El Mago
Autor: Quetzalli
Resumen: Severus forma parte del Grupo de Rescate y está a punto de descubrir que salvar vidas no es todo lo que hacen lo que no es un problema si toma en cuenta que le da tiempo extra para pasarlo con el misterioso Wizard que se empeña en entrar a su vida.
Parejas: Harry-Severus, Harry-Draco, Sirius-Remus
Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling y Warner Bros. Si por ventura piensas que estoy ganando algo más que gratificación personal a través de sus comentarios, voy a tener que desilusionarlos porque ni un peso ha entrado en mi bolsillo por escribir esto.
Spoilers: Ninguno. Juro solemnemente que no hay ninguno aquí. A final de cuentas esto es un AU.
Capítulo 4
Sobre ruedas
La tranquilidad de la madrugada en los suburbios de Baldock, en el condado de Hertfordshire, se vio cortada de tajo por el estruendoso chirrido de la camioneta negra que, en una curva especialmente pronunciada corrió el riesgo de volcarse y acabar con su precipitada huída. Tras ella el estrépito de las sirenas se negaba a alejarse más allá de unos metros, intentando cercarlos con la ayuda de un helicóptero que de tanto en tanto alumbraba desde el cielo el móvil objetivo.
De todas las formas en que podría pasarse una noche de sábado en compañía de las amistades, esa era la menos esperada por Severus. El ruido de la persecución le traía una leve reminiscencia de sus tiempos como mortífago o de las veces en que participaba en una redada. El sabor de lo prohibido combinado con la seguridad de estar haciendo lo correcto se mezclaban en un cóctel de adrenalina pura que amenazaba con desbordarse.
-¡Más deprisa!
-¡¿Estás demente Wizard!? –la templada voz de Severus resonó en el interior del vehículo sin reflejar una sola emoción de su parte-. Puedo perder el control de esta cosa.
-No seas modesto -ironizó Jinxs mientras pasaba otra bomba de humo a Wizard-, estás haciendo un excelente trabajo.
Wizard tomó la bomba de humo casera y la arrojó justo enfrente de la patrulla que los perseguía obligándola a frenar casi al instante, lo que ocasionó muchos chirridos a sus espaldas confirmando varios intentos por evitar un choque.
-¡Genial! –gritó Hex después de palmear el hombro de Severus fascinado con su desempeño como piloto-. ¿Quién te enseñó a manejar así?
-Wizard –fue la apresurada respuesta de Severus que no aminoró la marcha del vehículo ni un momento mientras recordaba la insistente oferta del joven por enseñarle a manejar. La gente de mi edad ya no aprende había dicho Severus, algo que Wizard pasó por alto obligándolo a tomar el volante de la camioneta tan sólo unas horas antes. Todo había sido fácil hasta descubrir que eran objeto de una cacería por las autoridades muggles y sin saber cómo Severus aprendió del modo difícil a manejar para poder huir.
-Lo llevas en la sangre Curse -lo felicitó Wizard desde el asiento trasero donde iba con Jinxs-. Necesitamos perderlos pero es muy difícil cuando tienes un helicóptero sobre ti. ¿Alguna idea?
Curse Severus había buscado mucho su "nombre clave" hasta recordar que siempre se había sentido como "Snape el Maldito" sobretodo después de dejar a los mortífagos y convertirse en espía. Muchas veces se había sentido víctima de una maldición que lo había convertido en el terror de muchos, una verdadera pesadilla para otros, algo que había desaparecido gradualmente desde que "apareció" veinte años después. Ahora él ya no era "El Maldito" buscando redención, sino la maldición de los mortífagos que ni siquiera sabían de su presencia.
-Todo lo que quiero es quitar esa cosa escandalosa de encima –dijo Severus cansado de mantener los nudillos tan apretados en el volante.
-Lo siento Curse, no tenemos bombas tan poderosas –musitó Hex desilusionado, siempre había querido una nikita como la de los videojuegos y Wizard se oponía terminantemente a las armas.
-No las necesitamos –recalcó Wizard con tono molesto- vamos a dispersarnos. Curse, a la derecha hay un centro comercial, tiene puentes que cruzan de lado a lado del edificio y podrán ocultarnos temporalmente del helicóptero, Hex vas a saltar ahí y te ocultas en donde puedas.
Hex ni siquiera tuvo tiempo de negarse, en segundos el centro comercial se levantó frente a ellos y Wizard prácticamente tuvo que arrojarlo fuera cuando Severus aminoró ligeramente la marcha. Debían de ser de la misma edad, pero era claro que Wizard era, por mucho, más maduro y Hex se contentaba con ser el geniecillo computarizado. Aún Jinxs, que claramente era unos cuatro años mayor que ellos, rara vez contradecía a Wizard contentándose sólo con cuestionarlo de tanto en tanto.
Tenían un mando bien definido que parecía mantenerlos con vida en las peores circunstancias a juzgar por las apariencias. Antes de alejarse de la zona segura bajo el puente Severus alcanzó a ver a Hex por el espejo retrovisor, al parecer en perfecto estado.
-Es muy flexible y sabe caer como los gatos –le explicó Jinxs mientras continuaban la carrera desesperada.
Varias sirenas de patrullas volvieron a escucharse en la lejanía, dándoles la certeza de que no tardarían en concentrarse a su alrededor.
-¿Dónde te dejamos Jinxs? –bromeó Wizard dando una palmada a su amigo con esa sonrisa peligrosa en sus labios que enloquecía a Severus.
-¿Sería mucho pedir si me arrojas sobre un buen colchón? No me gustaría lastimarme más de lo necesario –bromeó Jinxs.
-No es mala idea del todo –comentó Severus al ver una lujosa mueblería frente a él.
-¡¿Estás loco?! –gritó Jinxs al ver que habían sido tomadas sus palabras de manera literal-. Prefiero el suelo a que me acusen de robo...
Pero no alcanzó a decir más por protegerse del impacto. Severus cruzó el enorme ventanal que se divisaba desde la calle aniquilando por completo algunos aparatos muggles en una infantil venganza contra ellos por ser tan complicados. Siguió por el interior de la mueblería buscando salir por el ventanal contrario. Wizard entendió la maniobra de inmediato y después de gritarle a Jinxs que se ocultara abrió la portezuela para echarlo fuera.
Al parecer la maniobra había sido un éxito, el helicóptero también se había adelantado a la situación y sobrevolaba sobre su ruta de escape. Una patrulla alcanzó a llegar antes de que ellos salieran, sus ocupantes salieron desenfundando sus armas y colocándose en posición amenazadora en espera de la camioneta.
-Jinxs necesita una buena distracción para salir de ahí –comentó Wizard esperando que nadie fuera a revisar la mueblería y lo encontraran.
-Descuida, -dijo Severus en su tono más peligrosos- la tendrá -garantizó llevando el vehículo a su máxima velocidad por lo que al salir del ventanal pareció volar por unos segundos rodeado por el reflejo brillante de los trozos de cristal que lo rodeaba.
Los policías apenas tuvieron tiempo de cubrirse de la lluvia de pequeños vidrios vociferando en sus radio comunicadores que debía estar equipada con tecnología militar a juzgar por su velocidad, descartando de inmediato que se hubiera detenido.
Severus sonrió, jamás podrían averiguar que él había aumento la capacidad de la camioneta con un poco de magia. Wizard siendo su acompañante tampoco podría sospechar nada en medio de la confusión.
En verdad estaba disfrutando conducir.
-¿Cómo hiciste eso? –parecía que Wizard no era tan fácil de engañar.
-¿Cómo voy a saberlo? Es mi primer día como conductor ¿recuerdas?
-Debí haberte puesto al volante desde antes –comentó Wizard claramente impresionado lo que no dejó de producir una sensación de orgullo en Severus- ¿Estás seguro de que no sabías conducir?
-¿Recuerdas que tardé más de media hora aprendiendo a prender esto y a mover la palanca de velocidades?
-Cierto –recordó Wizard con un tono juguetón que contrastaba terriblemente con la situación en la que se encontraban inmersos. Las sirenas los seguían con insistencia y el helicóptero se negaba a dejarlos ir-. A hora sólo faltamos nosotros ¿alguna idea?
-Creo que tengo una idea –susurró Severus ante la visión del New River cuyas aguas reflejaban la luz de la luna en sutiles rizos.
Wizard no dijo nada probablemente por considerarlo inútil, era su única oportunidad y él lo sabía, simplemente se abrochó el cinturón de seguridad y colocó su cabeza entre las piernas para aminorar el impacto.
En segundos, sus perseguidores miraron asombrados cómo la camioneta negra se lanzaba contra el río a una velocidad impresionante para hundirse de lleno en su interior.
-¡Necesitamos equipo de buceo! –gritó el capitán Wynken por la radio después de ordenar a los elementos que lo acompañaban se dispersaran alrededor del río para apresar a quien quiera que estuviera dentro de la maldita camioneta-. Tienen demasiado tiempo ahí abajo.
-Señor usted cree que...
-En este trabajo no se puede creer nada Rogers, este es un grupo muy escurridizo que se me ha escapado demasiadas veces.
° ° ° ° °
El río literalmente se tragó la camioneta, absorbiéndola por completo, el agua entraba sin control por las ventanas que Hex y Jinxs habían dejado abiertas unos momentos antes comenzando a inundar el interior del vehículo, ahora estaban en una carrera contra el tiempo.
No había detenido a Curse en su maniobra suicida, porque había comprendido que era su única oportunidad, ahora no estaba tan seguro, se incorporó tan pronto su cuerpo respondió para desabrochar su cinturón y sacar de la caja de emergencia el equipo de buceo que les salvaría la vida.
Una vez listo se concentró en Curse quien seguía en el asiento del conductor luchando contra su cinturón de seguridad, jamás lo había visto tan nervioso, siempre tan controlado aún con su claro disgusto por la tecnología que obviamente había llegado a su punto máximo en ese momento mientras forcejeaba con el cinturón y la bolsa de aire que lo apresaba en ese sin piedad.
Sacó la navaja multiusos que siempre traía consigo y cortó el cinturón y la bolsa para liberar a Curse quien claramente podía entrar en pánico de un momento a otro, para calmarlo, tomó su rostro entre sus manos y lo miró fijamente hasta que consiguió su atención, entonces logró colocarle el equipo de buceo y lo obligó a salir por la ventana más cercana mientras él mismo salía por la suya. El cristal no estaba completamente abajo y en alguna parte del trayecto debió haberse roto, por lo que no pudo evitar un corte molesto que desgarró su pantalón cuando se deslizó hacia la libertad. Algo de que preocuparse más tarde.
Una vez fuera lucharon contra el impulso de la camioneta que los atraía hacia el fondo del río junto con la corriente que era más intensa de lo esperado y el frío del río que calaba hasta los huesos, de alguna manera alcanzó a distinguir que Curse tenía una facilidad casi natural ahí dentro y que casi parecía tener mayor facilidad en el agua que en la superficie, pero descartó ese pensamiento al considerar que el frío estaba afectándole de más, sobretodo después de sentir que algo cálido lo golpeaba dejándole un terrible cansancio que ignoró por completo.
Debían escapar y sobrevivir.
Los tanques no tenían mucha capacidad y debían escapar lo más pronto posible, como pudo, encontró en la corriente una ayuda para alcanzar a Curse que lo miraba con una expresión confundida en sus ojos negros pero ya no parecía asustado. Eso era bueno, ya tenía suficiente con controlarse a sí mismo como para cargar con la preocupación ajena.
Tomó la mano de Curse y lo jaló consigo indicándolo que se dejaran arrastrar por la corriente, el mensaje fue entendido casi de inmediato. Curse lo sujetó con fuerza obligándolo a tomar una posición en la que sus cuerpos, casi abrazados, se deslizaban con mayor velocidad ayudados por la corriente que aumentó de intensidad.
Era mejor así, estando juntos no tendrían que preocuparse por el otro.
Había practicado buceo desde que tenía diecisiete años y nunca había sentido una corriente tan fuerte y benigna tomando en cuenta que no los golpeaba como se esperaría, sonrió agradecido, el agua estaba tan fría que no se creía capaz de luchar demasiado por alejarse de la camioneta. Una verdadera pérdida, acababa de comprarla en la feria de autos de Essex y había sido una ganga, lo bueno es que si los policías la encontraban no podrían rastrearlo.
Después de lo que pareció una eternidad Curse lo ayudó a subir a la superficie, era arriesgado pero necesario, no debía quedarles mucho oxígeno y era lo mejor. ¿Cuándo había sido la última vez que se sintió tan cansado? No logró recordarlo, pero tan sólo salió del agua se sintió renovado como si ese cansancio repentino lo hubiera abandonado por completo, en parte porque Curse lo ayudó a salir.
Estaban en la zona rural a las afueras de Baldock, y no había rastro alguno de policías, el río no parecía tan caudaloso en ese momento así que supuso que la corriente era sólo interna, algo que agradeció, tardarían más en dar con ellos.
-Supongo que debemos caminar ahora –comentó Curse mientras exprimía su ropa en un vano intento por recuperar la dignidad perdida.
-¿Tienes prisa por llegar a algún lado?
-No, pero no soy del tipo que le guste caminar demasiado.
-Siempre hay una primera vez para todo Curse –comentó recibiendo una sonrisa cansada por parte de su compañero.
Curse se acercó a él con paso lento, seguro y una mirada preocupada. Algo inseguro extendió una mano para hacer algo que nadie antes se había molestado en hacer: tocar suavemente la cicatriz en su frente.
-Verificaba que no estuvieras herido –se disculpo Curse en un suave murmullo cuando notó que sus dedos estaban dibujando la pequeña cicatriz con forma de rayo.
-No es algo reciente.
-¿Es el recuerdo de otra noche como esta? –preguntó Curse mientras alejaba su mano de la frente pero sin apartarse.
-En cierto modo –contestó sin dejar de mirar esos profundos ojos negros y sin saber bien porque compartía algo que sólo sabía su mejor amigo-. Fue lo único que gané en el accidente donde murieron mis padres.
-Lo lamento –se disculpó Curse.
-Y yo, pero ya no hay nada que hacer.
Era un momento extraño y sin embargo, muy dentro de sí sabía que no había ningún problema con haber compartido esa información, de algún modo decirle a Curse era seguro.
-Vamos, tenemos que regresar en algún momento –dijo por fin sonriendo ante la cara resignada del hombre que se había integrado a su vida en tan poco tiempo-. No te sientas mal Curse, caminar de vez en cuando es muy bueno, te mantiene en forma.
-¿Acaso necesito hacer ejercicio? –preguntó Curse con un leve tono inseguro mientras ambos se ponían en marcha.
El camino fue largo pero ameno, al principio reconstruyeron la persecución considerando algunos elementos que pudieron haberles dado alguna ventaja y que ignoraron o pasaron por alto, era agradable hablar con Curse y sencillo.
-Lo que me trae a la pregunta que he querido hacer desde que esta locura comenzó –dijo Curse repentinamente serio- ¿por qué demonios no han estado persiguiendo Wizard?
-Fácil, porque quieren interrogarnos.
-¿A nosotros? –preguntó Curse horrorizado.
-En realidad a todo aquel miembro de el Grupo de Rescate que encuentren, los investigadores especialistas tienen la idea de que nosotros tenemos información vital sobre los terroristas que atacan en donde acudimos.
-Porque ustedes siempre llegan antes que los servicios de emergencia –concluyó Curse.
-El planteamiento lógico siguiente es que nosotros provocamos los ataques y después ayudamos en los rescates.
-¿Por qué harían eso? –gruñó Curse indignado.
-Según el capitán Wynken de Scotlanyard "por una patología demencial que nos obliga a buscar el protagonismo y aceptación en todas sus formas".
-Has hablado con él.
-Una vez y logré convencerlo de que se habían equivocado de persona –Curse le dedicó una mirada interrogante que exigía una explicación-, cuando me atraparon tenía dieciséis años, era demasiado joven para organizar algo y todo esto apenas comenzaba, no estábamos tan organizados, no teníamos experiencia y para ser honesto cometimos muchos errores. Con algo de suerte, haciéndome el tonto logré convencerlo de que había atrapado a alguien que sólo estaba en el lugar y momento equivocado. Wynken ha estado a cargo de este caso desde entonces y creo que ya lo considera personal, me odia y al mismo tiempo me estima.
-¿Cómo es eso?
-Ha estado vigilándome desde entonces, visitándome algunas veces en la universidad y ahora en el lugar donde trabajo.
Curse siguió caminando a su lado en un silencio que cada vez era más pesado porque su mente estaba lejos, analizando las palabras recién escuchadas.
-Puedes preguntarlo, después de todo eres parte del grupo y todos lo han preguntado tarde o temprano.
-¿Cómo es que llegan tan pronto a los lugares atacados? –preguntó Curse por fin, sin preocuparse por ser transparente por un momento, él siempre se preocupaba por se emblemático y misterioso.
-Tengo una fuente que ni yo conozco, sabe de los ataques y me avisa unas noches antes, apenas el tiempo suficiente para que nos organicemos.
-¿Por qué no lo has denunciado antes?
-Los mensajes llegan en mil formas y nunca puedo rastrear la fuente, así que no puedo denunciarlo y la vez que di el aviso anónimo casi termino en otra comisaría interrogado por Wynken. No gracias, ya es suficientemente malo que nadie haga nada como para que yo termine en prisión.
-Estás cojeando demasiado –dejo Curse cambiando el tema en una forma de decir esperaré a que confíes más en mí y me digas todo ¡cómo si él fuera a revelar su fuente algún día. El riesgo era demasiado grande.
-Creo que me lastimé al salir de la camioneta.
-Una verdadera lástima –dijo Curse mientras terminaba de arrancar el pantalón y revelaba un corte que cruzaba la mitad del muslo izquierdo-, empezaba a gustarme esa cosa, quizás me compre una.
-Podría darte algunos consejos de compra.
-Lo pensaré –murmuró Curse mientras untaba un poco de su pomada "milagrosa", la sensación de alivio fue inmediata y el silencio que los envolvió esta vez fue algo distinto a incómodo, alguien debía decir algo antes de que todo fuera demasiado surrealista, pero antes de que ninguno abriera la boca se escuchó la tonada característica del teléfono celular de Wizard.
-Creí que el agua arruinaba ese tipo de cosas –comentó Curse.
-Este es impermeable, no es la primera vez que termino bajo el agua.
Se trataba de Jinxs, había logrado escapar de la mueblería sin ningún problema y los buscaba en su auto particular, después de algunas indicaciones los alcanzó en un auto compacto gris claro de cuatro puertas y que gritaba era un auto familiar por la etiqueta pegada en el cristal trasero que decía "bebé abordo".
El trayecto al poblado más cercano no fue tan largo como se esperaba y la expresión de alivio en los ojos de Curse explicó su decisión de separarse en cuanto llegaron a la estación de autobuses, debía estar rendido y no era para menos.
-Me alegra que quisiera regresar a donde sea que viva solo –musitó Jinxs en cuanto se alejaron de la estación de autobuses-. Por un momento temí que quisieras invitarlo a tu casa.
-¿Por qué no lo haría? Es una buena persona.
-Aún no lo conocemos bien y si tú dejaras de coquetearle tanto quizás desconfiarías un poco más.
-¡Oye! Yo no coqueteo, sólo soy amigable con él.
-Si claro, dime Harry, ¿cuando fue la última vez que fuiste amigable con alguien?
-De acuerdo Craig, me gusta, pero debes reconocer que nunca he dejado que mis hormonas controlen mis actos.
-Lo que ha sido una bendición para todos nosotros porque si este grupo lo comandara Hex tendríamos mucho tiempo en prisión. ¿Por qué seguimos arriesgándonos Harry? Ya no somos adolescentes locos.
-Supongo que la fuerza de la costumbre y nuestro deseo por un mundo mejor en donde puedan vivir los niños sin peligro.
Craig suspiró, siempre perdía cuando Harry hablaba de los niños, sobre todo después de su matrimonio con Jennifer y su reciente embarazo.
-¿Ha estado preguntando mucho? –preguntó buscando retomar lo que le preocupaba-. Podría ser un espía del gobierno.
-Ya nos habrían arrestado, conoce nuestra base ¿recuerdas? Curse no ha preguntado nada, a diferencia de muchos otros ha esperado a que confiemos en él. ¿A qué le temes Craig?
-Temo que sea quien te haga perder la cabeza y empieces a cometer errores –se sinceró Craig estacionándose a la puerta de un edificio victoriano que ahora estaba dividido en departamentos-. Hoy lo dejaste tomar decisiones vitales.
-Y todos estamos con vida.
-¡Lo sé! Es sólo que... siempre he sabido que sólo te atrapará alguien parecido a ti, misterioso, listo y tan loco como tú.
-¿Eso es malo?
-¡Claro que no Harry! Es lo que todos buscamos, sólo quiero que lo tomes con calma, has sido un solitario por demasiado tiempo y no quiero que salgas lastimado. ¿Prometes tener cuidado? –preguntó Craig mirando la pierna vendada de Harry con su propio pantalón hecho jirones.
-Siempre lo tengo –dijo Harry bajando del auto-. Supongo que no bajas, Jenny debe estar esperándote.
-Lo está, pero si necesitas hablar conmigo, me quedaré un rato más –le garantizó Jinxs preocupado.
-No es necesario, estaré bien, esto fue un percance menor –dijo Harry señalando su pierna- un poco de sueño y estaré como nuevo.
-Eso espero –murmuró Craig antes de cerrar la portezuela y alejarse rumbo a su casa.
° ° ° ° °
Severus agradeció a Jinxs que apareciera tan pronto, estaba cansado, mojado y muy impresionado. Había intentado desmayar a Wizard en el río para desaparecer a un sitio seguro, más no lo había logrado. Estaba seguro de haberlo golpeado, pero tan sólo logró aturdirlo un poco, nunca perdió el sentido y tuvo que ser muy cuidadoso para conjurar una corriente que los alejara lo más pronto posible sin lastimarlo y sin despertar sospechas.
Jamás había escuchado de que alguien lograra mantenerse despierto después de un desmaius bien conjurado y sus conjuros siempre eran excelentes. Aquello no dejaba de ser inquietante reforzando el misterio alrededor del joven muggle.
Sacudió la cabeza al aparecer en las afueras de Hogwarts. Cada pensamiento del día lo llevaba de algún modo a Wizard, a sus decisiones, sus acciones y su persona. La información nueva rondaba en su mente garantizándole que debía de tener un contacto en el mundo mágico, alguien de quien obviamente no podía hablar paro que lo ayudaba.
Si pudiera encontrar a ese mago o bruja, podrían estar un paso más cerca de vencer a los mortífagos. ¿Pero quién podría ser? Y más importante ¿por qué no ayudaba a la Orden del Fénix o al Ministerio? Algo faltaba y debía descubrir qué.
El alba despuntaba en el horizonte iluminando el lago, recordándole lo cerca que estuvo de ser descubierto por Wizard cuando no se desmayó.
Miró su mano recordando el taco suave de la frente de Wizard y su delgada cicatriz, nunca se acercaba a nadie y rehuía cualquier forma de contacto físico, y sin embargo había tocado la frente de otra persona llevado sólo por un impulso imposible de detener. Sacudió la cabeza, tenía que dejar de pensar tanto en él porque si seguía así iba a terminar completamente loco por Wizard y lo más inquietante era que no estaba muy seguro de querer oponer resistencia.
° ° ° ° °
El último cerrojo quedó asegurado cuando Harry dio la vuelta y se encontró con una mirada ansiosa y algo molesta por su tardanza. Su dueña se levantó de inmediato del sillón donde estaba recostada y corrió hacia él.
-Buenos días Heidi, yo también te extrañé cariño. Esta noche fue muy... intensa -suspiró.
Todavía sentía el fantasma de los dedos de Curse en su cicatriz, recorriéndola suavemente, había algo en ese hombre que lo atraía sin control y por primera vez tuvo miedo de no poder guardarle sus mayores secretos.
Heidi se sintió ignorada, algo que era muy malo porque ya había pasado toda la noche sola y encerrada sin consideración alguna. Molesta, comenzó a jalar el pantalón de Harry buscando llamar su atención mientras le exigía la levantara entre sus brazos.
-De acuerdo nena, yo también te amo –dijo deseando escuchar esas mismas palabras en otros labios por parte de una voz serena y pausada mientras se inclinaba para levantar en vilo a su pequeña.
-Sabes Heidi –susurró mientras la acunaba-, con algo de suerte ya no estaremos tan solos. Si tan sólo los ataques se detuvieran.
° ° ° ° °
Continuará
N/A: Hola de nuevo, antes de que me maten quise incluir a Heidi desde este capítulo por maldosa, la verdad es que sigue una escena con ella que iba ser incluida aquí, pero este capítulo ya estaba siendo muy largo y preferí reservarla para el próximo capítulo con un pequeño adelanto. Ya vieron que hubo demasiadas cosas en este y quería que lo disfrutaran con calma.
En cuanto al título de este capítulo es un pequeño juego de palabras, no sé si en otros países de habla hispana se utiliza esta frase, pero por las dudas comparto su otro significado, la expresión "Sobre ruedas" en México se refiere a que algo, en este caso el romance entre Harry y Severus, va avanzando a un buen ritmo.
Besos Quetzalescos
