Happy Tree Friends © MondoMedia
Chapter 4
Lammy nunca había experimentado la atracción hacia otra persona del sexo contrario. En realidad nunca había tenido nada hacía ningún sexo en particular. Cuando sus gemelos se unieron a ella tras el ritual tradicional del beso, no sintió más que la rara sensación de sentir como un simple gesto de cariño.
Sin embargo, ese sujeto fue diferente. Desde su renacimiento como demonio, había compartido con él ciertas tensiones o contacto que con ningún otro en su vida. Ya sea el beso que compartieron antes en su camerino o ese beso en la cueva. Para ella fueron como el detonante que le dieron a notar que le estaba pasando algo con él.
A diferencia que las demás mujeres que ella vio cuando aún se mantenía en su forma humana. Las hembras humanas mostraban una conducta completamente rara desde su punto de vista. Decretaban un aroma extraño, similar a cuando ella misma ovulaba, pero con toque de excitación que pigmentaba brutalmente ese aroma normal. Solo una mirada o una sonrisa engatusadora de sus gemelos, y esas mujeres comenzaban a mostrar esas características.
La pregunta siempre llego a ella, ante esas situaciones. ¿Qué era ella en realidad?
Ella no encontraba a nadie atractivo, y sus conductas no eran del todo humanas. Con el tiempo, comenzó a adoptar la categoría de Senka con más énfasis al señalarse a sí misma bajo esa condición.
A lo largo de su vida, había adoptado ciertos apodos dadas por los demás que en algún momento crearon esa duda existencial que tenía. La llamaron demonio, demente, monstro, Senka, humana, e inclusive diosa. Pero nunca se refirieron a ella como lo que de verdad era: una mujer.
Sus propios demonios, en ocasiones solían olvidar ese hecho tratándola como una de ellos, de tal modo que en una ocasión la llevaron a un burdel, dejándola esperando alrededor de dos horas mientras que ellos fornicaban con unas mujeres humanas. Aunque no podía quejarse, en esa ocasión prácticamente rompió alrededor de una decena de rostros de humano estúpidos, que le ofrecieron dinero a cambio de una noche.
El punto era que nadie la había visto con otros ojos que no sean el terror o el respeto, hasta la llegada de él. Decir que Splendid fue un caballero cuando se conocieron, sería una completa mentira, ese condenado apenas se vieron la invito a tener sexo con él. Lo cual desde cualquier punto de vista, quedaba en claro las verdaderas intensiones de ese demonio con ella.
Aunque en un principio ella pensó que esa atracción se valía meramente por la codicia de poder que poseía en ese momento el demonio. Esas intensiones continuaron, a pesar de que ya había renunciado a su título de Senka, y había pasado a ser una igual con él: un demonio.
En verdad, ese estúpido podía meterse a su cabeza con una facilidad indignante. Gruñendo por lo bajo, se levanto de su cama, caminando perezosamente hacia su baño individual comenzó a sacarse esas vendas con cuidado, soltando un gruñido bajo al despegar la venda de la herida que cicatrizaba con lentitud. Observo con ojos analíticos la leve mancha verde que rodeaba la herida sobre su piel. No le tardo en reconocer lo que era esa sustancia: Un cicatrizante.
Lo palpo con la yema de su índice, llevándose a su respingada nariz, para olerlo con cuidado: Aloe Vera con un toque suave de sabia y yodo. Era un ungüento hecho por Flaky, completamente efectivo a la hora de cerrar una herida notoria, por lo que al limpiarse y revisar bien la herida, no le sorprendió ya ver como los hilos de carne comenzaban a unirse a punto de comenzar a cerrar completamente por el interior el corte. Solo basta que ella curara su piel, para que ya no la posea más.
En verdad, él se había preocupado mucho por curarla.
Inexpresiva, se metió bajo el agua limpiando cuidadosamente su piel, con aquel jabón fresco que sus demonios habían traído de unas vertientes de la tierra de los humanos. Con todo su cuerpo en la enorme tina, apoyo su nuca sobre el borde.
Su largo cabello se pegaba a la humedad de sus hombros a la vez que parecía desfallecer sobre la cristalina agua tibia. Por un momento solo por un momento, su inexpresiva mirada se poso sobre el reflejo que le regalaba el agua.
Estaba diferente a su época como humana, pero también, se sentía diferente.
Más fuerte, eso no quedaba duda. Más rápida y con un poder espiritual que había crecido al igual que su amor y apego a sus seres queridos. Pero había algo que le faltaba…
Era irónico… Pero en verdad, no se sentía cómoda del todo sin tener aquella natural frialdad sobre su oído. Cuando no conocía a los gemelos, él fue su guardián silencioso. Y a su vez, figurativamente su seguridad.
Por un momento abrazo sus rodillas sin poder evitar que solitarias y silenciosa lágrimas comenzaran a fusionarse con la humedad de su rostro. Un nudo grueso de frustración, culpa, parecía siempre cerrar su garganta al recordar a ese demonio inmaterial.
Ella pudo haberlo salvado. Hacer algo para negociar con él, para permanecer en un acuerdo mutuo para convivir. No merecía morir, a pesar de que ella con su infantil pensamiento desesperado, lo había deseado. Lo merecía, porque Mr. Pickles llego a hacer mucho más que pedirle su cuerpo, su poder.
La había protegido cuando nadie más lo había hecho, ni siquiera ella misma.
Le había dado el valor y la fortaleza que ahora poseía en su espíritu. Cuando Mole trato de herirla aprovechándose de su soledad e indefensa forma de ser, Mr. Pickes, la había protegido mostrándose ante ese maldito demonio.
El recuerdo de su niñez, la llevo a cerrar sus ojos con fuerza.
"No llores, mi niña". Le habría dicho él en un pasado para que ella deje de mostrar debilidad. Para que deje de parecerse tan humana como lo que en verdad era. "Ellos no merecen ver tu llanto…"
La había hecho tan fuerte, que ahora que lo observaba desde otra perspectiva. Contraria a la que tenía el pasado, le debía mucho más que su cuerpo y su poder.
Ahora en la actualidad, en paz y sin que nadie la tenga apuntando con un arma poderosa, estaba desde otra posición parada, era mera espectadora de su pasado que parecía trasmitirse en blanco y negro. Y lo observaba bien, era y siempre fue una cretina con él.
Se llevo las manos a su cabeza, apretándolas con fuerza contra su cráneo en un inútil intento de romperlo en dos. Quería callar la culpa, la melancolía que la rodeaba cada vez que se acordaba del pasado. Apretando sus dientes con fuerza, hasta el punto de sentirlos chillar ante la fuerza, abrió sus ojos por un momento para detener ese molesto hipo que le daba cada vez que lloraba.
Algunos lo llaman instinto, ella en cambio, le gustaba llamarlo desconfianza. Eso solamente explicaba porque para ella era imposible nunca bajar la guardia, ni siquiera en esos momentos. Saltando limpiamente fuera de la tina, pudo ver como ese enorme tentáculo emergía del agua dispuesto a atraparla.
Abriendo su mano un poco, comenzó a sentir como una descarga comenzaban a recorrer su ante brazo. Lo espero un poco, suspendida levemente en el aire, para golpearlo limpiamente.
El olor a carne quemada, ocasiono que ella frunciera el ceño. Un demonio. No era una ilusión como pensó que era en un principio.
Parándose firmemente, importándole poco su desnudez, pensó firmemente en sus espadas. Recitando mentalmente las palabras, sus dos espadas se posaron sobre sus manos, dispuestas a cortar y atacar.
—Su cuerpo sin duda es un deleite para la vista…Senka Lammy— La voz que provino de la tina, la hicieron ponerse más alerta. Dando un paso hacia adelante alzo su espada en una clara posición de defensa.
Lo vio emerger de entre las aguas. De cuerpo pequeño, con un extraño casco sobre su cabeza. Camino hacia ella haciendo serpentear sus tentáculos de caimán. Una lengua repulsiva acaricio esa hendidura que simulaba ser una boca, al momento en que uno de esos tentáculos se alzo para acercarse hacia ella con la clara intensión de atraparla.
Soltó un suspiro leve, antes de trazar su espada en una línea recta. Al abrir sus ojos le gusto lo que vio, cubierto de sangre, cayendo en un pesado sonido al suelo esa extremidad de demonio reboto sobre los azulejos de su baño.
—Debes ser muy estúpido, como para venir a joderme a mí. Hibrido asqueroso— Escupió, inexpresivamente. La electricidad se hizo presente sobre sus espadas como una leve capa purpura que chillaba irritantemente, dispuesta a ser liberado.
Una carcajada desquiciada cubrió ese cuarto. La mirada rojiza de ese demonio se poso en ella, mientras una hilera de dientes puntiagudos eran mostrados a ella, con una sonrisa tan terrorífica que podría darse a notar el estado de inconsciencia que tenía el dueño de la misma.
—Una por una las atraparemos, para sacarle todo lo que tienen. Senka Lammy, Senka Petunia, Senka Giggles y Senka Flaky. ¡Todas caerán!. Putas engendras con alas— Una sonrisa ladeada se poso sobre los labios carnosos de Lammy al escuchar aquello.
—¿Putas engendras con alas?—Pregunto cínica, sin poder evitar sentirse ofendida. Cerrando sus ojos por un momento, los abrió para mostrar una mirada fría— Bien…Te hare saber el hecho, por el cual una vez nos reconocieron como Diosas…
El demonio tuvo que ahogar un grito adolorido al sentir como una de esas espadas perforaba su piel, en un corte limpio sobre uno de sus tentáculos. Sintiendo un ardor profundo que parecía quemarlo por dentro, dejo salir la sangre que amenazaba por salirle por los orificios de su nariz.
—Tuviste muy mala suerte, al elegir que Senka capturar, mierda acuática— Aquella voz suave y calmada sobre su rostro, lo hicieron darse cuenta de cómo una de esas delicadas manos se alzaba en alto, dispuesta a romperle todo el cuerpo de un solo choque eléctrico.
—¡Lammy!— Una voz, fue la que le salvo la vida, ante la leve distracción que tuvo la de ojos claros. Apartándola de un latigazo con uno de sus tentáculos, viéndola volar ante el golpe hasta chocar con uno de los demonios que se encontraban en el umbral de la puerta.
Sin perder tiempo, sintiendo como un par de balas lo alcanzaban. Se hundió nuevamente en las profundidades de esa tina perdiéndose de allí.
Aturdidos los gemelos observaron perplejos el vacio de esa agua a la cual habían perforado con sus balas hasta el cansancio.
—Revisa la temperatura. Notaras si sigue oculto ahí, con un simple toque— Le comendo Lifty, sosteniendo entre sus brazo protectoramente a la mujer desnuda que observaba todo en silencio.
—No está…Desapareció…¡Hijo de puta!¡Vamos a buscarlos hasta romperle el culo!—Rugió el demonio de sombrero, furioso. Dando un manotazo al aire, se giro para observar a la chica entre los brazos de su hermano.—¿Estás bien, Lammy?
Preocupados, ambos hermanos se acercaron a ella para tocarla con sus manos alrededor de su cuerpo, buscando alguna herida interna. Una mano rozo su pezón desnudo, antes de que otra le diera una nalgada en su trasero de forma divertida. Ella, tras cerrar un momento sus ojos, atrapo esos cabellos verdes entre sus manos, alzando los cuerpos de sus demonios en el aire. Lanzándolo a cada uno lejos de ella, escuchando la pared demolerse levemente ante la fuerza del impacto, camino con calma hacia una toalla para cubrir su desnudez.
—¡No me toquen. Estoy desnuda, pervertidos!— Gruño amenazándolos con la mirada, si volvían a acercar a su cuerpo.
—¡Solo queríamos ver si estabas bien, desconsiderada!— Una mirada de ella basto para que él cerrara sus labios automáticamente. Mientras que su hermano, a un lado sacudiendo sus cabellos, dejaba escapar una risita entre dientes ante la paliza que prometía esa mirada.
—¿Cómo me llamaste, Shifty?— El demonio, casi chillo como un niña, al verla parada a poco centímetros de su rostro. Observándolo, con una mirada de loca que lo dejo sin aliento.
—Considerada…—trato de arreglarlo, pero el ceño fruncido de ella le daban una clara señal de su error. La había cagado más. Ella odiaba que le mientan.
Tras dos segundos, más largo de su vida, él la vio suspirar para luego acercarse hacia la tina y observarla con el ceño fruncido la claridad del agua.
—Ese demonio, venía a capturarme…
—¿Por qué lo dices?—Lifty a su lado, la observo de reojo, al igual que su hermano.
—Él nombro a las demás. Amenazo con capturar a todas las Senkas.
—Pero no creo que logre su cometido. Contigo se le ha cagado su plan, desde un primer momento, Lammy— Ella lo observo con una ceja en alto, retándolo a que continúe — ¡A esta hora debe estar teniendo fantasías demoniacas y depravadas contigo, después de que te vio desnuda!— Comento Lifty, juguetonamente dándole un golpecito con su dedo índice sobre su mejilla. ¡Oh, sí! Fastidiarla era su pasión.
—¡Cierra la boca!— El decir que su rostro molesta, no le fascinaba era una burla hacia su sentido del humor. A ambos hermanos, les encantaba ese tierno puchero que hacía cada vez que se molestaba.
—Concentrémonos. Ese demonio no era alguien que se arriesgara tanto, sabiendo de la fama con la que carga Lammy y todos los que la rodeamos en este momento.
—¿Obedecía a alguien más?
—Posiblemente. No descargo la posibilidad….Piensa en lo que harían nuestros ciervos humanos por un poco de dinero, Lifty—Su hermano asintió, con su brazo rodeando protectoramente los hombros de la demonio— Ahora imagina esa situación, con demonios. Pero remplaza el dinero, por poder…¿Tú qué harías por más poder si fueses un demonio?
—Tienes razón— Acepto la de ojos claros, comenzando a caminar hacia la salida— Debemos avisarles a todos. Diríjanse a decirle a Pop de la situación, me cambiare y saldremos inmediatamente al territorio del Norte…¿Quedo claro?— Al verlos asentir firmemente, sonrió disimuladamente.
Fieles a ella, como siempre.
Se cambio con rapidez. Cubriendo sus piernas con un pequeño short negro, cubrió su torso con una blusa del mismo color, se abrigo con ese sweater de lana. Colocándose sus botas hasta la rodilla, prosiguió a hacerse una desprolija cola de caballo a un lado con su cabello. La humedad del baño todavía seguía pegado a él, pero no tenía tiempo para secarlo.
Antes de observar su reflejo sobre el enorme ventanal que tenía en su habitación, una mirada azulada, capturo sus pensamientos por un momento. ¿Estaría presente en esa reunión? Posiblemente…
Una sonrisa leve se poso sobre sus labios ante la mención de que volvería a verlo. Pero la borro en el acto, al darse cuenta de sí misma. Con sus mejillas sonrojadas se giro sobre sus talones, para caminar hacia el salón donde sus gemelos la esperaban. No tenía tiempo para pensar en esas cosas.
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Cuando entraron por las puertas que conducían a ese enorme jardín que se mantenía vivo a pesar de todo. La imagen que presenciaron lo hizo sentir algo incómodos, pero debían romperla a pesar de todo. Algo estaba pasando, y si no actuaban ahora tendrían problemas a futuro.
Con la cabeza apoyada sobre el hombro de su esposo, Flaky observaba las pintorescas orquídeas, inerte en un lapso de paz. Mientras que el hijo de ambos reposaba sobre el regazo de su padre emitiendo un suave ronquido que era capturado por el pecho del mismo.
Shifty carraspeo un poco su garganta, dando a notar su presencia. Apenas Flippy elevo su mirada a ellos, pudieron notar como involuntariamente, sus brazos se cerraban con un poco más de fuerza sobre la cintura de su mujer y el cuerpo de su hijo. Sospechaba que algo andaba mal, no hacía falta que ellos abrieran la boca.
Flaky, en cambio, simplemente mostro una sonrisa radiante, antes de levantarse y correr hacia ellos. Rodeando a Lammy en un abrazo suave, que ella tardo en contestar.
—¡Que alegría me da de verlos aquí!— Tímidamente, pero con una calidez propia de ella, los invito a pasar para que se sentaran con ellos en ese hermoso lugar rodeado de luz. Pero no estaban en situación de eso.
—Te lo agradezco Flaky. Pero…—Trato de sonar respetuosa, pero no encontraba la manera propia de decirle, que posiblemente, su existencia corría peligro nuevamente.
—Necesitamos hablar con ustedes, demente…— Hablo firmemente Shifty, ganándose un leve asentimiento por parte de Flippy.
—Entiendo…—Dibujando una sonrisa que únicamente era dirigida hacia esa peliroja, se acerco hacia ella para besar su frente con cuidado. Ignorando su existencia. –Ve a dejar al niño a su alcoba y ve hacia mi despacho. Estaremos allí…¿Está bien?—Flaky, sonrojada ante la muestra de afecto, asintió suavemente. Recibiendo en sus brazos al niño dormido, dispuesta a retirarse con su hijo, el brazo del demonio sobre su cintura la hizo detenerse en seco— ¡Hey!¿Y mi beso?—Lammy y sus gemelos no pudieron contener un pequeño carcajeo entre dientes, al notar como el rostro pálido de esa mujer se fusionaba con las hebras de su cabello.
—A…aquí no…Flip…Flippy…—Una sonrisa ladeada cubrió el rostro de su esposo, antes de alzar su rostro suavemente, succionando sus labios con hambre.
—¡Yo quiero uno de esos, Lammy!—Exclamo un berrinchudo Lifty a su lado, aferrándose a su brazo como una sanguijuela.
—¡Yo también quiero uno!¿Porque tú no eres así de atenta con tus guardianes?—Protesto Shifty, ganándose, al igual que su hermano, un golpe certero en su nuca que por poco le hace besar el suelo ante la fuerza implementada.
—¡No me jodan!. Tenemos que concentrarnos, dejen sus pendejadas para otra ocasión.—Los regaño sin poderlo evitar. Sus nervios estaban algo alterados y ellos rápidamente entendieron.
Una vez en una habitación donde Flippy los observaba por detrás de un enorme escritorio. Le contaron la situación, notando la sorpresa que mostro él ante la mención de una posible amenaza.
—Veo que será necesario juntar a los demás.
—Estoy de acuerdo, esta situación no solo nos involucra a Flaky y a mí. La vida de Petunia y Giggles también puede estar corriendo peligro.
—En ese caso. Informaremos a todos de la situación. Llama a los demás—Ordeno firmemente el de ojo verdes observando la puerta con intensidad.
—¡Como digas, fracasado!— Le grito una voz al otro lado que rápidamente reconocieron como la de Cuddles.
—Sus habilidades de chismoso, se han intensificado…—Comento Lifty ocasionando que su hermano y su dueña soltar una risa divertida. Flippy simplemente sonrió ladeadamente antes de centrar su atención en el techo y apuntarlo con su dedo índice.
—Deberías ver a los demás.— Con una sonrisa malvada Shifty saco su pistola apuntando hacia el techo, no sin antes correr levemente a Lammy para que nada le cayera encima. Dando un par de dispararon, vieron como las maderas comenzaron a crujir al momento en que tres cuerpos caían al suelo en un pesado golpe.
—¡Tu puta madre, Toothy!¡Bájate de encima!—Desde por debajo de todos Nutty gruñía como perro rabioso a sentir como era asfixiado por el peso de los demás.
—¡Sniffles tiene la culpa, joder!
—¡¿Mi culpa?!...Había un 87 por ciento de posibilidades de que nos descubrieran, se los advertí y ustedes no confiaron en mis estadísticas.
—¡Al carajo con tus estadísticas!—Chillo Nutty. Haciendo provecho de su aspecto de niño, observo fijamente a Lammy que simplemente alzaba una ceja curiosa.
Las lagrimas en la comisura de sus ojos, en conjunto con ese tierno puchero en sus labios. La sacudió en su lugar, ocasionando que se llevara sus delicadas manos hacia su boca, conmovida por esa imagen tan adorable. Esa mirada desigual era clara, deseaba ser ayudada, y ella lo haría.
—Cierra la boca, mente asquerosamente simple—Un golpe sobre la cabeza del supuesto niño basto, para que él sintiera como una frialdad recorría su columna vertebral.
Esa sensación enfermiza de sentir como tu vida giraba en torno a un espiral de dolor y sufrimiento donde el deseo a una muerte rápida rodeaba tu sistema continuamente. Una celda vacía cubierta plenamente por él y una demonio que lo torturaba sin piedad para sacarle información.
—¿Acaso te crees muy fuerte como para golpear a un niño, cuatro ojos?— Temblando ladeo un poco su rostro hasta encontrarse con esos ojos sádicos que lo observaban entre las sombras de ese cabello pálido que parecía darle más perturbación al peligro que representaba su sola presencia.
Casi con pavor, corrió hasta colocarse por detrás de Flippy, si había alguien que le podía hacer frente a ella en esa sala, era ese demonio con tendencias militares.
—Cobarde…—No le importo recibir ese insulto por parte del mismo, solo buscaba protección. Las décadas no hacían menos inofensiva a Lammy, sino que la hacían monstruosamente peligrosa y demente. Es decir, un peligro para él que tenía un severo trauma con ella.
La puerta se abrió con rudeza, revelando la imponente figura del Señor del Oeste que pasaba a su interior siendo seguido por su leal esposa.
Una sonrisa apacible nació en la comisura de sus labios al ver como Handy tomaba cuidado de que la pequeña niña entre los brazos de su mujer, no despertara. Lammy no podía dejar de sentir algo de alegría por ellas, eran felices con persona que en otras circunstancias jamás hubiesen conocido.
Observo como Petunia besaba maternalmente la pequeña frente de la niña de cabellos color caramelo, ante de entregársela a una de las sirvientas que la escoltaría hasta una alcoba para la niña. ¿Qué hubiera pasado si ella nunca hubiese sido descubierta? O mejor dicho…¿Qué hubiera sido de su vida si no hubiese sido una Senka?
Posiblemente, se graduaría de una carrera de la cual no perdería oportunidad para alardear, podría ser que encuentre un hombre que no era Handy, se casaría con él para formar una familia. Y posiblemente morir como cualquier otro de la especie humana.
Lammy solía divagar mucho sobre ello. La vida que posiblemente hubieran vivido sino hubiesen sido encontradas por esos demonios. Así como Petunia, ella tenía un mapa mental imaginario que poseía las posibles opciones que hubiesen tenido ellas si las cosas no se hubiesen dado. No quería engañar a nadie, era feliz con su poder, pero una parte de ella no podía resistir la tentadora idea de curiosear o imaginarse que hubiese pasado si…O en que cambiaran sus acciones el presente si las hubiera optado por la otra opción.
—¿Qué sucede, militar?— aquella voz, la saco de sus pensamientos. Su mirada exótica lo busco en la habitación, actualmente llena por sus amigos, allí estaba. Recostado en el aire, mientras observaba despreocupadamente la situación.
Ella no pudo resistir el impulso de fruncir el ceño al notar un perfume en el aire que la empalago. La busco con la mirada, escuchando de fondo como Flippy los invitaba a tomar asiento en las múltiples sillas que rodeaban ese lugar, a su lado, Flaky frotaba nerviosamente sus manos ante las noticias malas que seguramente estaban a punto de decir. No le intereso mucho, su nariz respingada olfateo el aire en busca de ese aroma.
Ella no estaba ahí. Pero su olor sí.
Por un momento su mirada se dirigió hacia él, encontrándose con esos ojos color zafiro que mantenían una mirada fría. Él sabía que ella había detectado su fragancia, Lammy lo notó al ver como él se dirigía del otro lado de la habitación, para de allí no levantar su mirada a observarla. La estaba evitando.
Ya estaba más que claro, Splendid había estado con esa mujer demonio. Algo dentro de ella se removió extrañamente.
No sabía que era, pero lo envió a lo más recóndito de su mente, al notar como Lifty comenzaba a narrar lo que había sucedido. En silencio, espero a su lado para que terminara el relato.
—No era un simple demonio con resentimiento. Él iba directamente por mi cuello, y menciono que estaban dispuestos a venir por ustedes.—Las apunto a las demás con su mentón, con cuidado.
—¿Tienes idea de quien se pudiera tratar?—Pregunto Handy sin dejar de lado la mano nerviosa de su esposa que buscaba alguna clase de calma frotando sus dedos pulgares contastemente contra las vendas que tenia sobre sus garras.
—Un hibrido, de eso estoy segura…Olía a uno.
—¿Hibrido?¿Cómo Flaker?— pregunto confundida Giggles observándola con curiosidad.
—No, Flaker es el único hibrido que se dio de la unión de una Senka y un demonio. Los demás híbridos se basan en la unión entre demonio y otras criaturas del inframundo. Se caracterizan por tener extremidades extrañas o una densa presencia…—Explico con cuidado Splendid desde lo alto—¿Entendiste, fea?¿O aparte de fea, eres lenta?— pregunto cariñosamente, ganándose como resultado una Giggles molesta que trataba de todas formas alcanzarlo para golpearlo, así como una cuchilla sobre su brazo por parte de Cuddles por insultar a su novia.
—Te pateare el culo, Splendid. No empieces— Se involucro Flippy al ver que una futura revuelta ocasionaría que no puedan hablar eso con la seriedad que se requería.
—En fin…Un hibrido puede ser problemático, pero si él ha mencionado a más, eso se nos complicaría— acoto Sniffles, ganándose un asentimiento por parte de Flaky que sumisamente escuchaba en silencio.
—No sé si serán más híbridos como él. Pero hablo en plural cuando comento eso, por lo que debemos tomar medidas cuidadosas para todas. Yo no les avisaría si eso no fuera peligroso, pelee con él…Deben tener cuidado— Con una preocupación, que hace años no se veía en su rostro bello, ella se acerco a las otras tres observándolas con el ceño fruncido.—Traten de mantenerse siempre cercanas a sus guardianes, ellos detectan mucho más fácil su aroma. Aunque el hecho de que sean demonios las oculta un poco, no debemos confiarnos. ¿Quedo claro?—Interrogo firmemente observándolas a todas con la misma expresión.
Quizás esos siglos con ellas, la había vuelto algo sobre protectora con ellas. Pero no podía evitarlo, no habían luchado tanto por volver como para que algo tan patético como eso les atrape.
—Si—Contesto Giggles mientras las demás asentía dándole la razón.
—De la misma forma…Todos ustedes—Hablo Flippy esta vez observando a los demonios en la sala.— Manténganse lo más cerca del perímetro alrededor de una de ellas, nunca se sabe cuándo se puede necesitar ayuda— algo iracundo observo de reojo a Splendid—Lo mismo va para ti—El de ojos azules le observo desinteresadamente— No vuelvas a irte al mundo humano por el momento. –Fue en ese momento en donde su expresión tomo interés.
—Pero mis conciertos…
—Me importa una mierda tus estupideces. No te quieras hacer el artista conmigo, inepto— Sus ojos ya para ese momento se habían distinguido en el más exótico dorado.— Yo sé que en ningún momento has abandonado el infierno…Ahora, no te rogare que nos ayudes, pero esta por seguro que si dejas que algo malo les pase por estar metido en tu obsesión momentánea, yo mismo me encargare de patearte el culo. ¿Te quedo claro, animal?
Lammy abrió sus ojos sorprendida. Fliqpy se había dado cuenta de que ese demonio en ningún momento había abandonado el infierno. Definitivamente era algo estúpido subestimar a esa identidad de combate, era tan analítico que parecía que todas las piezas del juego estaban bajo sus garras.
—¡Yo no soy el guardián de nadie como para ponerme a cuidarlas!— Eso había sonado tan egoísta y de cierta manera cretina de su parte, que por un momento se gano la mirada sorprendida de las antiguas humanas. –Ese es su condenado trabajo…Ustedes fueron los que decidieron velar por la vida de ellas.
—¡Y nadie necesita tu puta ayuda!— Para su sorpresa no fue Fliqpy el que gruño aquello con ira contenida, sino que fue una voz a su espalda que le hicieron volver su cabeza un poco para observar como Lammy lo observaba como si fuera una simple escoria que se había atorado en su zapato. —¿No nos quieres ayudar?¡Bien! No nos interesa en lo más mínimo tus estúpidos cuidados— Dándole la espalda dignamente se encamino hacia la puerta, pero antes de girar el pómulo de la puerta de roble, se mantuvo para por un momento. Sintiendo la mirada molesta de Splendid perforándole la espalda sonrió con cinismo antes de observarlo por encima de su hombro— Como lo dijiste, tú no eres nuestro guardián…¿Y sabes porque?—Susurro mostrando un poco una mirada de aquella antigua Lammy.
—¿Por qué?
—Nosotras no nos conseguimos guardianes carentes de valentía, que prefieren mil veces calentarse la polla con un coño asqueroso, a proteger a sus Senkas…Sinceramente, creo que no estás lo bastante preparado para semejante titulo, estúpido. Ve a jugar esos juegos infantiles con alguna patetica igual que tú—Y con eso abrió la puerta con elegancia, dejando un silencio pesado a su espalda. Sus tacones de aguja se detuvieron a unos pasos de la puerta cerrada para esperar a sus gemelos.
Los escuchaba con claridad gritar a toda garganta muertos de la risa.
—¡¿Ves eso?!¡Es por eso que la amamos!—Reía Shifty del otro lado de la puerta, mientras que otras risas de los hombre y la de Giggles se les unía.
—¡Yo llamo a esa técnica: "Rompe orgullos (y culos) de ineptos con complejos de Superman"!—exclamaba arrogantemente Lifty mientras la risa demente de Fliqpy lo acompañaba.
—¡Hasta a mi me dolió!—Bromeo Handy divertido.
Sin embargo, ella frunció su ceño antes de encaminarse por la oscuridad del pasillo. Ya había hecho todo lo que tenía que hacer, debía volver al territorio. Necesitaba buscar pistas para poder terminar ese problema de una buena vez, antes de que las cosas empeoraran.
Las emociones eran para humanas. No para ella.
Solo quiero dejar un comentario serio y constructivo sobre el final de este capitulo: "¡Turn down for what! xD" jaja xD
Denle los lentes a esa cabrona de Lammy! Carajo! Se los merece!. Thug Life, madafakar! XD jaja xD
Ahora si, gracias a por comentar y leer, de la misma manera en la que mando un abrazo enorme a aquellos que agregan a fav y a alerta! en verdad chicos, no saben lo bien que hace eso a los escritores de secta mano como yo! :)
Muchas gracias por leer! C:
