le sedamos para que descansara y no se levantará alterada, le tomamos unas radiografías y he venido a darle los resultados-

-¿Y?- mi paciencia comenzaba a agotarse.

-Las placas nos evidenciaron que existe inflamación en algunas zonas cercanas al músculo, esta es la razón por la que ha perdido movilidad… pero no es nada grave, con algo de terapia física y descanso se conseguirá disminuir la inflamación-

-De acuerdo… ¿eso cuánto tiempo tardara Doc?-

-Pues… en unos seis meses, con terapia constante podrá recuperar su movilidad- dijo el muy cabrón con una sonrisa.

-¿¡SEIS MESES!? ¿pero usted que se cree que…- mi madre apretó mi mano y habló.

-Muchas gracias doctor, pero antes de que se vaya, ¿cuándo podremos llevarnos a Emma de aquí?-

-Fue un placer señora Swan, y por la alta no se preocupe, hoy mismo se pueden retirar a casa, ¡qué les vaya bien!- dicho esto el doctor se retiró, mis padres trataron de calmarme y convencerme sobre que no pasaba nada, acepté de manera forzada y nos preparamos a salir.

Salimos del hospital conmigo montada en una silla de ruedas y cara de pocos amigos. Llegamos a la mansión y grande fue mi sorpresa al encontrarme con Kyra sentada en el sofá del living.

-Hola, ¿cómo estas?- suspiró y se acercó besándome la mejilla a forma de saludo.

-Pues no muy bien como verás- señale la silla de ruedas divertida, aunque no me agradara no poder caminar, ella no tenía que pagar por los platos rotos – pero nada que dentro de seis meses no se pueda arreglar- sonreí.

-Me alegró mucho… ¿puedo?- preguntó señalando la silla.

-Claro- así fue como Kyra nos acercó al sofá sentándose, quedando ella mi altura, frente a mí.

-Bueno, antes que nada… siento mucho lo ocurrido en el bar, de verdad… quisiera que me disculparás, me hallo culpable de todo lo que te sucedió- asentí tomándole la mano para que se calmara.

-No te preocupes, está claro que todo fue culpa del alcohol, ni tú, ni yo quisimos- Kyra me cortó en medio de la frase.

-No Emma, no fue culpa del alcohol…yo quise hacerlo- mi mandíbula casi tocó el suelo, mientras ella sostenía mis manos con fuerza, el asiento de Kyra daba de espaldas hacia la entrada de la mansión, mientras que yo veía directo el umbral.

Intenté proferir palabra, pero Kyra continúo hablando -Yo… yo estoy enamorada de ti Emma- me miró directo a los ojos esperando respuesta.

-Yo…- un portazo me hizo desviar mi atención de Kyra para ver una cabellera morena salir de la casa, seguida del conocido zumbido del motor de un Mercedes, para después verlo pasar velozmente por la ventana de la sala.

Como te gusta el drama amor mío, no podías esperar a que le respondiera a Kyra, no… ni tampoco podías tener compasión de una pobre chica que se encontraba en silla de ruedas…por supuesto que no. El temperamento Mills tenía que sobreponerse a la razón, pero aun así te amo… porfavor no me vayas a castigar :P :(

Olvidando los modales, salí lo más pronto que la silla de ruedas me permitía.

Una hora… una hora fue lo que tardé en llegar frente a la mansión Mills, ¡maldita inflamación!
La casa se veía vacía, pero el Mercedes aquel se encontraba estacionado en la acera. Charlando un poco con el guardia del portón logré que me abriera y entrar.

Le di la vuelta a la mansión y me coloqué frente al balcón de la alcoba de Regina, tomé un montoncito de piedras del jardín y comencé a aventarlas.

-¡VAMOS REGINA! ¡SAL!- dije una vez se me agotaron las piedrecitas -¡NO SEAS ASÍ! ¡ME HA COSTADO MUCHO VENIR HASTA ACÁ!- observé el ventanal con mi mano a modo de visera, pero fue en vano, mi novia no salió a mi encuentro. Estaba algo molesta por la postura que estaba tomando Regina, suspiré intentando calmarme, como última opción tomé mi celular y marqué su numero

-¡¿QUÉ QUIERES SWAN?!- exclamó apenas entró la llamada, su voz sonaba entrecortada, ¿acaso estuvo llorando?

-¿POR QUÉ TE MARCHASTE DE ESA MANERA?- ambas gritábamos molestas.

-¿ACASO IMPORTA? ¿POR QUÉ NO TE LARGAS TRAS DE TU AMIGUITA?-

-Es eso… ¿escuchaste lo que dijo, cierto?- regulé mi volumen de voz, gritando no podría solucionar nada.

-¡ESO QUE MÁS DA!… ¡VI LA MIRADA QUE LE DIRIGÍAS!… ¡COMO LA TOCABAS!… ¡VETE CON ELLA Y DÉJAME EN PAZ¡-

-Si te hubieras quedado…-

-¡COMO SI ESO CAMBIARÁ LO QUE SUCEDIÓ!-bufé… en ocasiones esta guapa morena solía ser muy terca.

-¡POR FAVOR REGINA!¡NECESITO QUE BAJES!-

-¿Para qué?- por fin había dejado de gritar, pero ahora parecía estar llorando.

-Regina… no llores por favor… mira, baja, así podremos solucionar esto… necesitamos hablar-

-Tienes razón en una cosa… necesitamos hablar… pero no sé si podremos "solucionar" esto, como dices-

-¿Qué quieres decir Regina? ¿acaso quieres terminar conmigo? ¿Es eso?- espere por su respuesta durante unos cinco minutos, que parecieron eternos, pero solo hubo silencio del otro lado de la línea. -¿Sabes qué?, si eso es lo que quieres ¡BIEN!, no voy a insistir más… ni siquiera sé porque me moleste en venir hasta aquí batallando con la puta silla de ruedas- Regina pareció decir algo pero la interrumpí – No… si sé el porqué vine hasta aquí… ¡porque no me parece correcto terminar una maldita relación de cinco putos años por teléfono!-

-Emma ¿cómo que estas en…?

-Chao Regina… ¡qué seas feliz!- colgué la llamada y me giré como pude en la desgraciada silla de los cojones, trate de irme con la poca dignidad que me quedaba, pero al estar frente al portón sentí como alguien retenía mi ida.

-Por favor Archie- dije pensando que la persona que me había detenido era el guardia de seguridad, yo mantenía mi mirada gacha- déjame marcharme con la poca dignidad que me queda- una lagrima cayó en mi regazo.

-Emma… ¿qué sucedió?- alcé mi rostro para toparme con unos enrojecidos ojos marrones, mirándome entristecidos.

-Es obvio ¿no?... – una mueca irónica se colocó en mi cara- ¡QUÉ NO PUEDO CAMINAR REGINA! ¡NO PUEDO! ¡NO PUEDO! ¡NO LOS… LOS… SIENTO! Mis…mis…mis pies- me quebré, tal vez esto era temporal, pero con la repentina ruptura mis sentimientos estaban a flor de piel. Mi bello ángel moreno se quebró conmigo, abalanzándose sobre mí estrechándome en un abrazo.

-No…no necesito…tú… tú lastima Regina- dije entre gimoteos y sorbiéndome la nariz -has dejado muy claro que hasta aquí llegamos, no creo que esto sea necesario- mi tono era rígido, la alejé de mí con dureza y pasé una de mis manos por mi rostro limpiando todo rastro de lágrimas. Quise retirarme una vez más, pero me lo volvió a impedir.

-No te vayas… lo siento, yo… no quería decir lo que dije… solo… - las lágrimas seguían recorriendo su rostro y aunque quisiera abrazarla mi corazón estaba herido por sus decisiones. -Te ves tan feliz con ella… la forma en que me hablabas de ella cuando venías de visita me llenaba de celos, como te mira… y escuché lo que dijo… no quería escuchar que tú también la amabas… lo sé, soy una tonta… pero no pude evitarlo… podrías perdonarme…-

-No lo sé Regina… me heriste…-me pase la mano por la nuca- Te amo tanto… nunca espere que tomarás decisiones tan inmaduras por cualquier tontería Regina… y además fuiste tan egoísta… creo que necesito tiempo…-

Tal vez tomé una decisión drástica, pero no me arrepiento de haberlo hecho… ¿sabes por que? Porque esa decisión nos llevó a donde estamos, nos ayudó a reforzar lazos, y a mostrarme una vez más, que eres la mujer perfecta, la mujer que quiero para mí y para nadie más…

Regina se acercó a mí, y tomo mis manos entre las suyas, besándolas cariñosamente -Lo entiendo… y aunque me cueste… lo acepto… pero no me alejes de ti, déjame cuidarte… por favor, déjame pasar contigo esta dura prueba que el destino colocó en tu camino- su voz sonaba sincera y su semblante era adorable, sin duda alguna era la chica que me había robado el corazón para nunca más regresarlo a su sitio. Asentí lentamente, provocando una triste sonrisa en el rostro de mi linda morena.

-Ahora cuéntame, ¿qué ha dicho el médico?-

Dijiste tomando mi silla empujándola dentro de la mansión. Fue entonces cuando te convertiste en mi "enfermera" personal… acudiste conmigo a todas las terapias, estuviste a mi lado dándome ánimos para no rendirme… estuviste siempre allí sin recibir nada a cambio, siempre constante y firme, fuiste mi faro en tiempos de tormenta… mi luz en la oscuridad… y una tarde, así como si nada, un beso volvió a unir nuestros caminos… nunca me cansaré de decirlo… TE AMI Regina Mills… siempre será así, aunque sigas siendo una hermosa chica celosa…

PD: Te extraño :(
PD 2: Si tú también me extrañas… ¿me llamarías para desearme las buenas noches? (inserte tono y mohín aniñado)
PD 3: No sé si ya lo dije… pero TE AMO.


¿Y?¿Qué les pareció?
Estoy emocionada por saber sus opiniones acerca de este capitulo, recuerden, cualquier sugerencia, petición, etc es más que recibida, me encanta leer sus reviwes :), me dan muchos ánimos para seguir escribiendo... gracias a tod s.
Para quién no lo haya entendido :P
Kyra Jones es nuestro "adorado"capitán Garfio, solamente le hice unos ajustes Cx
Un cambio de genero no le vendría nada mal ;)... Kyra=Killian, no sé, para mi suena parecido...jejeje
12 reviews más... o qué?