Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, otro miércoles ha llegado, y por lo tanto aquí me encuentro, actualizando esta historia, que por más que intento, no creo que vaya a ser muy larga, como sea, muchas gracias por el apoyo que me brindan, significa mucho para mí, gracias por sus follows, favorites y reviews, espero que la historia siga siendo de su agrado, nos leeremos el próximo miércoles, si no hay ningún contratiempo :I
Gracias por todo.
Cualquier cosa, no duden en hacérmelo saber.
Teddy estaba demasiado aburrido, Dominique y Rose le caían demasiado bien, pero no eran de sus personas favoritas en esa familia, así que suspiró aliviado de que se marcharan a discutir algunos asuntos privados, observó el cielo despejado, quería ver a Lily antes de que terminaran las vacaciones, giró el rostro hasta Albus y Scorpius, que habían comenzado a reír divertidos de algún chiste privado, no le dio mucha importancia, estaba aburrido y tenía demasiado calor como para ponerse a pensar en algo importante.
Se detuvo en el umbral al ver a Ginny, reía divertida y observaba las escaleras, así que Ted pensó que James había regresado, se había marchado porque iría por su novia y la presentaría formalmente en casa, y se estaba tardando un poco, también se le hacía un poco extraño que Ginny los dejara ir a la parte de arriba, cuando el hijo mayor ya no vivía ahí, se encogió de hombros mientras mantenía sus cavilaciones, posiblemente quería mostrarle como solía ser vivir ahí.
Entró a la cocina, se sirvió un enorme vaso de agua bastante frío, y bebió la mitad de un solo trago.
—Vaya, vaya, veo que no pierdes la práctica ¿cerveza de mantequilla por aquí? –bromeó James, uniéndose a él con una castaña un tanto bonita.
—Nunca se sabe cuándo tendré que darte una lección –se encogió de hombros.
—Teddy, ella es Violet –la presentó –Violet, él es Teddy, mi primo favorito.
—Mucho gusto –soltó Ted, estirando la mano, dedicándole una sonrisa agradable.
—El gusto es mío, Jamie habla tanto de ustedes, que siento que ya los conozco de toda la vida.
—Sí, lo supongo ¿cuánto tienen saliendo?
—Un año –contestó James por ella.
—No es mucho, pero es algo –rió la castaña.
—Sí, es bueno conocer a la chica que hizo que James permaneciera en una relación por un año –se burló Rose, desde la puerta.
—No es infiel, ni mujeriego, como muchas piensan –soltó enfadada.
—Ah, no, ya sé que mi primo no lo es, a él le gustan las relaciones serias, pero lo cierto es que nunca ha encontrado una chica con la cuál sienta una química innegable y le vuele toda la cordura que tiene.
—Cambiemos de tema –pidió Ted, como el mediador y el pacífico que había sido siempre.
—Tienes razón.
La pelirroja lo abrazó, recargando la cabeza en su pecho, Dominique entró en ese momento, pero las reglas lo advertían, no podía hacer nada para quitarle la atención, suspiró derrotada por esa ocasión, hasta que su vista fue hasta la novia de James.
—Ah, hay casa llena –soltó incómoda.
—No sé a qué te refieres –soltó Rose.
—La tía Ginny me ha dicho que vayamos a la Madriguera, hay más espacio allá.
—Es bueno –sonrió Ted –hay más aire, significa olvidarnos un poco de este infierno.
—Ya lo creo –sonrió Rose.
—X—
Teddy pudo librarse de Dominique y Rose por un rato, por eso no dijo nada de quedarse con James y Violet, aunque era bastante agradable, notaba que era bastante cerrada cuando alguna de las chicas comenzaba a hacer bromas, no era para nada divertida, bueno, era la primera vez que iba a la casa, posiblemente no se sentía cómoda bromeando para no ser imprudente.
—Quiero saber ¿dónde se conocieron? –cuestionó interesado.
—Para nadie es un secreto lo obsesionado que está con su cuerpo –soltó divertida Violet, así que Ted sonrió aún más, le agradaba saber que la novia de James no era una amargada.
—Ah, sí, no hay duda alguna de eso –se burló –yo creo que si estuviese envenenándome, mientras él se ejercita me diría, espera Ted, no mueras, sólo déjame terminar mi rutina y estaré auxiliándote –los dos rieron.
Rose y Dominique observaron a la castaña con cara de pocos amigos, la odiaban, no podían creer que tuviese más atención por parte de Ted que ellas, tenían que hacer algo al respecto, así que sin que los demás lo notaran, desaparecieron, para poder planear algo para darle una lección, Teddy estaba prohibido.
—Son unos exagerados –soltó James, con una sonrisa.
—Claro que no, cariño –sonrió ella –Ted está siendo realista, hace unos días te pedí ayuda, no recuerdo para qué y me dijiste: lo siento cariño, déjame terminar mis abs –el metamorfo y la chica rieron, mientras el castaño sólo negaba con una sonrisa divertida en los labios.
Los tres voltearon cuando la madre del castaño apareció por la chimenea de la madriguera, traía un montón de cosas, así que su hijo se levantó rápidamente para auxiliarla, escuchó a su novia y a su mejor amigo bromear algo al respecto, pero no dijo nada.
—Albus y Scorpius no tardan en aparecer por aquí con lo demás, dile a tu abuela, por favor.
—Claro –aceptó y salió.
Albus y su amigo llegaron quince minutos después, cuando Molly ya estaba un poco histérica, para agradecimiento de todos, volvió al modo abuelita tierna, y no tuvieron que intentar recordar hechizos de protección que fuesen potentes, porque su abuela era tan diestra en la magia igual o más que el difunto Dumbledore.
—Y ¿no sabes nada de tu hermana? –cuestionó Ted a James.
—No, no ha contestado mis lechuzas.
—Es bastante raro ¿no crees?
—Sí –aceptó el castaño, y su vista se desvió hasta la chimenea, donde una delicada rubia salió, sin prestar mucha atención a su alrededor.
—Rayos –murmuró dejando algo en el suelo y agitando las manos, como si lo que hubiese depositado en el suelo fuese lo más pesado del mundo.
—Te ayudo –se ofreció Ted, llamando la atención de la recién llegada y asustándola.
—Gracias –sonrió encantada –me ha costado casi una amputación de manos –negó –pero no la he soltado, el señor Potter estará orgulloso –elevó el mentón orgullosa de su proeza.
—Vamos –le dijo que la siguiera y se marchó sin prestar atención a su alrededor.
—X—
Las cosas estaban listas para comenzar a comer, Teddy observó a su alrededor, no había ningún rastro de Lily, se sentía incómodo y tenía demasiadas ganas de disculparse y despedirse, aunque también tenía un poco de hambre, despreciar la comida de Molly Weasley sería una señal para el resto, así que prefería comer dentro y despedirse fingiendo que tenía cosas que hacer.
Terminó de acomodar los platos y los cubiertos y se alejó rumbo a la puerta, los demás estaban jugando a lo lejos, ni cuenta se darían de que se había apresurado y marchado, las cosas sin Lily no eran tan divertidas para él.
—Estoy muriendo de hambre, creo que le reclamaré a la abuela, si todo está listo ¿Por qué no estamos comiendo? –se quejó Albus.
—Tu abuela te lanzará alguna clase de hechizo y moriré de risa –soltó Scorpius.
—Albus es su favorito –rebatió Rose –al menos es todo lo que los demás pensamos.
—No, la abuela prefiere a Victoire sobre los demás, sólo por ser la primera –argumentó Dominique, imitando a la perfección el tono sabelotodo de Rose.
—Yo soy el favorito de la abuela ¿quieren una apuesta? –soltó James.
Teddy rió, todos peleándose por ser el favorito de Molly, y a decir verdad, nadie sabía quién era, ella solía ser bastante imparcial con sus nietos, claro que siempre se enfocaba en el que necesitara más ayuda en determinado momento, pero si todo estaba bien con ellos, era igual de gruñona con todos, o les daba dulces aun cuando sus padres lo habían prohibido, ahora de mayores, todos tenían la misma cantidad de porción en sus platos y si algún nieto repetía porción y alguien más pedía, se las concedía.
Teddy empujó la puerta que daba a la cocina con la cabeza gacha, un poco abatido y otro poco para no golpearse con ella, se percató de un par de tenis nuevos de color negro, así que levantó lentamente la mirada, topándose con un par de piernas largas, cubiertas por unas medias negras, un poco transparente, un short bastante corto, un poco de piel desnuda y una playera blanca, cuando se giró, dándole la espalda, pudo notar que la cabellera de esa chica de cuerpo atractivo era de un tono rojo pasión.
Tragó saliva y desvió la mirada, por todos los basiliscos del mundo, acababa de prestar demasiada atención al trasero de Lily, su cabello cambió de inmediato a un amarillo chillón, se sentía abochornado, sus sentimientos por Lily siempre los había considerado inocentes, por decirlo de alguna manera, ella era una chica hermosa, divertida, se había enamorado de ella por su personalidad, jamás la había visto… de esa manera, su cuerpo siempre estaba cubierto por la tela extra en la ropa de James.
Jamás había pensado en Lily de esa manera.
Nunca había visto a Lily de esa manera.
Lily realmente ya era toda una mujer, tanto emocional como físicamente.
Diablos.
Sacudió la cabeza, ella todavía no se había percatado de su presencia, y era lo mejor, tuvo tiempo de hacer que su cabello cambiara a uno no tan extravagante, se acomodó un poco la playera, pasó los dedos por su barbilla, mientras su mirada seguía en el cuerpo de Lily, era la primera vez que se sentía así con ella, por primera vez desde que había conocido a la pequeña pelirroja Potter, Ted Lupin sentía ese tipo de pensamientos sobre ella, ahora ella comenzaba a interesarle de otra forma, de una manera más…
Sexual.
—Qué haces ahí, Ted, ayúdala –soltó Alice.
—Ah ¿qué? –regresó a la realidad de golpe.
—Hola Teddy –sonrió Lily.
—Hola, Lily –sonrió, un poco incómodo.
Ver a Lily de frente, hacía que esa parte recién despierta de verle se calmara un poco, estaba hermosa, suponía que Alice había hecho todo aquello, y aunque no lo necesitaba su pelirroja, admitía que esa nueva etapa sería fantástica.
—Así que por eso nos has abandonado –soltó fingiendo ofensa.
—Se llama crear expectación, todo el mundo se preguntaba porque ella estaba pasando los días con nosotros.
—Incluso me llegó una lechuza de Scorpius –comentó emocionada.
Teddy soportó la sonrisa a pesar de que el comentario de Lily había hecho que muriera su entusiasmo de volver a verla después de tantos días.
—Está afuera –señaló Ted en dirección del patio.
—Lo sé –se encogió de hombros.
La joven siguió sacando algunas cosas que Molly le había pedido y las puso en los brazos de Ted, para que las sacara a la mesa del exterior, el metamorfomago no opuso resistencia ¿realmente quería irse ahora que ella estaba ahí? La respuesta era muy simple.
No.
Regresó al patio, donde los nietos de Arthur y Molly ya estaban haciendo bullicio, Rose se puso de pie de un salto y ofreció su ayuda, él agradeció y no pudo evitar las ganas de regresar al interior para volver a ver a Lily.
—Gracias, Rosie –palmeó su hombro –ahora vuelvo, tengo que seguir ayudando y…
—Te ayudamos –se ofreció Scorpius y Albus se levantó detrás del rubio.
—No, no es…
Severus e Hyperion se detuvieron una vez que habían pasado a Ted, así que éste se giró una vez que sintió que se detenían de la nada, la quijada de Scorpius estaba abierta, si aquello hubiese sido una caricatura, sin duda estaría hasta el piso, la sonrisa tímida de Lily la hizo lucir más encantadora de lo habitual, y Ted había pensado que eso era imposible.
—Vaya… L-Lily, te ves… simplemente espectacular –admiró el rubio.
—Gracias Scorpius –sonrió, con las mejillas ligeramente rojas.
—Es que… en serio, te ves… nunca…
El rubio se había quedado sin palabras, en realidad, todos los presentes lo habían hecho, se habían levantado sorprendidos y formado medio círculo alrededor de la pelirroja, que se sintió de inmediato incómoda, por esa razón, odiaba que la gente se le quedara viendo, Alice decía que no era nada malo, que por el contrario, era un sinónimo de que lucía bien, pero para Lily, era que su propia inseguridad creciera ¿qué tal si se le había bajado el cierre? ¿Si se le había quedado algo pegado en el diente? ¿Si se veía ridícula? Todo eso bombardeaba su mente cada que la gente se le quedaba viendo; por eso prefería pasar completamente desapercibida.
—Ya, ya, Lily no es ningún espectáculo –interrumpió Alice, sujetando a Lily del brazo y llevándola a la mesa.
—Es sólo que nos sorprendió –admitió Rose –Scorpius aún no puede cerrar la boca.
—Lo lamento –se disculpó el rubio, logrando que Albus negara divertido.
—Sí, dejemos a Lily en paz –gruñó James.
Cuando todos los jóvenes estuvieron sentados a la mesa, los adultos comenzaron a unirse, diciendo que ya que lo más difícil había pasado, era tiempo de comer, todos bromeaban y charlaban de otras cosas, pero la atención de Ted estaba en Lily, y como discretamente observaba al rubio y se sonrojaba.
—Pues por lo visto será un año asombroso en Hogwarts –habló Scorpius –y es una lástima que ya no estaré ahí para verlo –su mirada amable fue a Lily.
—Será un año épico –admitió Alice concediéndole la razón al rubio –y podré platicarte parte de ello o quizás podrías mandarle lechuzas a Lily y ella te contará todo a detalle.
—Me parece buena idea –aceptó Albus, empujando a su amigo.
—Bueno, si a ella no le molesta que la esté molestando.
—Puedo dedicarte unos momentos al día –contestó Lily, haciendo que James se aclarara la garganta.
—Oh, cálmate hermano celoso –se burló Violet, acariciando el brazo y hombro de James.
—Por cierto, Alice –interrumpió Dominique, llamando la atención de la rubia, que se había puesto a charlar muy animadamente con Albus –dicen los rumores que estás compitiendo con Audrey McLaggen por un empleo.
—Pero Alice aún no termina el colegio –soltó Scorpius.
Rose puso los ojos en blanco, la rubia McLaggen no era agrado de ninguna de las mujeres Weasley, por lo tanto, odiaban que Scorpius, quien era su mejor amigo desde el vientre de sus madres, la defendiera, se habían distanciado a causa de que Albus y él se habían hecho amigos inseparables, pero eso no cambiaba las cosas.
—Oh, parece que me vigilas, Malfoy –se burló la chica.
—Pero tiene 17 ahora –soltó Lily, orgullosa –y puede aceptar trabajos si quiere.
—Además no es más una competencia –se encogió de hombros.
—Bah –soltó Rose enfadada –ya, no me digas ¿esa idiota ganó el puesto?
—No –se encogió de hombros Alice, mirando discretamente a James, que tenía toda su atención en su novia Violet.
—No dejas muy en claro las cosas –recriminó Dominique.
—Ella no me ganó el puesto, yo lo rechacé –se encogió de hombros.
—Oh vamos, quería una novia modelo –se burló Lily.
—Lo sé, pero no tendrás el placer –sonrió.
—Qué se me hace que prefieres Corazón de Bruja –soltó Scorpius.
—Ese chiste barato que se hace llamar revista –bufó.
—Bueno, no todos tienen el buen gusto, el dinero no lo compra –soltó Violet.
—Ah, no me digas, crees todas las estupideces que publican –se burló Lily.
—Lils –interrumpió James –ella escribe para esa revista.
—Ya decía yo –se burló Dominique.
La charla se volvió un poco acalorada, Ted no intervino, se limitó a comerse la pasta que había dejado hasta el final, iba a tomar su pan, cuando alguien se lo quitó, levantó la mirada y observó a Alice, que le sonrió, la rubia se dedicó a intentar ignorar a James, ya que cada que él intervenía en la charla, ella se dedicaba a divagar o a prestar atención a la charla de los más adultos sentados a la mesa.
—Te gusta James –soltó Ted, sentándose junto a Alice.
—Bueno –se encogió de hombros –es guapo, no es como si…
—Vamos, lo noté, tienes que ser muy buena para que no lo noten.
—Él lo sabe –murmuró, viendo a los patos sobre el estanque.
—Eso explica porque se distanciaron, antes de entrar a Hogwarts solían ser muy buenos amigos.
—Sí, luego él comenzó a gustarme, y soy bastante poco correspondida por él –negó –lo deja en claro su nueva novia ¿no?
—Ni tan nueva, tienen un año saliendo.
—Ah –fue todo lo que dijo.
Ted observó sobre su hombro, Lily estaba a lo lejos, llevándose de maravillas con Violet, aun después de ese desacuerdo de gustos por revistas, eso sólo confirmaba en Ted el hecho de que nadie podía odiarla así se lo propusiera, ella era simplemente maravillosa.
—Bueno, chicos, como mis mejores amigos –habló Lily –tienen que ser honestos conmigo y decirme ¿creen realmente que logre conquistar a Scorpius?
—Desde luego –aceptó Alice.
—Ted.
La mirada del metamorfo fue hasta el rubio, que le daba instrucciones a Dominique sobre como jugar. —Quedará locamente enamorado.
—Gracias –sonrió entusiasmada –son los mejores.
—Pero vas a ignorarnos para irte a besuquear a Malfoy –negó Alice.
—Aún faltan días a estas vacaciones, y mi cumpleaños –se encogió de hombros.
—Tenías que compartir el cumpleaños con mi padre –negó enfadada.
—No te preocupes, podemos festejar en el colegio, después de que conquiste a Scorpius –se meció completamente ilusionada.
