-Bien- dijo la mestiza mirando a los ojos a su antiguo compañero - hay cosas que sabes sobre, mí, cosas que el resto del mundo no sabe, pero, en realidad, nadie sabe mucho sobre mi pasado.
"¿Qué esta diciendo?" se preguntó Kyouya Hibari al ver los labios de la joven moverse, pero sin poder oír nada, bajó a la calle y se subió al árbol que comunicaba la casa de Sawada con esta, entonces pudo oír su voz otra vez.
-¿Qué más tendría que saber sobre tu pasado, Luna? - preguntó Basil.
-Te pido que por favor esperes a que termine de contar cuando menos la mitad de mi relato,- Luna dijo, sus ojos bicolores brillando en la ligera luz - entonces responderé a tus preguntas.
-Está bien - respondió Basil - Continúa
-Una de las cosas que casi nadie sabe, excepto tal vez uno o dos de los arcobalenos, es que en realidad tengo mucha más edad que la que aparento- El muchacho la miró sorprendido. - Esto es por que mi sangre está maldita - continuó la chica - no envejecería a más de veinticinco, es el ciclo natural que habría seguido, pero, algo ocurrió, hace mucho tiempo, que me maldijo aún más, y no puedo pasar de la apariencia de diecisiete. - Kyouya desde su escondite se interesó un poco más en lo que ella decía - En realidad, tengo alrededor de doscientos cincuenta años, Basil. - Ambos jóvenes, el que estaba junto a ella y el que la escuchaba escondido, la miraron aún más sorprendidos. El chico castaño abrió la boca para decir algo, pero un gesto de la blanca mano de la chica lo detuvo - Como sabes, Basil, vine a nacer a este mundo por la unión de un vampiro y un elfo, no conocí a mi padre, viví con mi madre hasta que cumplí seis años. Ella era una elfa muy hermosa - Luna miró hacia las estrellas, recordando la imagen de su madre - era albina, y su piel y cabello parecían hechos de plata, sin embargo, sus ojos eran verdes, aún más hermosos que las hojas nacientes en primavera. - La chica miró hacia su amigo - Cuando tenía cinco años fue cuando conocí a la persona que robó mi corazón por primera vez - ambos chicos pusieron atención, una sombra pequeña apareció en el techo de la casa donde Hibari había estado hacia poco.
-Vaya, Luna, al fin decidiste contar tu historia - la sombra dijo en un volumen bajo, como para sí mismo.
-Alaude apareció un día en el bosque donde estaba nuestra casa, - al oír el nombre del primer Guardián de la Nube, ambos jóvenes, Hibari y Basil sintieron un escalofrío - mi madre me dijo que podíamos confiar en él, y lo hice, confié en él, era una buena persona, y de vez en cuando iba a visitarnos, luego un día, Alaude, vino y me dijo que cuidaría de mí, que mi madre le había pedido que me llevara con él, y que ella estaría bien. Yo hice caso, mi madre se despidió de nosotros y me fui con Alaude, me pregunto aún, si ella aún está viva, la extraño. - La chica guardó silencio mirando hacia el cielo nocturno una vez más.
Basil la observó, de pronto se daba cuenta de lo poco que conocía a esa joven, y sentía grandes deseos de saberlo todo sobre ella, al igual que el presidente de prefectos de la secundaria Namimori, quien los observaba desde el árbol.
-Entonces, - la joven de ojos bicolor continuó - viví con Alaude, cada vez que él salía me llevaba con él, en una de esas veces, nos encontramos con Giotto y buena parte de su grupo de vigilantes. Aún recuerdo lo que dijo cuando me vio escondida detrás de la gabardina que siempre usaba Alaude: "¡Qué adorable niña! ¿Cómo te llamas pequeña?" todavía no cumplía yo los siete años cuando esto pasó, como no conocía a ninguno, me aferré con fuerza a la gabardina de Alaude y me escondí detrás de él. Sin embargo, Giotto fue siempre muy amable conmigo, cuando crecí, iba a veces a las reuniones en lugar de Alaude, y era aceptada como su representante, no me llevaba muy bien con Daemon Spade, o Lampo, a Alaude en realidad no le agradaba nadie, pero por alguna razón, G. no me aceptaba en absoluto, Giotto solía defender mi posición en el grupo diciendo que era la acompañante de Alaude, pero, nunca vi que G. mirara de un modo tan frío a nadie más. Viví con Alaude por muchos años, cuando cumplí diecisiete, él me pidió matrimonio, y yo acepté - Basil bajó la mirada, mientras Hibari sentía otra punzada de celos, esta vez hacia su predecesor - sin embargo - la mirada de la joven se cargó de dolor al recordarlo - poco después, nos atacaron a Alaude y a mí, lo mataron, y yo o pude hacer nada para impedirlo, pues me habían atrapado y él me había pedido que actuara como humana todo el tiempo posible. - Lágrimas empezaron a resbalar por las blancas mejillas de Luna, y Basil pasó un brazo alrededor de sus hombros, pero ella lo rechazó levantando una mano. - Al funeral asistimos Giotto, G. y yo, fue entoces cuando gané mi segunda maldición: no podré envejecer a más de diecisiete años, hasta que haya encontrado a alguien que me ame de verdad y que yo pueda amar, alguien que no muera por mi culpa. - La pequeña sombra sonrió al oír las palabras de la mestiza, mientras Hibari y Basil mostraban una exprsión difícil de descifrar. - Luego de eso - la joven continuó - Giotto me dijo que no necesitaba quedarme sola, y me vine con él a Japón, cuando dejó Italia, muy a pesar de las objecioes de G. Trabajé el resto de la vida de Giotto para él, cuando me dijo que podía ir a donde quisiera - los ojos bicolores de la chica se ensombrecieron - siendo parte y extranjera del grupo Vongola, no, la ahora mafia Vongola, fui por todo el mundo, aprendi muchas cosas, conocí a los arcobaleno incluso antes de que llegaran a ser lo que son, pero seguí en soledad, a menos que se me llamara para un trabajo, y haciendo cosas por mi propia cuenta. Hasta que te asignaron como mi copañero, Basil - La chica lo miró, una débil sonrisa apareciendo en su rostro - al prinicpio, te comportabas como todos lo demás, pero, cambiaste tu actitud hacia mí, nunca entendí por qué, pero te o agradezco, sin embargo - la cara de la joven se ensombreció de nuevo - ocurrió lo de hace dos años, amenazaron con terminar con tu vida, si no me alejaba de tí, a ellos no les gustan las mezclas de sangre, el trato era que no te vería por dos años, y durante ese tiempo, trabajaría para ellos, si supieran que estoy aquí... - la chica suspiró - el trato vence dentro de un mes y medio, y deberé de seguir sus órdenes hasta entonces. Eso es todo lo que tego que contar. - Terminó la chica con la cabeza baja.
La sonrisa de la pequeña sombra se había borrado completamente, el joven de cabello negro que observaba a la mestiza siguió en silencio, sin entender mucho de lo que había dicho ella, Basil, la abrazó, ella sólo apoyó su cabeza contra el pecho del muchacho.
-Gracias por contarme, Luna - murmuró Basil. - Ven - dijo soltándola y levantándose - volvamos adentro.
La chica negó con la cabeza - No - dijo mientras recuperaba su disfraz- estaré aquí afuera por un rato más, te alcanzaré luego.
-Entiendo - respondió el chico, inclinándose y besando la frente de su antigua compañera - no tardes demasiado. - dijo antes de irse.
La chica miró hacia el cielo, la luna brillaba con intensidad, a pesar de que no estaba en su mejor posición. Viendo que ella no iba a hacer nada más, Kyouya Hibari, se alejó, procurando hacer el menor ruido posible.
"Gracias por escuchar tú también, Hibari-kun" pensó la chica oyendo el sonido de las ramas. Una vez el joven de cabello negro estuvo a la distancia suficiente, la pequeña sombra bajó del techo vecino cayendo frente a la mestiza.
-Vaya que ha pasado el tiempo, Fon - dijo ella al ver al arcobaleno de la tormenta.
-Me sorprende que te hayas saltado esa parte, Luna - dijo el niño acercándose un poco más.
-¿Cuál parte? - preguntó la chica fingiendo inocencia, y tomando al pequeño, lo puso en su regazo y empezó a acariciar el negro cabello de Fon.
-Que ibas a tener un hijo con Alaude - respondió el arcobaleno rojo.
-Oh, eso - Luna dijo, bajando la mirada. - Nadie está listo para saber eso.
-¿Nadie? - inquirió Fon volteando a ver a la chica, al ver los dorados ojos llenos de lágrimas suspiró - Deberías dejar ir tu pasado, Luna - dijo acaricando la mejilla de la joven, y maldiciéndose a sí mismo por dentro por no poder cuidarla el modo que debería.
La joven no respondió, solamente cerró los ojos dejando caer dos delgados hilos de lágrimas que resbalaron haste que uno alcanzó la pequeña mano del arcobaleno.
-A veces me pregunto - dijo Fon - ¿qué fue lo que pasó con ese niño?
Ahora fue Luna la que suspiró. - Murió - dijo, el arcobaleno la miró sorprendido al oír su confesión - después de la muerte de su padre, según tengo entendido, de todas maneras no habría podido sobrevivir, no lo aborté, solamete, dejó de vivir.
-Ya veo - respondió Fon abrazándola lo mejor que podía - siento haber preguntado eso.
-No te preocupes - dijo la joven. - Fue hace mucho tiempo, no tiene importancia.
A pesar de sus palabras, Fon podía ver que no era así.
-Sabes que siempre puedes confiar en mí, Luna - dijo - desde que nos conociste, incluso ahora.
-Lo sé, Fon - la mestiza respondió - Lo sé.
Luna lo levantó de su regazo, y se puso de pie, luego colocó al arcobaleno en el piso. - Cuidate mucho Fon - dijo y empezó a alejarse.
-Luna - la detuvo el arcobaleno, ella volteó - No subestimes tu suerte, nunca lo hagas.
-Gracias - respondió ella con una triste sonrisa y desapareció entra las sombras de la noche.
-Ya veo - Xian dijo saliendo del otro lado del jardín. - Así que todavía la quieres, Fon.
El arcobaleno volteó a ver a la verdadera líder - Buenas noches, Xian - dijo ignorando lo que la niña había dicho.
-Hace tiempo que no te veía - la pequeña respondió - no importa lo que hagas, no me puedes engañar a mí, quieres poder abrazarla como antes, ¿me equivoco?
-Eso no es asunto tuyo - el arcobaleno rojo respondió.
-¿Ah no? - preguntó Xian. - Yo creo que sí, después de todo, soy la única que puede devolverte a tu forma original.
Fon intentó ignorarla, pero sabía que lo que ella dijo era cierto.
-Cuando quieras, sólo dime, Fon - dijo Xian antes de alejarse - nos vemos.
