CAPÍTULO 4 – CONOCIÉNDOTE

No había podido despegarme un segundo de ella, con la llegada de la detective habían vuelto las pesadillas, aún puedo verla toda herida, espero que algún día sepa perdonarme, puede que ahora no sea consciente pero juro que me dejaré hasta el último dólar hasta que vuelvas a ser como antes, ya no tenía lágrimas, era incapaz de sentir, ojalá todo fuera distinto, cambiaría todas las medallas por tu seguridad.

Pero nada puede cambiar, al menos volvemos a ser tú y yo nada más, esa detective no volverá y si lo hace hablaré con su superior, Porter tenía razón, la odio por ser tan parecida a mí, bueno al que era antes, al seguro, al que mantenía la fe en todo momento, el que creía tener una vida perfecta, pero a la vez insensato por no darse cuenta del peligro al que estaba sumido, puedo verme en la fuerza de sus ojos, es mi viva imagen y eso me atormenta.

Una pequeña sonrisa se escapó de mis labios, la primera vez que la vi pensé lo que hubiera hecho años atrás, quizás me hubiera acercado a persuadirla de acompañarme a la cama, bueno, no, el Richard de hace un par de años lo hubiera conseguido con una sonrisa y cuatro palabras, lo peor, es que el instinto no lo he perdido, sé que la detective sería capaz de hacer cualquier cosa pero eso aún no lo sabe, ni lo sabrá, ahora sólo puedo permitirme pensar en mi niña y en lo que ocurrió, no voy a permitir que nadie más sufra por mi culpa, no si está en mi mano evitarlo, no podría pasar por lo mismo otra vez.

Aún queda un resquicio de lo que fui en momentos como los de anoche en la bañera, donde se para el tiempo, donde vuelvo a creerme invencible cuando la veo sonreír, me vuelvo niño, y seguirá así mientras estemos los dos.

Como desearía parar el tiempo y estar jugando con ella eternamente, pero a cada minuto siento que te haces más mayor, pero por mucho que pase el tiempo mi niña siempre serás tú, no permitiré que te separen de mí un momento, que rompan tus sueños, lucharé por ti hasta mi último aliento.

Me dirigí al sótano, desde lo ocurrido no quise volver, allí guardaba mis condecoraciones y mi uniforme junto a fotos, por no decir de las fotos de esos desgraciados que estaban entre cuatro paredes, sin ventanas, y fueron encontrados casualmente sometidos a torturas y declarándose terroristas, aún recuerdo el primer día que fui a verlos pudrirse entre esas cuatro paredes y así será hasta el día de sus muertes, será mejor irme a dormir o al menos intentarlo, mañana será otro día.

-EN CASA DE KATE-

K- No puede ser… Pobre Alexis, dios mío.

J- Amor, ¿qué haces a las tres de la mañana de un domingo?

K- Nada simplemente redactaba el papeleo, así los chicos pueden ir a por el asesino y yo puedo descansar.

J- ¿Katherine Beckett un día sin ir a trabajar?

K- ¿Por qué te sorprende tanto?

J- Para que tú faltes una sola hora debe haber algo mucho más importante, sólo pido que no sea lo que creo.

K- ¿Qué?

J- Dime que no está relacionado en el gran Richard Castle.

K- No, no exactamente.

J- Kate, déjalo, podría arruinarte la carrera con una sola llamada.

K- Eso lo dices porque no has visto a su hija, Josh estaba, está llena de…

J- No, no lo quiero saber, debo salir de aquí, volveré cuando dejes de investigar al engreído ese.

K- ¿Por qué le tienes esa manía? Es cierto que es un poco imbécil pero no sé.

J- Estudiamos juntos, bueno técnicamente él debería estar en dos cursos superiores pero suspendió, era el típico chico rebelde de la clase, el mayor, el que fumaba y bebía, al que traía a las chicas locas, era insufrible, yo era el empollón y siempre estaba ensañado conmigo, ya sabes, eso de culo de vaso, cuatro ojos, yo estaba por esa época encandilado con Meredith, éramos mejores amigos, estábamos en la fiesta de graduación, la invité a venir conmigo y aceptó, pero entonces apareció en medio del baile el señorito, con smoking y la pajarita suelta y mientras ella me enviaba a por más bebida él aprovechaba para acercarse, lo que viene siendo un completo capullo, pero a todo cerdo le llega su san Martín, sé de lo que hablo amor.

K- Bueno…-Le abracé por el cuello y le quité las gafas- Tienes suerte de que me gusten los cuatro ojos, y más si están así de cachas, te da un aire a Clark Kent.

J- Era como Jamie Dornan, sólo le hacía falta miraros para teneros en la palma de su mano.

K- Superman puedes estar tranquilo que conmigo esas miradas furtivas no funcionan.

J- ¿Me dejas tu teléfono? Eee… debo buscar información.

K- Sí, claro, toma.

J- He de irme a trabajar, no te metas en muchos líos, si no, siempre puedes llamar a Clark Kent.

K- Anda tonto.

-EN CASA DE RICK-

R- Debo irme ya renacuajo, el tío Porter te llevará al colegio ¿vale?, papá debe ir a un sitio.

Al- ¿A dónde vas?

R- Voy a una reunión, no te preocupes volveré antes para ir a recogerte, que te vaya bien el día.

Al- ¿Volverás no?

R- Te lo prometo, siempre.

SP- Vamos Lexi, se nos hace tarde.

-UNAS HORAS MÁS TARDE-

SP- ¿¡Qué diablos hace usted aquí?! El señor Castle vendrá en cualquier momento y no le gusta su presencia.

K- Por favor.

SP- ¿Qué quiere señorita?

K- Busco al comandante Castle, me debe una explicación.

SP- No se encuentra.

K- ¿Puedo esperarle? Es urgente.

SP- Vayamos al bar de abajo.

K- ¿Por qué hace esto?

SP- Prefiero ser yo quién conteste, así le ahorraré al señorito el mal trago.

K- Está bien – En ese instante sonó la puerta-

R- ¿Qué diablos hace usted aquí?

K- Yo, yo.

SP- Tranquilo, se le olvidó el cuaderno de notas, se lo devolví ya, debo irme, la acompañaré abajo, tranquilo, ya no molestará más.

R- Eso espero…

- EN EL BAR-

K- ¿Por qué ha hacho eso? Creía que me iba a delatar.

SP- Usted quería respuestas y yo se las daré.

Sonó mi teléfono, parece que era una notificación, vaya momento más inoportuno, lo saqué pero no había nada, supongo que ha sido un error.

K- ¿A cambio de qué?

SP- A cambio de que no permitas que él te aleje.

K- Está bien, pero el engreído de su amigo podría haberlo hecho también, es odioso, no sé cómo esa niña puede ser tan dulce y más después de lo que ese malnacido debió hacerle.

SP- ¿¡Crees que fue él?!

K- ¿Quién si no?

SP- Sabes, él no es como imaginas, ni mucho menos, es más como tú, yo también opiné como tú cuando le conocí, soy su sicólogo, lo vi como un chiquillo, que si no ganaba se echaba a llorar y siempre se creía el gran triunfador, pero sabes, en el fondo valía, con tan sólo veinte años se alistó, y a pesar de su soberbia se enfrentó con la injusticia, es verdad que es algo arrogante, era un golfo y acaba presumiendo de ser mayor que nadie, pero nunca, nunca le haría daño a lo más preciado que le ha dado la vida y casi le quita.

K- ¿Qué ocurrió?

SP- Meses después de la operación secreta tenía que recoger a Alexis de un vuelo, estuvo dos horas esperando, llamó a la policía y al FBI, dos días después recibió una llamada del hospital, su hija había sido hallada con serias, serias quemaduras con ácido en tres cuartas partes de su cuerpo. Movió hilos para ver a los terroristas que le hicieron eso a su hija antes de ser arrestados, tuvieron que sacarlo estuvo a punto de matarlos a golpes.

Ahora que sabes la historia, quizás le mires de otra forma, él sólo quiso darle una mejor vida a su hija llena de amor y buen estatus, todo lo que él quiso a su edad y por intentarlo casi se la arrebatan, creo que en su situación hubiese sido incapaz de parar, así que dime qué mal le ves, es fácil creer lo que dice la gente ya que es difícil llegar a conocerle.

K- ¿Cómo lo superó? Debió resultar muy difícil.

SP- Aún lo intenta, la mayoría de las noches no se despega de ella, la terapia a veces funciona pero él es incapaz de quitarse la culpa de todo lo sucedido, cree que es un monstruo, está atormentado, es un ángel caído del cielo de un manicomio, pero sea como sea no es lo que dicen.

Sabes me enseñó que el Rick invencible no es el que llevaba el fusil, que un invencible no es aquel que gana sino el que nunca se rinde.

K- ¿Por qué me has contado esto?

SP- Nosotros dos a parte del FBI , somos los únicos que conocemos de esto. ¿Por qué te lo cuento? Seguramente mañana me arrepienta pero he visto cómo te mira, cada vez que estás cerca, sale a la luz una pequeña parte de lo que era antes.

K- Yo, yo no pretendo nada más, sólo quería saber la historia, si lo hice era por la niña, no quería que estuviera con él si le había hecho daño.

SP- ¿Sabes una cosa? Rick, venía del hospital de hablar con el doctor, se acerca otra intervención, pero ésta es distinta, algunas heridas se están abriendo, deben tener cuidado y ser de urgencia, Alexis lo escuchó hablar con el doctor sin que él lo supiera.

K- Creí que estaba recuperada, que ya no había nada que hacer.

SP- No, aún le quedan tres operaciones, ésta es la más crítica, después desaparecerán la mayoría de sus cicatrices.

K- Ha criado a una niña increíble.

SP- Ayer casi quise desaparecer, fui al baño, ella ya estaba acostada pero encontré a la pequeña, la que creía que sólo se preocupaba de sus juegos, la escuché hablar sola, estaba de rodillas y con sus dos manitas juntas, pedía que si se moría, su padre no se quedase solito, preguntaba por qué le pasó a ella, no quería que su padre estuviera triste, al final se fue durmiendo poco a poco, ahí me di cuenta de que esos desgraciados le habían arrebatado su infancia.

K- ¿Cómo puedo acercarme a ellos?

SP- Eres detective ¿no?

K- Sí, pero, cada vez que lo intento él me aleja.

SP- Si consigues acercarte a Alexis lo tendrás hecho, él se deshace viéndola sonreír, esa es la mejor forma, ¿puedo hacerte una pregunta?

K- Por supuesto.

SP- ¿Por qué necesitas estar cerca de ellos?

K- Eres sicólogo ¿no?

SP- Muy graciosa detective.

K- Si le cuenta esto lo negaré, cuando le vi por primera vez, su mirada me embrujó, a pesar de ser apagada y fría me atrapó, es una locura pero su desinterés es lo que más me gusta de él.

SP- Creí que tenía pareja.

K- Lo sé, y no quiere decir nada. Yo estoy loca por mi chico, de hecho creo que está mirando alianzas, ese desinterés es lo que me vuelve histérica y hace que mi odio aumente.

SP- Eso se llama tensión, tensión no resulta.

R- ¡Será mejor que se vaya!

K- No me darás órdenes.

R- ¿¡Qué coño te crees que haces hablando con ella de eso?! ¿Sabes lo que puede suponer?

SP- Tranquilo, no ocurrirá nada.

K- ¿¡Qué ocurre?!

R- ¡¿Qué te hace pensar que no irán a por ella?! No sabemos quién más hay por ahí fuera, no me perdonaría que le pasase algo Porter, sólo te pedí que cerraras la boca.

SP- No sabe ni sus nombres, sólo vuestra historia.

K- ¡Sigo aquí!

R- Este no es sitio para hablar.

K- Debo irme a casa, no sé para qué vine.

R- Es peligroso, ven a casa.

-EN CASA DE RICK-

K- ¿A qué le tienes miedo se supone que están en prisión?

R- ¿Crees que eso basta? Quieren acabar con cualquiera que sepa de ellos, yo hice un trato pero tú puedes ser una amenaza.

K- ¡Estoy bien vale!

R- Déjame tu móvil, podrías tener algo, un chip cualquier cosa.

K- Ni hablar.

R- Katherine, por favor, por mi hija.

K- Está bien, toma pero no encontrarás nada ya lo v-me interrumpió-

R- ¿Quién es este contacto? Debo comprobar una cosa. ¿Desde cuando tienes este número en la agenda?

K- No sé recibí un mensaje hace unos minutos, no sé quién es.

R- Es un número trucado, te han pinchado el móvil.

K- Si esto es una broma, déjalo, no te molestaré, he, he de irme.

R- ¡Kate! No te vayas, te están buscando, ¿a quién le has dado tu teléfono?

K- No sé, a Josh, mi novio esta mañana, luego vine a tu casa.

R- Josh, ¿Josh qué? ¿Davidson?

K- Sí, ya sé que erais compañeros de instituto.

R- Nunca fuimos compañeros, yo estuve en una escuela pública.

K- ¿Qué?

R- Debes salir de allí Kate, Josh, él es un traidor.

K- Debo irme de aquí, deja de decir tonterías, ya lo he pillado, querías echarme, lo has conseguido, estás loco.

Antes de que atravesara la puerta él….

CONTINUARÁ…

SE PONE INTERESANTE LA HISTORIA…

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