Capítulo 4
Ron se despertó con la sensación de unos labios sobre sus nudillos.
Durante unos silenciosos segundos, miró a través del pequeño espacio que separaba su rostro del de Hermione. Ella estaba profunda y pacíficamente dormida, respirando contra su mano a través de los labios entreabiertos. Ron tenía la pierna derecha por encima de la de ella, mientras que los pies de Hermione estaban bajo su pantorrilla. La mano derecha de la chica apenas tocaba el pecho de Ron y no estaba seguro de si era intencionadamente.
Ron no quería moverse.
El suave silencio que los envolvía solo se veía empañado por la llovizna que estaba cayendo sobre el techo de lona; Ron sabía que tenía que separarse de ella. Harry acabaría volviéndose loco si se quedaba fuera mucho más tiempo, y Ron no tenía muy claro que se estuviera dando cuenta del tiempo que había pasado a menos que alguien insistiera en relevarlo.
Empezó por la pierna, levantando suavemente su peso de encima de Hermione hasta que estuvo completamente apoyado sobre su lado de la cama. La respiración de ella se mantuvo suave y constante, por lo que él levantó la cabeza de la almohada y comenzó a desenredar sus dedos de los de Hermione, uno a uno, hasta que pudo deslizar su mano lejos de su rostro.
Mientras se sentaba en el borde de la cama, se pasó una mano por el pelo, revolviéndolo aún más y notó que las mantas se habían deslizado por los hombros de Hermione, por lo que tiró con delicadeza de ellas y la cubrió otra vez, antes de ponerse de pie y estirarse.
Pensó que era bastante injusto. Si la lucha pudiera detenerse solo durante un par de horas, Ron podría arrastrase de nuevo al lado de Hermione y acercarse un poco más de lo que ya lo había hecho…
A la mierda la maldita guerra.
Hermione se despertó con la oscura visión de Ron de pie, entre su cama y la de él… casi desnudo.
Durante unos segundos, se convenció de que aún no se había despertado por completo. Pero él estaba allí, en sus boxers marrones descoloridos… y nada más.
Se dio cuenta de que mientras dormía le había bajado la fiebre porque se sentía más fuerte… y había tenido unos sueños muy extraños y repetitivos en los que trataba en vano de aferrarse a alguna parte física del pelirrojo: su mano, su brazo, el dobladillo de su camisa… Quizás había sentido en sueños que se había ido, porque Ron se había levantado y se había alejado de ella.
Pero, justo en ese momento, estaba claro que Ron no sabía que ya estaba despierta. Y menos aún que lo estaba observando.
Los ojos de Hermione recorrieron sus piernas desnudas y llenas de pecas, los pelos pelirrojos que salpicaban sus espinillas, sus muslos… le vio un hematoma, del tamaño de una manzana, cerca de la rodilla derecha. Le teñían el lado derecho de la piel, cerca del elástico peligrosamente bajo de su ropa interior, algunos rasguños que se le estaban curando. Ron se giró levemente y Hermione pudo ver una línea pelirroja que se engrosaba bajo su ombligo y se perdía más abajo; y sintió una especie de necesidad peligrosa de seguirlos hasta el lugar en el que desaparecían…
Los apretados músculos de su estómago se movieron cuando alcanzó la cama de Harry en busca de una camisa; los huesos de la cadera le marcaban la parte superior de los boxers. Los bíceps se le flexionaron mientras le daba la vuelta a la camisa y Hermione, sin perder detalle, posó los ojos sobre su pecho desnudo, viendo su piel pálida como la luna, sus rosados pezones y las pecas que recorrían sus suaves hombros. Le dio la espalda cuando se iba a poner la camisa, y Hermione tragó saliva al ver que sus omoplatos se movían bajo su piel perfecta. Su espalda parecía sorprendentemente fuerte, tallada por el quidditch y por la lucha; Hermione sintió que un extraño y protector rubor la envolvía.
Pero entonces.
Una oleada la cubrió y habría hecho cualquier cosa para que desapareciera. Ron estaba tan cerca de ella, desvestido. Ella nunca podría hacer eso con él tan cerca. ¿Y por qué no podría? Apartó la pregunta de su mente, suplicando a su cansado cerebro y a sus confusas hormonas que no se lo exigieran. Nunca. Pero la respuesta era muy clara.
Porque él no era solo su amigo. Era mucho, mucho más que eso. Porque Ron lo era todo y Hermione lo quería todo. Y la idea de su propia piel, de su cuerpo normalucho… Tenía miedo de lo que él pensara si la veía de esa manera; eso hacía que estuviera demasiado nerviosa como para arriesgarse. Si la veía desnuda, tenía que estar segura de que el resto de los sentimientos de Ron eran suficientes.
Pero en ese momento…
¿Qué significaba que a él no le importaran las mismas cosas que a ella?
No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que fue demasiado tarde.
-¿Hermione?
Ron se agachó junto a su cama, dejando caer al suelo la camisa que aún no se había puesto.
Hermione se apoyó en el codo, atrapada entre la vergüenza por perder el control de esa manera y el sonrojo ante la proximidad de Ron, tan malditamente desnudo. Se estremeció, tratando de recuperar el aliento, pero la nube de dudas había crecido demasiado y supo, de manera inconsciente, que estaba ignorando las muchas señales que le indicaban lo contrario. Pero no podía evitarlo.
-Hey, ¿qué…?- comenzó Ron con preocupación.
-¿Me ves como a una her-hermana?- Hermione apenas podía hablar porque respiraba entrecortadamente.
Los ojos de Ron se abrieron como platos.
-¡¿Cómo?! Diablos, no.
Lo había hecho otra vez, se había convencido a si misma a través de un torbellino de dudas de que Ron nunca podría decir algo tan significativamente opuesto a lo que ella temía. Y así, sus palabras la aliviaron en lo más profundo de su ser, y se sentó en la cama, encontrándose con la mirada sorprendida de Ron.
-¿Llevas puesto un horrocrux?- bromeó él y las lágrimas de Hermione se convirtieron en una risa nerviosa mientras se secaba la cara.
-Lo siento- susurró-. Estaba medio dormida.
Ron le dedicó esa sonrisa de medio lado que hacía que su corazón se detuviese, y se la devolvió encogiéndose de hombros, sintiendo que le ardían las mejillas mientras ambos se sonrojaban.
-¿Me ves tú como…?- empezó Ron.
-En absoluto- lo interrumpió ella sonriendo completamente.
Se preguntó si Ron se había dado cuenta de que le estaba tocando la pierna con la punta de los dedos. Hermione estaba teniendo dificultad en concentrarse en cualquier otra cosa cuando lo había notado…
-Entonces, ¿estás bien?- le preguntó Ron en voz baja.
-Sí. Lo siento- se disculpó de nuevo y él sacudió la cabeza restándole importancia.
-Son las cinco de la mañana- le dijo Ron-. Tengo que ir a relevar a Harry.
-Voy contigo.
Ron salió delante de ella, enviando a Harry a la cama mientras Hermione se vestía. Cuando ella salió de la tienda unos minutos más tarde, llevaba dos tazas humeantes de té.
-Oh, ¡gracias!- le dijo mientras ella tomaba asiento a su lado y le tendía una de las tazas.
Hermione estuvo un rato dándole sorbos lentamente y Ron alternaba la mirada entre su propio té y estudiar el perfil de ella…
No podía entender lo que había pasado cuando Hermione se había despertado, y estaba dándole vueltas, preguntándose por qué ella le había hecho esa pregunta de repente. Parecía tan asustada por su respuesta, y a pesar de que realmente no habían estado cerca de definir su relación, no creía que ella se pudiera confundir con algo que no era cuando él había estado durmiendo en su cama y cogiéndole de la mano…
-¿Estabas teniendo una pesadilla o algo?- le preguntó Ron con la voz un poco ronca.
Hermione suspiró lentamente y tomó otro largo sorbo de té; Ron sentía curiosidad, y más cuando ella obviamente estaba intentando retrasar el momento de contestarle.
-No.
Una simple palabra que se quedó flotando en el aire entre ellos. Y luego, Hermione lo miró con las mejillas sonrojadas, que podía ser fácilmente un síntoma del frío de la madrugada. O, probablemente, por algo más…
-Es que estabas…- continuó ella parándose para tragar-. Me he despertado y te estabas cambiando de ropa, justo a mi lado.
-Oh- a Ron le vino a la mente el momento en el que había decidido desvestirse junto a la cama de Hermione porque pensaba que estaba profundamente dormida-. Parecía más fácil que ir al lavabo. Ya lo había hecho otras veces, solo que nunca te has despertado…
-¿Cómo puedes ha-hacer eso?- le preguntó ella en voz muy baja.
-No lo he pensado mucho- admitió Ron-. Estamos viviendo en una tienda.
Hermione negó con la cabeza y miró hacia otro lado. Ron intentó no concentrarse demasiado en el color cada vez más rojo de sus mejillas.
-Lo siento- continuó Ron cuando ella permaneció en silencio-. ¿Te molesta? No lo haré m…
-No, no es eso.
Hermione cerró los ojos un instante, temblando ligeramente bajo la neblinosa y helada llovizna.
-Espero que no se pase todo el día lloviendo- agregó de repente, mirando hacia delante distraída-. Odio trasladar el campamento cuando está lloviendo.
-Harry y yo podemos montar la tienda bastante rápido. Y tengo un abrigo de sobre que te puedes poner mientras nos movemos- le ofreció Ron, apretujándose con más fuerza en el abrigo que llevaba.
Hermione lo volvió a mirar, con los ojos fijos en los suyos antes de apartar la vista.
-Yo estaría demasiado nerviosa como para…- hizo una pausa, sacudiendo la cabeza-, quitarme la ropa así, tan normal, delante de ti.
Ron tardó un segundo en darse cuenta de que habían vuelto a la conversación de antes. Pero, una vez que lo hizo, tuvo que reprimir desesperado un gemido ante la mera mención de Hermione desvistiéndose, del todo…
-Pero yo soy un tío- le explicó dándose cuenta de inmediato de lo que le podía estar confundiendo.
-¿Y qué tiene de diferente?- inquirió Hermione fijando de nuevo su mirada en la de Ron; ahora la confusión había reemplazado por completo a la vergüenza.
-Un montón de cosas- dijo ligeramente sorprendido de que ella no lo entendiera-. Quiero decir… es…- estaba pisando terreno pantanoso y buscaba desesperado palabras que no le fueran imposibles decir en voz alta-. Las chicas no soléis hacer esas cosas… Sería, ya sabes, difícil no sentiré atraído por… todo.
Oh, buen trabajo, pensó al mirarla humedecerse el labio inferior mientras él se sonrojaba hasta las puntas de las orejas.
-¿Y te crees que eso no nos pasa a nosotras; a mí?- le preguntó Hermione con la voz un poco quebrada al final.
Oh, mierda.
-Em… La verdad es que no he pensado… no.
-No tienes ni idea en realidad- se maravilló Hermione apartándose un mechón de pelo tras la oreja con la mano ligeramente temblorosa-. ¿No has escuchado a las chicas de Hogwarts a lo largo de los años fantaseando con chicos?
-Bueno, sí, pero…
-Me refiero a físicamente- le explicó Hermione carraspeando para aclararse la garganta.
Ron sintió que se le secaba la boca de repente, a pesar del té que, básicamente, había quedado olvidado en sus manos y ahora se estaba enfriando con el aire invernal.
-Yo no podría hacer eso delante de ti- prosiguió Hermione con la voz un poco dura-, porque estaría demasiado preocupada por lo que pensaras. He creído, que quizás porque tú has podido hacerlo tan fácilmente, que… que en realidad no te importaba lo que yo pensara. Y no veo como no te iba a importar, a menos que no estés nervioso de cómo iba a reaccionar.
Le costó varios minutos de silencio seguir todo lo que Hermione le había dicho con unas cuantas frases honestas. Cerró los ojos y sacudió la cabeza, aturdido. Cuando los abrió, ella lo estaba mirando con los labios entreabiertos.
-Bueno- dijo Ron tragando saliva-, mirándolo de esa manera, me acabas de cohibir.
-Definitivamente no tienes ningún motivo para estarlo…
Hermione se acurrucó un poco más en la manta que tenía puesta alrededor de los hombros, dándole unos tragos rápidos al té. Ron sospechó que era una táctica para encubrir la vergüenza.
Ron le dio vueltas a un pensamiento y no estaba seguro de estar preparado para proceder. No le parecía posible que ella lo viera exactamente de la misma manera en la que él la veía… El jersey que llevaba puesto Hermione se deslizó por su hombro y el corazón de Ron se contrajo, siguiendo con la vista la suave piel de su cuello. En verano, en La Madriguera, ella se tumbaba sobre la hierba con Ginny, con las piernas desnudas hasta la mitad del muslo. Ron había desaparecido más de una vez en su habitación para maldecir y tratar de no mirarla fijamente, preparándose para cuando ella fuera a buscarlo. Sin duda, Hermione no podría…
Hermione se deslizó más cerca de él, de nuevo… e, inclinando la cabeza hacia un lado, la apoyo sobre su hombro. El corazón de Ron latió insistente contras sus costillas mientras sentía el calor que ella irradiaba. Pero esa vez fue más rápido de lo que había sido. Se había acostumbrado a que Hermione lo tocara más de lo estrictamente necesario, sobre todo en los últimos días. Le rodeó los hombros con los brazos y posando la mano sobre su brazo.
-Lo siento- se disculpó suavemente Hermione, aspirando-. Solo quería decirte… En realidad no creo que sea diferente, para ti. ¿Puedes confiar en mí?
-Sí, por supuesto.
Ron quería que ella le dijera lo que no podía decirle, pero sí que confiaba en ella, y sabía que eso era realmente todo lo que importaba.
-Gracias.
Hermione temblaba con ferocidad otra vez cuando llegaron a la costa y levantaron el campamento. Ron había hechizado, para ella, el abrigo que tenía de sobra para que repeliera el agua, pero no parecía marcar una gran diferencia. El aire brumoso se filtraba a través de todo lo que los rodeaba y la lluvia se había intensificado justo un momento antes de que comenzaran a levantar los hechizos protectores alrededor del nuevo campamento. El aire de mar transportaba una especie de punzada salada que no era del todo desagradable. Era un alivio en realidad, no estar rodeados de colinas heladas y de árboles estériles.
Ron se puso con la cena casi de inmediato, pensando que al menos algo caliente para comer les sentaría bien a los tres. Un cuarto de hora más tarde, mientras cenaban, Harry apenas habló cuando Hermione había aparecido con ropa seca, cargando una pila de notas e insistiendo en que se tenían que centrar en seguir rastreando posibles lugares donde se podrían encontrar los restantes horrocruxes.
Varias horas más tarde y muy poco progreso después, Harry desapareció para lavarse y Ron se puso la capa, cogiendo uno de los botes de llamas azules de Hermione.
-¿Dónde vas?- le preguntó ella desde el sofá, donde estaba sacando cosas de su bolso de cuentas y reorganizándolas con tal de hacer algo.
-He pensado en hacer la primera ronda. Harry ha estado… ya sabes- y movió la mano en la dirección del lavabo con frustración.
-Tenemos que seguir presionándolo- comentó Hermione un poco triste.
-Sí.
Ron se alborotó el pelo, maldiciéndose a sí mismo por pensar en volver a dormir con ella en un par de horas…
-La botella de agua está en mi mochila, por si la quieres otra vez- le dijo.
Hermione apartó la mirada de él, casi desilusionada.
-No creo que pueda dormir- murmuró Hermione casi sin aliento. Ron creyó que su declaración era un poco pesimista dado lo cansada que estaba.
-Si quieres te puedes venir fuera conmigo. Pero no quiero que tu resfriado empeore.
Hermione lo volvió a mirar y una pequeña sonrisa brilló en su rostro antes de ponerse en pie.
-Creo que haré eso un rato- dijo-, si no te importa…
Ron se rió ante lo absurdo de sus palabras, sacudiendo la cabeza.
-Por supuesto que no. Vamos.
Hermione se había quedado dormida sobre su hombro, y a Ron le costaba enfocar la mirada. Debería despertarla y entrar en la tienda. Llevaban allí fuera cinco horas y media y a pesar de que hacía mucho menos frío que en el norte, la brisa era fría y salada, y la lluvia había vuelto de nuevo.
Ron se movió, esperando que Harry hubiera dormido lo suficiente en lugar de haberse quedado despierto obsesionándose con la snitch y con las Reliquias. El movimiento despertó de inmediato a Hermione, que agarró el jersey de Ron en un apretado puño mientras sacudía la cabeza sobre su hombro.
-Hey.
Hermione parpadeó y lo miró, aflojando el agarre del jersey hasta que finalmente lo soltó.
-Lo siento- se disculpó Ron aclarándose la garganta, rasposa por la falta de uso-. De todos modos te iba a despertar. Deberíamos entrar; son más de las cinco.
Hermione se recolocó la manta sobre los hombros y se humedeció los labios mientras Ron estiraba el brazo, recuperando la circulación después de varias horas de no poder moverlo.
-Siento haber estado dormida sobre ti tanto rato- se disculpó Hermione en voz baja, mirándolo.
-Nah, no pasa nada. Apenas pesas.
Ella le dedicó una pequeña sonrisa, con las mejillas un poco sonrojadas, pero entonces su expresión se volvió cansada y seria de nuevo.
-¿Crees que Harry está bien?
-Lo estará- trató Ron de tranquilizarla, suspirando-. Mira, he estado pensado mientras estábamos aquí sentados… Esa cierva tiene que significar algo, ¿no? Entonces, si pudiéramos centrarnos un poco en descubrir quién la conjuró, podríamos ser capaces de arriesgarnos a encontrarlos y ver si nos pueden ayudar. Ellos querían ayudar o no nos habrían llevado hasta la espada.
-Alguien que sabía cómo obtener la espada y que sabía que nos la tenía que enseñar, también podría saber…- los ojos de Hermione se abrieron un poco.
-Exacto. Saben que la necesitamos, lo que significa que deben de haber adivinado algo sobre lo que estamos haciendo.
Hermione asintió, con una chispa de emoción.
-Quizás podamos poner a Harry de nuestro lado otra vez si descubrimos quién ha sido- agregó Ron estirando las piernas y cogiendo el bote con la llama azul casi extinta.
-Gracias- susurró Hermione.
Ron la miró con una ceja arqueada.
-No estoy segura de sí habría tenido mucho más tiempo la energía suficiente para seguir luchando contra Harry yo sola- le explicó.
-Sé que en el pasado he estado de su parte en algunas cosas, pero esta vez tienes razón. Además, he aprendido a escucharte mejor.
Harry salió de la tienda, detrás ellos, bostezando.
-¿Por qué os habéis quedado aquí fuera tanto tiempo?- les preguntó acercándose y sentándose al lado de Ron.
-Necesitamos dormir más de cuatro horas por noche- razonó Ron levantándose y extendiendo una mano hacia Hermione. Ella la cogió con una suave sonrisa y él tiró de ella para que se pusiera de pie a su lado.
-¿Por qué me da la impresión de que no te incluyes en esa regla?- Harry bostezó de nuevo, ajustándose las gafas.
-¿Estás bien?- le preguntó Ron ignorando lo que le acababa de decir.
-Sí. Demasiado distraído como para seguir durmiendo.
-Despiértame si…
-Ya, ya- y Harry hizo un ademán para que se fueran-. Iré a buscaros a los dos si al fin ocurre algo emocionante…
A Ron no le gustó el tono de voz de Harry, pero no podía hacer mucho más en medio de la noche. Las cejas de Hermione se arquearon con preocupación, pero Ron logró persuadirla tirándole de la manga del jersey para que entrara en la tienda.
Una vez que llegaron a sus respectivas camas, Hermione se giró para mirarlo.
-No sé cómo llegar hasta él.
-No hará ninguna estupidez- trató de convencerla a pesar de que no estaba del todo seguro.
-Tal vez podríamos turnarnos más tarde para hablar con él.
-Claro- Ron estuvo de acuerdo; parpadeó rápidamente mientras le ardían los ojos por el cansancio.
Hermione asintió, cogiendo su pijama y pasando por al lado de él de camino al lavabo.
Cuando Ron volvió a reunirse con ella junto a sus camas, creyó que ya estaría dormida. Hermione estaba acostada de lado, dándole la espalda. Una vez más, había dejado un gran espacio en el colchón.
Arriesgándose, Ron se quedó mirando el hueco durante varios segundos, pensando que simplemente debería dejar de ser un ridículo y echarse a dormir en su propia cama…
-¿Ron?- le preguntó Hermione con la voz amortiguada por el sueño a la vez que se movía ligeramente bajo las mantas.
-¿Sí?
Se sentó muy vacilante en el borde de la cama de Hermione para escucharla bien.
-Lamento no haber hablado mucho sobre tu familia antes de que te fueras. Sé que estabas preocupado.
No se esperaba algo así; se le arquearon las cejas antes de negar con la cabeza, a pesar de que ella no podía verlo.
-Nah, está bien. Bill me puso al día mientras estuve con él.
-Pero debería haber sido más comprensiva. Mis padres están lejos y a salvo. Tú no tenías ni idea de lo que estaba pasando con los tuyos.
Hermione se dio la vuelta y lo miró.
-No fue fácil lo que tuviste que hacer- le dijo él en voz baja, tragando saliva mientras los ojos de Hermione se ponían brillantes.
Ron no se dio cuenta de lo que ella estaba haciendo hasta que le cogió la mano con timidez. Él miró hacia abajo, viendo cómo los pequeños dedos de Hermione se entrelazaban con los suyos.
¿Cómo era posible que unos minutos atrás le hubiera podido coger la mano ahí fuera y sin embargo ahí dentro sentía que caía lentamente con su gentil toque?
Pero una parte de Ron sabía muy bien que eso era diferente.
¿Iba a ser igual de fantástico cada vez? Cada vez. Era él el que se estaba adelantando a los acontecimientos, pero ella lo estaba mirando con esa clase de nerviosismo que seguramente no merecía la pena a cambio de un poco de fugaz comodidad.
Consideró que debería empezar a hacer algo al recordar el hecho de que había sido ella la que virtualmente había iniciado cada pequeño momento que los había acercado en los últimos días. Quizás por eso Hermione había pensado… la maldita cosa de la hermana. No lo podía permitir.
Dijo en voz alta las palabras que había repetido tres veces en la cabeza antes de poder hablar.
-¿Quieres que me quede contigo?
-Solo si tú quieres- y se maravilló por enésima vez de lo absolutamente brillante que era. Le iba a dar la verdad, que no podía decirle aun con palabras, con sus acciones.
No podía pensar; si pensaba, se quedaría de nuevo atrapado. Entonces, soltó la mano de Hermione para meterse bajo las mantas en su lado de la cama.
Deseaba poder sacarse de la cabeza las palabras "su lado" el tiempo suficiente como para tumbarse junto a ella. Pero era demasiado tarde; su corazón había empezado de nuevo a martillear.
Ron se tumbó a su lado de espaldas; sus hombros se estaban tocando. Y luego, Hermione se movió, girándose hacia él. Ron volvió la cabeza para mirarla y descubrió que su cabello salvaje y sus mejillas teñidas de rosa resultaban hipnóticos en la oscuridad.
Se dio cuenta de algo y no estaba seguro de sí debería haberlo notado. Hermione no estaba temblando. De hecho, parecía irradiar una especie de calor corporal que no requería de su presencia para darle calor. Sin embargo, de alguna manera, todo lo que consiguió esa información fue hacerle más audaz.
Ron levantó el brazo sobre la cabeza de Hermione y ella lo miró a los ojos con una simple pregunta, pero sin esperar la respuesta, se acurrucó en su costado, apoyando la cabeza en el hombro del pelirrojo a la vez que él bajaba ligeramente el brazo sobre su espalda. Los huesos de Ron eran delgados y sus largos dedos se habían estirado demasiado, quedando muy cerca de una tira de piel expuesta del borde inferior de la camiseta de Hermione. Ron tragó saliva y dejó caer la mano sobre las sábanas, detrás de ella.
Se preguntó si Hermione podía sentir su corazón latiendo alocado.
Y en ese momento, Hermione se movió, doblando la pierna y apoyándola en la parte superior del muslo de Ron. Demasiado cerca de…
Sospechaba que Hermione sabía más de anatomía de lo que Ron se imaginaba. Pero conocer y experimentar eran dos cosas muy diferentes, y no estaba listo para enfrentarse a ese hecho en ese momento. Si se quedaba así mucho rato, Hermione iba a descubrir el alcance completo del efecto que tenía sobre él.
Ron se mordió el interior de la mejilla y alejó su cuerpo del de Hermione una milésima, rogando en silencio por que no se diera cuenta.
-Lo siento- murmuró ella comenzando a alejarse.
Pero Ron reaccionó antes de saber lo que estaba haciendo, deteniéndola al estirarse sobre su cintura para agarrarle la pierna con la mano, envolviendo sus dedos en su muslo, demasiado arriba. Hermione se congeló, elevando la mirada, intentando encontrarse con la suya.
Sentía demasiado de Hermione a través de su fino pijama.
-¡Lo siento!- la soltó, pero ella no se movió-. No estaba um… mierda. No me estaba tratando de alejar de ti… en realidad…
-Si te estoy haciendo sentir incómodo…
-¡No! No lo estás haciendo. Bueno…- comenzó a rectificar, recordando el motivo inicial de porqué había tratado de alejarse un poco de ella-. No de la manera en la que estás pensando.
Hermione se humedeció los labios, con la frente fruncida mientras lo observaba.
-¿Confías en mí?- logró decir Ron recordando lo que le había dicho ella antes. Dejó que los ojos de Hermione se encontraran con los suyos y ella suavizó la mirada.
Muy lentamente, Hermione sonrió, con un pequeño asentimiento contra su hombro.
Un trueno sonó en la distancia, y Ron carraspeó de nuevo, notando que tenía la piel de gallina en la mayor parte del lado izquierdo de su cuerpo. Hermione se volvió a mover, alejándose ligeramente de él, pero esa vez Ron sintió cada leve movimiento: cómo deslizaba la pierna lejos de la suya, cómo sus dedos curvados descansaban sobre su estómago y cómo su cabello le rozaba la nariz mientras se acomodaba, cerrando los ojos.
Hermione aspiró profundamente, su pecho se expandió contra el costado de Ron, que cerró los ojos y se enfocó en sus otros sentidos… en el aroma del pelo de Hermione, en su peso sobre él y en la seguridad que sentían entre las retorcidas mantas y los suaves pijamas.
Cuando Hermione comenzó a dejarse llevar por el sueño, Ron se dio cuenta de que las mantas estaban enredadas en sus cinturas y que la piel de Hermione estaba muy caliente al tacto a pesar de que no estaba tapada. Ron supo, con certeza, que ella lo necesitaba de una manera diferente a la que él pensaba; ya no requería su presencia para que le calentase la helada piel por culpa del resfriado.
Quizás, todo el tiempo, Hermione había necesitado más que eso…
¡Hola de nuevo! Aquí os dejo un nuevo capítulo. Ya podemos ver que las cosas entre ellos van tomando forma, ¿no os parece? Aparentemente están empezando a abrirse al otro. Este capítulo me gusta especialmente porque por primera vez vemos la perspectiva de Hermione ante la situación y, de aquí en adelante, vamos a disfrutar más de ella. Muchas gracias a todos por leer. Nos vemos en el siguiente.
