Y vamos por el cuarto, no tengo mucho que decir solamente que espero disfruten de la lectura.
Los personajes no me pertenecen, son de su creadora Rumiko Takahashi.
Simbología-kkk…- Los personajes hablan
-kkk…- Los personajes piensan
Capítulo IV "La licorería"
Día 20 de Diciembre 23:30
Akane corría rápidamente con un zapato en cada mano y levantando un poco su vestido para que éste no se arrastrara por el suelo, en ese momento se encontraba entre muchos árboles en algún lugar del patio del templo, con mucha dificultad había seguido a Ranma, sin embargo hacía algunos minutos le había perdido completamente el rastro.
Ranma seguía de cerca los pasos de los extraños encapuchados, observando cada uno de sus movimientos, en ese momento los dos desconocidos ingresaban a una bodega que se encontraba en un rincón bastante apartado a los exteriores del Templo.
El muchacho se puso de pie con la intención de seguirlos, pero en el instante en que hizo el primer movimiento sintió que alguien chocaba contra su espalda, rápidamente volteó adoptando posición de combate -Akane… ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendido -Te dije que no vinieras- agregó enojado.
-¡Baka!… ¿Qué esperabas? No podía quedarme sola en medio de la pista de baile esperando a que regresarás- expresó poniéndose de pie ayudada por Ranma.
El oji-azul iba a responder cuando escuchó ruidos provenientes del lugar donde él se dirigía anteriormente, ágilmente tomó a la muchacha en sus brazos y subió con ella al árbol más cercano que tenían.
Akane instintivamente rodeó el cuello del artista marcial con sus brazos -¿Qué demonios crees que ha…- no pudo concluir la pregunta ya que el joven le cubrió la boca con una de sus manos.
-No hables, pueden oírnos- susurró en el oído de la muchacha. Permanecieron en esa posición por varios minutos esperando a que los extraños ruidos y voces cesaran.
Los cuerpos de ambos chicos permanecían muy unidos, Akane se había acomodado sutilmente en las piernas del muchacho y sus brazos descansaban tranquilamente en el torso de su prometido, pudo sentir los sonoros latidos de su corazón, los que aceleraban notablemente cada vez que ella deslizaba ligeramente sus manos -Si no te conociera diría que estás nervioso- susurró bastante divertida por la expresión atónita del muchacho.
-¿A qué te refieres?- preguntó ligeramente incómodo por la reciente actitud de la joven.
Akane se acercó sutilmente a la oreja del joven -Tu corazón… late muy fuerte¿Acaso te pongo nervioso?- preguntó con voz inocente sin poder evitar una leve sonrisa en su rostro.
Ranma volteó su rostro intentando evitar la mirada inquisitiva de la muchacha -Te… te equivo…equivocas, yo estoy… perfectamente- los recientes tartamudeos del muchacho hicieron que Akane emitiera una pequeña sonrisa, provocando que el artista marcial olvidara por completo su nerviosismo reemplazándolo por ira -Si mi corazón late más rápido es porque tuve que trepar un árbol con una chica que pesa mucho- respondió con picardía.
Akane arrugó notoriamente su entrecejo en desaprobación del comentario emitido por el muchacho -Baka…- expresó desviando su mirada de la alegre expresión del chico -Ranma… mira eso, son los encapuchados- espetó la joven.
-Entraron de nuevo a ese lugar¡Vamos tras ellos Akane!- esperó la afirmación de la muchacha y la tomó firmemente entre sus brazos para descender del árbol.
Al llegar a tierra firme ninguno de los dos soltaba su agarre, permanecieron unidos por algunos segundos perdiéndose en el aroma que desprendía de sus cuerpos, Akane deslizó sus manos a lo largo de la espalda de su prometido tiernamente -Pero… ¿qué diablos estoy haciendo?- pensó la peli-azul.
Lentamente se fueron distanciando hasta que sus miradas se volvieron a encontrar, un fuerte sonrojo invadió sus rostros al ver que aún permanecían abrazados -Va…vamos Ak…Akane- balbuceó el muchacho tomando rápidamente una de las manos de la joven.
En menos de un minuto lograron llegar a la pequeña cabaña, notaron que sobre el umbral había un pequeño letrero que decía "Bodega de licor" acompañado de un "No ingresar" Ranma y Akane hicieron caso omiso a ese detalle entrando de manera cautelosa y tratando de emitir el menor ruido posible.
El cuarto estaba totalmente oscuro, difícilmente se podía dilucidar lo que había a su alrededor -Creo que son estanterías con botellas de licor- expresó la muchacha tratando de divisar lo que había en el lugar.
En ese instante un objeto a toda velocidad se dirigió directamente hacía Ranma, por suerte el muchacho se encontraba muy concentrado con todos sus sentidos alerta, por lo que logró esquivar el ataque.
-¿Qué fue eso?- preguntó la joven con claro tono de preocupación.
Ranma intentó observar que era lo que lo había atacado y de donde provenía sin éxito aparente -No lo se… pero debes tener… ¡Cuidado Akane!- las últimas dos palabras las dijo corriendo a toda velocidad para cubrir a la muchacha de otro objeto igual al que él había esquivado anteriormente.
Producto de la ágil acción y rápidos reflejos del joven, ambos lograron esquivar el segundo ataque cayendo estrepitosamente al suelo -Ranma… ¿Estás bien?- preguntó irguiéndose nuevamente.
El muchacho se levanto y tomó las manos de Akane para alzarla del suelo -Por eso te dije que no vinieras, me estorbas¡yo puedo solucionar esto sólo!- dijo con tono claramente furioso, ocultando así su verdadero estado de preocupación por la menor de los Tendo.
La muchacha se soltó rápidamente de las manos del chico -¡Idiota!… ¿Eso es lo único que sabes decir? Eres un insensible Ranma- respondió con los ojos ligeramente humedecidos producto de las duras palabras emitidas por el joven.
Él no notó el cambio en el tono de voz, ni tampoco las pequeñas lágrimas que comenzaban a correr por las mejillas de la peli-azul -¿Qué quieres que te diga¡Es la verdad, no puedo pelear si estoy preocupado de ti!- respondió alzando ligeramente su tono de voz, al tiempo que esquivaba otro objeto lanzado en dirección a ellos.
-¡No necesito que me protejas, yo se cuidarme sola!- respondió secándose las lágrimas con el dorso de su mano y esquivando otro ataque que casi golpea una de sus extremidades.
Ranma la tomó posesivamente de los hombros sin llegar a hacerle daño -¿Qué no entiendes? Si te sucede algo a ti yo no me lo perdonaría jamás- dijo clavando su mirada en los ojos de ella.
A pesar de estar a oscuras podía sentir la penetrante mirada del muchacho clavada en ella -Ranma…- emitió casi en un suspiro -Yo…-
-¡Cuidado Akane!- expresó empujando a la muchacha logrando que ésta cayera nuevamente al suelo y esquivando el mismo una pequeña bola de fuego -¡Vete de aquí ahora, yo me haré cargo de esto!- dijo tajantemente.
La joven se levantó rápidamente -¡Ranma no baka!… y yo que me preocupo por ti, no eres más que un completo imbécil ¡NO SE COMO DEMONIOS ME FIJÉ EN TI BAKA!-
-¿Qué dijiste?- preguntó el muchacho, claramente sorprendido por las palabras emitidas por la joven.
Akane se cubrió la boca con ambas manos, notando que había dicho más de lo que debía -Yo… etto…yo…-
En ese momento la atención de ambos se dirigió al lugar donde anteriormente había quedado la pequeña bola de fuego -¡Ranma, este lugar va a explotar debemos salir ahora!- señaló la muchacha
El joven asintió y rápidamente tomó a Akane en sus brazos -¿Qué crees que estás haciendo?- preguntó confundida por la acción repentina del muchacho.
-Eres mi prometida… y mi deber es protegerte- respondió sin mirarla a los ojos saliendo rápidamente del lugar, el cual explotó a los pocos segundos después, Ranma ni siquiera notó ese detalle, en su mente rondaba un solo pensamiento -Ahora estoy seguro, ella SÍ siente algo por mi-
ContinuaráNotas de la autora:
A mi personalmente me ha encantado este capítulo, siempre me han fascinado las frases que Ranma y Akane se dicen cuando están en situaciones difíciles¿Cambiará esto la relación de los muchachos o seguirán las cosas igual que antes?, lo sabrán en el próximo capítulo.
Matta ne
Besos Akane Red
