I'm sorry! esta cap estaba listo desde hace tiempo... pero me faltaban un par de lineas y siempre olvidaba escribirlas, bueno ahora que esta aquí espero les guste, morí de diabetes escribiendolo

Capitulo IV: My Hero

Estaba contemplando el cielo desde el patio del instituto; su gran dicha vino desde que el lunes anterior, primer día de clases le dijeran que separarían a las chicas de los chicos por tres meses, fue como un refrescante balde de agua fría para ella, desde la estúpida salida no le había vuelto a ver y eso hacía sentir en paz a su alma, podía quedarse tranquila aunque a veces sentía como si alguien la espiase… quizás simplemente se estaba volviendo paranoica, como iban las cosas.

Desde el primer día se amarro al brazo de la primera chica que encontró; más pequeña que ella, se la pasaba sonriente y hablaba hasta por los codos, pero era tan adorable que no le incomodaba simplemente escucharla, igual no es como si le prestase atención a todo lo que decía, esa semana habían hecho todas las practicas juntas sin contar que le había puesto como vigilante de que nadie las siguiera, era adorable pero le había visto levantar con un brazo la barra de ballet de uno de los salones hace un par de días, así que le parecía perfecta

- ¡Rebecka! Al fin te encontré, traje algo de merendar – la menor sonrió mostrándole algo de aspecto nada apetecible, pero la otra simplemente acepto con un leve asentimiento de cabeza - ¿ocurre algo? Te ves distraída…

- ¿Eso piensas? – oh diablos, al parecer si había estado pensando en la cosa aquella, suspiró levemente mientras bebía chocolate de un cartón, definitivamente tenía que sacarse al idiota de la cabeza, eso no le hacía nada nada de bien…

- Si estas ida, pero sé que seguro es por cualquier cosa jeje ¿o quizás algo te preocupa? –la mayor negó con la cabeza – ¿estás segura?

- Tan segura como debo estarlo Elena, son solo tonterías – se encogió de hombros mientras miraba al cielo, ahora debía concentrarse, habían cosas que le estaban costando trabajo así que lo mejor sería practicar un poco más –¿vamos un rato a la barra? El salto de hace rato me salió pésimo…

- ¡Claro que sí! Bueno, el mío no fue mucho mejor, pero creo que fue demasiado para ambas ¿a quién se le ocurre ponernos a saltar la barra? Juro que pensé que íbamos a lastimarnos –suspiró levemente y luego invitó a la otra con la mano a levantarse - ¿vamos?

- Vamos –la siguió por detrás mientras guardaba silencio, del patio hasta el salón había una distancia considerable pero era todo un espectáculo estar por los alrededores

Habían chicas practicando, haciendo su propia música para guiarse, todo el lugar se llenaba de vida, ella misma deseaba llevar su violín pero luego no estaba segura de que fuese buena idea, sin embargo era imposible no inspirarse con tanta muestra artística a su alrededor, haría lo mismo si fuese menos tímida… quizás esa era la razón por la cual prefería la barra, se sentía como una estirada con esos pensamientos, pero sabía que algún día habrá de cambiar, por ahora las cosas como estaban le gustaban.

Su amiga fue la primera en llegar al salón, quien se cubrió la boca con ambas manos ahogando un grito de sorpresa, la otra alzó una ceja preguntándose que podría haber visto cuando asomo su cabeza al salón abriendo los ojos como platos: estaba cubierto de pétalos de flores por todos lados, todas de rosas y en el centro había un gran conejo de peluche, ambas se miraron entre ellas pensando que quizás fuese para alguna de las chicas… o quizás una broma.

- Mira… ¿quién haría semejante monosidad? – la finesa se adelantó a revisar el peluche antes de que la otra pudiera detenerla – oe Rebecka ¡tiene una nota! –sonriente y curiosa, la leyó para ambas en voz alta –"no he podido dejar de pensar en ti, en verdad te extraño ¿no extrañas al rey?" –la otra se puso pálida, no podía ser él ¿cierto? Seguramente era otro… si… no tenía por qué ser para ella –"aunque estas paredes se dediquen a separarnos yo sé que pronto podremos encontrarnos princesa, por ahora piensa en él como si fuera yo, te quiere Soren P.S: vi tu collar, por eso pensé que te gustaban los conejos, perdona si no es así Rebecka" – sí, quedó más pálida que nunca… momento ¿se había fijado en ese detalle? Toco su collar mientras estaba tan roja como jamás en su vida, ese idiota de verdad que… oh por Dios - ¡kyaaa Rebecka! ¿por qué no me dijiste que tenías novio?

- No es mi novio Elena, es un… un idiota que anda molestando –suspiró levemente, aunque quizás debería conservar el peluche, estaba lindo

- Pero mira qué bonito lo que hizo… ¿o será un acosador? –preguntó algo preocupada, la otra simplemente se encogió de hombros

- Pues eso es lo que parece en ocasiones, me da como que me ha estado siguiendo… de otra forma no sabría que vengo aquí a diario

- ¡Eso da miedo! - La menor soltó la notita, pero luego la recogió – aquí tienes… ¿no harás nada al respecto?

- ¿Qué puedo hacer? Igual llevo días sin verlo, eventualmente se olvidará de mi –algo en esas palabras no le gustaba ni un poco, pero al no saber que era prefirió no darle muchas vueltas al asunto –mejor vayamos a practicar a otro salón

- ¿Estás segura? Te veo desanimada – la otra negó con la cabeza, después de todo no era más que una estupidez de parte de él, nada de qué preocuparse en realidad, por lo que la menor suspiró levemente – como quieras entonces… jeje ¿te lo vas a llevar?

- Está muy lindo como para botarlo ¿no crees? –exclamó con sencillez, amaba los peluches y si eran de conejos mucho más, simplemente no podía dejarlo, pero ojalá que él no lo tomara como alguna otra cosa que no era

A la distancia, cierto chico sonreía al ver a dos rubias caminar por un pasillo; una con un peluche que él le había comprado, al parecer si le había gustado y eso era todo lo que a él le importaba, todo lo demás vendría después y por cuenta propia, pero jamás podría olvidar la imagen mental de la noruega abrazando al conejo mientras caminaba por el pasillo; era la chica más tierna que había visto en su vida.

X

Esa noche se había quedado hasta tarde, se estaba exigiendo demasiado pero aquello ya era normal en ella, su compañera presa del sueño acabó por dejarla sola, no muy feliz por ello pero es que ya no soportaba el cansancio, no entendía como la otra rubia era capaz de quedarse allí sola, pero tampoco quiso indagar mucho en el asunto, cuando a la noruega se le metía algo en la mente nadie se lo sacaba, y eso lo había descubierto con pocos días allí.

Ya le estaba empezando a doler el tobillo y el cuello por mantener la misma posición por tanto tiempo, así que decidió que quizás era mejor dejarlo por hoy, el aula ya estaba vacía y no podía ni escuchar un solo ruido – quizás si me que quede aquí demasiado tiempo – seguía siendo una chica a pesar de todo, le daba un poco de temor estar de esa forma… pero fueron caprichos suyos, así que tenía que aceptar las consecuencias.

Se cambió su usual uniforme para ponerse algo más cómodo, se alegraba de que al menos las calles estuviesen iluminadas, aunque Paris a esas horas tenía demasiada actividad, era como si las noches tuvieran más vida que nada, escondió su rostro dentro de la bufanda que llevaba puesta mientras miraba a los alrededores; ni un rostro conocido… aunque tampoco podía decir que tenía muchos amigos.

Toda la gente pasaba a su lado… ¿es que era la noche de las parejas o que? Soltó un suspiro aun con el rostro cubierto, el autobús no debería demorarse en pasar pero hasta ahora no había visto señales del mismo, se sentó en la parada sin dejar de ver como la gente transitaba, luego cayó en cuenta –es viernes… - eso explicaba todo, quito su mochila de su espalda para apretarla con sus brazos mientras esperaba por el transporte, quizás si fue mala idea quedarse hasta tan tarde

- Hola preciosa – Joder… esa no era la voz del idiota, la rubia se quedó helada en su asiento, esa voz no sonaba para nada bonita, fue tanto que hasta sintió un escalofrío aun sin ver a la persona quien lo había expresado -¿Por qué tan sola en una noche tan linda?

- No es tu problema – y aunque tuviera miedo no era una chica cobarde, aunque si lamentaba que no llevar algo con que defenderse… pero tenía dos puños, si intentaba algo podría al menos intentarlo

- ¿Por qué no? –se sentó a su lado mientras ella permanecía sin verle, no iba a prestarle atención a un papanatas como ese, si no lo hacia con cierto chico que recordaba y que al menos era talentoso, no lo haría con algún imbécil que consiguiese en la calle -¿con que orgullosa eh? –eso no le gustaba para nada, empezó a alejarse de él en la banca, pero solo se acercaba mas – yo puedo quitarse eso

Y estando a punto de nada ella ya había levantado la mano para darle un buen golpe, sin embargo se detuvo cuando alguien mucho mas alto se le adelantó, poniéndola a ella tras él mientras empujaba al otro hombre

- Ella te dijo que no es tu maldito problema ¿es que estas sordo? –la otra enrojeció, la voz del mayor se oía tan decidida… y sin un gramo de miedo, de repente todo el temor que sintió antes había desaparecido por completo, abriendo paso a una tranquilidad bastante agradable, se quedó detrás de él, viendo por encima de su hombro al otro; se notaba evidentemente ebrio, aunque era mucho mas pequeño que el tonto

- Pero no me dijo que tenía novio –ella no quiso refutar, que pensara lo que quiera, después de todo se sentía segura en esos momentos, como si Odín le hubiese enviado un cuidador especialmente para ella… momento ¿en que momento empezó a pensar en el otro como un héroe? Se sonrojó tenuemente, quizás eso no tenía importancia en esos momentos

El tipo en cuestión salió corriendo, mientras ella estaba un poco aturdida ante sus pensamientos, cuando el mayor se dio la vuelta al fin la tomo de los hombros poniéndose a su altura, mirándola con una clara expresión de preocupación… ¿por qué? ¿Cómo podía quererla de esa forma si apenas la conocía? Ella atinó por sonrojarse más, sin pedirle que la soltara

- ¿Te hizo algo? Dime que te toco e iré a romperle la cara ¿estas bien princesa? –preguntó mirándola por todos lados en busca de heridas, ella lo detuvo negando con la cabeza

- No me hizo nada… llegaste a tiempo –atinó a decir mirándolo a los ojos, mientras en la cara del chico se dibujaba una enorme sonrisa

- ¡Que bueno! C-cuando lo vi y te vi a ti… juró que quise matarlo –no se oía ni un mínimo de broma en su voz – no quería que te pasara nada malo preciosa ¡como es que estas por estas horas por la calle…!

- Espera… ¿tu que hacías por estas horas en la calle? –preguntó ella de vuelta, ahora le entró de nuevo aquello de que la estaba siguiendo, y si era cierto quizás debería asustarse un poco incluso aunque fuese de momento su héroe

- … Iba a trabajar –le mostró su uniforme bien puesto el cual ella aún no había notado, hasta que se señaló a si mismo – el rey no va a incomodar a su familia por el dinero no señor

- Eres tan tonto –en un gesto que no era para nada de ella, se lanzó a abrazarle, ahora la teoría de que era su idiota protector se hacia mas fuerte en su cabeza –gracias…

- De nada –y él correspondió a su abrazo feliz de la vida, apretándola un poco, nunca pensó que de verdad podría abrazarla de esa forma algún día –todo por mi princesa

- No soy tu princesa

- Pero lo serás –la soltó un poco besando su frente, lo que la hizo enrojecer por completo – ¿o no me darás la oportunidad al menos? –hizo un convincente puchero, ella lo calificó de estúpido aunque en el fondo creía que era adorable

- … Podría considerarlo

- ¿De verdad? –la tomo de las manos con la mirada brillante, como si fuesen dos estrellas azules -¿de verdad de verdad?

- Dije que podría tonto –exclamó simplemente mientras lo miraba tranquila, quizás no fuese tan malo – si me invitas a comer en ese trabajo tuyo –una especie de favor, ella lo cuidaría hoy por haberla ayudado, él asintió varias veces tomándola de la mano mientras la guiaba al restaurante

- ¡Por supuesto que sí princesa! Todo lo que quieras por hoy –dijo simplemente, pensando que era un chico con suerte.