Diasclaimer: Shingeki no kyojin no me pertenece! (Eso me deprime). Si fuera mio, Eren y Levi estarían juntos y casados, el escuadrón de Heichou no hubiera muerto y ninguno de los titan-shifter sería malo. Ah! Y Marco estaría vivito y coleando! :D

Lazos

Capítulo IV: Incertidumbre.

Levi miró los tres resultados entre sus manos. Las tres brillantes, casi burlonas lineas rojas que parecían querer abofetearlo una y otra vez, sólo podían significar una cosa.

Positivo.

Quiso vomitar, por un segundo. Podía sentir como su pecho se encogía, y el familiar pero no menos incómodo sudor frío tomaba lugar en todo su cuerpo, proporcionándole una sensación incómoda y desagradable.

Desechó los tres dispositivos plásticos y se lavó las manos unas tres veces, sólo por si acaso. Salió con pasos lentos de su baño personal y se lanzó sobre las revueltas sábanas de su cama, haciéndose ovillo entre las variadas capas de tela que lo protegían del frío invernal.

Estoy jodido. Completa y totalmente jodido, pensó amargamente. Habían pasado un par de días desde que Hanji le había dado la noticia. Días en los que había estado inquieto, nervioso e irritable a causa de la inmensa incertidumbre que crecía cada vez más en su cabeza. Sabía perfectamente que la mujer no mentía, y aún así había vuelto a cerciorarse, sólo por si quedaba la pequeña, minúscula posibilidad de que todo fuera un juego retorcido o una estúpida confusión.

No lo era.

Soltó una seca, lúgubre carcajada que fue pronto acompañada por la inesperada humedad en sus ojos. Internamente agradeció a todos los posibles dioses de que había echado casi a patadas a su amante, con la excusa de que vivía más en el departamento que en su propia casa con su familia. Odiaba sentirse frágil. Odiaba cuando dejaba caer ésa máscara de independencia, coraje y desinterés frente al mundo. Y aún más que éso, odiaba tener que ocultar su debilidad ante la persona que más le importa en ese mundo.

- Soy patético... - susurró a la nada, hundiéndose cada vez más en los cobertores. El olor de Eren seguía impregnado en la tela, logrando calmar de a poco en poco su turbulento subconsciente. Sonrió triste. - Le acabo de arruinar la vida. - ¿Por qué...? ¿Por qué siempre destruyo todo lo que toco? Las lágrimas comenzaron a caer con más libertad por su rostro, magullando su orgullo poco a poco. - Malditas hormonas... - Gruñó infantilmente, en un último intento por escudar su recién descubierta sensibilidad emocional.

¿Qué debería hacer? El pensamiento llegó a su cabeza como una flecha atravesando la carne. ¿Sería capaz de deshacerse del neonato? ¿Del fruto artificial de Eren y su propia carne? No. No podría. Ni siquiera quería pensar en la posibilidad. Demasiada sangre había manchado sus manos, y no tenía pensado agregar a su propio bebé a la lista.

Bebé. Nuestro bebé.

¿Cómo será?

¿Se parecerá a ambos?

El moreno cerró los ojos, y como si las hubiera invocado, miles de imágenes de pequeños infantes, todos con grandes y expresivos ojos de color verde azulado le sonrieron desde su cabeza. Algunos eran niños, otros eran niñas, pero todos poseían esa misma característica mezclada estratégicamente con algunos rasgos suyos. Sonrió, a pesar de su dilema. Nunca había sido gran admirador de los niños, mucho menos de los bebés. Tantas secreciones y olores en un solo ser viviente no era la mejor idea de perfección para el joven doctor. Aún así, la sola idea de tener en un futuro a su pequeño bebé entre los brazos envió ondas de calidez a través de todo su cuerpo. ¿Quién hubiera pensado que tener conocimiento de su estado lo iba a cambiar tanto? Otra imagen similar llegó a su mente, con Eren sonriendo mientras le daba su biberón al pequeño bulto entre sus brazos.

Soltó otra sonrisa triste, llevando distraídamente una mano a su bajo vientre. No podía arruinarle la vida de ésa manera. No a él.

Eren debía estudiar, salir adelante para lograr un título con qué mantenerse. Debía triunfar en su vida sin ningún tipo de interrupciones ni obstáculos que se interpusieran en su camino. Y por mucho que éso doliera, Levi siempre había sido un obstáculo en su camino. Él merecía algo mejor, y lamentablemente, el moreno nunca había sido esa opción.

No podía agregarle otra carga a sus hombros. No a la persona que había logrado amar con mucho más que su alma.

- Debí haber sido más fuerte... - murmuró abatido. Debí haber aguantado la tentación cuando pude, completó en su mente. Y sí, el sentimiento de culpa que llevaba sintiendo por los últimos dos años volvió a golpearle. Después de todo, había sido él quien lo había comenzado todo.

Volvió a cerrar los ojos, perdiéndose en la memoria del que había sido el inicio de su fin. Recordaba la lluvia torrencial, el constante alumbrar del cielo causado por los rayos de la tormenta. Él había sido uno de los nuevos residentes del hospital bajo la tutela de Grisha, con diferencia en que ya poseía cierta práctica por su papel improvisado como médico del regimiento. Había estado presente en el momento en que la noticia se les fue dada a los hijos de los recién difuntos doctores. Había sido el único en ir tras el estúpido mocoso cuando éste había emprendido su huída del hospital. Lo había traído a casa, lo había secado y alimentado intentando apartar el ligero sentimiento de culpa en su mente. El chico había necesitado contacto, algo que lo hiciera sentirse vivo al momento, y él se vio obligado a ceder. Lo había dejado tomarlo por completo, había apartado sus penas por sólo un momento.

O éso se había repetido a si mismo horas después del entierro, intentando no sentirse un depravado ante la tumba de los padres del chico al que tan solo unas cuantas horas atrás acababa de desvirgar.

- La vida da giros realmente extraños. - se dijo a sí mismo el doctor, aún acostado debajo de las múltiples frazadas. Había pensado que sería sólo un capricho, una especie de favor hacia el menor en un momento de crisis. Nunca, en sus más salvajes sueños habría pensado que se enamoraría de un estúpido mocoso, en tan solo cuestión de pocos meses.

Suspiró, incorporándose en la cama. Había tomado su decisión. Saldré de su vida por completo. Dejaré que sea feliz... aunque no sea conmigo. El pensamiento le arrancó un pequeño, casi inaudible quejido de dolor. Tomó su celular de entre las almohadas y marcó un número de entre su lista de contactos. Esperó unos cuantos segundos a que la persona al otro lado de la línea contestara. Pronto, la voz profunda de uno de sus más confiables compañeros respondió la llamada.

- Doctor Smith al habla. -

-Erwin... - respondió el moreno, intentándo ocultar lo rasposo e inusualmente tembloroso de su propia voz.

-¿Levi...? - La preocupación se apoderó inmediatamente de la voz del otro. - ¿Levi, estás bien? ¿Sucede algo?-

El mencionado no pudo evitar sentirse ligeramente divertido, en una forma bastante cínica, por la preocupación del ex-comandante. Erwin Smith, el hombre que no hesitaba en hacer sacrificios necesarios, siempre por un bien mayor. Era irónico cómo después de que casi todo el equipo de reconocimiento marine se diera de baja, ellos dos hubieran optado por trabajos centrados en salvar vidas.

- Erwin, necesito un traslado con urgencia. - soltó el moreno. - Necesito salir de Shingashina lo antes posible. ¿Crees que haya espacio en tu hospital? - continuó, no dando más espacio a explicaciones. El rubio al otro lado pareció entender.

- Veré que puedo hacer... - contestó en voz baja a través del dispositivo.

-Gracias, Erwin. - expresó su gratitud. El ex-superior optó por ignorar el extraño gesto proveniente de su seco ex-sargento, no muy seguro de como actuar acorde a la situación. Decidió no presionar más el tema. Ambos terminaron la llamada sin decir más. Levi suspiró, completamente abatido.

Necesito verlo... aunque sea una vez más.

Miró la brillante pantalla de su celular, encontrándose con la hermosa sonrisa de su mocoso. Era una imagen reciente, tomada hacía menos de un par de semanas. Ambos estaban abrazados, sentados en un parque cercano al hospital. Eren sonreía a la cámara, sus ojos verdes iluminados con lo que se podría decir, era la más pura de las alegrías. Él, por su parte, no se veía tan contento a simple vista. Su rostro estaba girado, mirando fijamente al menor con lo que muchos determinarían como molestia. Sólo aquellos que lo conocían bien podían notar el extraño brillo en sus ojos, junto a la no tan visible expresión de cariño que se mostraba entre sus ligeramente relajados músculos faciales.

Se veían felices.

Quiero verlo sonreír de nuevo.

Se sorprendió un poco al ver una gran gota caer por sobre la amplia pantalla de su celular. ¿No había ya dejado de llorar?. Se secó nuevamente el rostro con la manga de su suéter, aspirándo el aroma del menor impregnado en él. Hizo una pequeña mueca. Había tantas cosas de Eren allí...

Necesito sentirlo... una última vez...

Tomando una decisión, marcó ese número que se sabía de memoria. No confiaba en su voz, por lo que optó por escribirle mientras trataba de ignorar los pequeños temblores que recorrían su cuerpo. Presionó el botón de enviar y esperó paciente por la respuesta.

-XXX-

Eren despertó de su ligero sueño al sentir su teléfono vibrar a su lado. Buscó y se revolvió entre las sábanas por el dichoso aparato, soltando un extraño sonido de victoria al encontrarlo.

-¡Lo encontré!- exclamó ronco, anormalmente activo para alguien que acaba de despertar. - ¿Uh? Es de Levi... - murmuró extrañado al mirar en la pantalla. Desbloqueó el artefacto, internamente preguntándose por el inesperado mensaje. El moreno no había sido nunca alguien de andar mandando mensajes a menos de que fuera algo importante. Su sorpresa aumentó aún más cuando leyó el contenido de lo que le habían enviado.

"Oi, imbécil. Espero que estés libre el domingo.

Te espero a las 10am en el centro comercial.

No faltes o estás muerto.

-Levi"

- Es... ¿Una cita? - se preguntó extrañado. Qué extraño. Usualmente soy yo quien le dice que salgamos... - Con que mañana, ¿Eh? ¿Para éso me quería fuera del departamento, para planearlo? - la mente del castaño no paraba de conjeturar. El moreno había estado actuando extraño desde lo de la visita de Hanji, y por un momento no pudo evitar preocuparse. Había estado teniendo un mal presentimiento desde el momento en que vio a la inusualmente seria mujer desaparecer tras la puerta ese día. - Supongo que no es nada raro. Estoy imaginando cosas. - concluyó sin darle más importancia al asunto. tomó de nuevo el celular y envió la rápida respuesta.

"Estaré ahí.

PD: te amo.

-Eren"

Dejó el teléfono sobre la cama y se levantó, estirándose camino al baño. Se encargó de sus necesidades y empezó con la rutina diaria de acicalamiento personal a la que ya se había acostumbrado luego de dos años de salir con el moreno. Encendió la regadera, y se deshizo de su ropa, esperando a que el agua tomara una temperatura ideal para su cuerpo. No pudo evitar mirarse de soslayo por el espejo, notando positivamente los cambios de su cuerpo adolescente.

Había cambiado mucho en los últimos dos años, o por lo menos físicamente. Ya no era el chico delgado y larguirucho que había sido "tomado desde abajo" por su actual amante. Había crecido, llegando a medir exactamente 1.84m. Había desarrollado mucha más masa muscular, sin llegar a ser grotesco, y su cabello caía ahora sobre un poco más arriba de los hombros. Su rostro también había madurado, terminando en una mandíbula fuerte que atraía tanto a hombres como mujeres.

Pero él no estaba interesado en nadie más. Había estado pensando en su decisión, preguntándose si sería la correcta. Quería entrar a la universidad, comenzar a trabajar lo antes posible para poder lograr aquello que tanto quería. Necesitaba marcar a Levi como suyo, de una manera más allá de lo carnal, para que todo el mundo supiese a quien le pertenecía ese pequeño gruñón.

Quería comprometerse completamente con él.

Entró en la regadera, dejando que el agua cayera sobre su cuerpo, relajándolo. Dejó sus pensamientos volar, imaginando cómo sería una vida entera junto a Levi. ¿Se quedarían en el departamento o comprarían entre los dos uno más grande? ¿Tendrían mascotas? ¿Tendrían... hijos juntos? Se rió ligeramente ante la idea. No sabía por qué, pero no podía dejar de imaginarse a su amante cargando a un bebé. Era absurdo y lo sabía. El ex-soldado nunca había demostrado ningún tipo de interés en los niños. Pero quizás, sólo quizás...

-¡Eren! ¡Apresúrate, o el desayuno se te va a enfriar! - Mikasa... pensó el adolescente negando con la cabeza. Se rió divertido, acostumbrado a la actitud maternal, casi sobreprotectora de su hermana.

-¡Ya voy! ¡Dame un minuto! - gritó de regreso. Cerró la ducha y se secó rápidamente, intentando tardar lo menos posible. Tomó un par de boxers y una sudadera del armario, un par de calcetines y por último, un pantalón arrugado del suelo. No se había tardado más de cinco minutos cuando ya se encontraba caminando rumbo a la cocina.

- Buenos días. - les sonrió a los dos presentes en la mesa. Mikasa asintió con la cabeza, sonriéndole de regreso, mientras que Armin se giró para saludarlo de regreso.

- ¡Buenos días! - exclamó el siempre alegre joven. Había estado viviendo con ellos desde hacía mas o menos un año, debido a la repentina muerte de su abuelo por culpa de la enfermedad. Entre los tres habían tomado pequeños trabajos que no les quitaran mucho tiempo y habían podido mantenerse a flote bastante bien. La herencia que se les había dejado a los dos hermanos permanecía intacta, para uso exclusivo de sus estudios universitarios. Armin, por otro lado, ya había recibido varias cartas con distintos ofrecimientos para becas completas.

-¿Dormiste bien? - preguntó amable la asiática. Eren asintió, sirviéndose un poco de comida en el plato.

-Mhn - fue el sonido afirmativo que salió de su boca. Los otros dos ocupantes de la mesa lo miraron con reproche.

- Eren... traga antes de intentar hablar. - lo regañó el rubio desde su lugar. El mencionado giró los ojos.

- Si, mamá... - murmuró por lo bajo luego de tomar un sorbo de su jugo de naranja. Armin y Mikasa también habían cambiado con los años. El rubio había pasado de ser el niño débil con quien todos se metían, a un adolescente casi igual de alto que él mismo, más desarrollado y con el cabello sujeto en una media cola. Mikasa, por su parte, ya no era una niña sola e indefensa como el día en que había llegado a la casa. Sonrió. No sé que haría sin ellos. - ¿Tienen pensado algo para hoy? - preguntó después de un par de bocados más. Hacía bastante tiempo que ninguno estaba en casa para el fin de semana, y el castaño tenía ganas de pasar el día con su familia.

- Yo no tengo nada que hacer.- se encogió de hombros la morena, tomando un sorbo de su taza de té. Armin respondió de igual manera. - Podemos pasar el día aquí, viendo películas o algo... - sugirió calmada. Los otros dos asintieron y ella sonrió. Se encontraba feliz de poder compartir con su hermano, al cual ya casi no veía por culpa del maldito enano gruñón. - Tengo la nueva película de Thor que me prestó Mina en la escuela. -

-¡Genial! Una película sobre Armin. - se rió el castaño. El mencionado lo miró con desprecio, rehusándose a ser comparado con una masa de músculos sin cerebro que cree en la magia.

-¡No es gracioso! ¡No me parezco a él! - se quejó en voz alta, recogiendo los platos de la mesa. Su puchero sólo aumento cuando recibió un "Si te pareces" simultáneo por parte de los hermanos.

- Sólo acéptalo, Armin ¡Son idénticos! - continuó el más alto, siendo apoyado por un asentimiento de su hermana.

Los tres jóvenes continuaron discutiendo, cambiando el tema de vez en cuando mientras se ponían cómodos en la amplia sala de la casa. Cada uno de ellos tomó lugar en el sofá, envolviéndose entre mantas en lo que terminó siendo una enorme masa de extremidades y cojínes amontonados. Varias bolsas y recipientes de Oreos, Doritos, Pringles y otras frituras llenaron el espacio de sobra entre los tres adolescentes.

Pronto, los tres pares de ojos quedaron prendados a la película, todos inconscientemente felices del progreso en sus vidas.

Continuará...

-XXX-

Hola holaaaa! q tal? como les va? me extrañaron mucho mucho?

ok, se que les prometí que lo subiría antes del domingo, pero a penas tuve tiempo de empezar a escribirlo ayer D:

La parte buena? YA TENGO A MI BEBE DE REGRESO! si, señoras y señores, mi querida y fiel computadora esta de regreso para hacerlos sufrir más de mis disparates xD

ahora, sobre la historia: Felicidades, eren y levi! son gemelos! eso si, a partir de ahora comienza el drama en la historia. No les voy a mentir, les va a tocas sufrir a los dos, por lo menos en los proximos cuatro capitulos D:

pasando a un tema no tan triste... Gracias por los que me respondieron con posibles nombres para los bebes! No les voy a decir cuales van a ser porq sera una sorpresita xD pero ya es oficial y ya los escogí.

asi q ya saben! si tienen alguna pregunta u observacion con respecto a la historia me preguntan por aqui y yo les respondo xD Sugerencias tambien son bien recibidas :D

Prometo actualizar pronto xD nos leemos!

att: alex