CAPITULO 3. ¿HERMIONE ENFERMA?

Habían pasado cuatro semanas ya desde aquel día, Herm se despertó muy temprano (n/a como es su costumbre), tenía una reunión importante sobre su nueva propuesta de ley mágica, era sobre la discriminación hacia hijos de muggles y mestizos. Al levantarse de la cama, las castaña sintió un fuerte mareo, reposo un poco y fue a darse un baño, mientras se bañaba continuaba sintiendo mareos.

- ¿Pero que diablos me pasa?-pensó- Debe ser el exceso de trabajo, no he dormido muy bien.

Salió de la ducha, se vistió con tranquilidad, pero seguía sintiendo mareos, no le dio importancia y bajo a la cocina, Ginny ya la esperaba con el desayuno.

- ¿Lista para irnos al Ministerio?- Preguntó la pelirroja y se sorprendió al ver a su amiga- Herm ¿estás bien?

- Pues… de hecho no me siento muy bien- se acercó a la comida y no puedo evitar sentir asco (n/a no xq la hubiera preparado Ginny, jaja), salió corriendo al baño para vomitar.

- ¿Qué sucede?- Ginny comenzó a preocuparse- Supongo que no iras al ministerio en esas condiciones.

- No te preocupes estoy bien- Hermy salió del baño- además no puedo faltar a la junta.

- ¡Ay Herm! No te veo muy bien, estas pálida.

- No te preocupes, tal vez algo me hizo daño

- ¿Entonces no piensas comer nada?

- No, creo que con un té de ortiga será suficiente.

Y diciendo esto, ambas se dirigieron hacia el Ministerio, las dos trabajaban en el mismo piso ya que Ginny se encontraba en la Sede Británica de la Confederación Internacional de Magos (n/a por eso del Quidditch, que tanto le gustaba).

Mientras tanto, cierto galán rubio salía de su mansión camino al trabajo. No podía dejar de pensar en ella, en esos ojos marrón frente a el al despertar, cada que podía se preguntaba: ¿Cómo llegue ahí? ¿Qué fue lo que pasó esa noche? ¿En realidad tuve intimidad con ella o solo dormimos?

- Sea lo que sea, debo dejar de pensar en ella, es una sangre sucia y por muy buena que este, eso jamás debe repetirse- se dijo así mismo.

Hermione y Ginny llegaron por fin al Ministerio, en la entrada se encontraron con Harry y Ron, que las esperaban.

- ¡Hola chicas!- Ron y Harry las saludaron con un beso en la mejilla.

- ¡Hola!

- Herm, no te ves muy bien- el ojiverde miró a su amiga con preocupación.

- No te preocupes estoy bien, es solo que he estado trabajando mucho.- la castaña no le dio importancia.

- Pues en ese caso deberías tomarte un descanso- sugirió el pelirrojo.

- Estoy de acuerdo con Ron- Ginny puso la mano sobre el hombro de su amiga.

- Tienen razón ¿por qué no vas a casa de tus padres?- añadió Harry- descansas y de paso vas a visitarlos.

- Pues supongo que no es mala idea, pero por ahora tengo que llegar a junta, es muy importante- la castaña iba caminando aprisa dejando a su amigos atrás y Ginny trataba de alcanzarla.

- Pero que necia es- se quejó Ron.

- Si, pensé que su actitud cambiaría cuando saliéramos del colegio, pero ya veo que no- dijo Harry y ambos comenzaron a reírse.

Hermione llegó por fin a la sala donde se celebraría la junta, aún se sentía mal, ya en otro momento pensaría en la sugerencia de Harry, ahora lo más importante era lograr que aprobaran la ley que proponía.

En el primer piso, Draco se encontraba en su despacho, no había visto a Granger desde aquel día, el hecho de que pensara en ella no significaba que le gustara, pero se sentía mal, tenía muchas dudas sobre lo que había pasado y lo peor es que nadie podría resolverlas, incluso dudaba que Hermione pudiera hacerlo. -Si tan solo se lo dijera a Blaise, tal vez me ayudaría a pensar mejor- el chico, durante semanas había pensado en si se le decía o no a su amigo lo que había pasado (n/a por lo menos lo recordaba), pero ¿qué pensaría Blaise de el si le dijera que durmió con una impura? Un ruido lo sacó de sus pensamientos, Zabini acaba de aparecerse dentro del despacho del rubio y se disponía a tomar asiento (n/a hablando del rey de roma...).

- Blaise, ¿qué haces aquí?- los ojos grises miraron hacia donde estaba el mago.

- ¡Que manera de recibirme!- reclamó

- Lo siento, es que no esperaba tu visita, hace días que no te veo.

- Si, pues el ministro me encomendó una misión fuera del país y ya no pude avisarte.

- Ah ok, entiendo

- ¿Te sucede algo Draco?

- Mmm, no, ¿por qué lo preguntas?- mintió el rubio y fingió que buscaba algo en el cajón de su escritorio.

- Pues no se, te noto extraño- dijo mirándolo con los ojos entrecerrados (n/a como analizándolo)- desde antes de irme me viaje actúas muy raro.

- La verdad es que…

- ¿Qué pasa? Sabes que puedes confiar en mí.

- Pues la verdad es que paso algo el día del gran baile…

- Supongo que con "algo", te refieres a una mujer. ¿Quién es ella?

- Si, pues mira resulta que no recuerdo a ciencia cierta lo que paso… - Blaise miraba atento a su amigo.- … la vi en la barra, ambos nos excedimos y al otro día amanecí en su cama, desnudo.

- ¿Qué? Osea que ¿no sabes siquiera si fue tuya?

- No, por la forma en que despertamos, quiero suponer que estábamos tan ebrios que solo dormimos, pero… ¿y si paso algo?

- Ay hermano, se que a veces es conveniente aplicar el dicho de "los caballeros no tenemos memoria", pero eso que estas haciendo ya es mucho.

- No te burles- se molesto el rubio- esto es muy serio, nunca antes me había pasado.

- Ok, ok, no te enojes- trato de tranquilizarlo- ¿y quién es ella? ¿la conozco? ¿esta buena por lo menos?

- Pues…- Draco se puso pálido- es… es… Granger, Hermione Granger.

- ¿QUÉ?- el mago quedó boquiabierto- ¿una sangre sucia?

- Si, por eso no quería decírtelo, sabía que ibas a reaccionar así.

- Tranquilo, no te estoy criticando. Es solo que jamás creí que Draco Lucius Malfoy tuviera algo que ver con una impura.

- Ni siquiera estoy seguro de haberme acostado con ella. -Draco comenzaba a molestarse por las burlas de su amigo.

- Pues deberías estarlo, Granger buenísima, ya quisiera yo haber corrido con la misma suerte que tu.

- No niego que esta muy guapa, pero… no deja de ser una sangre sucia.

- Eso es cierto, pero hoy en día eso no importa, son pocas las familias de magos sangre pura.

- ¿Estas insinuando que entre Granger y yo podría haber algo?

- Pues, ¿qué más da? en tanto solo sea para divertirte- dijo Blaise con tono despreocupado- Tu familia era la única obsesionada con la sangre pura.

- Puede que tengas razón- musitó el rubio pensando en la posibilidad- Aunque supongo no se va a repetir, Granger es un santurrona, no se prestaría para algo asi…