CAPÍTULO 4.
Estaba en el estudio de Inuyasha sentada en un banco sin moverse…
Por favor no te muevas había pedido el chico al sentarla en una silla donde la luz le pegara mejor, quería dibujar su perfil… los brillantes rayos del sol bañaban y hacían resaltar el esplendido rostro de la chica con sus rasgos finos…
La observaba por encima del lienzo mientras al mismo tiempo le impregnaba en este… como se lo imaginaba era perfecto… duraron alrededor de una hora en la que ninguno de los dos habló… Kagome parecía una perfecta muñeca de porcelana, sin moverse solo mirando (Parecía) el hermoso cielo que se reflejaba por la ventana. Hasta que Inuyasha dejó el pincel a un lado y pronunció las palabras:
-Ya terminé – dijo sin mucho ánimo mientras observaba el cuadro… ¡Lo había logrado! Mostraba el hermoso paisaje anterior con la imagen de la chica sentada disfrutando del verano… Kagome se levantó del asiento y le hizo salir de sus pensamientos.
-Supongo que ya es hora de marcharme – susurró con voz apagada.
Inuyasha le miró curioso y se encontró con los ojos ciegos de la muchacha… se acercó más a ella mientras decía sin mucho ánimo:
-Si. Supongo.
-Inuyasha… ¿Puedo hacer una última cosa? – preguntó sonrojándose un poco. Inuyasha le miró sin comprender, estaba frente a ella.
-Cla- claro – respondió tartamudeando preguntándose ¿Qué sería esa última cosa?
Kagome subió lentamente su mano y se encontró con la de Inuyasha… podía sentir el ya conocido olor a pintura que él despedía, estaba muy cerca de ella… se desvió al pecho de este y con una suavidad, que hizo estremecer al chico llegó hasta su mejilla… colocando ambas manos en el rostro de él, esto hizo sonrojarlo bastante.
-¿Pero que… que haces? – preguntó en voz baja mientras sentía su corazón latir a toda prisa. ¿Qué le estaba pasando?
-Hace tiempo que quería hacerlo… - susurró mientras se acercaba más a él. Sus palabras hicieron un suave eco en el solitario salón, haciendo que el pintor abriera sus ojos un poco más imaginándose cosas no muy santas – solo quiero saber, quiero imaginarme como eres… - comenzó a acariciar con suavidad su rostro… el cabello que caía en su frente… haciendo que cada rose, cada contacto que tenía las manos de la mujer con su rostro se acalorara peligrosamente… ¿Qué le pasaba?, no podía moverse, estaba totalmente paralizado por las caricias de ella… y no pudo soportarlo más cuando las manos de la joven se dirigieron a sus labios… fue como si un fuego le invadiera el cuerpo y explotara de pronto haciendo que con un impulso tomara a la muchacha por la cintura y la acercara a su cuerpo comenzando a besarla apasionadamente, y para su sorpresa ella correspondía con la misma pación al beso que habían comenzado mientras que sus lenguas comenzaban a rozarse juguetonamente. Nunca creyó que ella tuviera esa energía. Pero antes que pasara las cosas a mayores…
Inuyasha abrió sus ojos respirando agitado… dio media vuelta en su cama quedando boca arriba y se llevó una mano a su frente, se encontraba bastante agitado… se levantó con rapidez y se dirigió al baño… abrió la pila del lavamanos y se enjuagó la cara con desesperación, subió su rostro, un muchacho de ojos amarillos y de piel algo oscura y cabello azabache largo alborotado le devolvía la mirada en el espejo…
-¿Qué fue eso Inuyasha? – se preguntó como si su reflejo le devolvería una respuesta clara a lo que estaba pasando - ¿Por qué soñaste eso con la ciega?
Su cabeza estaba llena de preguntas a las cuales no le encontraba solución. El día anterior, Kagome si le había dicho que quería imaginarse como era… había tocado su rostro… sus labios… pero él no había hecho nada a pesar del contacto de la chica… pero estaba completamente seguro de que sí deseaba hacerlo… la muchacha tenía algo que le atraía a besarla, sin importarle que fuera ciega… pero luego Kagome tomó el brazo del chico y lo sacó de su imaginación.
Flash back
-Supongo que ya es la hora de irme… - susurró bajando su mirada y rompiendo la conexión que habían tenido, de un momento a otro el muchacho bajó a la realidad y se encontró con que ya era hora de llevarla a su casa…
Se montaron en el carro, no hablaron de camino a la casa de Kagome, ella estaba sentada en el asiento del acompañante con el rostro fijo al frente, parecía como si estuviera posando una vez más para el retrato… y él le miraba sin hacer ningún comentario, tan solo admirando por última vez la belleza de la mujer que tenía a su lado…
Se detuvieron y él se bajó para luego abrir la puerta de ella ofreciéndole su mano para ayudarla a salir, ella la aceptó y bajó con lentitud del carro… caminaron por última vez a su casa, Kagome aferrada a su brazo, como se había acostumbrado hacerlo por toda una semana completa, Inuyasha sentía un sentimiento diferente… ya no le molestaba que ella se tomara de su brazo, ni tampoco que cuchichearan a su alrededor… le estaba pasando algo extraño, por esa razón era que debía alejarse de ella…
Ya estaba cayendo el anochecer, los rayos rojizos del sol les bañaban con un ligero calor, llegaron a la puerta de la casa y ambos se detuvieron…
-Hi… Higurashi… - comenzó a hablar Inuyasha sin saber que decir, tal vez debía despedirse de ella.
-Gracias – le interrumpió la mujer – Me divertí mucho en esta semana, perdóname por haberte sido una carga…
Se quedaron sin hablar… él estaba apunto de desmentirle cuando ella habló una vez más:
-¿Sabes? Aunque no pueda ver a las personas, todas me parecen completamente diferentes… y a cada uno le tengo un cariño especial… tu eres de esas personas a las cuales nunca podré olvidar, aunque nunca te haya visto me acordaré de ti como un artista, una persona que en el fondo tiene un gran corazón, solo que ha sufrido mucho, que tiene el cabello largo y rasgos muy finos en su rostro y que siempre despide un olor a pintura – sonrió - espero que tú también me recuerdes de una forma agradable y no como aquella chica ciega la cual fue tu carga por una semana…
Inuyasha sintió un pinchazo en el corazón, la muchacha tenía sus ojos brillantes.
-Espero que algún día puedas volver a entender la belleza de la vida… - susurró, la fuerte brisa de la primavera sopló agitándolos… - adiós.
Se dio media vuelta y entró a la casa cerrando la puerta. El muchacho la observó mientras se perdía de vista con un sentimiento de culpa en sí.
Fin Flash Back
No se había despedido de ella… ¿Por qué? Por que deseaba volver a verla alguna vez… observó la pintura que había hecho el día anterior, donde mostraba a Kagome sentada disfrutando de la primavera, había vuelto a pintar con esos tonos claros… pensó que no podría hacerlo de nuevo, pero esa muchacha le había inspirado… demonios ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se comportaba tan extraño? Era posible que esa mujer en tan solo una semana hubiera sido capaz de despertar algo que creía haberlo perdido… ¿olvidado?
Eso no le podía estar pasando a él… se sentó en su cama con ambas manos en su cabello... No lo podía estar convirtiendo de nuevo en aquel chico ingenuo de hace dos años que pensaba que la vida era perfecta…
-¡Maldito sea el día en que vi a esa ciega! – maldijo furioso.
Ya era el segundo día que estaba sin su anterior guía, ahora su guía era una muchacha llamada Sango Hiray, al parecer era una pintora y asistía a las clases con Inuyasha, por que el primer día en que se conocieron…
Flash Back
-Mucho gusto yo soy Sango Hiray, seré tu guía mientras estés aquí Kagome… - había dicho la chica mientras le estrechaba la mano… parecía una persona muy dulce, pensó en seguida Kagome.
-Mucho gusto – respondió Kagome tratando de mostrar su mejor sonrisa ya que estaba algo triste por lo sucedido el día anterior… cuando cerró la puerta dejando a Inuyasha, se dirigió a su habitación en silencio y lloró hasta que se quedó dormida, ahora rogaba por que sus ojos no mostraran que había llorado.
-Yo iba a ser tu guía desde un principio pero Midoriko me dijo que te había conseguido otro… - dijo mientras le tomaba de la mano y comenzaban a caminar – dime… ¿quién fue tu guía?
-Inuyasha Takeuchi – respondió y se sobresaltó a la muchacha soltar un grito.
-¡¿Qué?! – exclamó haciendo que la ciega se sobresaltara – ¿Inuyasha te guiaba? ¿Pero como se le ocurre a la profesora hacer eso? Si sabe como es Inuyasha…
-Lo dices como si fuera una mala persona – respondió Kagome divertida – No es malo, es más es muy agradable…
Fin Flash Back
Ahora esperaba que ella llegara a buscarla… estaba en un solo lugar escuchando los pasos de los chicos a su alrededor hasta escuchó unos pasos que se acercaban y un olor a pintura se le vino de pronto… levantó su rostro mientras sentía el conocido aroma… "¿inuyasha?"
Inuyasha había ido hasta el salón de Música, se detuvo al cruzar la esquina por que se encontró con que Kagome estaba esperando en la puerta del salón… Pero ¿Qué había hecho? ¿Por qué había ido a ese lugar? ¿Por qué se paralizaba al verla ahí parada? Hasta que lo comprendió… había ido a ese lugar, por que él deseaba verla de nuevo… iba a caminar a donde ella estaba pero se detuvo una vez más, alguien se le acercaba a la muchacha y no era precisamente alguien que le agradara… apretó sus dientes.
-Lobo sarnoso – gruñó entre dientes.
-Hola – dijo una voz diferente que nunca antes había escuchado, demostrándole que no se trataba de Inuyasha y haciéndole sufrir una decepción.
-Hola – respondió Kagome sin mucho ánimo.
-Mi nombre es Kouga Hogay ¿Me podrías decir tu nombre por favor?
-¿Eh? Si… mi nombre es Kagome Higurashi… - respondió extrañada.
-Es un hermoso nombre… al igual que la muchacha que lo tiene… - tomó su mano de pronto y ella sintió como depositó en este un suave beso.
A Inuyasha se le estaba comenzando a formar una vena en la cien… ¿Cómo se atreve ese lobo sarnoso?... ¿Cómo puede acercarse así nada más a Kagome? Si se atreve a hacer algo más… comenzaba a alzar su puño…
-Te había estado observando desde el otro lado del pasillo y me preguntaba… ¿esperas a alguien?
-Pues sí – dijo una voz a sus espaldas… una voz que hizo sobresaltar a Kagome… - Me esperaba a mí, lobo sarnoso. Así que lárgate…
-Inuyasha… - gruñó el sujeto nuevo – Vete a meter en tus propios asuntos… a mí déjame en paz…
Kagome escuchaba extrañada toda la conversación… ¿Pero que decían?... ¿Por qué Inuyasha decía esas cosas?
-¿Qué no escuchaste? Ella me está esperando a mí… - gruñó Inuyasha fuerte, haciendo que algunos muchachos en el pasillo voltearan a mirarles – así que vuelve por donde viniste… si no quieres que te mande yo mismo de una patada… - lo agarró por el cuello de la camisa…
-¿Así? JA… pues quiero ver que lo hagas – respondió con un tono burlón.
-En realidad a quién Kagome espera es a mí… - dijo otra voz, pero esta vez de mujer haciendo que ambos chicos se quedaran callados observando a la persona que había llegado – así que me hacen el favor y no se pongan a hacer un espectáculo en este lugar… Ven… Vamos Kagome… - dijo Sango tomándole de la mano y alejándole de los muchachos…
-HEY – Exclamó Inuyasha soltando a Kouga y siguiendo a las muchachas – Sango ¿Cómo te atreves a dejar sola a Kagome? Menos mal que estaba yo cerca y pude alejar a ese lobo…
-Kagome… - sango se detuvo haciendo que Kagome también se detuviera - ¿acaso Kouga estaba haciéndote algo malo? – preguntó. A lo que la muchacha respondió. Aún no comprendía nada de lo que estaba pasando.
-Pues… no… solo me preguntaba mi nombre… - respondió Kagome.
-Ahora dime algo Inuyasha – volvió a ver con ojos matadores a Inuyasha - ¿Tu crees que preguntarle a alguien el nombre es una amenaza de muerte o acaso un robo?
-Pues viniendo a Kouga yo creo que es algo mucho peor… - respondió Inuyasha algo furioso.
Kagome rió por las ocurrencias del muchacho. Ambos le miraron extrañados y el muchacho se sonrojó un poco. Sango le miró algo impresionada…
-Inuyasha… - dijo atónita. Haciendo que Kagome dejara de reírse e Inuyasha fijara su atención en ella quien le señalaba con uno de sus dedos atónita – No me digas que tú… no me digas que tú… - le señalaba a él y luego a ella… a él y luego a ella…
-¿Te pasa algo Sango? – preguntó Kagome que se comenzaba a preocupar por la voz de la muchacha.
-Quiero hablar contigo – dijo Sango agarrando a Inuyasha del brazo – espérame por favor Kagome, ya vengo…
Sango jaló a Inuyasha hasta un salón vacío.
-¿Pero que crees que haces Sango? – Preguntó el muchacho muy agitado.
-Entra aquí – dijo empujándolo al salón. Y cerrándole tras de sí.
-¿Pero que demonios…? – comenzó a decir Inuyasha furioso pero fue interrumpido por la mujer.
-¿Qué te pasa con Kagome? – preguntó haciendo que el muchacho se sobresaltara.
-¿Cómo que… que me pasa? – preguntó tratando de sonar tranquilo. Pero la verdad le molestaba esa pregunta.
-Tú nunca te has pasado por estos lugares… - comenzó a decir Sango acusadoramente.
-¿Qué? ¿es un delito acaso pasarme por aquí? – preguntó sarcástico con un tono de enojo.
-Casi matas a Kouga por acercarse a Kagome…
-Tú sabes que no me cae bien ese lobo sarnoso… y no fue precisamente por Kagome que lo quería golpear – se defendió.
-Y… Te sonrojaste al verla – concluyó triunfal por que sabía que no podía negarlo.
-E- eso… fue tu imaginación – dijo cruzándose de brazos y dándose media vuelta para que no viera que se había sonrojado de nuevo.
-Ah… bien… - aceptó Sango sarcástica… - Bueno entonces no te molestará que arregle una cita a Kagome con Kouga, él se ve que es un buen chico y claro que agradará a Kagome…
-¡No te atrevas! – exclamó furioso Inuyasha dándole la cara.
-mmm… - Sango sonrió triunfal – menos mal que no te gusta – dijo sarcástica dejando a un Inuyasha con la boca abierta.
"Maldición"
-¡A MI NO ME GUSTA LA CIEGA, NI SIQUIERA ME AGRADA, CREO QUE ES INSOPORTABLE! – dijo en voz alta. Su voz hizo eco en el salón al momento que se abrió la puerta Y en ella aparecieron dos personas… Sango e Inuyasha se quedaron en silencio al ver que se trataba de Midoriko y Kagome. Esta última lucía algo triste y sus ojos se encontraban brillosos…
-Kagome… no fue mi intención… - comenzó a decir el muchacho en voz baja. Pero la muchacha habló en un tono de voz alto:
-Tía… Quiero ir a mi casa – pidió a Midoriko.
-Si querida – respondió Midoriko – Sango por favor… lleva a Kagome a su casa ¿si?
-Si… claro – dijo acerándose con rapidez a Kagome y saliendo con ella del salón.
Inuyasha lucía muy apenado… como nunca antes lo había estado, bajo la mirada de decepción de Midoriko.
-Nunca pensé que llegarías a esos extremos Inuyasha – respondió Midoriko con una voz fría de decepción – si no querías estar con Kagome, solo no debías aceptar guiarla… y ya…
-Midoriko yo…
-Has cambiado demasiado a como eras antes… espero que reflexiones lo que has hecho… Kagome no se merecía escuchar eso de ti… ella es una muchacha fuerte ante la vida pero nadie se merece el desprecio, ayer cuando Kagome me llamó no podía creer lo que escuchaba…
Flash back
Midoriko se encontraba cenando en su casa cuando escuchó el teléfono sonar… contestó.
Midoriko: ¿Si diga?
Kagome: Tía…
Midoriko: Kagome… querida ¿Qué pasa?
Kagome: Llamaba para decirte que ya no quiero que Inuyasha siga siendo mi guía…
Midoriko: ¿Eh? ¿Qué pasó? Te sucedió algo malo con él… ¿Te hizo algo? (se comenzó a preocupar)
Kagome: No… No tía… claro que no… él fue muy amable conmigo es solo que… tan solo no quiero que él siga siendo mi guía ¿si? (Su voz sonaba triste) aunque no quería decírtelo por que se que esto afectará en su calificación… soy yo la que no quiero seguir con él… ¿No le bajarás su promedio por esto verdad?
Midoriko: No querida… te prometo que no lo haré… pero… ¿estás segura que no quieres que él sea tu guía?
Kagome: estoy segura… discúlpame por las molestias que causo.
Midoriko: No, no es ninguna molestia. Hoy enviaré a tu guía no te preocupes.
Fin Flash back
-Yo pensé que era por que ella no quería serte una molestia y que estaba siendo solidaria contigo en eso de tus pinturas… pero… ya me doy cuenta de la verdad… de seguro se sintió mal por que le humillaste en público… y eso que ella fue tan amable con tigo en decirme que fue ella la que no quería que tu fueras su guía y no querer perjudicar tus calificaciones… - decía Midoriko mirándole fríamente – Me avergüenzas Inuyasha nunca pensé… nunca creí… supongo que ya has cambiado todo de ti… - le dirigió una mirada de decepción que le hizo sentir más culpable de lo que ya se sentía – siento lástima por ti Inuyasha…
Salió del salón dejando a un Inuyasha en el piso… totalmente destrozado…
-Maldición… Maldición… MALDICIOOOOOOON – dijo Inuyasha en voz alta enojado dándole un golpe a la pared y lastimándose la mano… se sentó en el suelo agachando su mirada mientras que una lágrima corría por su mejilla.
Veía que la muchacha estaba con su mirada a gacha… una terrible tristeza pasaba por su rostro… el haber escuchado esas palabras de Inuyasha parecían haberla lastimado más que cualquier cosa… esa chica… a esa chica… entonces se dio cuenta… le había afectado tanto por que… se enamoró de Inuyasha…
Flash Back
-Lo dices como si fuera una mala persona – respondió Kagome divertida – No es malo, es más es muy agradable…
Sango le miró sin comprender.
-¿Agradable en que sentido? – preguntó curiosa por que la verdad ella no le veía que era lo que ella le veía de agradable…
-Bueno pues por que… - comenzó a decir sonriente – el primer día que nos conocimos, yo estaba sentada en el patio cuando Inuyasha se me acercó y me dijo que quería retratarme… pensé que era una broma… pero… al seguir escuchando las explicaciones que él me daba me di cuenta que en su voz se escuchaba un dejo de emoción… de amabilidad… a parte que me trató como una persona normal… - se sonrojó un poco haciendo que Sango se extrañara más aún – el segundo día fue muy extraño, en su voz no se escuchaba más esa emoción si no que se escuchaba algo fría… pero cuando comenzamos a hablar… a los siguientes días… veía como se volvía más amable… me llegó a contar algo su padre… murió hace unos ocho años, en un accidente de la empresa en donde trabajaba… me dijo que no se llevaba bien con el padrastro… y que su novia le había abandonado de un momento a otro… en verdad es un chico que ha tenido una vida muy triste… y razón por la que se ha aislado de las personas… si, de eso me di cuenta, me preguntarás por que supe que no tenía más amigos… pues por que, nunca escuché hablar de ellos… le pregunté por que no tenía amigos y él me contestó por que todos eran traicioneros… es algo triste aquella mentalidad ¿no crees?
Fin flash back
En esos momentos al escucharla hablar de esa forma de Inuyasha (cosas que yo nunca había conocido a pesar de conocerlo desde hace tantos años) me di cuenta de que Kagome sentía un gran cariño por él… pero nunca comprendí por que se dejaron y ella no quiso que él le siguiera guiando… cuando ella hablaba de él veía como sus ojos brillaban… y luego mostraba una gran sonrisa en sus labios… ahora comprendo por que razón fue eso… Kagome se enamoró de Inuyasha… y hoy pude ver como Inuyasha también está interesado en Kagome… solo que no se por que dijo esas cosas…
-¿Sabes Kagome? – habló Sango, caminaban a casa de Kagome – La verdad no creo que Inuyasha haya querido decir todas esas cosas…
-Lo que haya querido decir… creo que ya no importa – respondió Kagome triste en un susurro. - Supongo que ya no quiere hablar conmigo ni saber nada más de mí… lo bueno es que no tiene por que preocuparse de eso – mostró una sonrisa lánguida y subió su tono de voz tratando de que sonara divertida como si no le preocupara lo que pasaba - por que aunque pase por mi lado yo no podré verlo, ¡ni es necesario que se esconda!…
-Kagome… - Sango le miró algo triste por las palabras de ella… estaba muy lastimada pero aún así…
-Si no verme le hace feliz, por mi no hay ningún problema… - bajó su mirada y apenas movió sus labios - solo quiero que sea feliz…
Su amiga cada vez se sentía más triste por ella… sabía que Inuyasha nunca había querido decir eso pero…
-Kagome… ¿Por qué no nos pasamos por mi casa? quiero presentarte a alguien…
