Capítulo IV
La primera vez que vio un motor en forma fue cuando tenía seis años de edad. Su padre aún vivía con ellos y no era tan aficionado al alcohol. Aarón Puckerman, era un hombre tozudo, amante del rock, las guitarras, los autos clásicos y las mujeres. Y eso es lo que le ensañaba a su pequeño hijo los largos días de verano que pasaban encerrados en el garaje. Puck tiene pocos recuerdos de su padre, pero varios de ellos le han ayudado a comprender que el hombre fue un cobarde egoísta y Puck no quiere ser igual, no, el no quiere ser como Aarón Puckerman.
Puck empieza a disfrutar su trabajo en el taller Hummel. Burt es un gran tipo, divertido, atento y extremadamente sobreprotector con Kurt, su único hijo, el hombre es un gran padre. Puck le ha visto detener la mirada largo tiempo en esa foto donde Kurt reposa sobre el regazo de su madre… él ha visto la mirada del hombre prometiéndole a la imagen de la mujer que hará hasta lo imposible para que su hijo sea feliz. Si, Puck empieza a conocer a Burt Hummel, pero sobre todo, empieza a entenderlo y admirarlo.
Es por ello que no le extraña cuando Finn le habla del enfrentamiento que Burt tuvo con Karofsky, así como la suspensión de este por amenazar a Kurt de muerte.
¿Cómo es que todo llego tan lejos?
La culpa le carcome, él empezó con lo del basurero, él fue el primero que eligió a Kurt como víctima. Y está arrepentido, le pedirá mil veces perdón a Kurt y también sabe que debe sincerarse con el hombre que le ha dado una oportunidad de ayudar a su familia.
Debe hablar con Burt…
Puck intenta por enésima vez ajustar la ridícula corbata, maldice recordándose que no había usado una desde el sepelio del tío Salomón, un giro a la derecha y… por enésima vez falla.
Demonios, por las almas del Seol pateare el culo de quien haya inventado esta maldita porquería…
Kurt le observa pasando inadvertido para el moreno, solo su risa al ver el enfado del otro lo delata, Puck voltea dispuesto a mandar a la mierda al que osa burlarse de él que es todo un badass; Kurt sale de su escondite, Puck no deja de admirar lo bello que luce, la forma en que el traje se ajusta a su figura, lo cristalinos que son sus ojos.
"Así que no eres tan badass como presumes, has perdido ante una simple corbata".
"Yo no lo creo princesa, observa", Puck se vuelve al espejo y se concentra en realiza correctamente los giros logrando un nudo medio Windsor casi perfecto. Kurt sonríe de medio lado y sin pensarlo se acerca al moreno para terminar de ajustarlo. Por la cercanía Puck disfruta del aroma a suave lavanda que desprende el cabello de Kurt mientras este se disfruta de la serenidad que le brinda el aroma a café, maderas y manzanas de la loción de Puck.
"mmh… Karan", murmura ligeramente, Puck sonríe y apunto esta de llevar su mano hasta los cabellos castaños del más bajo, enterrarlos ahí y guiar su rostro hasta que sus labios choquen. Grabarse en ellos, borrar cualquier rastrojo de Karofsky, pero todo se reduce a las ganas, a la intención, quedándose solo ahí, sintiéndose… respirándose.
Puck tararea Everything I Do, I Do It For You apenas de forma audible, esa canción de Bryan Adams que hace un año no le hubiese pasado por la cabeza tararear y menos a Kurt. Hace un año hubiese destrozado a golpeas a cualquiera que insinuara que él, Puckinator, podía sentir atracción por el hada mayor. Pero ahí están uno frente al otro, Puck extiende ligeramente su mano para rozar la pálida de Kurt. Un toque fugaz, lo suficiente para cerciorarse de que no fue su imaginación cuando el niño huye de ahí dejándole inquieto, ansioso como un maldito alcohólico en una licorería.
"Furt", Finn sonríe cuando dice el nickname. Puck disfruta de las expresiones de Kurt y después la canción que ayudo a elegir, la cual es ideal… y el baile no hace más que hacerle sonreír.
Purt… mmh Puckurt o Nummel… esos serían buenos nicknames para ellos, Santana solo niega cuando los escucha.
"Idiota", le murmura mientras bailan. "Hummel te tiene sujeto por las bolas y él ni siquiera lo sabe".
Puck solo sonríe de forma boba y esa sonrisa no se le borra en toda la noche.
"Lo siento chicos… ya no puedo estar aquí", Kurt no dio tregua y abandono la sala del coro. Puck no entendía cuando se torció todo. Ayer todo era felicidad y ahora… esto no puede estar pasando.
El moreno se levanta y sin importarle los gritos del señor Shue abandona la sala para darle alcance al contratenor.
"¡Hey!", Puck le alcanza en el estacionamiento e ignorando las protestas de Kurt le lleva hasta donde está su camión. Abre la puerta del conductor le obliga a subir y enseguida él.
"Esto es un secuestro Puckerman y no creo que dos semanas en la correccional sean suficientes para que lo pagues"
"Mejor abrocha tu cinturón princesa", arranca con prontitud enfilándose por las calles Lima hacia las afueras.
No hay una palabra más en todo el trayecto, Kurt mantiene los ojos fijos en el paisaje exterior y Puck en el camino dándole un poco de privacidad cuando en una breve distracción notó las lagrimas que silenciosas recorren las sonrosadas mejillas. Ve la intersección y el camino se vuelve una terracería hasta llegar a una vieja granja, Kurt se limpia en rostro con prontitud cuando se detienen.
"Vamos princesa", Puck baja del camión, Kurt lo medita un segundo antes de seguirle.
Pasan por un lado de la casa destruida tomando una vereda arbolada y muy bonita, claro que todo ese camino rustico no está hecho para sus preciosas botas Prada. Y se lo hace saber a Puck, pero este parece importarle una mierda las cosas esnobs que Kurt vista, calce o coma.
"Puckerman me niego a seguir este paseo tan enriquecedor hasta que me digas que estamos haciendo y adónde vamos", Kurt se detuvo y Puck solo le tomo de la mano obligándole a continuar.
"Lo sabrás cuando lleguemos"
Caminaron unos minutos más con las manos unidas y cada uno sumido en sus pensamientos. Kurt se pregunta cómo diablos ha pasado Puckerman de tirarle a los contenedores de basura a pedirle disculpas, protegerle y ahora no solo tocarle sino tomarle de la mano. Todas sus cavilaciones terminan cuando llegan a un hermoso claro con vista al lago. Kurt se pierde un momento en la vista, él no solía salir mucho al campo, jamás le gusto con todos esos insectos, manchas de barro y las incomodidades de dormir en una tienda de campaña. Por ello Burt nunca lo llevo a pescar o a campar. En cambio Puck, lo adoraba, bañarse en el lago, contar historias de terror sentados alrededor de la fogata y pescar… porque los pocos recuerdos agradables de su padre era cuando le llevaba de pesca o se encerraban en el garaje.
"¿Te gusta?", pregunta al verlo tan inmerso en la vista del lago, Kurt cierra los ojos aspirando el agradable aroma, ese que te llena de paz y tranquilidad.
"Si", responde segundos después y aún sin abrir los ojos. Puck sonríe y tirando de sus manos todavía unidas le lleva hasta la playa donde reposa el tronco de un árbol que es bañado suavemente por el agua. Puck libera la mano de Kurt para ir y sentarse, el contratenor le mira.
"Vamos, ven y siéntate. Te prometo que tus preciosos zapatos no se mojaran", dice rodando sus ojos y Kurt bufa haciendo lo que el otro le dice.
No dicen nada, solo están ahí disfrutando el paisaje y los sonidos que provienen de este, y de su compañía.
"Kurt… no te vayas"
Sus ojos se abren estupefactos, no sabe que es lo que más le sorprende, el que Puck le hable por su nombre o la petición. Pero están cara a cara y Kurt no puede apartar los ojos de los de Puck.
"Tengo que irme, no puedo seguir ahí… yo no puedo…"
"Te lo he dicho, haremos un perímetro de seguridad, ninguno de nosotros te dejara solo… Kurt me volveré tu jodida sombra si es necesario solo no te vayas", cada palabra es sincera, apasionada y llena de tanta seguridad que le asusta.
"Gracias… pero yo no quiero que salgan lastimados, no puedo aceptar que su vida gire en torno a mí por Gaga que no soy tan egocéntrico. Además Karofsky no me va a dejar, él simplemente me odia o me ama o las dos en una conjunción bizarra y escalofriante", se ríe ocultando las lagrimas, Puck se muerde los labios en impotencia, su brazo rodea los hombros de Kurt.
"Lo mataría si me lo pidieras"
"Y agregar homicidio además de secuestro a tu lista de delitos, no gracias, por muy tentador que suene"
Su brazo se mantiene ahí, la cabeza de Kurt se recuesta ligeramente contra él. Su pecho simplemente amenaza con estallarle, pues su corazón palpita tan rápido y fuerte que puede que Kurt sea capaz de escucharlo. Pero si lo hace él no dice nada y Puck se permite disfrutar del momento.
El camión se detiene junto al todo terreno de Kurt que aún permanece en el estacionamiento de la preparatoria. Saben que es la última vez que se verán en mucho tiempo, pues la Academia Dalton esta a 45 minutos de Lima y como cualquier escuela elite tiene dormitorios, por lo que Kurt estará viviendo ahí, al menos hasta el último fin de semana de cada mes y la vacaciones que se permite volver a casa. Claro que si Kurt es aceptado por los Warblers se verán en las seccionales y ambos sabe que así será.
Kurt da un suspiro antes de abrir la puerta.
"Lo siento", Puck aprieta el volante de tal forma que sus nudillos se tornan blancos. "Tú lo dijiste, todo esto es mi culpa, por mi te tienes que alejar de tus amigos… de tu familia".
"¿Qué?"
"Eso, todo esto empezó por mi culpa, sino yo no te hubiese elegido aquel día, nada de esto estuviera pasando"
"Eso no es verdad, tarde o temprano hubiese terminado así Puck, soy gay y en este pueblo eso es lo equivalente a tener lepra, además de pertenecer a club glee y ser un perdedor. Siento lo que dije el otro día, el de culparte de todo lo que me está pasando yo… solo olvídalo, yo lo hice hace mucho, desde que recibiste tu primer granizado", Kurt sonríe. "Gracias…"
"Princesa…"
Kurt niega y baja del auto, cierra la puerta y antes de dirigirse a su auto se recarga momentáneamente en la puerta y habla aprovechando que la ventana está abierta.
"Puck, puedes hacerme un favor, cuida de mi padre y de Finn, se que Caroline lo hará muy bien pero tú puedes darles ese apoyo de mach y también… cuídate tú, ya no hagas cosas estúpidas", Kurt sonríe y se aleja sin esperar respuesta sabiendo que será afirmativa, sube a su camioneta y se va.
Puck la mira partir, siente dolor, ese que significa perdida. Santana tiene razón, él no sabe pelear por lo que quiere, él no sabe como retener lo que ama.
TBC
Muchas gracias por sus comentarios me encanta saber que les gusta esta historia, así que ya saben comenten cualquier cosa de ella, ya sea mala o buena. Me gusta saber lo que piensa.
Saludos y nos estamos leyendo en el siguiente capitulo ;)
