Capítulo 4: Un lindo encuentro
- Tenemos hambre, ¿Crees que podríamos comernos ese pescado? – dijo uno de los trillizos que tenían el cabello de color pelirrojo. Señalando los pescados que tenía Hipo en una pequeña canasta.
- Si – dijo Hipo recordando el trato que hizo con Terrence.
Luego otro de los trillizos dijo…
- Tienes mucho ahí, ¿Podríamos comérnoslo todo?
- Si – dijo Hipo pero dudando.
Después de que los trillizos hicieran toda clase de travesuras y pidieran un montón de cosas a Hipo…
- ¿Y dónde viven? – pregunto Hipo al no haber preguntado antes.
- Dunbroch – respondieron los tres al unísono.
- Ok – dijo Hipo resignado.
Después de aterrizar en Dunbroch.
- Gracias, señor por traernos; la mayoría habría dicho que no – dijo uno de ellos.
Hipo sonrió hipócritamente.
- Hemos tenido mucha suerte afuera de ese local – dijo otro de los trillizos.
Luego se fueron; Hipo quiso volver devuelta a Berk pero Chimuelo no le hizo caso, debido que era su hora de comer e Hipo no le entrego ni un solo pescado.
- Oh, te daré uno en Berk – dijo Hipo tratando de convencerlo.
Pero Chimuelo se negó.
- Reptil inútil – dijo Hipo enojado. Por lo que Chimuelo lo golpeo con su cola haciendo que cayera al río. Hipo se levantó enojado y trato de buscar un pez en el río, pero debido a la oscuridad no encontró ninguno; así que decidió ir a ese tan famoso pueblo de Dunbroch para comprar una lámpara de aceite.
- Oye Hipo, ¿No quieres llevar a unos trillizos traviesos devuelta a su casa?... Claro, y que se coman todos los estúpidos pescados que guardaste para tu reptil inútil… Sabes, esa es una MALDITA GRAN IDEA – se dijo Hipo enojado a sí mismo.
- ¿Qué tal si caminas solo y en la obscuridad por el bosque para que te coma un oso?... Sí claro, con gusto – se dijo Hipo a sí mismo mientras corría por el bosque.
Hipo llegó por fin al pueblo de Dunbroch y decidió buscar a alguien que le pudiera vender una lámpara de aceite, pero en todo su recorrido no encontró ni siquiera un cerillo.
Se sentó junto a un establo.
Al voltear se encontró con un tazón lleno de manzanas verdes. Decidió que tal vez podría dárselas a Chimuelo para que al fin lo llevara de vuelta a casa.
Pero al coger ese tazón una chica le grito…
- Hey, eso es de Angus – dijo una chica de piel blanca; ojos azules; pelirroja con rizos, que lo miraba con una mirada penetrante que asustaría al mismísimo Mord´u. Llevaba un arco en su espalda y un carcaj en la cintura.
Tenía puesto una blusa azul turquesa oscuro sin mangas; un pantalón de tela del mismo color, encima de el, llevaba una falda de cuero café con pinchos; un cinturón adornado con pequeños cráneos; hombreras de acero que tenía atada una capucha de piel café y beige alrededor; unas muñequeras del mismo color atadas con una pequeña cuerda oscura desde la mano hasta el antebrazo; rodilleras de cuero café oscuro; botas café oscuro, con polainas café y crema alrededor.
- Lo siento mucho señorita, prometo pagárselas – dijo Hipo algo asustado.
- ¿Sabes que soy la princesa de este lugar?... – dijo la pelirroja caminando lentamente hacía Hipo –… ¿Y sabes que puedo llamar a alguien en este instante para que te corte la cabeza? – dijo la pelirroja frente a frente con Hipo, haciendo que se asustará y cierre los ojos por miedo.
La pelirroja comenzó a reír a carcajadas, lo cual sorprendió a Hipo.
- Eres fácil de asustar – dijo la pelirroja tratando de contener la risa – Me llamó Mérida – dijo dándole la mano para saludarlo.
Hipo respondió al saludo y dijo…
- Hipo.
- ¿Y para que quieres las manzanas? – pregunto Mérida.
- Es para alguien más – dijo Hipo.
- ¿Y las necesita con tanta urgencia? – dijo Mérida.
- Sí – dijo Hipo
- ¿Y dónde está? – pregunto Mérida.
- En el bosque – dijo Hipo.
- No quiso venir contigo – dijo Mérida mientras sacaba a un caballo del establo.
- No es muy amigable con extraños – dijo Hipo.
- Ok… sube – dijo Mérida subiéndose al caballo.
- ¿A dónde? – dijo Hipo confundido.
- Al caballo – dijo Mérida cogiendo el tazón de manzanas y colocándolas en su bolso que llevaba.
Hipo miraba al caballo con miedo.
- ¿Vas a subir o no? – dijo Mérida.
Hipo subió algo nervioso.
Tomó a Mérida por la cintura y se ruborizó, aunque Mérida no lo notaba.
Mérida comenzó a cabalgar hacía dentro del bosque. Hipo se asustó al ver que no encendía ningún tipo de artefacto que irradie luz.
- Oye, ¿No traes una lámpara de aceite contigo? – pregunto Hipo.
- No, siempre cabalgo en el bosque sin lámpara – dijo Mérida.
- Pero esta oscuro, podemos chocar – dijo Hipo.
- He chocado un par de veces, pero no creo que nos pase eso – dijo Mérida.
Hipo comenzó a gritar asustado y Mérida comenzó a reír.
Llegaron donde estaba Chimuelo, al fin había terminado la pesadilla de Hipo.
Mérida bajo de un salto de su caballo, mientras Hipo se cayó del caballo tratando de imitarla.
- Estas bien – dijo Mérida mientras lo ayudaba a levantarse.
- Sí, solo estoy un poco mareado – dijo Hipo.
- ¿Y dónde está tu amigo? – dijo Mérida sacando el tazón y mirando a su alrededor sin encontrar a nadie.
En eso, un furia nocturna golpeo el piso, provocando un fuerte ruido.
Mérida volteó, y al mirar a Chimuelo dio un grito e hizo caer al piso las manzanas.
- ¿Qué es esa cosa? – dijo Mérida asustada.
- Lo asustas – dijo Hipo.
- Yo lo asusto – dijo Mérida.
Chimuelo comenzó a comerse las manzanas que Mérida había dejado caer al piso.
Mérida se acercó a Chimuelo y dio un gran suspiro.
- Con esto puedo decir que he visto de todo – dijo Mérida.
- ¿Y este es tu amigo? – dijo Mérida.
- Si… no me llevaría a ninguna parte si no le diera de comer – dijo Hipo.
- Vuelas en un dragón y te da miedo cabalgar a caballo – dijo Mérida con una sonrisa.
Hipo solo sonrió.
- ¿Seguro que estas bien? – preguntó Mérida.
- Sí… – dijo Hipo –… aunque estaría mejor si me besarás – susurró Hipo.
- ¿Qué? – dijo Mérida.
- Nada – dijo Hipo.
Mérida comenzó a caminar hacía Hipo con una mirada no muy amigable.
- Era una broma – dijo Hipo.
Mérida tomó a Hipo y lo besó.
- Que descanses – dijo Mérida al separarse. Mérida se montó en su caballo y se fue.
Hipo se quedó sorprendido. Cuando al fin digirió lo que había pasado, esbozó una sonrisa y dijo…
- Sí.
El vestuario de Mérida es el mismo que está en la portada del Fanfic.
