Sucesos inesperados
Shu se encontraba en el balcón mirando el cielo que se teñía con colores rosados y amarillo en señal de que pronto saldría el sol, flexiono un poco los brazos girándose camino hacia la habitación, procurando no despertar a Yui se recostó a su lado, aparto unos mechones de su rostro y dejo reposando su mano sobre la mejilla de la chica.
– Ahora que poseo algo tan hermoso, tengo miedo de destruirte. – Dijo con sinceridad. – Y aunque trate de alejarte de mí lado, al final se que permanecerías a mi lado, así que esta vez prometo protegerte y nunca alejarme de tu lado.
– Shu… - Comenzó a decir soñolienta, lentamente fue abriendo los ojos.
– Espero no haberte despertado.
– No te preocupes… Pensé que estaba soñando pero veo que no era así. – Tomo la mano del chico que estaba en su mejilla. - ¿Qué era lo que me decías?
– ¿No me oíste? – Bromeó.
Ella negó con la cabeza provocándole una sonrisa al chico.
– Te lo diré dentro de un momento. – Le dio un beso en la frente. – Vamos salgamos. – Ella asintió.
Yui se estiro antes de sentarse, flexiono los brazos ya que sentía entumecido la mayor parte del cuerpo.
– ¿Adolorida? – Pregunto con una risa.
– Un poco. – Alzo su vista y rápidamente se sonrojo al ver al chico parado frente a la cama usando solamente el pantalón. – Deberías ponerte una camisa. – Dijo bajando la mirada.
– ¿Por qué lo haría? Me siento muy cómodo además puedes admirarme mejor, así como lo estoy haciendo yo contigo en este instante. – Dijo de forma picara.
Rápidamente se tapo más con la sabana, Shu tomo su camisa del suelo y se sentó frente a ella.
– No sientas pena frente a mí, eres hermosa y no puedo dejar de verte pero hasta que te sientas más cómoda mostrándome tu cuerpo, toma. – Dijo pasando su camisa sobre los hombros de la chica.
Como todo un caballero Shu le ayudo a ponerse la camisa, con movimientos rapidez abotono la camisa, acomodo el cabello de la chica. – Listo.
– Gracias.
– Vamos es hora que veas lo que te prometí ayer.
La tomo de la mano y se dirigieron al balcón. El cielo estaba más claro, al otro extremo del lago se podía observar unos cuantos rayos del sol sobresaliendo de las nubes, al igual que en la noche el lago reflejaba el cielo como un espejo, era una vista totalmente distinta. Yui miraba todo con admiración su mirada iba de una lado a otro mientras que la mirada de Shu se mantenía en el mismo lugar, viéndola a ella. Las ganas de abrazarla se hicieron más grande, colocándose detrás de ella pasó sus brazos alrededor de su cintura y apoyo su mentón en el hombro de ella.
– Se puede decir que es otro mundo. – Comento la chica.
– Es otro mundo, uno que no conocía, un mundo donde ahora estamos juntos. – Yui coloco sus manos sobre las de Shu.
–Te tengo una sorpresa. – Dijo incorporándose.
En una esquina del balcón, Shu había preparado todo para el desayuno. La invito a sentarse para luego tomar asiento junto a ella, todo se miraba delicioso.
– ¿Qué era lo que me decías en la habitación?
– Aun sigues con eso.
– Si… sé que es importante y… - Fue interrumpida con un pedazo de pan que Shu le metió en la boca.
– Te lo diré, solo terminare de comer.
La miro y no pudo contener la risa al ver la cara de sorpresa de Yui, esto provoco una felicidad en la chica, era la primera vez que lo miraba tan feliz y sonriente. Ambos terminaron de comer, Shu se levanto y se agacho frente a ella tomando sus manos con las suyas.
– Lo que te dije fue que: "Ahora que poseo algo poseo tan hermoso, temo destruirte y aunque trate de alejarte al final permanecerás a mi lado, incluso si eso implica ponerte en peligro. Pero esta vez soy más fuerte así que prometo protegerte y nunca alejarme de tu lado".
Sin saber que decir Yui simplemente llevo una de sus manos al rostro del chico y le dedico una sonrisa, sin necesidad de palabras el chico sabia la respuesta que le estaba dando, se acerco más a ella para besarla, al principio fue un beso tierno pero luego se convirtió en uno lleno de pasión.
– Parece que llego la hora del postre. – Dijo antes de alzarla de su asiento.
La llevo de vuelta a la habitación, recostándola sobre la cama comenzó a besarla en el cuello, los deseo de beber su sangre surgieron con intensidad, lamio un poco antes de clavar sus colmillos, procurando no hacerlo con tanta fuerza, Yui soltó un pequeño jadeo. Al terminar de beber su sangre depósito un beso sobre las marcas en su cuello, dirigió sus manos a los botones de la camisa rápidamente se deshizo de ella, fue dejando un camino de besos en todo su pecho para luego subir a sus labios donde Yui lo esperaba con ansias. Se deshizo del pantalón y luego se acomodo sobre ella, volvió a besarla para luego entrar en ella, esta vez no fue dolorosa para chica, enrollo sus piernas en la cintura del chico aferrándose más a él, los movimientos se hicieron más rápidos provocando gemidos en la chica, no paso mucho tiempo para que llegaran al clímax. Shu se dejo caer sobre ella depositando besos sobre sus hombros empezó a calmar su respiración.
– Los demás deben estar preguntándose por nosotros. – Dijo Yui, haciendo que el chico dejara de besarle los hombros.
– ¿Y que con eso? – Dijo viéndola.
– Deben estar preocupados y si vienen a buscarnos.
– Que lo hagan, así sabrán de una vez que eres mía y de nadie más. – La beso. – Además la noche aun no ha terminado ¿Verdad? Acordamos que terminara hasta que nosotros lo digamos.
– Así es. – Dijo una sonriente Yui. – Dejare de preocuparme por cosas pequeñas.
– Muy bien. – Se incorporo para buscar su pantalón. – Iré a buscar un poco de ropa a la mansión. – Decía mientras se ponía el pantalón. – Volveré rápidamente, el baño esta ahí. – Señalo la puerta que estaba en la esquina. – Relájate en bañera mientras estés sola, cuando vuelva no me hare responsable de mis actos si aun te sigues bañándote. – Bromeó.
Esto causo una carcajada de parte de ambos, Shu salió de la habitación dejándola sola, se sentó en la orilla de la cama y alcanzo la camisa de Shu, se la coloco y la abotono de nuevo. Se dirigió al baño para preparar todo mientras la bañera se llenaba, se acerco al espejo le causo risa al ver lo despeinada que estaba, llevo su mano al cuello para tocar las marcas de los colmillos era la primera vez que le gustaba sentirlos.
– Parece que han disfrutado mucho de su tiempo a solas. – Dijo Reiji detrás de ella. Rápidamente se giro para verlo. – Parece que decidiste entregarte a él por completo.
– ¿Cómo sabes eso?
– Tu aroma es ahora distinto, más dulce seria la explicación más sencilla. El solo estar frente a ti mis deseos de sangre aumentan.
En un movimiento rápido la tomo por los brazos, puso su rostro a centímetros de ella para luego bajar a su cuello, hizo un intento para apartarlo pero fue en vano, Reiji la mordió con mucha fuerza.
– Detente por favor… Reiji, me lastimas.
Sin importar las palabras él siguió bebiendo, al terminar de hacerlo la miro fijamente a los ojos.
– Mucho más dulce pero no puedo disfrutarla el aroma de Shu está por todo tu cuerpo, es desagradable. – Decía serio. – Ustedes los mortales son muy predecibles y el patético de mi hermano siempre ha tenido debilidad por sus sentimientos.
– ¿Cómo puedes hablar así de él? Es tu hermano sin importar lo que pase siempre contaras con él.
Reiji la miro de forma siniestra antes de tomarla del brazo y lanzarla al otro extremo, debido a que la bañera estaba rebalsando se deslizo y cayó a un lado de esta, trato de levantarse pero al apoyar el brazo derecho sintió un dolor en el hombro a través de la tela mojada se podía observar un morete.
– Eres tan patética. – Dijo mientras se arrodillaba frente a ella. – Al igual que él.
– ¿Por qué lo odias tanto?
– Por el simple hecho que es el hijo mayor, él que recibió halagos todos estos años incluso de nuestra madre. Ser la sombra de alguien tan patético que no quería asumir tal responsabilidad me hizo odiarlo a pesar de que era mucho mejor que él, en todos los aspectos, nunca nadie me premio por eso. ¡Esa posición que él posee debe ser mía!
– No es culpa de Shu. Es algo que él no quería pero fue obligado a serlo, el esta en la misma situación que tu. Sé que ustedes podrán solucionar esto si lo hacen juntos.
– Nunca podremos hacerlo, él posee algo que yo anhelo por eso me encargare de quitarle todo lo que ama para que no posea debilidades que lo puedan perjudicar. Eso sería ser un buen hermano según tu criterio.
– ¿Qué quieres decir con eso?
– De seguro te hablo de Edgar y sabes cómo termino. – Yui lo miro asustada. – Sera una pena que tenga que revivir esa tragedia de nuevo.
– No lo harás ¿Verdad? – La tomo por la cintura, alzándola para quedar cara a cara. – No te preocupes no sentirás dolor. – Dijo antes de morderla de nuevo.
Bebió hasta dejarla inconsciente. Los brazos de la chica cayeron a los lados, Reiji se alejo de su cuello, tomándola entre sus brazos la coloco dentro de la bañera, la observo sin ninguna expresión y salió de ahí.
Mientras tanto en la mansión Shu se encontraba en su habitación, se cambio rápidamente para luego ir a la habitación de Yui, estaba metiendo un poco de ropa en su mochila cuando la presencia de Kanato se hizo presente.
– Parece que ya tomo una decisión. Verdad Teddy. ¿Adonde irán?
– Cualquier lugar será mejor que aquí. – Siguió en lo que estaba.
– ¿Qué dices Teddy? ¿Un incendio? – Shu volteó a verlo.
– ¡¿Dónde está Reiji?!
– Ahora que lo pienso no lo he visto.
– No. – Susurro, saltó por la ventana y corrió lo más rápido que pudo.
– ¿Qué estará pasando? – Le pregunto a Teddy.
Mientras más se acercaba podía observar el humo saliendo de entre los árboles, en su mente solo había un pensamiento "que ella estuviera bien", al llegar a la cabaña se dio cuenta que el incendio aun no había llegado a la segunda planta, se preocupo al ver que las llamas estaban en el balcón, entrar por ahí no era un opción ahora, sin pensarlo dos veces entro por una de la ventanas y corrió hacia la habitación.
– ¡Yui! – Gritó al entrar. – Contéstame.
El humo comenzaba a sofocarlo, al no verla ahí entro al baño, podía sentir su aroma, esto lo alivio pero para su sorpresa no había nadie ahí, la bañera seguía rebalsándose y se percato de un presencia familiar, esto lo desconcertó. Las llamas seguían consumiendo todo así que no tuvo más opción que salir de ahí.
– ¡Shu! – Gritó Ayato a verlo salir. - ¿Qué demonios paso?
– Reiji, lo ocasiono.
– ¿Qué? Pero y Yui, Kanato dijo que estaba contigo.
– No, entre a buscarla y no había nadie. Sentí una presencia que me resulto familiar.
– Quizás Subaru o Laito llegaron antes, regresemos a la mansión.
Sin decir más ambos regresaron. Al entrar en la sala todos estaban ahí incluso.
– ¿Dónde está Yui? – Le exigió saber a Reiji.
– La deje en la cabaña. – Dijo indiferente.
– Tú provocaste el incendio. – Dijo sorprendido Laito.
– ¿Por qué lo hiciste? Porque quieres la posición que tengo, tómala jamás quise tenerla de todas formas. Pero dime donde está.
– Como te dije la deje en la cabaña. Esta era solo una advertencia. Sabes muy bien que tenemos órdenes de no lastimarla.
– ¡No mientas! – Le grito tomándolo de la camisa.
Subaru y Ayato se acercaron para detenerlo.
– Por lo que veo, Bitch-Chan ya eligió a uno de nosotros.
– Vaya, vaya. – Dijo un hombre entrando a la sala. Todos quedaron sorprendidos al verlo. – Mis hijos son todos unos hombres, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos ¿Cómo han estado? – Preguntó muy casual.
– La presencia en la cabaña eras tú. – Dijo Shu alejándose de Reiji.
– A tu pregunta, la respuesta es: que ella está a salvo, ahora mismo ella está descansando en una de las habitaciones pronto bajara no te preocupes. Hay cosas que aclarar.
– Tanto años y te apareces así como así. – Gruño Subaru. – Deberíamos matarte.
– Me guardas mucho rencor, ¿No es así? Quiero ver si eres capaz de hacerlo. – Lo reto.
Subaru dio un paso con intensión de golpearlo pero Ayato lo detuvo en acto.
– ¿Por qué has regresado? – Quiso saber Ayato.
– Es tiempo de terminar lo que empecé. – Dijo Karl mientras se sentaba en una silla cerca de la chimenea.
Todos se miraron entre sí, la presencia de Karl no era nada buena para ellos.
Bueno este es el siguiente capítulo, espero les haya gustado este giro inesperado. Subire otro capitulo lo más pronto posible.
Saludos.
