Disclaimer: HP no es mío, sino de Rowling.

N/A: Antes de empezar debo contarles la triste historia detrás de los dos capítulos anteriores:

Eran como las 2 a.m. y yo ya estaba terminando de escribir dichos capítulos, había quedado satisfecha con el trabajo y me iba a dormir en paz, pero como estaba medio zombie, al cerrar Word me quede un rato viendo la pantalla JAJAJA, como ya dije que andaba medio dormida. Bueno, me apareció el cuadro ese de "desea guardar los cambios?" (Aquí fue donde me quede viendo la pantalla) y no sé por qué le piqué a NO, en cuanto se cerró lo abrí rápido para ver si de milagro se había salvado y pues... no, no me la creía y rápido me puse a tratar de reescribir y me quede hasta las 4 a.m. terminándolos porque no me acordaba de algunas cosillas jaja:c Creí que eso jamás me pasaría.

Ahora sí, ya pueden leer el capitulo.

Cuando a Blaise Zabini le empezó a llamar la atención Ginevra Weasley, no podía pensar en nada más que en ella y en como separarla de Potter, por eso cuando noto la manera atontada en que una de sus compañeras observaba al chico, tuvo una excelente idea.

El fin de semana era un buen día para actuar, ya que no estaría ocupado con las clases. Mientras estaba en su dormitorio se arreglo como lo hacía a diario y salió a la sala común, esperando que sus compañeras de curso siguieran ahí.

Se acercó con paso decidido a la rubia de las Greengrass mientras ella charlaba con Bullstrode y Parkinson.

—Buen día, señoritas, ¿me permiten hablar con Daphne a solas? —La aludida lo miró interrogante—. Te conviene, Greengrass.

Las otras muchachas se dirigieron a la salida de la habitación y anunciaron que estarían cerca del lago —En un momento las alcanzo chicas —alzó la voz para que la escucharan antes de salir, luego se dirigió a Zabini— ¿Y bien? ¿Qué es lo que tanto me conviene?

—Conozco tu secreto —vio el terror en los verdes ojos de la chica y soltó una risa agradable—. Descuida, no le diré a nadie que te gusta Potter.

—¡Shh! baja la voz, imbécil —Daphne le propinó un débil golpe en el brazo y miró a todos lados con desconfianza—. Las paredes escuchan.

—No hay ni un alma aquí, es sábado y todos han salido —replicó Blaise con seguridad—. Necesito tu ayuda, y tú necesitas la mía, ya trace un plan que no puede fallar.

Greengrass sonrió ampliamente, aparentemente le gusto lo que escucho —¿Qué esperas para hablar?

Satisfecho con la respuesta, Zabini comenzó a contarle detalladamente los pasos a seguir para alcanzar su objetivo y Daphne escuchó atentamente cada palabra.

—¿Cuándo empezamos? —preguntó la chica con interés.

Zabini se puso de pie con una sonrisa y le tendió la mano a su compañera —Justo ahora.

* * *

Durante todo el fin de semana, Harry Potter se comportó extraño con su novia, lo que hacía que la chica se preguntara por el motivo. Lo curioso era que entre más la evitaba Potter, ella se encontraba a Zabini en todas partes.

A mitad de la semana Harry aun seguía evadiendo a Ginny, hasta que la pelirroja, harta de la situación, lo esperó a la salida de la primera clase afuera de su aula, ante la atenta mirada de todos sus compañeros, con tal de que no se escabullera.

—¿No te parece que ya es hora de que me des unas cuantas explicaciones? —cruzó los brazos sobre su pecho y comenzó a dar golpecitos con su pie en el suelo, como nadie se movió, elevó el volumen de su voz—. La conversación es entre mi novio y yo, aléjense si no quieren batirse en duelo conmigo, chismosos.

Todo el mundo se movilizó y le dieron miradas de compasión a Potter cuando pasaron por su lado.

—No tengo idea de lo que quieres hablar, pero te escucho —Harry tragó saliva nerviosamente y desvió la mirada de una furiosa Ginny.

La chica coloco las manos en sus caderas —Para empezar, me encantaría que me dijeras por qué no has querido hablar conmigo o estar en el mismo sitio que yo por más de dos segundos, porque no lo entiendo, lo dejé pasar la primera vez, pero llevas así casi una semana.

—Me siento fatal por... ya sabes —respondió cabizbajo.

—Si lo supiera, como dices, no estaría aquí preguntándote —replico rodando los ojos—. ¿Qué tal si me lo dices de una vez, Harry?

El chico inconscientemente apretó la varita dentro de su bolsillo, en caso de necesitar protección —Una chica me beso...

—¿Y tú lo permitiste? —preguntó Ginny con voz tenue, cuando Harry asintió, algo se rompió en el interior de la chica.

Sin decir nada mas, Ginevra se dio la vuelta dispuesta a marcharse, pero el sonido de la voz de su novio la detuvo —Ginny, perdóname por favor.

—Ahórrate las disculpas, esto se acabo —declaró sin voltear a verlo, se alejo de él apresuradamente para evitar que la alcanzara.

Que buena suerte tienen las que pidieron Blinny, porque me hicieron pensar en una situación que podría llevar a eso (-8

Hasta la próxima,

Nia.