Capitulo 4
Salazar no sabía que decir, o hacer. Lo habían descubierto y nada más y nada menos que aquella niña que había llegado del futuro. Había planeado hablar con ella una vez saliera del gran comedor, tal vez convencerla de que la casa Slytherin era la mejor opción para ella. Después de todo si la tenía en su casa podría tener un acceso más fácil a los conocimientos de los que ella era dueña.
-Lady Granger-. Dijo al fin, con clara burla, tratando de ocultar el hecho de que había sido descubierto infraganti. Ya bastante era que le hubiera seguido con oscuras intenciones.
-Hermione-. Le aclaró la chica. Sinceramente odiaba que se refirieran a ella con el honorifico de Lady, estaba completamente segura de que en diversas ocasiones esa palabra no quedaba con ella-.O Granger, da igual sólo deja esa palabra de lado ¿sí?-. Hermione no entendía la amabilidad con la que lo estaba tratando, igual se debía al hecho de que el hombre no había intentado algo contra ella. Y aunque no lo admitiera estaba emociona de poder conocer a alguien tan representativo como aquel hombre, después de todo él había ayudado a la edificación de la escuela. Por el momento no importaba que fuera el mayor representante de la pureza de la sangre.
Las palabras de la chica le sorprendieron un poco, pero sabiendo ocultarlo sabiamente. Tenía claro que debía ser amable con ella para poder obtener aquella información que lo llevaría a la grandeza y aun así dejo que su serpiente interna hablara por él.- ¿Por qué he de querer llamar por su nombre a una sangre sucia como tú? O más importante ¿Quién te crees que eres para hablarme así, sin nada de respeto?-. Escupió, Salazar, con veneno en su voz. Y si no fuera por los reflejos que lo caracterizaban nunca se habría dado cuenta del rasgo de dolor que surco por el rostro de la castaña, sin duda alguna un golpe bajo para ella.
Hermione sabia con quien hablaba y a pesar de ya haberse acostumbrado a dicho insulto no pudo evitar el dolor que emergió de su pecho. Una cosa era que lo escuchara de Malfoy, incluso el tono y el desprecio ya lo tenía previsto, pero ahora, el desagrado e incluso la ira estaban impregnados en la voz del hombre frente a ella, sin lugar a dudas la crudeza causaba una gran herida.
Él sentía como la mirada de ella se clavaba en su persona, con un odio que pondría a temblar a cualquiera, pero a él no. Se sintió miserable en esos momentos, como si quisiera que la joven nunca hubiera escuchado esas palabras salir de su boca, ahora su plan se iría a la borda… lo mejor será que pensara mejor las cosas y planeara un mejor plan para hacerse los conocimientos de la joven.
-Tienes razón, por qué habría una hija de muggles, querer llevarse bien con el rey serpiente- soltó irónicamente Hermione. Salazar medio sonrió a la pequeña criatura que tenia frente a él, ella simplemente quería llevar la fiesta en paz y que hacia él, claro echarla a perder, por eso no entendía como Godric se empecinaba en pasar tiempo con él- pues déjeme decirle Señor Gran Pureza que no le volveré a molestar.
Hermione indignada trató de entrar de una buena vez a la torre. No lo logró. Salazar la había tomado del brazo arrinconándola entre la pared y su cuerpo. Un rico aroma a hierbas le llego del cuerpo del hombre. Sin ser consiente acerco su cuerpo un poco más al del él para deleite del fundador.
-A mí no me hablas así- dijo apretando mas a la chica- ¿entendiste?- susurró en un tono mordaz a la altura de su lóbulo derecho, aspirando su olor a vainilla. La soltó, provocando que cayera de bruces al suelo, y le dedico su mirada más envenenada. Hermione estaba empezando a pensar que Slytherin era bipolar.
-¿Y, según tú, cómo piensas hacerlo?- Dijo la castaña sin medir sus palabras, tal pareciera que aún se encontraba en su tiempo
-Tengo varios métodos, querida, pero por el momento es mejor que no te enteres de ellos, siempre dicen que es de mala suerte arruinarle la sorpresa a una… Dama-. La voz de Salazar envolvió a la chica causando que ella sólo fuera capaz de procesar tardíamente la amenaza que sutilmente le había lanzado. Para Hermione no fue difícil saber a qué se refería el hombre.
-El basilisco-. Susurró la castaña sin ser consiente. Hundida en sus pensamientos.
Slytherin se había quedado de piedra ¿Cómo es que ella sabia acerco de eso? Estaba totalmente seguro de que todo ese asunto se encontraba en secreto y que la única manera en que la mocosa supiera de es en su que en su época el terror que se escondía en su cámara hubiera despertado. Granger aprovechando el estado del hombre entro como alma que lleva el diablo, dirigiéndose a su habitación. Al final se había dado cuenta de que lo dicho sin pensar había llegado a los oídos de la serpiente-
Había metido la pata y ahora sólo le quedaba enfrentarse a Salazar cuando este le exigiera respuesta a las preguntas que en esos momentos se estuvieran formando en su mente.
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Pensó que al tener a los cuatro fundadores impartiéndole clases será de lo mas excitante, atendría la oportunidad de aprender cosas nuevas. Pero no fue así, la decepción que tenía era claramente expresada en su rostro. Por primera vez se permitió pensar en donde estaba y las cosas que todavía no habían sucedido.
-Lady Granger- la voz profunda y grave la sobresalto.
-Sala… Slytherin- frunció el ceño al ver frente a ella al dueño de aquella hechizante voz- ¿Qué quieres?
-Esa no es manera de hablarle a tu profesor- contestó burlón.
Hermione se mordió el labio inferior. Él tenía razón y odiaba tener que admitirlo. Salazar se sentía tentado por el acto de la muchacha, pareciera que le invitara a sus labios. Rápidamente alejo esos pensamientos, ella era una impura.
-Mis disculpas Sir Slytherin- farfulló la chica- ahora si me disculpa, deseó ir a la biblioteca- desde el momento en que supo donde se encontraba tuvo el gran impulso de ir a conocer el que siempre había sido su santuario.
Indignado, Salazar la tomó de la muñeca con fuerza, pero sin llegar a lastimarla y la acerco a su cuerpo, comprobando lo pequeña que era ante su persona. Se recreó en su persona y estuvo tentado a hechizarla con tal de que dejara mandarle esa mirada tan hostil pero rápidamente recordó quién era él y el papel que supuestamente tenía que interpretar.
-No se te olvide que tu y yo tenemos una conversación pendiente- susurró cerca de sus labios, casi tocándolos, y sin mas se alejo de ahí antes de que algo ocurriera.
Hermione sintió una descarga eléctrica recorrer todo su cuerpo. De un modo u otro tendría que evitar que esa conversación se llevara a cabo. Ese hombre era el que menos tenía que saber sobre ella, sobre lo que sabía y lo que en un futuro pasaría. Lo mejor sería que mantuviera una presencia baja. Tratando de alejar la plática tenida, se encamino al hogar de los libros. El castillo en si no había cambiado mucho, más bien en el transcurso de toda la historia simplemente se había modernizado.
Las grandes puertas estaban frente a ella, abiertas, al parecer el lugar le esperaba. Parecía más vacio de lo que recordaba, pero al instante comprendió que con el transcurso de los años muchos libros fueron formando parte del mobiliario. En las mesas del fondo pudo distinguir a un grupo de Slytherin, pero lo que más le llamo la atención fue un muchacho de cabellera platinada y ojos de mercurio, ojos que miraban a su dirección para clavarse en ella.
Malfoy.
Algo le decía que él era el antepasado de cierto hurón. Decidida a ignorar la presencia de él y su sequito de serpientes, se colocó en una mesa pegada a la estantería cerca de la zona prohibida. Accesibilidad a la mano. Si bien sabía que los fundadores le ayudarían a solucionar su problema no podía simplemente quedarse a esperar por los resultados, ella comenzaría la propia, más le valia prevenir.
Aunque primeramente tendría que encargarse de los deberes que les habían dejado aquel día y por primera vez, sintió el deseo no querer realizar la tarea, era como volver a repetir un año, tantas cosas ya vistas, parecía más un repaso que el inicio de un nuevo curso. Tan concentraba estaba lamentando su suerte que no se percato de que cierto muchacho de cabello claro se acercaba a donde ella se encontraba.
-Muy difícil para ti, sangre sucia-. La ofensa no le dolió como las primeras veces que la había escuchado, aunque no le sorprendía que ya todo Hogwarts supiera de su origen de nacimiento, Salazar se había encargado de dar a conocer la noticia en clases de pociones.
-Malfoy ¿no?- preguntó aunque ya supiera la respuesta- por qué no vas y terminas con lo tuyo. Aquí nadie te ha solicitado.
-No eres nadie para ordenarme- gruñó. Cómo es posible que no le afecten mis palabras, comúnmente tiemblan y lloran, ella parece de lo más tranquila, pensaba el rubio.
-Oh, discúlpeme su majestad…- se quedó callada, no le agrada tener que usar su apellido con esa frase, aumentaría mas su ego- ¿Cuál es tu nombre?-preguntó.
-No tengo por qué contestarte, pero aun así lo haré- dijo- Soy Malfoy, Draco Malfoy- los ojos de Hermione se abrieron como platos. Pero qué curioso es el mundo, se decía mentalmente.
-Mmmm… te pareces a alguien que conozco- fue lo único que dijo.
-¿Cómo te atreves a compararme con alguno de tus amiguitos?- indignado, contenía las ganas de atacarla. Nadie comparaba a un Malfoy con un sucio muggle.
-Yo nunca dije que fuera mi amigo, es más, cómo decirlo ¡un hurón albino!- con una gran sonrisa dibujada en su rostro, se levantó de su mesa y con paso ligero se dispuso a buscar un libro cualquiera.
Las mejillas se le tiñeron de un rojo escarlata por la furia, se sentía humillado, y claro no iba a dejar tal acto impune. Con varita en mano apunto a la grácil figura, dispuesto a conseguir su venganza.
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Salazar lamentaba su suerte, después de haber dejado a Lady-sangre sucia- Granger, como él le llamaba, se había topado con la bestia de Godric, que ahora demandaba que le acompañara a la biblioteca.
-Puedo saber el por qué tengo que acompañarte- dijo la serpiente con su usual siseo. Fastidiado con la presencia del pelirrojo.
-Necesito un par de libros, tu opinión me seria de gran ayuda- contestó pensativo, dudando un instante en compartir sus pensamientos con Salazar, al final decidió que eso quedaría para otro momento.
-Lo que me faltaba- murmuró Slytherin.
Se encontraban algo alejados de su destino, lo que significaba caminar un buen rato en compañía del león. Y ahí estaban, un felino junto a el reptil, tratando de soportarse, claro esto de parte de la serpiente.
-Salazar, ¿Qué piensas de Lady Granger?- preguntó Godric, tratando de romper el extraño silencio que se había instalado alrededor de ellos.
-Es una entrometida, insufrible, cabello de paja- fue la contestación, una totalmente a lo que pensaba Godric.
-Creo que te equivocas compañero. Es una jovencita inteligente, hábil y valiente, y ni que decir de su belleza- replicó el león, que desde su perspectiva veía a Hermione como un ángel.
-Que haya estado en una guerra no dice nada- contraatacó la serpiente, algo turbado por la confesión sobre la muchacha, él pensaba lo mismo.
-Dice mucho, ella participó y fue parte esencial de ese horrible evento, estoy seguro- afirmó Godric, ignorando la mueca que le dedicaba Salazar.
Y entonces fue cuando lo oyeron, voces con un tono más alto de lo que deberían. Pensando que se trataba de las típicas peleas entre los alumnos se apresuraron a llegar al lugar del suceso, comúnmente aquellos problemas siempre mandaban a un estudiante a la enfermería y luego tenían que hacer un mundo de papeles con las quejas de los padres.
-¡Protego!- pronunció Hermione que tras la guerra vivida había mejorado sus reflejos logrando defenderse, y que el hechizo rebotara e impactara a Malfoy, mandándolo contra una estantería.
-¡¿Pero qué sucede aquí?!- el gritó de Godric Gryffindor resonó en todo el lugar.
-El muy cobarde me ataco por la espalda- chilló Hermione con las mejillas rojas, ocasionando que los dos hombres la observaran, uno más abiertamente que otro.
-¡Cállate!- gritó Malfoy, ya algo recuperado.
-Ven y cállame- le reto la chica.
-Basta los dos- ordenó Godric- en consecuencia a sus actos, me veré en la necesidad de imponerles un castigo. Nunca pensé este comportamiento de alumnos tan ejemplares.
Lo único que le faltaba, ser castigada solo por haberse defendido. Que injusta podía ser la vida sin proponérselo. Aunque se alegraba un poco al saber que no sólo ella había salido perjudicada.
-Señor Malfoy, usted cumplirá castigo conmigo- una mirada de asco se posó en Draco, Hermione no dejaba de sonreír, que peor castigo podría tener una serpiente, claro, pasar el día con un león- Lady Granger, usted lo llevara a cabo con Salazar- y ahí fue cuando el que ahora sonreía era el rubio.
Gryffindor tenía la idea de que los castigos nunca debían de ser impartidos por la casa del alumno que habría infringido las reglas, así, de este modo, no habría preferencias. En esos momentos odiaba haber impuesto esa regla.
Slytherin se reía por dentro, al parecer esa plática pendiente que tenía con la leona se llevaría más pronto de lo esperado. Bien, era hora de poner su plan en marcha.
Hermione ya no sabía ni que pensar, eran unos injustos y ellos lo tenían presente. Habiendo recogido sus cosas y con paso decidido decidió regresar a su torre y no bajar, si era posible, nunca más.
-La espero a las 10 pm en mi despacho Lady Granger- Hermione simplemente apretó en puños sus manos y salió de la biblioteca.
Los dos fundadores la siguieron con la mirada, para que después Salazar les gritara a los alumnos restantes. Sí, un día típico.
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Godric trato de hablar con Hermione durante toda la tarde, pero ella ni siquiera había bajado a cenar. La joven se sentía decepcionada ante el acto de injusticia en el que se había visto envuelta. Pensaba que por lo menos tendría un poco más de tranquilidad, pero se equivocó.
Llevaba un buen rato ignorando su hambre, no tenía ganas de hablar. Agradecía el no tener que compartir habitación. Sabía que se estaba comportando como una chiquilla pero en esos momentos no le importaba. Necesitaba unos minutos a sola. Necesitaba replantearse todo y sobre todo prepararse mentalmente para su castigo con el rey de las serpientes.
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A las 10 en punto se encontraba llamando a la puerta del despacho de la más grande serpiente que había conocido. Un sonriente Slytherin la recibió.
-Bien ¿Qué podre hacer contigo?- dijo Salazar una vez que ella se hubiera sentado frente a él.
Curiosamente el hombre solo le hablaba de manera formal en la presencia de alguien más, pero nada más se encontraban solos y la trataba de tú. Todo lo contrario a Godric que solo le hablaba de ese modo frente a los alumnos.
-Ya lo sé, por qué no… - un estrepitoso ruido se hizo presente en las mazmorras, dejándolo sin palabras.
-¿Qué fue eso?- preguntó Hermione insegura.
-Quédate aquí, no te muevas- con pasos silenciosos Salazar se acerco a la puerta, al abrirla no lo gusto nada lo que vio.
-¡Dios mío!-exclamo la castaña sobresaltándolo.
De un ágil movimiento tomó a Hermione de la cintura y la pego a su cuerpo, cerró la puerta y puso un potente hechizo silenciador.
-Cállate- susurró- o quieres que nos mate-. Soltó el pelinegro.
-¿Cómo quieres que me callé? Un basilisco esta rondando los pasillos- habló en voz baja- ¿Qué vamos a hacer?
-¿Vamos?, querrás decir haré- dijo- tú te quedas aquí hasta que resuelva esto.
Sin esperar una respuesta abandono el lugar, dejando a una joven preocupada e inquieta por el anterior tacto. Ella no estaba acostumbrada a quedarse sin hacer nada pero en esos momentos no le quedaba más alternativa. Sólo esperaba que nada malo sucediera.
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¡Volví¡ Con vacaciones incluidas C:
Lamento muchísimo la tardanza pero estoy casi en las últimas de la escuela y con el trabajo ya no tengo nada de tiempo. Pero de que termino la historia la termino.
Ahora mejor ya ni les digo cuando actualizo porque luego no cumplo, pero eso sí, ya serán más seguidas.
Hasta la próxima :D
Reviews= autora feliz= actualización.
