¡Hola! Gusto en saludarles, estoy aquí con el capítulo número cuatro. Espero les guste. Gracias a todos los que sigues y ponen como favoritos esta historia. Me pone muy feliz. También agradecerles a quienes me dejan sus hermosos reviews: Adrit126, ValAlTini, vane18porras, Akime Maxwell y Dark-nesey. ¡Gracias, de verdad!

Sin más, los dejo.

A leer.


— ¡AQUÍ ESTÁN!

Oh oh

— ¡Mierda Suigetsu! ¿Es que no te puedes quedar con la boca callada? — reclamó Sasuke, ya que por sus preguntan ''impudentes'' los habían descubierto.

— ¿Yo? Si fue por tu culpa por la cual estamos aquí… Yo nunca quise venir. — se defendió observándolo acusadoramente.

Tsunade soltó una sonora carcajada fuertemente en sus caras.

— Ustedes ineptos no pueden con mi inteligencia. – aseguró con orgullo la Senju.

— Tsunade-sama; le hablan de la casa de apuestas, dicen que le pidieron $50,000 yenes y usted solo dio $500 — avisó Shizune. A la rubia se le sombrearon los ojos.

— ¿Su… inteligencia? — se burló el albino.

— ¡Cállate! Ahora por tu imprudencia tendrán 10 años de cárcel. — sentenció ya fuera de sus casillas.

— ¡¿10 MALDITOS AÑOS?! — gritó Suigetsu — ¿Acaso usted está mal de su cacahuatito? Yo creo que sí. — cuestionó refiriéndose a que algo andaba funcionando mal en la cabeza de la quinta Hokage.

Sasuke solo cambiaba de cara al ver discutir a su amigo con la rubia; valla que era divertido.

— Mira estúpido dientes de serrucho, a mí no me vas a hablar así… — exclamó furiosa.

— Mira vieja chancluda… — iba a terminar de hablar cuando Sasuke interrumpió.

— Iremos con usted, nos atrapó así que lo más justo es que nos lleve a donde sea que tenga planeado. — uso una voz tan, pero tan vulnerable que ninguno de los otros dos se la creía.

Suigetsu casi se desmaya. Definitivamente al pelinegro le pasaba algo. ¡Actuaba rarísimo!

— ¡¿QUÉ?! —gritaron al unísono el albino y la rubia.

— ¡Genial! — dijo el ojivioleta con sarcasmo en su voz —Ahora los dos están mal del su cacahuatito. — Sasuke lo fulminó con la mirada.

— Bueno ya, basta de charla, vámonos... — fue lo último que habló Tsunade antes de agarrar a esos dos por la camisa y desaparecer con un 'Puff'.

En otro lado de Konoha

Nadie podía creer que el más pequeño y el único sobreviviente de la familia Uchiha haya vuelto a la aldea y mucho menos sabían cuál era su propósito.

Sakura todavía no salía de su asombro, es decir, no entendía nada. Sasuke vuelve a su antiguo hogar y lo hace en compañía de un desconocido. Después de la nada, se deja atrapar por la Hokage sin poner resistencia alguna, ¿qué rayos era lo que estaba planeando? Eso estaba muy extraño.

— Sakura… — la llamaron y ella salió de sus pensamientos. Sus ojos se posaron en unos orbes azules.

— Oye Sakura-chan; sé que nos impresionó a todos pero no quiero que te pongas así... ¿sabes? Quisiera saber porque Sasuke-teme volvió, ¿acaso no tienes la misma duda? — era una de las pocas veces que oía hablar tan seriamente a Naruto.

¡Pero por supuesto que quería saber el porque estaba ahí!

— ¿No quieres saber cuáles son sus propósitos?, ¿Volvió por venganza?, ¿A quién busca?, ¿Qué es lo que lo hizo regresar? Ya que tiene que ser algo muy grande, no por nada regresaría — aseguró el rubio.

Él estaba igual de preocupado que la pelirrosa, ya había querido ir a hablar con su compañero de equipo, pero Kakashi no lo dejó por órdenes de Tsunade. Por el momento no quería que nadie interfiriera en el interrogatorio que seguramente ahorita estaba ocurriendo. Chasqueó la lengua recordando las palabras del peliplateado.

Naruto. Sabemos que Sasuke regresó, tú pensarás que volvió por cuenta propia, pero ¿de verdad será eso? O ¿estará planeando algo peligroso? Es muy raro. Conoces a Sasuke mejor que nadie. ¿Tienes idea del porqué regresaría? Tu opinión puede ser crucial.

¡Por supuesto que no tenía ni idea! Al principio creyó que fue porque el Uchiha recapacito de todo, pero todo se esfumó en cuanto observó sus ojos negros y de nuevo sintió ese vacío que siempre cargaba, aunque también pudo sentir algo más pero no supo descifrar del todo que era.

— Naruto-kun tiene razón, tienes que ser fuerte en este tipo de situaciones y proteger la aldea si es necesario, recuerda que ellos son ninjas rango S, buscados por todas las aldeas. — agregó Hinata que también estaba ahí.

A Sakura se le oprimió el corazón como hace tiempo no sentía, Ninjas Rango S. Era verdad, desde que el pelinegro se fue lo habían titulado traidor. Cuando lo vio frente a ella, se le olvidó como hablar, se había quedado estática. Las palabras no salían de su boca, quería correr a sus brazos y decirle cuanto lo había extrañado todo este tiempo. Pero no. Ella no podía olvidar todo lo que pasó despúes de su partida, ya había llorado bastante, tantas noches pensando en él, la llevaron a creer que se había vuelto loca. Hasta que un día dijo basta y paró de llorar. Asi que cuando lo vio, fueron tantos sentimientos encontrados que no supo articular alguna oración reclamándole todo el dolor que pasó por su culpa. Cuando reaccionó todo pasó tan rápido que a duras penas observó como Tsunade se los llevaba a él y a su acompañante.

— Tienen razón. — por fin habló pensando mejor las cosas — Tenemos que averiguar qué es lo que está planeando... — añadió.

Aunque su rostro no lo demostrará, tenía miedo, miedo de que si algo llegara a pasar, ella tuviera que luchar contra él. O que toda la aldea fuera contra Sasuke. ¿A quién engañaba? Ella todavía lo seguía amando desde el fondo de su corazón. Sin embargo, no se iba a doblar después de tanto entrenamiento. Tenía que ser fuerte. Tenía que estás preparada para lo que sea. Aunque eso significara pelear contra Sasuke para detener lo que sea que estuviese pensando.

En la cárcel

— Muy bien Sasuke, dime a que has venido. — preguntó la Hokage, era raro, normalmente primero les daba golpes antes de preguntar algo a algún criminal.

— Puede asegurar que a verla a usted no. — sonrió burlonamente.

Suigetsu se carcajeó tanto que casi se cae de la silla donde estaba amarrado de pies y manos.

— ¡Buena esa! — La rubia estaba que echaba humo por todos lados.

— ¡Estúpidos! Pero más estúpida yo a intentar hablar con un par de asnos. — refunfuñó.

— Oiga... ¿Puedo hacerle una pregunta? — inquirió el albino.

— No.

— Bueno, le quería preguntar si, por favor claro, nos puede dejar ir... — después de haber dicho eso el peli-plateado ''sonrió'' dando a mostrar sus afilados dientes. —Es que estar en esta silla, ya me entumió el trasero. — Sasuke solo lo volteó a ver con cara de eres un completo idiota.

— ¡Ah! Claaaaro; supongo que creías que solo por hablar ''amablemente'' te iba a dejar salir... —habló sarcásticamente la rubia. — Y por cierto, ¿cuál trasero? Si ni tienes. — se burló.

El albino iba a reclamar ¡Por supuesto que tenía! Es decir, no mucho. ¡Pero tenía!

—Tsunade-sama. — intervino Shizune — Yo pienso que debería encarcelarlos y no dejarlos salir hasta morir...

— ¡NO! ¡Ella no piensa nada! ¡Ella está loca! ¿Qué no lo ve? Lleva cargando un cerdo, a tipo de personas como esas no les debe hacer caso. — vociferó alterado el hombre tiburón.

¿Morir encarcelado a lado de Sasuke? ¡Ni que estuviera loco! ¡Estar ahí años con una roca sería más divertido! Con Sasuke se moriría… ¡Pero del maldito aburrimiento!

— ¡OYE! — reclamó la castaña ofendida. El cerdito solo lo miraba mal.

— Perdón, pero es que estas loca. —repitió.

— Pensándolo bien es una buena idea. – aseguró con cara pensativa la rubia.

— ¿Ah sí? — sonrió Shizune.

— Si... de hecho eso es lo que hare.

— Que aburrido... — después de todo nada de eso le afectaba al Uchiha.

— Más aburrido estarás cuando tengas que pasar el resto de tu vida encarcelado y a lado de este mugroso. – El albino jadeó indignado, poniéndose una mano en el pecho.

— ¡Eso sí que no! Acepto lo de idiota, pero no me baño todos los días porque el cabello se maltrata, por si no sabía. — reclamó como si dijera un dato súper importante.

— Con razón olía a pies. — Shizune hizo una cara de desagrado.

— Suigetsu, si sigues diciendo tanta mierda. Yo mismo te mataré. — el pelinegro desbordaba un aura asesina. — Solamente enciérrenos; ya me canse de estar escuchando sus estupideces.

— ¡OYE! — reclamaron los 3 presentes.

— ¡Bien! Shizune llévalos a su celda... — sentenció la rubia.

Shizune hiso su común reverencia y se desvaneció junto con los nuevos integrantes de la aldea Konoha: Sasuke y Suigetsu.

En otro lado

— ¿Y qué es lo que se hará esta noche? — preguntó una muy intrigada Ino.

— Un baile. — contestó su compañero de equipo, haciendo obvia la respuesta.

— Eso ya lo sé... pero con lo de la llegada de Sasuke-kun... no sé si sea tan buena idea.

— ¿Estas bromeando? — se escuchó una voz que veía acercándose.

— Naruto. —sonrió Ino al ver que seguía con su típica sonrisa, a lado de él venían Sakura y Hinata quienes también traían su sonrisa sutilmente.

— Yo, Sakura-chan y Hinata, estamos listos para el baile de esta noche. – anunció mientras agarraba la delicada mano de su pareja, la peliazul se sonrojó un poco.

—El burro por delante. — se burló Shikamaru.

— No, tú no estabas. – afirmó Naruto devolviéndole la burla.

— Bueno, bueno; les avisare a Neji y a Tenten para que estén listos para esta noche; Shikamaru ven conmigo, Temari espera por ti, dice que quiere combinar atuendos. — avisó — Pobre, no sabe que tú no tienes sentido de la moda. — se burló y el pelilargo solo chaqueó la lengua, pero por dentro sonrió ya que su novia de la arena había llegado a la aldea. La extrañaba demasiado.

— Problemáticas. —susurró sonriendo el domador de sombras, a las dos rubias la quería mucho, pero a cada una de diferente manera, a su compañera la quería como mejor amiga y a su novia, como el amor de su vida.

Naruto, Hinata y Sakura quedaron solos, tras la partida de aquellos dos.

— Sakura-chan. Recuerda, tenemos que actuar como si nada pasara si queremos conseguir información.

— Lo sé, Naruto. — concordó la pelirrosa. — Bueno, vamos Hinata, debemos ir a arreglarnos. — tomó la mano de la peliazul.

— Si.

— Te extrañaré, Hina. —sonrió Naruto embelesado por la belleza de la Hyuga.

— Y yo a ti, Naruto-kun. — respondió mientras sus mejillas se tornaban rosáceas.

— Naruto, deja a Hinata ya. Solo serán un par de horas, además se tiene que ir a poner bella…

— Bella ya es, ¿no ves, Sakura-chan? Está preciosa. — soltó sin pensarlo, a lo que la peliazul casi se desmaya de la impresión, el rubio rio nervioso rascándose la nuca, sabiendo que había hablado de más. — B-bueno, nos vemos en la noche. ¡Adiós! — se fue dejando a una pelirrosa sonriendo cómplice y a Hinata a punto de colapsar.

En la cárcel

— ¡Bravo! Esto era lo que querías ¿no? — reclamó sarcásticamente el portador de la gran espada a su compañero de celda — Que una vieja loca nos encerrara.

— Te escuché inútil. — habló desde afuera Tsunade. No la vieron pero Shizune la tenía agarrada fuerte antes de que fuera a golpear a aquel boca floja.

— ¿Qué es lo que haremos ahora Sasuke? — preguntó.

— Escúchame bien, que no lo volveré a repetir. —advirtió al albino.

Ese plan tendría que salir perfectamente bien para que todo eso que les paso valiera la pena.

— ¿Plan? — inquirió — ¿Tienes un plan de cómo salir de aquí? — sonrió ansioso.

— Si. Así que cierra la boca para poder explicártelo.

Mientras Sasuke hablaba, Suigetsu lo miraba y entre palabras asentía decidido.

Ese plan sería infalible. ¿O, quizás no?


¡Listo! Capítulo cuatro llegó a su fin y ahora se viene el plan de Sasuke para poder salir, ¿será que es lo único que tiene planeado? ¡Esperemos el siguiente para averiguarlo!

Gracias a todos por sus reviews, enserio me hacen muy feliz. Espero seguir recibiendo su apoyo. Déjenme un comentario para decirme que les pareció y contarme que es lo que ustedes piensan que Sasuke tiene pensado.

Review = Escritora súper-mega-ultra-híper feliz :3

Se les quiere, saludos

Lussyvr14