Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
—Bla bla —Diálogo.
—Bla bla —Pensamientos.
Restableciendo el clan
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Capítulo III
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Las primeras citas nunca fueron fáciles, en la historia de la humanidad, las citas eran instancias exclusivas para el cortejo, que iba más allá del coqueteo sincero, pues involucraba conocer a una persona por sobre las apariencias. Por tanto, las primeras citas involucraban muchos factores en incógnitas que no estaban dispuestas a ser fáciles y descifrables, y probablemente jamás lo iban a ser. Era la gracia de éstas después de todo, ¿no?
Además, las citas abarcaban los nervios, la ansiedad, interrogantes en todos los aspectos, de tal modo, que todas las inseguridades salían a flote, por lo que para tener éxito, se debía tener el mayor control posible y luego, cuando la naturalidad fluyera, se dejara escapar para dar chances al corazón de juzgar.
Así que… ¿Quién no estaría nervioso?
Él, Sasuke Uchiha, no era la excepción a la regla, obviamente.
Estaba más nervioso de lo que jamás lo estuvo en toda su mísera vida. Aunque ese nerviosismo era diferente, era como ansiedad mezclada con vergüenza. En decisiva, nada muy bueno podía salir de esa mezcla hasta ese momento desconocida para él.
Respirando profundo, agudizó la visual cuando notó a la rubia Yamanaka acercarse a él. ¿Qué estaba ella haciendo ahí? ¿Acaso lo iba a espiar?
Demonios, ahora estaba mucho más intranquilo que antes. Con disimulo, se acomodó en la silla, quedando con la espalda perfectamente erguida en el respaldar de ésta.
Cuando la florista se detuvo frente a él, le sonrió de medio lado antes de saludarlo.
—Hola, Sasuke. ¿Cómo va todo? ¿Estás ansioso?
No queriendo responder a esas interrogantes, con simplicidad se encogió de hombros, aparentando a través de aquella máscara gélida, emociones indiferentes y apáticas.
Por supuesto, Ino no le creyó nada, pudo notarlo en la sonrisa audaz que le dedicó.
Esa mujer, al parecer, tenía un sexto sentido muy desarrollado.
—Estás nervioso.
Y aquello no fue una pregunta, sino que una afirmación. Estaba en lo cierto, Ino sí tenía un sexto sentido desarrollado. No había nada que refutar en contra, al menos, no respecto a sus dotes como celestina.
—Ok, Misao llegará pronto, pero como buena pareja, siempre debes llegar temprano, ya sabes, no hay que hacer esperar a las mujeres. Ahora yo me iré, sólo venía a desearte suerte no más. Nos vemos, Uchiha.
Y antes de que pudiera abrir la boca para decir algo, ella ya se había ido. De hecho fue tan rápido todo lo que habló la rubia, que había entendido sólo la mitad de lo que había dicho.
¿Acaso su cita se llamaba Misao?
No prestándole mucha atención, dirigió su mirada ónix hacia las personas que pasaban por fuera del Barbacoa Q.
Exactamente, aquél era el lugar en donde Ino había concertado la cita a ciegas. Y sí, a ciegas.
Ino lo había decidido así hace una semana, porque si mal no había escuchado sus justificaciones, ella le había dicho que lo mejor era hacerlo de esa manera, debido a que él tenía una enormidad de fan girls que estaban dispuesta a matar por una cita a su lado, por tanto, para ahorrarse los ajetreos y posibles dificultades de que alguien lo supiera con anticipación y, por ende, arruinara el encuentro, lo había hecho a ciegas.
Asimismo él creía que poco menos Ino lo había concretado de ese modo para herirle aún más el ego.
Maldición… ¿en qué estaba pensando cuando se metió en tal lío?
Tan ensimismado estaba que ni siquiera fue capaz de notar cuando una muchacha de cabellos castaños se sentó frente a él.
—¡No puedo creer que Sasuke Uchiha es mi cita, kyaaa!
Saliendo de su ensoñación, entrecerró los ojos, volviendo la mirada en dirección a la muchacha que estaba observándolo embobada.
—Oh, mierda…
No había nada más qué pensar como primera impresión, estaba más de seguro que esa cita, su primera maldita cita, sería arruinada por una chica que… que casi babeaba por él.
—Debo ser la mujer más envidiada de la aldea. Cuando les cuente a mis amigas, se querrán morir, morir de la impresión. ¡Qué emoción!
Haciendo caso omiso a los chillidos, hizo el esfuerzo de no plasmar en su cara ningún tipo de gesto de desagrado. Aunque aquello era realmente difícil de contener.
La compañía no era la mejor, lo sabía.
Ino no había acertado. ¡Por supuesto que no!
Suspirando, se armó de valor, tenía que hacerlo durante las próximas dos horas como máximo antes de desaparecer.
Paciencia, ésa era la palabra mágica.
—¡Ay, pero qué tonta, no me he presentado! — la muchacha casi brincó de la butaca. —¡Mi nombre es Misao, mucho gusto, Sasuke-kun!
No alcanzó ni a corresponder el saludo –que lo hacía por cortesía más que nada- cuando ella le tomó la mano y se la agitó.
—¡Eres tan mono!
Antes de que pudiera hacer algo, escuchó un suspiro de parte de Misao, seguido de un gritito agudo que terminó con un quejido que pronto concluyó en un silencio sepulcral.
¿Qué diablos había sucedido? Ni el mismo se lo podía explicar.
Misao estaba desmayada en la mesa, aún sujetándolo de la mano.
—Oh, Kami… - balbuceó, no sabiendo qué hacer.
¿Dónde estaba Ino cuando más la necesitaba? ¿Qué debía hacer al respecto? Ino no lo había instruido en ese tipo de eventualidades… ¿Qué se supone tenía que hacer? ¿Socorrerla? ¿Dar por terminada la cita?
¡Ah! No sabía qué hacer.
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Ino que estaba observando todo desde la parte trasera el Barbacoa Q, lugar en donde, luego de escabullirse lejos de la visual del Uchiha, había logrado ingresar para espiar a su objetivo.
Por supuesto, nada salió como lo había imaginado.
¡Maldita sea! Debió considerar que Misao era una fan enamorada de Sasuke. ¿Cómo es que se le fue tal detallito de la mente?
Ahora estaba todo arruinado.
¡Diablos!
Suspirando con pesar, no le quedó de otra más que salir de la clandestinidad e ir en ayuda del azabache.
Se sentía culpable de haber hecho una mala elección.
—Me la deberás, Uchiha.
Avanzando desde la parte trasera hacia donde estaba Sasuke tratando de despertar a aquella muchacha, apresuró el paso.
Una vez que llegó a dicho lugar, se carraspeó la garganta para hacer notar su presencia.
—¿Necesitas ayuda?
En ese momento, Sasuke le dedicó una mirada fulminante en vez de una mirada de alivio o agradecimiento.
Bueno, era lo lógico, ¿cierto?
Un escalofrío le recorrió la médula. ¡Hombre! Estaba más que segura de que a partir de ese momento, estaría en la lista negra de las personas que le desagradaban al genio, si es que ya no estaba en esa lista, obvio.
Dejando escapar una carcajada nerviosa, acortó la distancia para detenerse a un lado de él.
—Lo siento… — dijo con delicadeza, mirando a la muchacha desmayada.
— HN
— Comunicación, Uchiha. Eso es lo que debemos fortalecer — no consiguió reprimir decirle una ironía mientras lo miraba por el rabillo del ojo.
— Lo que sea.
— Lo que sea — imitó la voz de él, acto seguido, desenlazó la mano de Misao de la de éste para que lo dejara en libertad, ignorando por completo el gruñido que dejó escapar Sasuke.
Como buena médico ninja, comprobó ciertos signos vitales de la muchacha castaña, entre ellos la frecuencia respiratoria y el pulso.
— Hiperventiló — dijo como si nada, acomodándola en el asiento para poder sentarse a un lado ésta.
—¿Qué haremos? —con espanto, miró a la castaña unos segundos antes de clavar las pupilas en Ino.
—Esperar a que despierte, fácil.
Claramente la respuesta no le gustó a Sasuke.
—¿No sería conveniente llevarla al hospital?
— Podría ser… — respirando largo y tendido, le echó un vistazo a Misao. — Pero se recuperará, en el hospital tienen cosas más importantes que atender, Uchiha.
Sasuke se cruzó de brazos, no le gustaba la situación. ¡En absoluto!
—A todo esto… — cuando la culpabilidad embargó a Ino, decidió que lo mejor era disculparse con él.
Como celestina había fracasado. ¡Jamás se le había pasado algún detalle así! Siempre hacía las cosas bien… No obstante, no tenía la culpa de que casi todas las aldeanas de Konoha babearan por el Uchiha, ¿verdad?
—Lo siento, debí tomar en cuenta que ella era una fan tuya.
—HN — ya le daba lo mismo, lo hecho, hecho estaba, ¿no?
—Y… ¡No quise arruinar tu primera cita! — Ino inclinó la cabeza hacia abajo en señal de que estaba muy apenada con él. Y era así, lo estaba como nunca antes.
—No importa — bufó, mirando hacia cualquier parte menos a la platinada.
De hecho, no le importaba tanto, después de todo para las mujeres era un evento inolvidable la primera cita, para él era… cualquier cosa, boberías. No tenía algún valor especial o algo parecido.
—Gracias — Ino alzó la mirada y sonrió amplio.
— …
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Para cuando había pasado una hora, Ino ya se había tomado un vaso de jugo de frambuesa al igual que Sasuke. Además, habían intercambiado varias palabras entre ellos.
Y no fue tan malo, sólo desinterés de parte de ambos, no obstante aquello sirvió para que Ino comprendiera qué tipo de mujer sería más compatible con Sasuke. Quizá una mujer no muy habladora, ni chillona, ni mandona ni excesivamente energética, los opuestos no estaban hechos para él.
Tal vez por eso es que él nunca se fijó en ella cuando eran niños.
—Puede ser… — susurró.
Indudable, ella era el doble opuesto de él en todos los sentidos.
Cuando se dio cuenta de que lo que estaba pasando por su cabeza, se abofeteó mentalmente un par de veces. ¡Pero en qué diablos estaba pensando!
—¿Pasó algo?
—Jeje, no, nada — murmuró, llevándose la pajilla a la boca para beber los últimos vestigios del zumo natural.
Debería comenzar a dejar de pensar estupideces, porque eso eran, estupideces.
No creyéndole ninguna palabra, Sasuke la observó con detenimiento, recorriendo con la mirada las finas facciones de Ino, pronto, sus ojos se estancaron en los labios rosas fruncidos alrededor de la pajilla.
Cielos…
Sin consciencia, se mordió el interior de la mejilla. La imagen en sí, era demasiado sugestiva para lo que podía procesar su cabeza.
—¡Sasuke-kun! —. El eco estridente de la voz femenina, golpeó todos los rincones del Barbacoa Q.
La reacción fue tardía para Sasuke, Ino había escupido el zumo de frambuesa en su rostro… ¿Qué demonios?
Por instinto se levantó de la butaca, lo cual fue mala idea, pues el zumo ingresó por el cuello de su camisa. Ahora no sólo tenía el rostro manchado, sino que también el tórax.
Miró a Ino que apenada y más sonrojada que nunca también se había levantado. Al lado de ella, Misao tenía los ojos abiertos como platos.
—Fue sin querer, yo… — disculparse tres veces en un día con la misma persona, no era algo fácil de hacer para Ino Yamanaka, sin embargo, la situación lo requería, y con urgencia.
¿Por qué escupió el jugo en el rostro de Sasuke? Todo por culpa de Misao que segundos antes de que despertara le había recorrido el muslo.
Está bien, se asustó. Sí y mucho, por eso es que el zumo salió eyectado de su boca con tal magnitud, además, ¿por qué rayos la acarició? ¡Joder! Probablemente Misao pensaba que estaba con Sasuke y quiso pasarse de lista con él, mas como ella estaba a su lado, había sido la afectada.
¡Fue acosada por una mujer!
—Y-Yo… — y ni siquiera tenía las palabras precisas para explicar lo sucedido.
—Me tengo que ir, me tengo que ir. ¡Adiós!
Misao escapó del lugar de los hechos invicta luego de hacer de toda la tarde un completo desastre.
Sasuke aún perplejo, estableció contacto directo con Ino que abría la boca para decir algo, pero nada salía de ésta. Ni una palabra como para que él descubriera qué era lo que había pasado.
Pronto, Ino se hizo a un lado y avanzó hacia él, y con una servilleta que cogió le comenzó a secar el rostro. Como ella no tenía palabras aún, prefería actuar para no tener que hacer el ridículo, aunque ya lo había hecho, y con letras mayúsculas.
Quería, por primera vez en su vida, que la tierra se la tragara. Era demasiado vergonzoso todo. ¡Ni siquiera cuando era niña había sentido tanta vergüenza por aquel intento fallido de seducir a Neji Hyuuga!
—Está bien — Sasuke le agarró la muñeca a Ino para que detuviera los movimiento mecánicos sobre su mejilla en aquel acto de querer limpiarlo.
Ese día no era su día, la rotunda era negativa desde todos los ángulos.
Con cuidado, le quitó la servilleta para comenzar a limpiarse él solo.
Mientras tanto Ino lo continuaba observando en silencio. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? ¡Ni siquiera había sido su culpa!
—No seas dramática, Yamanaka. Esto no es nada — con sorna, sonrió de medio lado para por fin dejar a un lado la tensión que tenía albergada a la rubia.
— … — quería responder, pero la voz la había dejado a la deriva.
—Ya basta, no es para tanto. — Dejando la servilleta sobre la mesa, redujo el escaso espacio entre la rubia y él.
La miró hacia abajo, ella era unos cuantos centímetros más baja que él, y luego acercó su rostro hacia ella, todo en un acto completamente involuntario y carente de control.
¿De dónde había salido todo eso? Ni idea, pero le gustaba. Ver a Ino tan inferior a él, en esa actitud de chica desvalida lo hacían sentirse con cierto poderío.
Casi rozando la punta de su nariz con la de ella, le susurró con lentitud —Basta…
Ino que sentía el aliento de él filtrarse por su boca, se turbó. Ahora estaba más estática que antes. ¡Oh, por Kami, ¿qué estaba sucediendo?
—¿Q-Qué se supone estás haciendo? — pese a que quiso exclamarle a viva voz aquella interrogante, no pudo hacerlo, la pregunta la había efectuado en un leve balbuceo.
—Basta, Yamanaka… — esta vez, casi le advirtió.
La actitud tan sumisa y al mismo tiempo tan imperativa, pese a que esta última no la denotaba en su voz, estaba despertando en él sensaciones inexploradas.
—¿Basta qué? ¿De qué estás hablando…? —y de nuevo sus interrogantes fueron distintas a como las procesaba en su mente.
No las decía en su innata agresividad, no, sino que lo hacía de modo tímido, en un tono no propio ni característico de ella.
—Deja de actuar —murmuró, sintiendo el cálido aliento de ella ingresar en su boca.
Lo sentía dulce, tentador…
Ino estaba pasmada.
¿Había escuchado bien? ¿Le había dicho, deja de actuar? ¿Pero de qué coño hablaba ese idiota?
Frunciendo el ceño, retrocedió un paso para aumentar la distancia entre ambos.
—¡Yo no estoy actuando, Uchiha! — y por fin volvió a ser ella.
El hechizo, al juzgar, fue roto por algo que consideró una ofensa.
Sasuke enarcó una ceja con coquetería antes de contestarle a Ino. ¿Qué había sido todo eso? ¿Por qué se vio cautivado por ella de un momento a otro? ¿Y por qué su poderoso autocontrol había desaparecido? Eran interrogantes que no tenían respuesta, pero que ya después comenzaría a buscarlas.
—Sí, eso estabas haciendo, hace poco de hecho, Yamanaka.
—Sí, sí, lo que sea, Uchiha. — Ino cruzó ambos brazos bajo su pecho, realzando así éstos.
Le importaba un cuerno lo que estuviera diciendo el Uchiha.
—¿Por qué me escupiste? – pidió, dejando la arrogancia de lado para volver nuevamente a sacar una servilleta y secarse el cuello.
Dejando caer ambos brazos a cada lado, la rubia suspiró.
—Misao, me acarició el muslo bajo la falda —respondió avergonzada, desviando su azulina mirada de él.
Deteniendo su labor, miró a Ino que evitaba hacer contacto visual con él. Oh, claro, ahora lo entendía, pero… ¿por qué Misao acariciaría a Ino por bajo la falda?
Como notó que él la estaba observando, la Yamanaka negó en silencio antes de clavar sus ojos en los ónices.
—Fue por tu culpa.
¿Su culpa? ¡Pero si él no había hecho nada! ¿Por qué le atribuía la responsabilidad de algo que ni siquiera sabía de qué trataba? ¡Joder!
—De seguro y creía que yo era… que yo era tú. —Continuó Ino al ver la expresión en el rostro de él.
El sonrojo se expandió desde sus mejillas hasta el mentón, en evidencia, todo el rostro estaba enrojecido.
—Oh… —no sabía qué decir.
Un escalofrío le recorrió la médula.
Entonces, si nada hubiera sucedido, es decir, desde el desmayo de Misao en adelante, ¿él habría sido acosado por Misao?
¡Qué Kami lo valiera! ¡Y qué bueno que había llegado Ino! Sino, de lo contrario, hubiera sido víctima de acoso. Y, probablemente, no de aquel tipo de acoso que sufría con sus fans cuando era un genin, no, sino que un acoso de tipo más… sexual…
¡Oh, grandísimo Kami!
Era, obviamente, una cita catastrófica.
—Es…
—La peor primera cita de toda la historia de Konoha. —Ino se adelantó, robándole las palabras.
Bueno, sin duda alguna, Ino tenía razón; su primera cita lejos de ser buena, entretenida y agradable, había sido increíblemente desastrosa, aunque no por eso, inolvidable.
— Al menos no es algo que se vaya a olvidar fácilmente — como si nada, se encogió de hombros, restándole importancia al hecho de que le estaba viendo la perspectiva positiva a un fatídico encuentro llamado cita.
—Es cierto…
Sí, Sasuke tenía razón, quizá no había sido la mejor de todas, pero de que había sido memorable, sí, lo había sido. Y, en un espacio recóndito de su corazón, estaba feliz de que haya sido así, sobre todo porque ella estaba involucrada en los hechos, había sido partícipe.
Irónicamente había sido ella la primera cita de Sasuke. ¡Quién lo diría! Sin lugar a dudas, la vida era una maldita jugarreta del destino.
Sonrió, luego la sonrisa se transformó en risas que pasaron a ser carcajadas. ¡Kami! Todo era tan absurdo, que hasta le resultaba cómico.
—Jajaja.
—…
Extrañado, el azabache la miró interrogante, sin embargo, la contagiosidad de las carcajadas, lo obligaron a reírse.
Efectivamente, Sasuke Uchiha después de años, se estaba riendo con sinceridad y sin causa aparente, sólo compañía, compañía bastante cómoda por lo demás, Ino.
Y al final las ruinas se transformaron en un encuentro memorable… después de todo, sí tenían sentido las citas, y si éstas significaban risas y momentos agradables, entonces que hubieran muchas más.
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TO BE CONTINUED…
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Hola, a todos. Bueno, como lo prometido es deuda, acá está la actualización que espero les guste casi o igual como a mí me gusto. ^^
[Agradecimientos]: Umeko-chan, chiclosa, FRaa, artemisav, akane0arwen5, Chanekin.n, pilar, Kasumi, RoLl, Mimiko-chan 15, Leia, Al Shinomori, Mgo. ¡Gracias! Muchas gracias por su reviews, hacen muy feliz a esta loca mujer.
Nos veremos pronto, pues no demoraré tanto esta vez. ¡Lo juro!
¡Besitos y adiós!
