capítulo 4

- Donde vas hijo. - le preguntó la duquesa.

-voy a visitar a Stear, me ha pedido que le ayude con unos documentos.

Eleonor, le sonrió, con una ceja arqueada.

- Me saludas a Candy. Así se llama tu amiga ¿no?

- ¡madreee...! no voy haberla seguramente este ocupada.- le contestó serio, pero se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.- y así es madre, su nombre es Candy. Sabes me comentó que saldría informarse para ver si sus estudios los finaliza aquí, que no tiene pensado volver a Chicago.- le conversó con tal entusiasmó, que no pasó desapercibido para la joven duquesa.

- Es muy linda chica, y veo que te gusta mucho mi amor.- hacen una linda pareja la vas a cortejar?- le preguntó mirándolo con ternura.

- Sabes, no deberías ser tan entrometida Eleonor.- él quería mucho a su mamá, pero lo exaperaba, las urgencias que tenian sus padres en verlo casado lo enloquecian - aúnque talvez les de una sorpresa, nunca se sabé.- le dijo esto suavizando sus facciones, y guiñandole un ojo muy coqueto y con una sonrisita descarada.

Terry al llegar a la mansión Andley, llegó justo en plena discusión familiar, los gritos se escuchaban desde la biblioteca hasta el recibidor, donde lo habían hecho pasar para anunciar su llegada.

- Buenos días, que se le ofrece joven- preguntó la mucama, queriendose deshacer de tal inoportuna visita, pero al reconocerlo lo hizo pasar al joven Granchester al salon de te. - compermiso mi loor, a hora le traen el té, mientras le avisó al joven Stear de su visita. - y se retiró, sonrojada por la vergüenza ajena de sus patrones, que aquél joven presencié tal situación.

Mientras en la biblioteca.

- Que, como dices no puedes estar hablando en serio Candy, no lo permitiremos que te sacrifiques por nosotros.- Archie, estaba furioso al oír tremendo disparate.

- Ya encontraremos una solución y además el tío Albert, no estará de acuerdo con esta absurda idea.- dijo Stear.

-Ya basta los dos - decía una enérgica Elroy. - no se les está pidiendo su consentimiento, se les está comunicando la situación y además así lo ha decidido Candicce, hay que respetar su desiccion.-

Elroy, De esto último no estaba del todo convencida por una parte se le habia hecho apresurado la decision de candy.

Ella sabía que candy estaba sacrificandose por los negocios familiares y como se la había presentado la ocasion perfecta, conocer a Fausto, aquella mañana y el interés demostrado abiertamente hacia Candy, su sobrina le había comunicado que estaba dispuesta, a casarse con él y que no hacía falta hacer ningún baile, para buscarle marido.

**********INICIO FLASH BACK ************

Candy esa mañana como habían quedado, acudió junto a la tía donde la modista, en la cual coincidieron con una vieja amiga de la matriarca, con la que fueron a tomar el té, establecimiento en el que luego se les unió el sobrino de la dama, él cuál quedó maravillado y prendado de la rubia.

-Elroy, mira ahí viene mi sobrino habíamos quedado aquí.

El chico se les acerco.

-mira sobrino, te presentó a una buena amiga, Elroy Andley y su sobrina la señorita Candicce Andley. -las presentó.

- Él es mi más estimado sobrino, Fausto Carbonell.

Fausto, haciendo gala de su educación saludo con una sofisticada reverencia a las dos, Elroy, quedó encantada con la caballerosidad del pelinegro. Fausto, era el heredero de una de las familias más respetable de la sociedad Londinense, hombre de negocios ayudaba a su veterano padre, muy atractivo, pelinegro,de ojos avellana, el problema es que se llevaban quince años de diferencia con su sobrina.

El heredero, al conocer a Candy enseguida le llamó la atención, había sentido un flechazo a primera vista, de tan exótica belleza, la mirada de esta lo había hipnotizado, él era uno de los solteros más cotizado de las jóvenes casaderas, pero nunca había demostrado interés matrimonial con ninguna dama, con las cuales había salido y no por que hallan carecido de bellezas, si no qué al poco tiempo de conocerlas, perdía interés por que muchas eran tan superficiales.

Todo lo contrario con Candy pasaron un rato muy ameno, los jóvenes habían simpatizado muy bien, la tía del chico que lo conocía muy bien, sabia que Candy le había interesado y que podrían llegar muy lejos esté par y como su amiga Elroy le había conversado su interés por casar a su sobrina, a esta le gustó la chica para su sobrino y se lo hizo saber a su amiga.

************FIN FLASH BACK**********

- Pero Candy, una cosa es que te pretenda, y otra que tu hayas decidido casarte con él, si apenas lo conoces.- le decía seriamente Stear, tratando de caldear el ambiente pero queriendo hacer entrar en razón a su prima. - y además habíamos quedado que en unas semanas se realizaría un baile para ti y vendrán muchos jóvenes y tendrás oportunidad de conocer más chicos y puedas tomar la decisión correcta. Un matrimonio no es un juego.

- Talvez tengas razón Stear, pero yo me siento muy segura con el señor Carbonell y sé que no me ocasionará ningún daño.

sabían a que se refería su prima por el desengaño que había tenido con Anthony, a excepción de la tía Elroy, ya que ella no estaba al tanto de la situación, sabía que ellos habían tenido un tonto romance de niños pero que había quedado ahí.

En ese momento tocó la puerta Dorothy,con pequeños toquesitos.

-Adelante - le pidió que entrara la matriarca - que pasa Dorothy, vez que estamos reunidos, que se te ofrece.

- Lo sé mi señora, pero es que el joven Stear tiene visita y lo está esperando en la sala de té. - contestó tímidamente

- ¿Quien ha venido? sin anunciarse antes- pregunto un poco enfadada la tía.

- El joven Granchester . - dijo muy apenada.

- Oh.. es verdad le había pedido que venga, quería consultarle algunas cosas, como pude olvidarlo.- dijo Stear llevándose las manos a su cabeza. - enseguida estoy con él.

-Bueno. -dijo la tía. - haré pasar al joven Granchester aquí.- dijo esto, dando por terminada la reunión.

- Pero tía, no hemos terminado. -dijo Archie, él no estaba convencido que su gatita, contrajiera matrimonio con un desconocido, y, que por su despecho amoroso tomará una decisión equivocada.

- Ya hablaremos, Candy Piénsalo bien -le dijo esto último y se retiró dejando a los tres chicos.

- Bueno yo también me retiró - dijo esto Candy, antes de que sus primos empezarán con sus reproches, ella no se encontraba bien, para que ellos la atormentaran más, estaba convencida que era la mejor decisión que había tomado, no volvería a enamorarse, había cerrado su corazón no lo volvería a compartirlo con nadie más, para que luego se lo destrozaran, sabía como era el dolor y no quería pasar por eso otra vez y era por eso que la propuesta de Terry ni siquiera la había tomado en cuenta, es que ni siquiera se lo pensaba, él la ponía nerviosa y eso a ella no le gustaba la inquietaba demasiado.

Al salir de la biblioteca se chocó de frente con Terry, lo habían dirigido hacia allí, por órdenes de la tía, tuvo que sostenerla entre sus brazos para que no cayera al suelo, sus cuerpos quedaron muy juntos, ambos sintieron miles de cosquilleos por todo su cuerpo, ella sin darse cuenta se le quedó mirando sus labios, embriagada con su suave aliento.

Él le sonrió y le dijo muy cerca de su oído. -quieres besarme, a mi me apetece. - Se lo quedó mirando estupefacta, se sonrojo de pies a cabeza, el corazón le dio un vuelco, se soltó de su agarré y se retiró casi corriendo.

-agrgrgr... este insolente me hace rabiar con sus tonterías - como se atreve hablarme a así, que insolencia la suya - meditaba Candy, muy enfadada, mientras que Dorhoty la ayudaba a cambiarse para el almuerzo, la mucama sólo se sonreía, al escuchar el monólogo de su patrona, ella estaba segura que el joven Granchester le hacía sentir cosas que ni la misma Candy quería darse cuenta.

Terry se quedó en la biblioteca con su amigo, luego que se retirará el hermano de éste.

- Lo siento Terry, se me olvidó que te había pedido que vinieras, lo que sucede es que estamos atravesando por una situación complicada.- le dijo a su amigo ofreciéndole una copa de brandy.

- Descuida, de algo me he enterado, si te puedo ayudar cuenta conmigo. -le dijo Terry mientras le daba un sorbo a su copa.

- La cosa está mal, mira échale un vistazo a esto, el administrador que contrató la tía no me inspira confianza, creó que estaríamos mejor sin él, si seguimos así todo se irá al infierno, Robert Legan se está aprovechando de la situación, no se me haría nada raro, que este administrador estén jugandonos sucio, pero la tía no quiere aceptarlo.

- Son muchas cosas, no se como lo hacía Albert, bueno también contaba con la ayuda de George, ¿donde estarán? me preocupa ya son varios meses que no sabemos nada de ellos y la tía se lo calla no quiere enterar al mundo de la desaparición del patriarca, por que dice que sería el final de nosotros, quedaríamos vulnerables antes las aves carroñeros.- le conversó esto a su amigo con una triste sonrisa.

- Y lo peor no termina aquí, nos acaban de comunicar las damas de esta casa, que Candy va aceptar no sólo que la corteje un hombre que con unos años más podría ser su padre, si no que dice que se va a casar con él y eso no se lo vamos a permitir ni mi hermano ni yo, aunque ella lo niega, se que lo hace por la familia, como ella es la heredera directa, su futuro esposo tendrá que hacerse cargo de todo mientras aparece el tío.

Cuando Terry oía esto no podía creer que Candy se haya decidido, por otro, en vez de él y que no lo tomará encuenta en su decisión de matrimonio, el sabía que él no le era indiferente que cuando sus cuerpos se tocaban la sentía temblar y más cuando bien le había correspondido a sus besos. Terry se encontraba dolido, és de ayudar a su amigo, se disculpó y rechazo la invitación al almuerzo, no quería verla no soportaría mirarla se despidió y se retiró lo más rápido que pudo de aquella casa.

Condujo por mucho rato sin rumbo fijo, meditando los acontecimientos, y llegó a la conclusión de que estaba enamorado de Candy, y, que iba a luchar por conquistarla, ROBARLE EL CORAZÓN, aunque muera en el intento, ella era una chica especial y valía la pena, él sabía que algo le pasaba, en el fondo de su mirada había un dejó de tristeza y se propuso enamorarla y hacerla feliz.

Mientras en la mansión de los Andley.

Candy bajo al comerdor, muy animada sorprendiéndose ella misma, como últimamente no se la veía hace tiempo, pero se sintió desilusionada, por qué pensó que Terry se quedaría almorzar con ellos, se regaño así misma por que eso no tenía que importarle, y mucho menos afectarle su ausencia, a penas término de comer, casi por obligación que por ganas, se retiró.

Al marcharse, los dos hermanos se quedaron un poco preocupados por qué, por un momento, cuando bajo al comedor la vieron feliz, y en segundos vieron como se apoderó de ella la tristeza, por más que se esforzó ella, por demostrar lo contrario, pero era una ilusa, era imposible, querer engañarlos a ellos. Ellos que la conocían tan bien, Sabía que su primo tenía mucho que ver con ese dolor.

Ya en su habitación, se recostó, aunque no tenía sueño, lo que quería era gritar, el buen ánimo que por un momento tenía paso a la desesperación, le dio un bajón, de repente, sintió estallar todo lo que había querido ocultar a los demás y a ella misma. Llorando con desgarro, lágrimas que había evitado derramar durante todo este tiempo.

.-¿Por que Anthony me hiciste esto? yo te quería, nunca nadie volverá hacerme sufrir.- nadie... se decía Candy para sus adentros.

- Candy, puedo pasar - la interrupción Dorhoty, al ver que ella no contestaba sus llamados.- pero Candy, que pasa, se acercó a su lado, abrazandola, Candy estaba sentada en el suelo, apoyada en la silla de su tocador.- llora mi pequeña llora, es malo guardarse las cosas en el corazón. -le decía Dorothy muy afligida.

-se marchó de mi lado, es una agonía recordarlo, se ha ido sabiendo cuánto lo amó.-las lágrimas rodaban por su rostro. -ya no más, ya no... por qué duele el corazón, por queeeé...no es justo siempre ¿será así? ¿siempre tendré que sufrir?, le decía esto hipando por el dolor de su desengaño amoroso. Lástima que ella no sabía que todo había sido una vil mentira, hasta cuando ya fue demasiado tarde.

-. se terminó este amor, siento que todo se me cae encima .- le decía con todo su dolor a su amiga.

Así pasó buen rato derramando lágrimas dolorosas, Dorhoty la acompañó en su dolor le acariciaba el cabello, sabía que este momento tarde o temprano, tenía que pasar, tenía que desahogarse de su gran pérdida, de su primer amor, para poder seguir adelanté, poco a poco se fue quedando dormida.

Cuando Dorhoty salió de la habitación, los chicos estaban impacientes.

- Como esta la hemos oído llorar -preguntó Archie muy afligido, al ver a su gatita sufrir tanto.

- ya todo pasó, es el paso que tenia que dar, aunque es muy doloroso estará mejor después de hoy, es bueno esto, de nada le sirve guarda su dolor, Candy, necesitaba desahogarse, es lo mejor que podía hacer. Aúnque ignoro cuáles han sido los motivos que la hayan empujado hacerlo ahora .- Esto último sólo lo pensó.

-Esta bien hermano, es mejor dejarla descansar, pienso que Dorhoty tiene razón. Esperemo que mañana sea un mejor día para ella, tenemos que apoyarla, mañana que viene Annie quiero que salgan con ella, se distraigan, llevalas al club.

Mientras muy lejos de ahí, se encontraba un Anthony muy pensativo.

- .por que no me has escrito amor mío, te extrañó tanto como quisiera que estés a mi lado en estos momentos. -El rubio estaba desesperado le había escrito un montón de veces a su novia, a sus primos y a la tía, pero ninguno le había devuelto ni una carta. y esto se le estaba siendo muy extraño, en el fondo de su corazón tenía un mal presentimiento.

Lo que nadie sabía, que toda la correspondencia de Anthony la tenía Eliza con la complicidad de una de las mucama de la mansión de Chicago, por lo cual ninguna llegó a su destinatario. porque las demás cartas una vez a la semana eran enviadas a Londres.

Continuará...