Serena va, muy molesta, a buscar entre sus cosas el teléfono que a mala hora comienza a sonar, irremediablemente el clima se ve interrumpido fatalmente. Darien se siente algo "tenso" en esta ocasión y decide tomar un segundo baño, por esta ocasión, entre más fría esté el agua mejor será para el, mientras se pega una y otra vez contra los azulejos de la pared e intenta recobrar la calma, Serena le grita desde afuera:
—Amor, debo marcharme, me llaman con urgencia las chicas, al parecer algo importante ha ocurrido, no me han querido contar completamente, lo mejor será es que me vaya —explica Serena, rápidamente.
—Dame un segundo —grita él —iré a dejarte, no puedes andar sola a estas alturas de la noche —dice mientras se viste rápidamente al igual que Serena, pero sigue muy molesta y mientras busca sus prendas solo se pregunta —¿por qué, por qué ahora?
Ambos vuelven a ver sus caras en la puerta, ya de salida, se sienten algo cohibidos, algo grande pudo haber pasado si esa llamada no hubiese sido efectuada, tratan de sobreponerse en silencio, Darien saca las llaves, abre la puerta y deja que Serena pase primero.
Una vez ya en el auto de él, Serena se mira en el espejo retrovisor, su cara está algo sudada y su expresión sigue marcando cierta molestia.
—¿Así que no te dieron detalles del por qué te llamaron? —pregunta Darien mientras conduce.
—No —responde fuertemente ella.
Al ver esta reacción, Darién se limita a seguir manejando rápidamente —¿Debo llevarte al templo Hikawa, cierto?
—Si —responde ella, muy cortante, pero esta vez ya no tan enojada, sino más bien triste.
—Amor… —intenta decir el, con un tono conciliador.
—No me digas nada —responde la rubia chica —no es tu culpa el que esté así, no debes decirme nada, por favor.
Darién acata la petitoria de su enamorada y guarda absoluto silencio.
Siguen su camino hacia el templo, Serena va distraída, mirando el paisaje, mientras Darien se da cuenta que el baño no ha sido del todo efectivo, siente su pantalón bastante tirante y definitivamente "no es el celular".
Ya muy cerca de llegar al templo pueden divisar a las cuatro chicas esperando por Serena, cuando finalmente ya se encuentran en el lugar, ella baja rápidamente, Darien solo la observa —Si te acomoda, vengo por ti después.
—Dependiendo de lo que ocurra —dice ella—, te llamaré, un beso —dice antes de cerrar la puerta haciendo que Darien se vaya.
Serena mira a todas y dice con singular expresión mientras inevitablemente pregunta — ¿Por qué me hicieron esto amigas? —eso hace que se desate en un gracioso llanto en ella, las demás no pueden mirarla sino con cierta gracia.
—Lo que pasa Serena, es que Rei pudo ver que… —intenta explicar, Amy.
—¿Qué? —pregunta Serena algo preocupada.
—Al parecer el Caos ha logrado tomar forma nuevamente y es probable que vuelva —responde la pelinegra, sin ánimos de reír a diferencia de sus amigas.
Serena no puede creerlo, ¿Tendrá que volver a pelear?, ya se había acostumbrado a una vida normal, con quehaceres cotidianos, esta noticia sin duda la deja con una sensación algo amarga, mientras ocurre esto, ve la cara de todos los demás presentes, entre ellos, Luna y Artemis la miran con compleja tranquilidad, afirmando de cierta forma que lo que ha dicho Rei es cierto.
—No puede ser… —es la única frase que logra hilar Serena ante todo lo que está escuchando.
—Pasemos adentro —dice Lita—, hablaremos en extenso la situación. Sería conveniente que Darien, como el príncipe Endymion también esté presente, como soberano de la tierra también debe estar al tanto —señala.
—Buena idea —comenta Amy —, Serena, ¿Podrías llamarlo? —Pregunta.
—Claro —responde ella, en pocos segundos logra ponerse en contacto con él.
De a poco, el grupo de amigas vuelven a asumir el rol de Sailors Scouts, respectivamente así, Serena debe volver a pensar en su rol de Princesa, el cristal de plata y todo lo relacionado a esa ya, olvidada faceta de su vida.
Ya una vez todos reunidos, incluido Darien, Amy comienza a detallar el tema, mostrando datos que tiene en su computadora, vuelve a sacar los dispositivos que tenía como Sailor Mercury y sigue explicando, mientras Rei aporta con lo que sus visiones y presentimientos le han dicho. Todos están muy concentrados, menos Serena, quizás de una forma egoísta, estaba pensando en todo lo que se le ve interrumpido como una chica normal, ese miedo e incertidumbre vuelven a apoderarse de ella.
Pelear, nuevamente pelear… ¿Y si está vez no podemos vencer al enemigo?, ¿Qué pasará con mi vida, anhelos y sueños?, ¿Estaré destinada a no cumplirlos y solamente ser una guerrera?. Son frases que se repetían una y otra vez dentro de su cabeza.
Por ahora se ha dado por concluida esta reunión, queda fijada una hora para el siguiente día, en el mismo lugar, Darien toma del brazo a Serena y le pregunta si se va con él al departamento, tristemente Serena asiente.
Una vez de vuelta al departamento de Darien, él la invita al balcón para charlar un poco, tiene que decirle lo que pensaba.
—Serena, creo que deberíamos hablar sobre lo que casi ocurrió hoy en la habitación — dice calmo y comprensivo.
—¿Tú crees? —pregunta Serena, algo avergonazada.
—Si, no creo que sea un tema que esté alejado de lo que te importe, ¿o si? —pregunta Darien, interesado en saber la respuesta.
—Por supuesto que no —contesta ella —obvio que me importa, dime… que es lo que deseas decirme —concluye.
—Princesa, lamento que todo esto esté pasando justo en este momento, no sabes cuanto me hubiese gustado poder seguir… —confiesa Darien, sin mayor pudor. Para Serena, estas palabras han sido un cierto alivio y una especie de conexión a su vida normal. —Dime Serena, ¿Estabas segura de lo que estabas haciendo? —pregunta.
—Si, Darién —responde sonriente, Serena.
—¿Puedo preguntarte por qué? — Dice él.
—Lo que pasa Darien, es que en silencio he anhelado ese momento hace mucho ya, creí también que era correcto esperar un tiempo, después de todo lo que vivimos como guerreros, porque sin duda fue algo bastante complicado —explica la rubia.
—Así es —afirma Darien.
—Entonces —sigue Serena —, no puedo creer que ahora tengamos que volver a eso y… y… —Serena no logra contener sus lágrimas. Darien la abraza fuertemente, mientras ambos levantan la cabeza y miran fijamente la Luna.
Nuevamente son interrumpidos, esta vez llaman al teléfono de Darien, siendo él quien contesta.
—¿Si? —contesta Darien al teléfono.
—Señor Chiba, puedo entender que Serena y usted están solos en este momento y que muchas cosas pueden pasar, pero sugiero que pongan atención en el enemigo y no en sus asuntos personales, de lo contrario me veré obligada a dejarlo imposibilitado para generar descendencia —dice Rei, entre avergonzada y muy seria, esta es interrumpida por Amy, quién toma el teléfono y dice—, Darien, disculpa a Rei, está muy estresada pero, sabemos que no es nuestro asunto ni debemos involucrarlos pero… —momento en el cual Mina toma el mando y decide hablar —, Darién, picarón, solo procura hacer pasar un buen momento a Serena, no olvides ser cortés y cariñoso, en lo posible adorna con rosas, Serena las ama —Lita interrumpe a mina mientras grita —No seas imprudente Mina —al final todo resulta un gran lío entre gritos, algunas risas, etc, Darién no hace más que escuchar desconcertado y de un momento a otro se corta la llamada.
—¿Quién era? —pregunta Serena.
—Las chicas, parecen que están con ánimos de matarme antes que el mismo enemigo —bromea Darien.
—¿Pero por qué? —pregunta Serena, confundida.
—Parece que están preocupadas por ti —dice él mientras se ríe.
Serena ríe también, tímidamente, mientras se seca sus lágrimas.
—Dime Serena —pide Darien —¿De verdad quieres que ocurra algo más entre nosotros?
—¿Pero será lo correcto, ahora? —cuestiona ella.
—Será correcto si así nosotros lo queremos, Serena, sabes que te amo —responde Darien.
—Y yo a ti —le dice mientras lo mira profundamente y terminan entrelazados en un beso.
—Entonces, lo que ahora haré es ir a dejarte a tu casa, se que es muy tarde, intenta entrar lo más silenciosa posible, mañana iré por ti a la noche y tendremos una cita, ¿Qué te parece la idea? —pregunta Darien.
—¡Excelente! —dice ella muy, pero muy feliz, toma sus cosas nuevamente y se van a su casa.
Ya acostada en su cama, serena sueña con lo que pasará muy pronto.
"Solo espero que sea perfecto, es más, será perfecto, estoy segura."
Diciéndose a si misma esto, se queda dormida.
La noche pasa rápidamente y ya se aproxima el sol, Serena duerme satisfactoriamente tranquila, al rato despierta y hace todo lo que debe velozmente, va a darse un baño, toma desayuno, se prepara y va al templo Hikawa, ya era hora de juntarse con las chicas y hablar, esta vez, llegar tarde no es una opción para ella, así que se apura lo más posible.
