Después del grito, todo quedó en silencio. Ken, Izzy y Yolei miraban con ojos desorbitados al walkie talkie, sin saber qué hacer.

-¡VAMOS!- reaccionó Ken, haciendo despertar a los otros dos. Los tres salieron corriendo por el pasillo que suponían habrían recorrido sus amigos. Todo estaba muy oscuro, y eso les impedía ver bien por donde andaban, pero con la linterna de Izzy y la pantalla del móvil de Ken conseguían guiarse, o por lo menos no caerse. Llegaron hasta la puerta de la cocina y la de la sala de máquinas. Izzy intentó abrir la puerta de la sala, pero seguía cerrada. Unos ruidos extraños dentro de la cocina los alarmaron.

-Chicos… ¿entramos?- preguntó Yolei asustada. Ken empujó la puerta y los tres elegidos entraron. El espectáculo que tenían ante sus ojos los dejó parados en la puerta.

-¡HIKARI-!- gritó Davis con todas sus fuerzas mientras cogía varias cacerolas y las tiraba contra la puerta de un armario.

-¡Davis! ¡Tranquilízate!- dijo Matt agarrándolo para evitar que tirara la paellera. No había rastro de Tk y Kari.

-¿Qué está pasando?- preguntó Izzy sin moverse de la puerta. Matt y Davis se dieron cuenta de su presencia, y pararon de forcejear.

-Estábamos escondidos en el armario hasta que cerraran, y ahora cuando íbamos a salir no sé bien qué ha pasado, pero las cajas que había amontonadas se han derrumbado. Davis y yo hemos salido, pero Tk y Kari se han quedado encerrados en el armario, apresados por las cajas- explicó Matt.

-Vamos a sacarlos- dijo Yolei mientras se acercaba al armario. La puerta estaba abierta, pero totalmente taponada por las cajas llenas de utensilios de cocina y cosas varias.- Solo hace falta tirar de las cajas.

-Ya lo hemos intentado, pero hay muchas y son muy pesadas- dijo Davis frustrado.- Casi no podemos moverlas.

-Pues habrá que intentarlo- dijo Ken. En ese momento, escucharon la voz de Tk proveniente del walkie talkie de Davis.

-¿Estáis bien?- preguntó Tk.

-¿¡COMO QUE SI NOSOTROS ESTAMOS BIEN! ¡SOIS VOSOTROS LOS QUE ESTÁIS ENCERRADOS!- gritó Davis.

-Pero podríais haber quedado aplastados por las cajas- se defendió Tk.- Nosotros estamos bien, pero si no nos sacáis de aquí pronto nos vamos a quedar sin oxígeno.

-Vamos a intentar sacaros- dijo Matt.- Pero tenéis que ayudar, quitad todas las cajas que podáis.

-Vale- la transmisión se cortó. Todos se acercaron al armario y empezaron a quitar cajas. Esto les iba a llevar mucho tiempo.

Mientras, tres personas se acercaban a la cocina, con cuidado de no hacer ruido.

-¿Por qué hemos entrado? Ellos pueden hacerlo solos- dijo Mimí enfadada.

-A lo mejor necesitan nuestra ayuda- dijo Cody.- Además, si nos quedamos toda la noche en el aparcamiento será sospechoso para los vecinos, ¿no?

-Vamos a la cocina, ya sabemos que esa habitación está cerrada- dijo Joe mientras pasaba de largo de la sala de máquinas. Entraron a la cocina, y que quedaron de piedra al ver la escena. Todos los elegidos menos Tai, Sora, Tk, Kari y ellos mismos sacaban cajas de un armario que parecía a punto de reventar, mientras gritaban cosas como "ÁNIMO" "YA FALTA MENOS".

-¿Qué está pasando?- dijo Joe preocupado por la salud mental de sus amigos. Matt se giró y lo miró, dejando por unos momentos de sacar cajas.

-Creo que estoy teniendo un deja vi- dijo mientras los miraba, exactamente en la misma posición en la que antes estaban Yolei, Ken e Izzy.

-Yo les explico- dijo Yolei mientras Matt volvía a su tarea.

KARI POV

Por favor, Dios, MÁTAME. Estoy encerrada en un armario con mi mejor amigo del que estoy enamorada desde… ¡desde ni me acuerdo cuando! El oxígeno me empieza a faltar, estoy agotada. Llevamos un buen rato quitando las dichosas cajas para poder salir, pero creo que no hemos hecho nada. ¡Son solo unas cajas! ¿Cómo pueden pesar tanto?

-Kari… ¿estás bien?- pregunta Tk. Es tan dulce…

-Sí- respondo, aunque no sea verdad. Cada vez me cuesta más respirar, y estoy muy cansada. Veo a Tk levantarse y acercarse más a mí, hasta abrazarme. Nos sentamos los dos en el suelo, con la espalda apoyada en la pared. Apoyo la cabeza en su hombro y cierro los ojos, intentando calmarme. Seguro que desde donde está puede oír los latidos de mi corazón acelerados, o incluso los demás que están ahí fuera los estarán escuchando.

-Kari, sé que no estás bien. Yo tampoco lo estoy- dice Tk.- Ya casi no queda oxígeno, este sitio es muy pequeño.

-Solo podemos esperar hasta que consigan sacarnos- le digo. Noto cómo se gira para mirarme, y yo también giro la cabeza, hasta mirarlo a los ojos.

Me encantan sus ojos, azules como mares, como el cielo en un día de verano, como… no sé ni cómo describirlos. Y sus labios, parecen tan suaves… De repente tengo unas ganas increíbles de besarlo, pero sé que eso solo haría que se apartara y no quisiera hablarme nunca más. Qué difícil es esto de estar enamorada de tu mejor amigo.

-Podríamos intentar escapar- dice Tk, señalándome un conducto de ventilación que hay en el techo.

-Es algo pequeño, pero creo que si cabemos… y mejor que estar aquí parados sin hacer nada hasta que se nos agote el oxígeno es- dice mientras se levanta. Yo también me levanto del suelo, y me acerco al conducto.

-Es fácil llegar si apilamos unas pocas cajas debajo- le digo mientras intento mover una caja. No puedo. Pesa demasiado.

-Déjame a mí- Tk se acerca y empuja la caja. En unos segundos ya estaba bajo el conducto. Tk intenta mover otra, pero esta habría que levantarla, y pesa demasiado.

-¿Y ahora qué hacemos?- pregunto desesperada. El oxígeno se está acabando, y no parece que nos vayan a sacar pronto de aquí.

-Tengo una idea. Yo te levanto para que llegues y cuando estés arriba me ayudas a subir, ¿te parece?- dice él, sonriente como siempre. Por algo es el elegido de la esperanza.

-Vale- le contesto. Me acercó a él y me levanta agarrándome de las piernas, y haciendo que el contacto me hiciera temblar. Con cuidado, Kari, que no note que estás nerviosa… El conducto no es estrecho, en realidad estoy segura de que cabemos los dos. Como puedo, me giro hasta que puedo sacar los brazos y ayudar a Tk a subir. Un poco de fuerza y… ¡ya está! Ya estamos los dos dentro. No ha sido tan difícil.

TK POV

Parece que vamos a poder escapar de este armario, menos mal… ya casi no quedaba oxígeno, y no iba a dejar que Kari se ahogara. Además, se estaba haciendo muy difícil estar ahí con ella sin acercarme y besarla... Qué difícil es esto de estar enamorado de tu mejor amiga.

Los dos vamos a la par, impulsándonos con los brazos y las piernas por el conducto para llegar a alguna trampilla que dé a cualquier lugar del restaurante, los dos en silencio. Aquí tampoco hay mucho oxígeno y no es conveniente gastarlo hablando. Lo que parecen horas después, llegamos a una trampilla. De un puñetazo la saco de las bisagras, haciendo que caiga al suelo con un ruidoso golpe. Me dejo caer hasta el suelo, y luego Kari se tira también, pero cae mal y acaba en el suelo.

-¿Te encuentras bien?- me acerco a ella y la ayudo a levantarse.

-Sí- dice ella, con esa voz de ángel que tiene. Me quedo parado, mirando sus ojos embobado. No sé en qué momento la he abrazado, y tampoco me importa mucho. Ahora mismo solo me importa estar cerca de ella, perderme en sus ojos castaños… Pero un estúpido ruido me hace volver a la realidad. Me giro para ver de dónde proviene el ruido. Un ratón se ha chocado contra una mesa. Estamos en el salón principal, ahora que me doy cuenta. Me vuelvo a girar y veo que Kari sigue mirándome, parece tan embobada conmigo como yo con ella… no digas locuras, Tk, sabes que ella solo es tu mejor amiga. No está enamorada de ti, si lo estuviera… todo sería demasiado maravilloso, tanto que sería irreal. Cómo me gustaría vivir en esa irrealidad…

-Tk… creo que deberíamos ir a la cocina, los demás deben seguir intentando sacar las cajas- dije ella, apartándose de mí. Lo que suponía, ella solo debe querer que sea su amigo, la cercanía la debe haber asustado.

-Sí, vamos- le digo, intentando aparentar naturalidad. Los dos caminamos en silencio por el pasillo que ya habíamos recorrido antes, hasta llegar a la puerta de la cocina. Y al abrirla nos encontramos con un panorama muy extraño: todos los elegidos menos Tai y Sora arrastrando cajas como locos, a una velocidad impresionante.

-Esto… hola- dice Kari intentando aguantarse la risa. Los demás se quedan parados al vernos, y juraría que a Davis se le van a salir los ojos de las cuencas.

-¿QUÉ HACEIS AHÍ? ¿PERO NO ESTÁBAIS ENCERRADOS?- grita Yolei mientras deja de empujar una caja con pinta de ser muy pesada.

-Es que… conseguimos escapar por un conducto de ventilación.

-¿Y… Y… Y NO PODÍAIS HABER AVISADO?- grita Davis encolerizado mientras se acerca a nosotros corriendo, con los puños en alto.- ¡PARA ESO SON LOS WALKIE TALKIES! ¿TENÉIS IDEA DE LO QUE HEMOS TRABAJADO? ¡ESAS MALDITAS CAJAS PESAN UNA TONELADAAA!

-Tranquilízate- dice Kari intentando calmarlo, pero con expresión culpable. Davis tiene razón, deberíamos haber avisado.

-Ey, ey, parad ya- dice Matt.- Lo importante ahora es borrar las cámaras de seguridad.

-Sí, tienes razón- dice Mimí mientras se deja caer agotada en una de las cajas. En ese momento un ruido se escucha, proveniente de fuera de la cocina. La puerta se abre, y casi a cámara lenta podemos ver al guardia de seguridad que entra, y la pistola que sostiene.

Ese fue el momento en el que las cosas se tornaron peligrosas. Pero aunque en ese momento todo empezara, no era ni mucho menos el final. Hay cosas con las que es mejor no jugar, y pronto lo descubriríamos.

Bueno, aquí está el cuarto capítulo :D

Ahora las cosas de verdad se ponen difíciles para los elegidos, y peor se pondrán cuando… dentro de poco lo sabréis!

Gracias a todos por los reviews, de verdad que me alegráis la vida ^^

Nos leemos! :D