CAP 4 – Blood Traitor.
Al despertar me encontré en una terrible confusión, no sabía en donde me encontraba, llegue a pensar que todo lo que había vivido era un sueño que se esfumo cuando desperté, lleve mi mano hasta mi cabeza inconscientemente, ahí descubrí que tenía un vendaje en la frente que cubría mis heridas. Me remangue la manga del suéter que me habían puesto, quite la venda que se encontraba en mi muñeca, en ella habían escrito: "Blood Traitor" y fue cuando comencé a recordar lo que me había sucedido, las imágenes en mi mente pasaban muy rápido como si fuera una película, me habían torturado...
Voltee para todas partes, encontré un figura hecha ovillo, en un sillón a lado de la cama donde me encontraba, me entro un miedo inusual. Salí de la cama a prisa eso provoco que me mareara un poco, mis pies tocaron el frio suelo de madera y camine, examine la habitación… Cuando estuve a punto de girar la manija de la puerta, esta se abrió de sopetón… Di un salto…
−Director…−me quede sin aliento.
−Veo que ya te has despertado.−dijo este demasiado alegre, que hizo a que me punzara la cabeza.
−¿D… Dónde estoy?− Y detrás de Dumbledore apareció Snape.
−¡Profesor!.−dijo la persona que hace unos minutos se encontraba durmiendo en el pequeño sillón, no mire, sabía de quien se trataba, conocía su voz perfectamente.
−Quiero platicar contigo, Lyra.−para Dumbledore y Snape "platicar" era sinónimo de legeremancia, realmente no me importaba, había sufrido demasiado para oponerme a esto.
Asentí con la cabeza, Snape por su parte despido al mayor de los Weasley de la habitación.
−Indagaremos en tu mente, Lyra. Tú ya sabes cómo funciona esto, pero tiene una consecuencia, te dolerá gracias al golpe que acabas de recibir.−señalo mi frente, el director miro a Snape y este le regreso la mirada.
−Legeremens…− pronuncio Snape
Una vez finalizado el hechizo, Snape bajo su varita y miro con vulnerabilidad a Dumbledore, me quede sorprendida que hasta el dolor que todavía emanaba tal hechizo se apago, nunca había visto esa faceta en Snape, llegue a pensar que fue una ilusión de lo cuan cansada estaba.
Antes de que ellos salieran de la habitación, frene a Dumbledore. –No quiero que digan ni una palabra de lo que acaban de ver... a nadie... Por favor−dije con voz firme y lejana.
−Molly, Arthur y nosotros sabemos de lo ocurrido, tu madre fue notificada por mensaje, trataremos de que ellos no digan nada… −Dijo el director de Hogwarts. – Pero al parecer tu preocupación es por Bill, ¿no es así?
−No quiero que me tengan lastima, se cómo vivir con eso.− Me quede un momento pensativa y después me anime a hablar. −¿Porqué me hicieron esto? Ellos dijeron que tenía que ver con mi madre. Soy sangre mestiza no sangre pura… A menos que este mensaje sea para mi madre… −Y ahora todo tenía sentido.
−Sí, Lyra. Como dices este mensaje fue para tu madre … Su trabajo como Auror la hace un blanco perfecto para seguidores de Voldemort… Nunca te debió de pasar esto a ti… Lo siento, Lyra. −Comento el director apenado.
Dumbledore y Snape, me dejaron descansar, había pasado casi 1hr y seguía agotada, Bill trato de entrar un par de veces pero Snape lo detenía. Y después no escuche ruido del otro lado de la puerta.
Trate de dormí todo lo que podía, pero esas estúpidas pesadillas no me dejaban en paz, así que tenía que entretenerme por mi misma, comenzaba a dibujar en un cuaderno que encontré en la habitación donde me alojaba y así me la pase esa tarde.
Mi estancia con los Weasley no era re-confortable, los malos sueños llegaban todas las noches, lagrimas saliendo de mis ojos… gritaba más fuerte de lo normal, hasta un punto de quedarme sin voz. Despertaba a todos en la casa, mi cuerpo temblaba a la luz de la luna y luego sentía unos brazos que se enrollaban en mi dorso, primero me asustaba pero luego cedía a sus brazos, una voz profunda y dulce diciéndome que me calmara y que muy pronto todo estaría bien, estas a salvo, me decía.
Las estúpidas lágrimas en mis ojos borraban todo indicio de percepción. Los temblores y los lamentos cesaron, me quede así en los brazos de Bill Weasley hasta que me quedaba dormida al poco rato.
Desperté cuando los primero rayos del sol se asomaban por la ventana. Supuestamente, Molly, este era el día en que nos iríamos a la casa de protección o sea de Sirius, lo cual yo no tenía de idea donde se encontraba. Ginny ayudo a hacer mi equipaje. Jena llegaría en la noche a la casa de Sirius.
Dejamos la casa de los Weasley cuando dieron la una en punto. Ojoloco puso las parejas, ya que ninguno de los "pre-adolescente-locos" como él nos llamaba que por cierto no confiaba en ninguno de nosotros, sería lo suficientemente maduro para ir por si solo en una escoba sin hacer desastre por toda la ciudad.
−TODOS IRÁN EN PAREJA.−comento Moody con seriedad.−Fred y Hermione. Ginny y George. Tú Ron irás con tu madre.−los gemelos sonrieron ante eso.−Bill… irán con Lyra.−Ojoloco hablo como si yo fuera un problema y una amenaza
−Ven… déjame ayudarte.− dijo Bill amablemente.
−No te preocupes, yo puedo sola.− me dio una mirada dura y se subió. Mierda debí de aceptar su ayuda, me dolía aun el cuerpo, subí a la estúpida escoba como pude y pose mis manos, bueno me apretuje con él.
−Beauregard, ¿le tienes miedo a las altura?− "¿Qué clase de pregunta era esa?".
−No, Bill, no. –Dije en tono molesto.−Pero ayer me dieron una paliza.− dije en voz más baja.
Comenzamos a elevarnos. Tonks y Moody se encontraban a los lados para supuesta mente protegernos. La definición "proteger" ya no significaba mucho para mí, era como una promesa que muchos no podían cumplir.
Descendimos, tocamos tierra firme. Eso provoco que el dolor de cabeza regresara, toque mi sien donde un par de noche me había golpeado, ahora tenía un parche para la herida, según yo no era tan grave como para que llevara algo así, pero dígale eso a la señora Weasley. Mi cabello cubría el parche así que no se podía ver a simple vista.
−¿Te encuentras bien?−pregunto Ginny que se había dado cuenta que me había tocado mi cabeza.
−¿Mmm…? −conteste con voz temblorosa.−Sí, sí. Solo sáquenme de aquí.−señale la escoba que seguía suspendida en el aire.
Bill me bajo de la escoba y me tambalee un poco, él puso una de sus manos en mi cintura y la otra en mi hombro para que no pudiera perder el equilibrio. Estábamos frente a un amplio y alto edificio, donde al parecer, personas vivían ahí.
Ojoloco pronuncio unas palabras en voz baja, el edificio comenzó a temblar y a separase por la mitad. Eso logro asustarme que provoco que me desprendiera del agarre de Bill Weasley. Una vez que eso acabó, todos pudimos observar una pequeña casa, tal vez, era acogedora, eso se veía por afuera, pero las apariencias engañan.
No supe en qué momento agarre la mano de Bill, hasta que Tonks se tropezó y exclamo.
− Aww… Que lindos− señalo nuestras manos entrelazadas, Tonks se trataba de levantar haciendo caso omiso a los regaños de Ojoloco, por su escandalo.
− ¿Pero qué diablos…−mire hacia abajo, lo primero que hice fue apartar mi mano de la suya y me fui con los gemelos.
Molly abrió las puertas de la casa y de ellas salió Jena. Salió pitando para abrazarme.− ¡Oh, Lyra! Me alegra que estés aquí… ¡Sana y salva! Esto nunca te tuvo que pasar a ti, soy una mala madre, nunca debí permitir que te fueras con Will.−mire mal a mi madre, me aparte de ella para pasar a la casa.
−¿La dejaste ir con Will?−Preguntaron los gemelos que al parecer sabían quién era ese tal Will. −¿Qué clase de madre eres?
−Fred, George, creo que Jena ya sabe que estuvo mal.−comento Ginny.
− ¿Cuál será mi habitación? – pregunte a la señora Weasley, tratand de cambiar el tema.−realmente estoy muy casada… me duele aun la cabeza… ya saben. –trate de que no viera mi enojo, porque por Jena casi me matan.
−Yo la llevare a su habitación Sra. Beauregard.− esa voz la conocía bastante bien. Voltee bruscamente para mirarlo.
−Profesor.−dije sin mucho ánimo. Detrás de Dumbledore Snape, casi como siempre. Me dispuse a seguir al profesor. Mi recorrido fue más que nada…confuso, prácticamente era: escalera, pasillo a la izquierda, derecha y una puerta. ¡Vaya! Me ha sorprendido, me han dado un lugar muy alejado de los demás para que no tenga que despertar a nadie con mis gritos y sollozos a la media noche, ¡Perfecto!... Me estoy volviendo loca y ya todos se han dado cuenta.
Entre al dormitorio, deje mis cosas sobre un sillón. Palpe las cobijas que adornaban la cama, segundo despuñes mire a Snape que seguía parado en el marco de la puerta.− ¿Qué más desean caballeros?−pregunte enojada… Sabía lo que tramaban, simplemente Snape no es tipo de persona que te lleva a tu habitación por el puro placer.− Déjenme adivinar… ¿Legeremancia?
−Queremos nuevamente indagar en tu mente Lyra… pensamos que olvidamos unos cuantos detalles.− respondió Dumbledore.
−¿Ustedes olvidaron unos cuantos detalles?- mi voz se escucho sofocada.−¿De nuevo…? –Pregunte indignada.
Dumbledore asintió, me senté hasta toparme con la pared.
−Ok… Estoy lista…− dije con amargura. Dumbledore le asintió a Snape como dándole una orden de comenzar y así fue.
Comencé a gritar y a sollozar, seguía doliendo por el estúpido dolor de cabeza que aun tenía, esto se sentía como si te enterraran mil cuchillos a la vez. Tenía que calmarme o si no todos los que se encontraba subirían para ver que me ocurría y ahora no quería audiencia o pero esperen un momento, mi habitación está muy alejada para que me oigan, pero por supuesto mis palabras en mi mente no funcionaron por que los Weasley ya se encontraban en el marco de mi puerta.
− ¿Qué… qué ocurre? ¿Lyra?- dijo un Fred muy preocupado, sus voces se escuchaban muy lejanas que no podía prestar atención.
−Dumbledore…−comenzó a decir Snape.−Cierra la puerta, ella no me deja entrar a su mente, está perdiendo la concentración.
−No pueden pasar…−dijo Dumbledore.
− ¿Le están haciendo daño? ¿Qué le hacen? –pregunto alguien.
−No, no, Ginny, estamos analizando su mente. Por favor de la manera más amable… salgan.
