Konnichiwa!!!
Mappy desu!!!!
Les pido perdon, como soy nueva en esta página y no entiendo demasiado el inglés no entendí muy bien como iba todo y tuve un pequeño lio con la historia... supongo que los que lo habrán leido se habran dado cuenta ya y por eso LES PIDO PERDÓN A TODOS LOS QUE HA AFECTADO ESTE PEQUEÑO INCONVENIENTE!!!!
Porfavor dejadme vuestras opiniones para que pueda mejorar en un futuro...
Sayônara!!!
Mappy-chan.
La luna llena ya había salido tímidamente en el cielo. Todo Tokio estaba tranquilamente dormido excepto en tres zonas de movimiento. En la calle principal en donde dos hombres vestidos de negro acompañados de una mujer paseaban por encontrar cualquier indicio de sospecha; la casa en donde una mujer de unos veintiún años había sido asesinada de manera brutal y en donde dejaron huellas solo dos únicas personas: Shinichi Kudo y Sherry (de nombre real Shiho Miyano); el último lugar es uno en el que la policía esperaba encontrar a esas dos personas, la casa del detective y la de su vecino en donde los coches patrulla iban y venían.
La casa del doctor Agasae era, ahora, una comisaría de policía. Todos los inspectores y agentes vestidos y no vestidos con uniforme entraban y salían de la casa sin siquiera avisar. El doctor Agasae continuaba cogiendo la mano de Ai Haibara que se estaba durmiendo, preocupada por lo que le uviera podido ocurrir al detective adolescente Shinichi Kudo. Ran tan solo se había puesto más nerviosa en ver todo ese movimiento de policías. Y los padres de Shinichi hablaban cada uno con un móvil distinto en voz muy agitada.
Una moto llegaba en ese instante en una velocidad extremadamente peligrosa. Encima de ella había dos personas con casco las dos. Pararon la moto al lado de la casa del doctor Agasae y bajaron.
En la casa todo el mundo se hacía la misma pregunta donde se había metido el fantático de los detectives. Entraron dos personas con casco y fueron directamente en el sofá en donde estaban sentados Ai, Ran y Hiroshi. Se quitaron el casco
-¡Kazuha, Heiji! –exclamó Mouri.
-Vaya, Hattori, que sorpresa que estés aquí. Me parecía que nunca te hubieras preocupado por Kudo. –le dijó Haibara al detective de Osaka.
Después de decirle a Haibara "Me has descubierto. No tenía la intención de venir pero Kazuha me obligó" y guiñarle un ojo, la cogió de la mano y se la llevó en un sitio un poco apartados de todos.
-¿Qué más sabéis del caso? –preguntó el rival y amigo de Kudo con la más rapidez.
-Nada. Kudo nos dijo que vendría al anochecer. Pero no nos ha dejado ni un simple indicio. Ni tan solo nos ha llamado. Nada. –dijo Miyano con la voz un poco asustada.
Heiji regresó, con Haibara pisandole los talones, en el sofá en donde Agasae volvía a responder las preguntas del inspector Shiratori y Kazuha intentaba descubrir si su amiga Ran se encontraba bien o tenía un exceso de preocupación hacia el estudiante detective de Tokio.
Al fin la casa se había ido vaciando. Solo quedaban los inspectores de policía Satô y Takagi quienes esperaban si por algun motivo Kudo regresaba en casa de su vecino. Haibara se levantó y subió por las escaleras hasta una habitación. De repente salió de la habitación y con una cara que reflejaba emoción y preocupación a la vez pidió a Hattori que subiera. Este izo que Mouri y Tonoyama también lo hizieran.
Al entrar en la oscura habitación en donde solo había un mesa y una silla, todos vieron que en la ventana de este segundo piso había alguien dormido tranquilamente. En cuanto abrieron la ventana vieron la cara del joven detective Shinichi Kudo un poco asustada, pero dormida en la causa de que parecía tener fiebre. Su amiga de la infancia no hizo ni tan siquiera un minucioso movimiento en preocuparse entrarle a dentro. Hattori lo cogió en brazos mientras Haibara salía en busca de una palangana de agua y un trapo. Kazuha cerró la puerta para que nadie fuera por allí.
Cuando Haibara fue a la cocina y volvió con todo aquello, la inspectora Satô le preguntó para que quería todo aquello.
-Es que ayer nos pusimos a hacer un experimento con el doctor Agasae. –respondió Ai mirandolo con cara de pedirle una reafirmación al científico– Y nos a salido bien, pero nos ha manchado un poco el suelo. Heidi ya lo sabía y se lo quería mostrar.
Después de estas palabras, Haibara subió por las escaleras y llamó a la puerta. Kazuha la abrió y volvió a cerrarla. Pero la pequeña niña adolescente se quedó mirando a lo que parecía una escena un poco triste: Ran lloraba silenciosamente, Kazuha que estaba cabizbaja continuaba consolando a su amiga y, Hattori, estaba tapando lo que parecía una herida de bala en la cintura del detective adolescente.
Las únicas palabras que Heiji pudo escuchar de Haibara después de que se le cayera el barril de agua fueron: "Era un buen detective y él era el unico que podía resolverlo. Nadie nunca va a poder resolver este caso perdido en el que nadie puede sobrevivir."
Alguien se despertó sobresaltado. La habitación estaba ordenada salvo por unos pequeños papeles tirados por el suelo. En la penumbra la silueta que se despertó abrió las cortinas que dejaron entrar la salida de un sol brillante. En la poca iluminación que había el detective adolescente de Osaka se cambió de ropa y fue a lavarse la cara. Había vuelto a soñar con media realidad. En verdad encontraron a Kudo con fiebre, pero no estaba herido para nada. Había pasado ya una semana del incidente.
El detective salió de su casa y se fue a dar un paseo por las calles de Osaka. Aún era pronto pero todo había sido un pequeño malentendido el cual al día siguiente Kudo se lo explicó.
"Tengo que decirte Hattori que no me esperaba eso de que tuvieras que venir a una velocidad tan alarmante para resolver MI caso." le dijo el estudiante de Tokio. "Me sorprende en verdad ya que te dije que no te metieras en todo este asunto. Gracias" añadió cogiendo la taza de té caliente que le ofrecía Haibara.
"Hoy he soñado en que te mataban. La última vez que lo hice en verdad lo intentaron." le dijo su amigo con cara de preocupación "Por el amor de diós, Kudo, reacciona. ¡No puedes esperar a que te maten!"
"Mira lo único malo que ha pasado hasta ahora es que a la mujer que han matado la organización, supuestamente, había sido utilizado como sustitución para Miyano" dijo mirando fijamente a la pequeña científica. "Puede que tengas razón que estoy en peligro, pero no soy tan imbécil como para caer en una de sus trampas. La chica tenía veintiún años, estaba prometida y vivía en el distrito de Kansai. De momento no tienes razón por preocuparte. Aunque ahora esté perseguido por dos mundos distintos no puedo evitar el continuar buscando información necesaria para la ocasión. Y un simple resfriado no me lo va a impedir." le dijo su amigo. "Tú te vuelves para Osaka y nos dejas que hagamos lo que queramos nosotros. Miyano y yo tenemos la suficiente información para no caer en sus trampas."
Heiji no se había percatado del tiempo. El sol ya había salido del todo y aunque no tuviera el reloj se dio cuenta de que en pocos minutos Kazuha volvería a llamar al timbre de su casa para poder ir juntos al instituto. Corriendo regresó a casa.
Komba wa!!!
Ya sé lo que me vais a decir... TODO VA MUY APRISA(otra vez???? ¬¬U)continúo diciendo que en estos primeros capítulos prefiero ir así... y así poder entretenerme más en lo que más lenta tengo que ir... (Cantando:) dadme opiniones, porfa!!!
Mata!!!
Mappy-chan...
