3. Subliminal

Hange miró asustada al aprendiz. No sabía qué pensar de lo que acababan de oír. Una de la raza beta logró infiltrarse a la transmisora mundial, dando un discurso controversial. Y eso que apenas llevaban unos dos minutos de haberlo procesado desde que ésta se desconectó de la trasmisora. La castaña no sabía qué hacer ahora. Tenía miedo de que el otro la odiara o intentara hacerle algo por mostrar señales de estar mínimamente de acuerdo con la chica.

Pero lo que no sabía era que el aprendiz se sentía igual. ¿Qué tal si la omega que tenía por jefa no era más que una chivata del gobierno? ¿Cómo estaba seguro de que podía confiar en ella aún si ambos como raza de humano estaban incluidos en la categoría de los débiles?

Ella optó por reír a carcajadas, mientras mentalmente, se comenzaba a preocupar por la chica desconocida. Era la primera vez que alguien manifestaba su oposición al sistema.

Mientras él reía incómodo, pues no sabía cómo reaccionar.

Ambos se engañaban uno al otro, pero ¿qué se puede hacer en un mundo donde no puedes confiar?

Lo había hecho. Bien. ¿Ahora qué?

Ya había dado el discurso. Ya había colocado los detonadores. Ya había detonado las bombas. Ya estaba en su moto, con Connie y Reiner siguiéndola en vehículos parecidos.

¿Ahora qué? Sería cosa de esperar como idiota a que algo sucediera. Pisó el acelerador, su ID había identificado androides cerca de ahí, y aunque llegaban demasiado tarde, no tenían ganas de arriesgarse o tener que infringir la ley… más de lo que ya lo habían hecho.

–¡Te dije que usáramos al maldito perro!– le gritó Connie desde su Kawasaki3Z, detrás de ella.

–¡Pero nada más a ti se te ocurre coquetear con ese estúpido robot como distracción! – le regañó ella a gritos para que su voz se escuchara por sobre los estruendosos motores de los vehículos, aprovechando para darle una ojeada a la pantalla de su ID, parecía que los habían comenzado a perseguir.

–¡Pues discúúúúúlpame si no tuve una mejor idea, idiota de los discursos de graduación!–

–¡¿PODRÍAN DEJAR DE PELEAR Y PISAR EL MALDITO ACELERADOR?!– los gritos de Reiner fueron suficientes para calmar a ambos jóvenes que parecían niños pequeños, obedecieron sin rechistar, el sonido de los motores a toda su capacidad mezclados con las ensordecedoras sirenas de los androides de la PM. En el fondo, la morena agradecía que fueran androides y no humanos… ellos no merecían llamarse seres vivos.

Sintió como en el hombro izquierdo, algo le ardía demasiado. Volteó ligeramente y estaba sangrando. –¡NOS ESTÁN DISPARANDO!–

–¡MIERDA! SI NO LO DICES JAMÁS ME HUBIERA DADO CUENTA– la adrenalina del momento le impedía sentir dolor. Sacó de la bolsa lateral en la pierna su detonador que aún contenía dos oportunidades en él. Sin dejar de pisar el acelerador y configurando el volante como automático, giró su torso, el puntero en su visión se había activado al instante, como objetivo uno de los dos autos blindados. Disparó, el detonante adhiriéndose a la superficie del parabrisas. Apretó un botón del arma y detrás de ellos, una explosión se soltó, estando en el pavimento, cada partícula de fuego chocó contra el cemento para después chocar con lo que tenía al alcance, la moto de Reiner voló junto con el estallido.

Ymir, dejando salir un alarido de susto, detuvo la moto al igual que Connie, derrapando contra el terreno. Se bajó, casi tropezándose, y corrió hacia Reiner, entre ella y Connie lo subieron a la moto del rapado, por ser más pesada. No tenían nada que temer, pues sólo había sido un golpe en la cabeza y dos costillas rotas además de que se habían deshecho de los enemigos.

–Mi puto brazo, no lo puedo mover– susurró entre quejidos. Bueno, dos costillas rotas y un cúbito dislocado. No sabían como tratar eso, Connie hacía lo posible por que Reiner no se lastimara más mientras manejaba, por delante de Ymir.

Después de la tormenta viene la calma–, el quejido del rubio le interrumpió su refrán. Casi terminó ella para sus adentros.

Llegaron al "cuartel" –la otra, otra, otra casa de Connie– sanos y salvos. Él, desde su moto con un pequeño botón en ella, abrió la puerta del garaje, ambos metiendo sus vehículos para después volverla a cerrar, quedando a oscuras. Entraron por la puerta que daba a la cocina, mientras Ymir ayudaba a Reiner a caminar hacia la sala/vestíbulo, Connie sacaba comida del enorme refrigerador –su sirvienta renunció– e intentó preparar algo decente para los tres.

–Connie, ¿dónde está el doc?– preguntó Ymir desde el vestíbulo.

–¡Ah, claro, espera!– soltó lo que traía en la mano y, en un pequeño aparato que sacó del cajón de cachivaches, apretó un botón color azul, entonces unos pasos a toda velocidad sonaron con eco en el salón principal.

–¿Qué pasa, señorita Ymir?– un androide con una bata blanca, sucia y con los bordes deshilachados y quemados llegó al lado de ella y Reiner. Porque, teniendo una de las casa de Connie como sede militar, no podía faltar absolutamente nada para ellos, de modo que tenían:

El refrigerador lleno.

Agua LIMPIA.

Luz.

Gas.

Habitaciones para cada uno.

Y androides para cada cosa que se les pasara en la cabeza, el doctor era… obviamente un androide entrenado para la medicina

¡Ah! Y la casa tenía un recubrimiento blindado antes de poner los ladrillos y después de estos, la seguridad es primero.

Además de que, como buen niño rico, tenía lujos de más como una piscina… pero estaba vacía… así que la usaban como lugar de experimentos, dígase para ver si un cyborg que se robaron es capaz de seguir nuevas órdenes, o como un lugar para probar las armas que adquirían.

Sin embargo, Ymir prefería mil veces más su departamento, era más acogedor, más familiar, aunque admitía que estar ahí con sus amigos era divertido.

Entonces, volviendo a lo de Reiner, no hizo falta nada más que le acomodaran el brazo y con el quirófano láser –que Connie había comprado hace poco ya que sabía de sobra que llegar deshechos era más probable que nunca– le lograron regresar las dos costillas a su lugar.

Después de unas cinco horas comenzaron a llegar las noticias de nimiedades. Pero eran algo.

Reiner continuaba durmiendo y Connie estaba hablando por holo con uno de sus hermanos mientras Ymir revisaba qué había de nuevo por el mundo.

Sólo eran trivialidades, varias personas habían ido a recoger a sus hijos de la escuela, los negocios comenzaban a cerrar repentinamente…

Al menos habían reaccionado, había que ser realistas, no era algo que se comenzaba de la noche a la mañana.

Habrá que esperar.

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Los cyborgs están divididos en números, a estos números, se les llama series.

Las series van desde los cyborgs más controlados a los mas "libres". Los cyborgs de la serie 0 fueron reconstruidos desde el cráneo y por lo tanto, los programadores tienen la oportunidad de sustituir una parte del cerebro por una nueva positrónica, que contiene varias esfinges con funciones y órdenes previamente administradas. Normalmente éstos, de la serie 0, suelen ser soldados que sufrieron daños irreparables en la cabeza, es por eso que la materia gris sustituida es considerablemente importante para las funciones del resto del cuerpo, pero desafortunadamente existen casos de soldados que fueron deshechos adrede para hacerlos cyborgs 0.

Actualmente existen las series 0, 3, 5, 7 y 8. La reconstrucción facial de la mayoría es total, reemplazando el calcio por acero, siempre conservando las facciones del soldado a como era antes de… dañarse.

Pero la serie 8 está caracterizada por tan sólo la restauración del maxilar inferior y la colocación del CP(1), junto con los miembros perdidos en batalla(2).

Sin embargo, hace décadas, cerca de la Cuarta Guerra Mundial, existió otra serie de cyborgs. La serie 9 tenía como característica la sustitución del maxilar inferior por metales. Ellos no tenían más que eso y prótesis de miembros perdidos como simples sustitutos, sin ser armas. Y no poseían circuito principal.

Pero a La Red, desde que los Reiss pasaron a ser los dueños de esta, no les era conveniente tener cyborgs con libre albedrío. Se arriesgaban a la rebelión y era un lujo que no podían darse.

Años después de la consumación de la 4GM, La Red ordenó que cada cyborg serie 9 fuera desechado, con el propósito de asegurar "el bienestar del orden y buen control de la sociedad".

Algunos fueron asesinados con un simple balazo, otros mas fueron cruelmente destazados como si de carne de res se tratara. Los demás, sin poder haber sido dañados por su fuerza, simplemente fueron bloqueados y mandados a la chatarrería, con la esperanza de que terminaran por oxidarse y morir como humanos. No contaban con que esos no eran capaces de envejecer.

Y ahora, después de 35 años, ER95, fue capaz de despertar de su tormento.


1.- Circuito principal

2.- ¿Qué batallas?