Wola, wolaa. En esta nota os quería poner que 1, el instituto y mis entrenamientos me tienen muy ocupada por lo que no voy a ser capaz de escribir con regularidad, 2; MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEW, LOS FAVS Y LOS FOLLOW se os quiere C: todas esas cosas me dan la motivación para sacar un ratillo libre y escribiros otro capítulo. Espero que lo disfrutéis y como siempre me contéis vuestras impresiones en un review (?)
Haikyuu! Pertenece a Furudate Haruichi (hasta que un día vaya a su casa y le robe a sus babus) yo solo escribo historias con los personajes que tanto quiero pero no puedo tener D:
Desmoronamiento
Capítulo 4: Complicaciones
Las noches eran largas, la sensación de manos y besos por todo su cuerpo le atormentaba. Ser tocado por alguien a quien aborrecía, tener que dejarse tocar en lugares vergonzosos… tener que hacer cosas vergonzosas para proteger su orgullo ante la persona que quería. En eso consistía la actual vida de Hinata Shouyou.
El timbre que indicaba el principio de clases sonó, Hinata se había quedado dormido de nuevo por lo que no pudo asistir a la práctica matutina habitual, bueno, ya tendrá que escuchar los sermones de Kageyama y Daichi por la tarde así que ya no valía la pena lamentarse.
Aunque intentara disimularlo, estaba terriblemente cansado, tenía unas grandes ojeras bajos sus ojos y su energía habitual estaba ausente. Al caminar por el pasillo tropezaba con casi todo el mundo fue un respiro llegar sano y salvo a su clase.
La clase de historia japonesa fue aburrida, al igual que matemáticas e inglés. La verdad es que le agradeció a Kotoma-sensei ser tan despistado así pudo sumergirse en sus pensamientos durante la última clase antes del almuerzo no estaba con ánimos de atender en clase. No había visto a Kageyama desde el entrenamiento de ayer y eso le inquietaba un poco, "necesito hablar contigo de una cosa urgente" esa frase le tenía frito el cerebro, ¿a qué se refería con "urgente"? ¿Acaso ya se había dado cuenta de todo? Por un lado quería saber a lo que se refería, necesitaba ver a Kageyama, necesitaba sentir algo de tranquilidad cerca de él, bueno, si es que no le mata antes por faltar a la práctica de por la mañana.
-Hinata-san, ¿puede leer el tercer texto por favor? Hinata-san… ¡Hinata-san! Atienda en clase por favor.
-¡Perdón Kageyama! -se despertó asaltado encontrándose con la mirada atenta de todos sus compañeros.
-Hinata-san quedarse dormido en clase es una falta bastante grave, y más si balbucea cosas mientras lo hace.
Hinata se encogió en su sitio con la cara roja de vergüenza mientras sus compañeros de clase se reían de él, por otro lado, la cara de Kotoma-sensei no era la más amigable le había pillado en mal día al parecer.
-¿Puede salir al pasillo a ver si allí atiende más que aquí?- señaló la puerta e inmediatamente Hinata salió del aula arrastrando los pies.
Geniaal… lo que me faltaba por hoy… -pensaba para sí mismo –solo hace falta que me encuentre con Kageyama o alguien del equipo en el pasillo.
Se sentó en el suelo esperando a que tocara el timbre del almuerzo y poder ser libre, no tenía las fuerzas suficientes para estar de pie. Esperar era aburrido y eso con el tener sueño no eran buena combinación, el pelirrojo cayó dormido inmediatamente después de diez minutos de estar fuera, a este paso le acabarían echando de Karasuno.
El timbre que indicaba el almuerzo sonó, el central aún seguía dormido en el pasillo como si nadie ni nada le pudiera despertar. La gente de su clase empezó a salir del aula encontrándose con esa escena un tanto "adorable", de repente una gran multitud de gente se puso alrededor de él sacando fotos sin parar.
Kageyama salió de su clase bostezando, no había sido una buena noche y el instituto no ayudaba. Hoy hablaría con Hinata sin falta y el momento para ello era este sin duda, solo faltaba encontrarlo. La clase de Hinata no estaba muy lejos de la suya así que pudo ver la masa de gente tomando fotografías delante de dicha clase, debía pasar por ahí de todos modos así que no perdería nada por echar un vistazo.
-Luego me pasas la foto andaa.
-Sí, si tranquila.
-No sabía que podía ser tan adorable.
-¿¡A que sí!?
Kageyama asomó la cabeza entre la multitud para ver lo que sucedía, al ver un cabello naranja empezó a apartar a la gente de en medio para hacerse paso.
-¡IDIOTA COMO SE TE OCURRE QUEDARTE DORMIDO AQUÍ EN MEDIO! –gritó tan alto la gente de su alrededor retrocedió un poco.
-¿Eh…? ¿Qué ocurre? –bostezó perezosamente –¿ya es de día?
-¡Desde hace unas cuantas horas despierta maldita sea! –le cogió del brazo levantándolo del suelo y arrastrándolo por el pasillo bruscamente lejos de toda la multitud hasta llevarlo a la azotea donde lo soltó furioso.
-¿Cómo se te ocurre quedarte dormido, pedazo de tarugo?
Hinata se frotó los ojos despertándose completamente -¿¡Kageyama!? ¿¡Qué haces aquí!?
-Vaya por fin te das cuenta –Hinata retrocedió unos cuantos pasos alejándose lentamente de él –todo el mundo te estaba haciendo fotos… ¿cómo no te diste cuenta?
Hinata no respondió.
-Oi, al menos responde cuando te preguntan –se acercó al pequeño agarrándolo del brazo de nuevo -¿todavía estas dormido o qué?
El pelirrojo tragó saliva, su corazón se estaba acelerando demasiado y su cara se estaba empezando a teñir de rojo –suéltame… por favor.
-No, hasta que no te pregunte una última cosa –le miraba intensamente apretando su agarre.
-¿La cosa urgente de la que querías hablar?
-Sí.
-… -el pequeño aparto su mirada un momento, no estaba preparado.
Kageyama al no recibir respuesta continuó con su pregunta.
-¿Quién es Fushimita Kai?
Hinata se congeló, empezó a temblar en el sitio al oír tal nombre de la boca de su colocador.
-Suéltame…
-Responde Hinata maldita se- -el moreno se paralizó, soltando su agarre lentamente.
-No es nadie del que debas preocuparte.
-Hinata-
-¡En serio!
-¡Pero estás llorando, imbécil!
-¿Eh? -Shouyou colocó sus manos en las mejillas para notar el pequeño rastro de lágrimas que corrían por ellas.
El pánico entro en su cuerpo. Fue un acto reflejo. No lo pudo evitar. Esta acabado. Kageyama se enterará. Empezó a correr hacia la puerta, tenía que salir de ahí inmediatamente.
-¿A dónde vas? ¡Hinata! –Kageyama salió corriendo detrás de él alcanzándolo en el último momento acorralándolo contra la pared -¿Qué demonios te ocurre? Llevas tres días faltando al entrenamiento de por la mañana, te quedas dormido en clase y ¿ahora te pones a llorar por esto? Hinata maldita sea, ¿no te puedes dar cuenta de que estoy preocupado por ti? ¡Responde a lo que te pregunto!
Hinata estaba acorralado, Kageyama le tenía tomado por las muñecas contra la pared era imposible escapar no tenía la fuerza suficiente. Lo peor de todo es que aquella escena le recordaba a algo que no debía ni quería recordar, estaban en la misma situación que cuando Kai le estaba acorralando contra aquel árbol el otro día.
El pulso de Hinata se aceleró y su respiración empezó a ser agitada, su cuerpo empezó a temblar y un sudor frio recorría su nuca. El colocador notó esto soltando sus muñecas.
-Perdón…
Al sentir la liberación de sus muñecas Hnata instintivamente dio una fuerte bofetada a Kageyama dejando toda su mejilla roja.
-¡Ni se te ocurra tocarme! –Shouyou se desplomó contra el suelo de rodillas después de eso, haciéndose una pelota mirando la mano con la que le había golpeado.
Kageyama se horrorizó, la mirada del pelirrojo no era la misma, era una mirada de rechazo llena de lágrimas, su cuerpo estaba temblando, su respiración era ajetreada, ese no era el Hinata Shouyou que conocía.
-K-K-Kageyama yo… l-l-lo siento-
Kageyama se había ido antes de que pudiera terminar.
Le había pegado de verdad, se dejó llevar por el miedo y le pegó…
-¿L-le… he pega…do? -Miraba su mano roja por el golpe, agachando más su cabeza hasta que su frente tocó el suelo donde rompió a llorar desconsoladamente –Mierda…mierda, ¡mierda! –empezó a dar leves golpes con su frente al suelo volviendo al siguiente algo más fuerte que al anterior -¡MIERDA! –antes de que pudiera dar el último golpe su cuerpo se desplomó contra el frio cemento desmayándose con un hilo de sangre empezando a brotar de su frente dolorida.
La puerta de la azotea se abrió unos diez minutos después. Nozuke entró silbando una cancioncilla que estaba de moda pero se paró en seco al ver la figura de Hinata tendida en el suelo con esa pequeña mancha de sangre en su frente.
-¿¡Hinata que demonios te ha pasado!?
Se acercó tirando al suelo la parte que aún le quedaba de bocadillo. Le dio la vuelta poniéndolo boca arriba mirando horrorizado su rostro lleno de lágrimas y un hilo de sangre corriendo entre sus cejas.
-¡Hay que llevarte rápido a la enfermería! –lo cogió a hombros dirigiéndose rápidamente hacia la enfermería, la gente por los pasillos los miraba sorprendidos y los que llegaron a ver la sangre en la frente de Hinata se llevaron las manos a la boca asustados.
El sonido del balón contra la pared del gimnasio hacia retumbar el lugar, cada golpe era más fuerte que el anterior y cada uno lleno con más rabia. Kageyama dio tan fuerte a la pelota que esta salió disparada hacia arriba cayendo en la entrada del gimnasio.
-Vas a romper un balón si les das con tanta fuerza –rió cogiendo el balón a sus pies.
-Sugawara-san…
-¿Conseguiste encontrar a Hinata y preguntarle lo que querías?
Kageyama apretó el balón que tenía en sus manos chasqueando la lengua bruscamente. Sugawara se acercó lentamente haciendo girar el balón que tenía en las manos.
-Sabes… a veces las cosas no nos salen como nosotros queremos, aunque bueno, jugando al voleibol todos lo sabemos –el moreno asintió mirando a la pelota y Sugawara se acercó lentamente a él dejando el balón en su sitio.
-Sugawara-san, ¿qué debería hacer? –Koushi se extrañó por la pregunta y suspiró soltando una leve risilla.
-¿Alguna vez has oído la frase "El mar en calma no hizo experto al marinero"? pues esto es más o menos lo mismo. Si por una pequeña tormenta ya te das por vencido nunca conseguirás llegar a tu objetivo final. Después de una fea tormenta siempre viene la tranquilidad y la armonía.
-¿Incluso si esa tormenta te golpea?
-Si te golpea solo tienes que levantarte ¿o no? –Le ofreció una amplia sonrisa antes de darle un golpecito en el hombro –si tu objetivo es el sol solo debes esperar a que pase la tormenta para poder disfrutar de su calidez, tú ya me entiendes –le guiño un ojo saliendo del gimnasio de la misma forma en la que había entrado.
-¿El sol o simplemente un mar en calma? –Se quedó mirando la pelota fijamente mientras que con una de sus manos tocaba la mejilla donde Hinata le había asestado la bofetada –Sugawara-san tiene razón… no puedo dejar que la tormenta me domine.
La enfermera había puesto una venda bastante acaparatosa alrededor de la cabeza del pelirrojo, su cara ya era diferente; habían secado las lágrimas de sus ojos y descansaba tranquilamente en la cama de la enfermería, su respiración era más relajada, la sábana que tenía por encima subía y bajaba lentamente con cada inspiración y exhalación a un ritmo hipnotizante, Nozuke estaba sentado en una de las sillas hablando con la enfermera mientras esta le hacía preguntas sobre el paciente.
La puerta de la enfermería se abrió de golpe entrando un alto muchacho que se dirigía con velocidad a la cama donde dormía tranquilamente Hinata.
-¿Enfermera que le ha pasado? –pregunto el muchacho nervioso.
-Tranquilo solo es un traumatismo en la frente, con un poco de reposo se pondrá bien.
Nozuke se giró sobre sí evitando el contacto visual al ver la persona que entró por la puerta, sus manos temblaron así que las oculto en los bolsillos de su pantalón.
-¡Ey! Kai ¿qué tal? –pregunto Nozuke con la mayor naturalidad posible.
-Oh, Nozuke-kun estabas aquí que sorpresa no te había visto –el peliverde chasqueo la lengua para sí intentado sonreír.
-Me lo encontré desmayado en la azotea así que lo traje aquí inmediatamente –Kai se acercó un poco más al chico de primero tomando su cara por las mejillas mientras la enfermera no miraba –deberías irte ¿no crees? Zu-ke-chan –le susurró al oído.
Nozuke que levantó con fuerza de la silla yendo hacia la puerta rápidamente.
-¿Nozuke-kun ya te vas? –preguntó al enfermera extrañada.
-Eh… si, ahora tengo un examen y me gustaría repasar je,je –salió nervioso de la habitación dejando a la mujer con la palabra en la boca.
-No se preocupe yo me quedare con Hinata-kun haciéndole compañía ahora tengo hora libre de estudio.
-Muy bien entonces te lo encargo, cuando se despierte seguramente tenga un fuerte dolor de cabeza, dale las pastillas que están en la mesa.
-Entendido, gracias por todo –hace una pequeña reverencia.
-Y que no salga de aquí hasta que terminen las clases, no debe moverse mucho –dijo por ultimo antes de salir de la habitación a paso firme.
Cuando los tacones de la enfermera se dejaron de oír Kai volvió su atención a Hinata.
-Parece que nos hemos quedado solos Shou-chan –acarició con cariño el flequillo del pelirrojo evitando tocar el golpe en la cabeza –tu pelo es tan suave –pasó su mano a la cabeza enredando los mechones naranjas con sus delgados dedos en su movimiento suave.
Kai sonrió pasando ahora su mano por las mejillas del pequeño acariciándolas suavemente con el dorso de la mano, después pasando al cuello y sus hombros, destapando un poco la manta por un lado dejando ver la camiseta de manga corta que llevaba, bajo un poco más hasta sus costados siguiendo el torso para encontrarse con los pantalones cortos que le habían puesto.
Hinata movió la nariz abriendo ligeramente los ojos, confuso. Kai inmediatamente apartó su mano chasqueando la lengua y actuando natural dándole una amplia sonrisa apoyando sus codos en la cama y la cara en sus manos.
-Buenoos diaas Shou-chaan~
Hinata giró un poco la cabeza abriendo los ojos un poco más -¿Dónde estoy? Me duele mucho la cabeza…
-Estás en la enfermería –cogió las pastillas de la mesa que le dijo la enfermera –y te tienes que tomar esto.
-¿En la enfermería? –Se llevó la mano a la cabeza notando la venda –ah, es verdad… gracias- -al mirar el rostro de la persona que le hablaba tardó un poco en reaccionar antes de retroceder -¿¡Qué haces aquí!?
-¿Ya empezamos con la hostilidad Shou-chan? Y eso que me he ofrecido a hacerte compañía, venga di "aaah" que la enfermera me ha dicho que debes tomarte estas pastillas para el dolor de cabeza.
-De todas las personas que podían haberme encontrado porque tuviste que ser tú –se tapó más con la sábana.
-¿Piensas que te he hecho algo mientras estabas desmayado o algo así? Que mal pensado eres de mí –le dijo mientras le ofrecía las pastillas con un vaso de agua
Hinata abrió la boca tomando las pastillas y tragándolas rápidamente con el vaso de agua –que asco –dijo para sí mismo sacando la lengua.
-La enfermera también dijo que no podrás salir de aquí hasta que terminen las clases, no puedes moverte mucho.
-Está bien.
Abrió la puerta de la azotea de forma brusca, pero no había nadie, fue hasta donde había unas pequeñas marcas en el suelo horrorizándose. Salio corriendo del lugar imaginándose que alguien lo había encontrado antes y lo había llevado a la enfermería. Bajó las escaleras de la azotea de forma brusca a toda velocidad, al llegar al pasillo de alumnos se chocó contra una mujer con bata y unas carpetas.
-Perdone –recogió sus carpetas rápidamente y ayudándola a levantarse –usted es la enfermera ¿verdad?
-No pasa nada, si así es la misma –le ofreció un sonrisa sacudiéndose la bata.
-¿Por casualidad un chico pelirrojo de primero ha estado en la enfermería?
-Oh vaya sí que corren las noticias, así es, lo trajo otro chico, el pobre estaba desmayado y tenía un fuerte golpe en la frente. Ahora mismo hay otro chico cuidando de él, si te das prisa llegaras antes de que termine la hora del almuerzo.
-¡Muchas gracias! –la enfermera le dedicó una sonrisa y siguió su camino.
Kageyama corrió por el pasillo a pesar de los gritos del subdirector llegando a tiempo a la enfermería.
-¡Hinata! –abrió de golpe la puerta.
Hinata estaba abrazando a Kai, Kageyama lo vio con sus propios ojos, el pelirrojo levantó el rostro viendo al moreno y antes de que pudiera decir nada la puerta estaba cerrada.
