Apresure el paso, y llegar a la entrada se hizo realmente infinito y doloroso.
Hinata elevo la vista, y una vez más, choque con esa mirada fría y distante.
Pare de caminar a una distancia prudente. No podía controlarme teniéndole cerca.
No podía evitar ese sentimiento y la necesidad imperiosa de tocarle y acariciarle. Hacerle saber…cuanto le quería.
-Hinata… que alegría verte-
Solté sin más, con una sinceridad pocas veces vista en mí. Pero sabiendo que en él fondo era una falacia. No era alegre verle, intuyendo como quedaría mi corazón luego de eso.
-Lo siento por venir hasta aquí.
Negué repetidas veces
-No, está bien… ¿Cómo sabes que estudio aquí?
-El lunes llevabas la chaqueta de la universidad.
Asentí y nuevamente se produjo ese malestar tan tedioso y horrible de ya no tener temas de conversación.
-¿Te encuentras bien?
-¿eh?
-El miércoles…tuve la mañana libre y decidí venir para saber cómo habías llegado a tu casa el día de la tormenta. Pero uno de tus compañeros dijo que habías enfermado y que no volverías hasta hoy.
-Sí, así fue…
-Entonces ¿ya te encuentras mejor?
-Sí, bueno…en si estoy mejor gracias a Tsukishima y Kuroo…ellos me estuvieron cuidando.
-¿Tsukishima?
-Si…jugamos juntos en el club. Es mi amigo.
-¿Kei es tu amigo?
-Si…han pasado muchas cosas desde que nos separamos en preparatoria. Ahora Kei es mi amigo y él hace año y medio sale con Kuroo…por lo que también él se ha vuelto mi amigo y estos días mi enfermero.
Esboce una sonrisa al recordar, que años atrás eso era muy descabellado de pensar, y que en ese momento, eran mis salvadores y cables a tierra.
-¿A ti no te molesta?
-¿Qué cosa?
-La relación entre ellos…
-¿Por qué debería molestarme?
-Creí que odiabas…que no te gustaban las relaciones homosexuales.
Hinata sin querer habia traído el pasado a la conversación.
Pero…
-¿Por qué las odiaría…? Si tú y yo…
-¡No!...no es necesario decir lo que sabemos. Disculpa mi pregunta.
-No Sho…a mí no me disgustan. Solo era un adolescente con miedo nada más.
Hinata asintió, saco de uno de los bolsillos de su chaqueta un par de guantes azules y se los coloco.
-Hace frio… ¿no?
Articulo dejando sin efecto e ignorando completamente mis últimas palabras.
-Qué bueno que estés bien. Ahora debo irme.
Shouyou tomo su mochila, la cual habia dejado en el piso, y se la acomodo en la espalda.
-Espera… ¿ya tienes que irte?
-Sí, tengo clases…y tú también seguramente.
-Pero…
-No puedo llegar tarde Akemi…se molestaría.
No podía obviar siempre ese nombre. ¿Por qué siempre terminaba mencionándolo en todo? …¿tenía derecho a celarlo?
Apreté con fuerza mi bolso, y solo pude mirar el piso. Nuevamente se me habia encogido el corazón.
-Está bien. –Susurre- gracias por preocuparte.
-Tobio…el día es largo. ¿Quieres tomar algo más tarde?
¿Cómo debía reaccionar ante eso?... ¿feliz?...
Lamentablemente Shouyou estaba ejerciendo sobre mis capacidades manipuladoras, controlando mis emociones al cien por ciento. Y todas y cada una me devastaban, me descontrolaban…ninguna de las emociones me hacía sentir agradable por completo…porque se hacían trizas rápidamente.
-Salgo del club cerca de las 19.
-Pasare por ti a esa hora… ¿quieres?
-¡SI!...si claro.
-Bueno…ahora voy de afán. Akemi me está esperando. Nos vemos Kageyama.
Me saludo simplemente ostentando sus manos. No se acercó a mí, no me dejo besarlo, y aunque yo moría por hacerlo…tenía que ver el lado positivo. A las 19 lo volvería a ver.
-A donde… ¿A dónde iremos?- pregunte…realmente queriendo quedarme eternamente allí en la entrada escuchando su voz.
-mmm no lo sé. Creo que vi un restaurante familiar a unas calles de aquí.
-Entonces te esperare, nos vemos aquí mismo.
-Bueno...entonces nos vemos a esa hora. Debo tomar el tren de las 9.
Hinata emprendió su camino, eligiendo el sendero en dirección oeste, un sendero lleno de árboles de Acacia de Saligna.
-¡Ese es el camino más largo!- grite.
Shouyou paro su caminar y rodeo con su vista hacia los pequeños árboles que aún no habían florecido...
Me acerqué hacia él para enseñarle el camino.
-Quiero ir por aquí.
-Pero es el más largo.
-Los árboles de acacia son realmente hermosos cuando brotan. Pero me gusta verlos así, soportando el invierno. Es un buen camino - susurro. - ¿Sabes cómo se llaman no?
-Si...acacia Saligna...
-También se lo conoce como Acacia de Hoja azul…aunque sus hojas no lo sean… ¿No crees que el azul es realmente hermoso? ... - hablaba con pasión, pero no había nada de eso en su rostro. Y de repente la mirada se volvió turbia, sacudió su cabeza y escuche decirme - nos vemos.
El color azul... ¿Le gustaba eso antes?... No lo recordaba.
A decir verdad no sabía cuáles eran sus gustos y demás pasiones. No sabía nada de él.
¿Tendría tiempo está vez para aprender lo que a él le gustaba?
Lo que le gustaba ahora...que seguramente no fuera nada comparado con su yo anterior.
Lo vi irse lentamente y no entre a la universidad hasta que lo perdí de vista.
Aunque se podía decir que tenía una cita con él…algo tan esperado por mi…me sentía triste.
¿Quién saldría perdiendo en nuestro futuro encuentro?...lo más probable que yo. Porque al parecer solo yo albergaba sentimientos, viejos e innecesarios sentimientos.
…
Y era un tedioso lunes de Literatura.
Debía soportar casi dos horas de una asignatura, que realmente odiaba. No entendía nada y todo me parecía realmente aburrido.
Desde el primer año hasta ahora, no me habia parecido interesante nada de lo enseñado. Y por semestre debía leer largos y aburridos libros que no me llegaban en lo más remoto.
Me perdí en la vista de mi ventana.
Agradecí que desde aquella aula, se pudiera ver claramente el sendero de las acacias.
No era un árbol común de nuestro país, pero la universidad habia sido construida por un arquitecto Australiano, quien planto gran cantidad de esos árboles, a lo largo de un camino.
A finales del invierno florecía y cuando llegaban los vientos de los primeros días de primavera, funcionaban como rompe vientos y se podía caminar tranquilamente por allí.
Se podía decir que todos aquí, esperaban la primavera para ver los cerezos, pero yo lo hacía para ver esa gran cantidad de árboles florecer.
Pero no sabía que se llamaba de Hoja Azul…Sho estaba mucho más informado que yo.
Me sentí feliz al pensar que a ambos nos gustaba aquel árbol.
El profesor de literatura seguía hablando sobre los nuevos libros que debíamos leer.
Me prepare para tomar apuntes de los nombres y más tarde ir a la biblioteca por ellos.
-Este semestre la elección será libre. Podrán leer cualquier género. A finales les pediré un amplio informe de cada uno, conjunto de un ensayo y posterior presentación. Deberán ser tres libros. Si me convencen de sus trabajos, los eximiré de un examen final.
Eso era genial…pero considerando mi pobre talento para la literatura, no me veía aprobando aquello. Y no podía pedirle ayuda a Kei…él estaba realmente ocupado, debía emprender unas prácticas, y no tendría tiempo para mí, como siempre. Así que esta vez debía valerme por mi mismo.
Mi estómago se revolvió. Yo no sabía nada de libros… ¿Cuáles leería?...aunque podía elegir, yo no era gran conocedor y era igual o peor de tedioso y dificultoso.
Habia empezado la primera clase con el pie torcido.
Tendría que encontrar tiempo, para perderlo en la biblioteca y ver cómo podía afrontar aquel problema.
Un murmullo de júbilo se extendió por el aula, a muchos le gustaba la idea de tener acceso libre a la tarea. Me hubiese gustado compartir el sentimiento.
El profesor se marchó y me volví a perder en el sendero de las acacias.
…..
Me sentía un tanto inquieto.
Había perdido la noción de la hora, y el aula ya estaba vacía, mientras aún me encontraba mirando por la ventana.
Tan poco tiempo y tanto porque pensar y reflexionar...
Aun no tenía fuerzas para levantarme de la silla... Y seguramente ya era la hora del almuerzo pero no tenía apetito.
Todo mi ser estaba suspendido en el aire. Esperando con impaciencia la locura que se desataría a las 19.
¿Qué ocurriría?
¿De qué hablaríamos?
¿Cómo terminaría?
Perdido en ese complejo de emociones alternadas, que solo él podía ocasionar en mí, sentí un golpe en mi cabeza.
-Oii...no te distraigas. Si quieres asistir a la próxima clase, solo te quedan diez minutos para almorzar.
Tsukishima se encontraba de pie a mi lado. Era realmente alto viéndolo desde ese ángulo.
Acomodó sus lentes y me miró con esa mirada altiva llena de orgullo y fanfarronería.
-Es tarde para ir a comprar y almorzar- articule.
Dejo caer sobre mi pupitre una bandeja con curry de la cafetería.
-No menosprecies todos los cuidados que te hemos aplicado tanto Kuroo como yo. Ahora falta que quieras morir de hambre.
-No exageres.
-No lo hago. Primero eres tú Tobio. Luego viene el resto. Debes entenderlo de una maldita vez. Y el equipo te necesita, no seas egoísta, en ese sentido. Come.
Abrí la bandeja y el olor de la salsa inundó mis fosas nasales, abriendo repentinamente mi apetito.
-¿Sensei ya te dio los libros de este semestre? Tengo la próxima hora libre, si quieres los buscó por ti.
Trague con fuerza una cucharada de arroz y conteste:
-Es a elección... Si quieres puedes elegirlo tú. -
-Hahah ¿en serio?...aprovecha tu oportunidad. Ve y busca algo que te interese entonces. Yo sólo te daría de arqueología... ¿quieres algo de eso?...
Negué con rapidez mientras engullía lo último de la bandeja y con una leve preocupación acerca de mi futuro con esa asignatura.
-Tienes algunos meses por delante. Tómalo con calma.
-¿Cuánto te debo?
Dije señalando la bandeja vacía.
-Nada... Otro día invitas tú. Vamos te acompaño a Estadística y yo voy a la biblioteca.
...
Paramos en el aula 21, donde un cartel rezaba "Probabilidad y Estadística 3"
-¿Trajiste todo no?
-Sí, creo que sí.
-Oh ¡Por el amor de Dios! Busca en esa mochila la calculadora y los lápices.
A veces Tsukishima tenía actitudes de madre gruñona...y en el fondo me gustaba eso. Alguien se preocupaba por mí.
Encontré todo allí.
-Si tengo todo...
-Claro que tienes todo. Ayer cuando fuimos a verte, me tomé la. Libertad de armar tu mochila. Seguramente hoy armaste sólo el bolsón del club.
Me sonroje al notar cuanto me conocía. Y cuan predecible era para él.
-Gracias Kei...
Elevó sus hombros restándole importancia.
-Ya es hora de que entres.
Asentí.
-Nos vemos en el club.
Kei acomodó sus lentes y asintió.
-Cuídate.
-Lo mismo.
Lo vi alejarse con paso seguro, ostentando su prepotente altura.
-Oii… ¡Kei!
Tsukishima giro rápidamente.
-¿Cómo sabias que no habia almorzado?
Tsukishima esbozo una mueca de enojo y negó con la cabeza.
Se acercó de nuevo a mí.
-Te vi hoy temprano. No voy a decirte lo que tienes que hacer. Pero quiero que cuides tu salud mental y física.
-iba a decírtelo más tarde, luego del club voy a ir a tomar algo…
-Es tu vida Kageyama…no puedo decirte si puedes o no hacerlo. Pero solo hazlo si puedes tener plena confianza en que después de esta noche estarás bien… no albergues ninguna esperanza.
-que…cruel…
-no soy cruel. Soy realista. Ha pasado mucho tiempo. Es hora de que avances, conoce otras personas. Tú lo has dicho…no ha quedado nada de lo que conocías de él.
-pero…puedo conocer su nuevo "yo"…
Kei se cruzó de brazos y negó lentamente.
-¿y él?... ¿qué quiere contigo?
La pregunta de Kei, era la que rondaba en mi cabeza en conjunto de un par más.
¿Cuáles eran las esperanzas que valían la pena albergar para esa tarde?
Kei palmeo mi hombro.
-entra de una vez, llegaras tarde y sabes que a sensei no le gustan los retrasos.
Esta vez sí se marchó en dirección a la biblioteca y no saldría de allí hasta la hora del club.
…
La clase de estadística de ese lunes solo duro 40 minutos, los cuales sensei sabía aprovecharlos al máximo. Salí de allí con la cabeza a punto de estallar, con tres temas nuevos y una fecha de examen. Suspire de alivio al saber, que eso no me afectaba en lo absoluto. Estadística era realmente mi asignatura favorita, así que no tendría tantos problemas.
Eran cerca de las 14 cuando me dirigí a la sala del club.
El entrenamiento empezaba dentro de los siguientes quince minutos, por lo que me apresure a cambiarme.
-Oii… ¿Cómo te fue?
Tsukishima se encontraba al lado de mi casillero cambiándose la ropa.
No pude evitar lanzar una risa al ver su abdomen con algunas marcas rosadas.
Kei chasqueo sus labios haciéndome saber cuan irritado se encontraba.
-No te preocupes…parecen un tanto viejas…ya se marcharan.
-cállate idiota.
Tsukishima era muy reservado, pero al parecer a Kuroo le importaba poco y nada.
-Como si tu no lo hubiese hecho alguna vez- bufo
Simplemente volví a reír con gusto.
Solo una persona habia marcado como quería alguna parte de mi cuerpo. Solo le habia permitido a Hinata eso, a nadie más.
Porque no deje que nadie más, tocara más de lo debido.
Debía conservar lo más que podía, las huellas que habia dejado y que poco a poco se marchaban, dejando solo un grato recuerdo, de que bien me hacía estar en la cama o en cualquier lado con él.
A diferencia de muchas otras cosas, recordar las veces que lo habia hecho con Sho…no me producía tanta tristeza como otras cosas, me gustaba recordarlo como lo habia sentido, de la manera genial y asombrosa de cómo se sentía acostarme con él.
…..
El primer día de práctica luego de una semana, tanto para Tsukishima como para mí, fue un día de entrenamiento básico y diferenciado. Nos costó más entrar en calor e hicimos otros juegos hasta poder tomar el ritmo.
Mis huesos y músculos agradecieron el estiramiento y el deporte dado, mi cuerpo extrañaba el ejercicio diario.
Al día siguiente ya podíamos empezar hacer el entrenamiento normal pero por ese momento nos limitamos a calentar por demás y hacer cosas básicas. Una semana era mucho tiempo al fin y al cabo. Y más para mí, que había pasado parte de ella en mi cama.
Me sentía eufórico por la adrenalina obtenida por las horas del club. Cerca de las 18:30 la euforia se había convertido en ansiedad.
Hice mis últimos estiramientos. Ese día no me quedaría hasta tarde practicando. Debía irme.
Llegue a la sala del club apurado por vestirme y por salir de allí lo antes posible.
-¿Te vas también?
Kei se encontraba de nuevo a mi lado cambiándose de ropa.
-Si... Tetsurou ira en cualquier momento. Se aburre fácil estando solo. ¿Tú estarás bien?
-Si...no te preocupes. Esta noche me dedicaré a buscar los libros que leeré.
-Me alegro que tengas planes para más tarde. Entonces nos vemos mañana.
-Deséame suerte...
-Suerte en tu búsqueda de libros. -dijo calzando sus zapatillas.
-No me refería a eso.
-No tengo más nada para desearte...
-Eres un idiota.
-Es la consecuencia de tener un amigo idiota. Nos vemos Kageyama.
Kei calzo sus auriculares y se marchó antes que yo.
Él no tenía ninguna postura entorno a mi o a Hinata. Aunque en su interior, como todos, defendía a Hinata. Yo había sido un bastardo. Pero tampoco quería verme cargando por siempre una culpa infinita. Tampoco se enojaba con Sho... Porque él no tenía la culpa de haber cambiado.
El único culpable era yo.
...
Mi corazón latió con fuerza al salir de la sala y emprender el camino a la salida este.
Shouyou me esperaba como habia prometido.
Tenía la misma vestimenta que la mañana, así que tal vez venía desde la universidad.
Aunque ahora se le notaba bajo la chaqueta de abrigo, su casaca de médico.
-Buenas noches Kageyama.
-Shouyou...Buenas noches.
Le sonreí esperando lo mismo, pero sólo conseguí que bajara su cabeza.
Mi corazón volvió a oprimirse...pero no debía flaquear por todo. Quería disfrutar de su presencia.
-¿Vamos?...
Pregunto.
Asentí seguro y emprendimos un camino silencioso.
Aspire el olor a invierno. Ese olor fuerte que producía el rocío al caer. Y que hacia irritar las fosas nasales.
Amaba caminar en las noches de invierno. Era todo más desolado y triste que lo normal. Pero a mí me hacía muy bien. Refrescaba mi mente y me hacía sentir vivo.
-¿Aun te gusta el olor del Rocío?
Pregunto mientras avanzábamos llegando al restaurante.
-¿Eh?...
-una vez lo dijiste...camino a tu casa. Una noche de invierno...cerca de Navidad.
Mi corazón se detuvo al escuchar aquello. Lo recordaba bien. Era la primera noche que pasaríamos juntos en mi casa y no en la de él.
A pocos días de cumplir los 17... Habíamos dormido en mi cama.
-¿Te acuerdas de eso?... Fue un día 26... Ya había pasado Navidad. Si...aun me gusta el invierno.
Shouyou no contestó. Y sabía porque. Su inconsciente lo había traicionado de nuevo.
Al fin y al cabo el pasado no era tan fácil de borrar. Menos cuando tenías por delante a la persona que te había hecho sucumbir ante miles de emociones.
Recuerdo aquella primera noche en mi casa.
Habíamos estado haciéndolo en diferentes lugares sin poder disfrutar como se debía de una buena noche de sexo. Y creo que esa fue la noche, donde Shouyou quería algo más. Esa noche lo habíamos hecho de una forma especial y lo había sentido más mío que nunca. Pero no sabía que eso era amor, no en aquel entonces. Y había sido tan genial y maravilloso, porque uno de los dos había puesto todo su corazón. Y no habia sido yo.
Ya había dicho que a mí me encantaba hacerlo con él. Es más... Sin querer parecer desubicado en absoluto...ninguna de mis posteriores corridas habían sido mínimamente tan geniales como cuando me corría con él. Shouyou era un amante sumiso y hacia todo lo que yo quería. Y siempre me complacía en todo.
Y ni hablar de lo mucho que me gustaba su cuerpo. Extrañaba cada milímetro de su ser frágil y delgado cuando se encontraba sin ropa.
Creo que daría mil veces mi vida por volver a perderme en su cuerpo. Besar cada rincón y escucharle gemir con cada embestida. Sentir esa descarga de adrenalina cuando lograba meterme de lleno y hacerle gozar.
Hacerlo con Sho...era realmente tocar el cielo con las manos y más de una vez había soñado que tenía de nuevo la oportunidad de poder follarmelo una y otra vez...pero teniendo la certeza de nunca más dejarle ir.
Pero... ¿Que tan loca era mi "utopía"? ...
...
Llegamos al restaurante.
Aun ni había tanto flujo de gente.
Nos sentamos en una mesa chica y ordenamos dos cafés con algo para comer.
-¿Cómo te fue hoy?
Su pregunta me trajo a la realidad nuevamente... Aun me sentía un poco perdido imaginando las ganas de estar con él.
-Mmmm bastante bien. Gracias a que Tsukishima me ha traído la tarea todos los días no me sentí tan perdido.
-Qué bueno.
-¿A ti?..
-Fue un día difícil...reprobé un examen y Ake-chan se enojó bastante. Si vuelvo a reprobarlo... Seguramente pierda la asignatura y deba volver a hacerla, perdiendo un año.
-Lo siento.
-Está bien... Sólo debo esforzarme más...Akemi confía en mí.
¿Cómo carajo debía hacer para controlarme? Sólo habían pasado dos minutos y el no dejaba de mencionarle.
-Mi sensei de literatura nos ha hecho elegir tres libros para leer…pero soy realmente malo en eso. No sé qué hare.
-¡oh! Yo podría recomendarte varios. Ahora de grande me gusta mucho leer.
-¿en serio? ¡Leería cualquier cosa que tú me dieras Sho!-
Ni siquiera pensaba las palabras antes de decirlas. Y creo que me sonrojo en extremo.
-Lo siento…yo creo que no podría ayudarte. No sé nada de medicina.
Hinata asintió con tranquilidad.
Luego de un silencio volvió hablar.
-El día de la tormenta... A la hora que te fuiste corría un viento de 100km/h... ¿Cómo hiciste para llegar?
-No lo sé…realmente no iba pensando en la tormenta. Iba pensando en ti.
Tome un sorbo de mi café. Necesitaba ser sincero. Y esa era la verdad.
Hinata se revolvió incomodo en su asiento.
-Lo siento.- susurre- pero es la verdad. No me molesto caminar en la tormenta. Gracias a ella te volví a ver.
Y el silencio se volvió parte de nosotros nuevamente.
-Akemi me dijo que seguramente con ese viento y más las condiciones climáticas, tal vez no te encontrarías bien de salud.
-¿eh?
-Si…así que me preocupe cuando me lo dijo… por eso fui el miércoles a la universidad. Al final tenía razón…Ake siempre la tiene.
-Pensé que habia salido de ti…no de él.
Shouyou elevo su mirada fría y dilatada hacia mí.
-No te hagas una idea errónea Tobio. Para mi es difícil verte después de tantos años. Ake-chan…
-¡Basta!...por favor basta. No sé quién es Akemi, pero de seguro es alguien es muy importante para ti. Pero no lo nombres más por el momento por favor.
-¿eh? No entiendo… ¿Por qué no?
-¡Porque me pone celoso!-
Hinata se sobresaltó con aquellas palabras que salieron disparadas como gritos.
-Lo siento...yo no quería…
Hinata se levantó de su silla de un salto.
-Espera Sho…
-¡Ake-chan!
Aun tensionado por mi exabrupto gire mi rostro para encontrarme con un joven alto de porte elegante. Vestía ropa formal, tenía la misma túnica que Hinata y encima un sobretodo negro que le llegaba a las rodillas, haciéndole ver más mayor. Su color de pelo era blanco y llevaba el mismo corte prolijo y pulcro que Sho.
-Lamento interrumpir. – su voz era agradable y confiable. Me recordó a Sugawara senpai, en mis años de preparatoria.
-Hola- dijo mirándome-
-Ah…él es Akemi Sato, mi compañero. Ake-chan él es Tobio Kageyama.
-¡Por fin nos conocemos!...
Estiro su mano y llevaba un par de guantes finos y elegantes.
-Sho-chan ha hablado de ti. – Dijo- un gusto.
Lo salude de la misma forma, sintiéndome tremendamente inferior a él.
Akemi Sato, era ahora, todo lo que Shouyou necesitaba y quería. Yo no estaba a su altura.
-Lamento interrumpir- dijo nuevamente-
-No…está bien-articule.
Akemi me sonrió y aunque quise, no encontré en ella nada malo, solo sinceridad.
-Debo llevarme a Sho-chan. ¿No hay problema verdad?- miro hacia Hinata y siguió hablando. – conseguí un profesor particular. Y está dispuesto a darte una clase en 20 minutos. Creo que es bueno que lo aproveches.
Mire a Shouyou queriendo que negara aquella petición, pero me encontré con el peor cuadro posible. Hinata sonreía ampliamente.
-¿en serio?... ¡eso es grandioso! Gracias Ake…
-Te espero afuera. No tarde. Buenas noches Kageyama, ha sido un placer-
Volvió a extender su mano y se fue como llego.
Aun no habia procesado bien todo aquello, pero si me sentía insatisfecho.
-Gomen Tobio- dijo sacando unos yenes de su billetera- con esto puedes pagar la cuenta.
-Déjalo…yo lo pago. En serio, guarda el dinero.
-lo siento – volvió a decir. - ¿quieres mi celular, así podríamos
-No…no creo ser capaz de controlarme- dije sonriendo. –algún día nos volveremos a ver.
Hinata asintió calzando su pesada mochila.
-Seguro…-articulo-debo recomendarte esos libros ¿no?
Ya me habia olvidado de eso, mi cabeza estaba en otra cosa. Específicamente en la sonrisa que le habia hecho a Akemi.
-Buenas noches Tobio.
Me levante para saludarle y él seguía manteniendo la distancia.
Pero esta vez, tome uno de sus brazos y pude traerlo hacia mí.
Bese su suave frente y mis labios agradecieron el contacto con su suave piel.
-Cuídate Sho…
Hinata dilato una vez más su mirada y se soltó bruscamente.
Agacho su cabeza y lo vi partir.
No me sentí triste… ¿Cómo hacerlo cuando lo vi sonrojarse con ese beso?...
….
