Resumen:

Ash es Maestro Pokemon y como tal, tiene una serie de obligaciones que cumplir de cara a la Elite de Mesete Añil. Las relaciones entre ellos han estado tensas en los últimos meses, pero a petición de su buen amigo Lance, Ash vuelve a involucrarse con ellos, a través de una investigación interna sobre los líderes de los Gimnasios de Kanto.

Misty sigue siendo la líder invicta del Gimnasio Ciudad Celeste, pero una tormentosa relación con Ash en el pasado la ha cambiado. Ahora trabaja codo con codo con Gary Oak, y la relación entre ellos es cada vez más íntima.

Ahora, los dos están obligados a permanecer unos días juntos, a causa de la investigación que Ash debe realizar en el Gym de Ciudad Celeste.

May sonrío. Había transcurrido una hora desde el comienzo de la fiesta de cumpleños de Drew, y todo estaba siendo perfecto. Satisfecha dio un trago y observó la fotografía polaroid que Tracey le había entregado, tras posar con Ash y Brock. Benditos recuerdos. Una maravillosa época de su vida que le había permitido crecer como profesional y como persona. Sin olvidar que gracias a su viaje pokemon, había conocido al amor de su vida: Drew. Suspiró y volvió la mirada a los asistentes. Todos parecían charlar animadamente y festejaban de muy buen humor el cumpleaños de su novio. Todos salvo dos personas. Ash y Misty. Mientras que la pelirroja permanecía sentada en un sofá con cara de pocos amigos mientras escuchaba las historias de Tracey y Dawn, Ash mantenía una actitud muy abierta frente al coqueteo insistente de una Serena algo perjudicada por el coctel de bienvenida. Frunció el ceño. No sabía que le preocupaba más, una tormenta entre aquellos dos, o la tensa paz que estaban viviendo.

¡Entonces el me cogió del cabello y me estampó un besazo! – río nerviosa Dawn mientras se tapaba el rostro con dos manos. Jamás olvidaré ese día – suspiró. Y ustedes, ¿Tienen algún recuerdo que jamás olvidarán?

Misty elevó su mirada tras permanecer un rato embobada con el movimiento de los hielos de su copa. Reflexionando sobre esa pregunta, se acomodó en el sofá, y esperó a que Tracey la sacase del apuro. Por supuesto que había un montón de detalles que jamás podría olvidar, y en la mayoría de ellos se encontraba su ex amigo y ahora enemigo: Ashton Ketchum.

Sin ninguna duda, el momento que jamás olvidaré fue cuando conseguí retratar el verdadero aspecto del legendario Suicune. ¡Lo tenía a 1 metro de distancia! Fue una conexión muy especial.

¿Y tu Mist? – preguntó Dawn interesada apoyando su cara en ambas manos. ¿Qué suceso memorable no olvidarás jamás?

Misty sonrío y acto seguido frunció el ceño fingiendo que estaba pensando algo que decir. En realidad estaba rezando porque alguien la sacase de aquella incómoda situación. Todos los momentos que venían a su memoria eran desagradables o estaban siendo protagonizados junto a Ash.

¡Chicos! Acérquense al Salón. ¡Vamos a jugar a un juego! – Grito May muy emocionada.

Misty respiró aliviada. Parece que allí arriba había alguien que la apreciaba, y había conseguido evitar una incómoda situación. Se levantó rápidamente e indicó a Dawn y Tracey que la acompañase. De camino, Ash y Serena pasaron delante de ella, muy juntos y riéndose a carcajada limpia. Misty apretó los puños y sintió el frío metal de su anillo. Una punzada le recorrío el cuerpo. Ahí estaba aquella andrajosa joya. No era bonita, no era elegante ni era cara, pero ahí permanecía. En la mano izquierda de la pelirroja. Lista para recordarle cuando menos lo esperase como la vida podía cambiar de un día para otro.

May había dispuesto unas sillas formando un círculo cerrado. Misty se sentó al lado de Brock y tocó la rodilla de este a modo de saludo. El moreno, que charlaba con Duplica, se volvió para sonreír a Misty. Ash se sentó enfrente, junto a Serena y Dawn. La amplia sonrisa del entrenador iluminaba todos los rincones de aquella casa. A Misty le entristecía ver la diferente actitud que mostraba ante Serena. ¿Por qué sonreía tanto? ¿No estaba ni un poco incómodo? ¿No estaba deseando escapar de allí? ¿Cómo ella? ¿Con ella?

Misty sacudió su cabeza y retiró el exceso de flequillo a un lado. No podía seguir pensando así. Aquello iba a destruirla de nuevo y no podía permitírselo. Le había costado mucho conseguir todo lo que tenía y no iba a tirarlo todo por la borda. De nuevo.

Bien chicos. Drew me ha propuesto que juguemos al Yo Nunca. Las horas de los niños han pasado y es hora de que la fiesta salvaje de adultos comience. Ya saben las reglas, poco mentir y mucho beber. Solo den un trago si habéis vivido lo que dice la persona que formula el "yo nunca". ¿Comenzamos? – sonrío May dando una palmadita.

Venga. Empiezo yo, vais a saber lo que es bueno - se animó Brock. Yo nunca, me he sentido avergonzado por algo que haya realizado.

Brock dio un trago fuerte a su copa y se limpió el exceso de líquido con la palma de su mano mientras se quejaba. El resto también bebió.

Te toca, cumpleañero – pidió Serena.

Esta bien. Si lo de Brock era fuerte esto lo es más. Yo nunca me he emborrachado hasta perder el conocimiento – exclamó Drew alzando su copa mientras May le daba un manotazo en su pecho.

¡Eso solo te ha pasado a ti! – protestaba May.

No solo a él – dijo Ash bebiendo de su copa fijando la mirada en una Misty que permanecía muy pálida.

Todos se quedaron mudos. Que Drew fuese un flojo y se desmayase con tres copas de más no era nada nuevo. Que Ash confesase algo como eso si lo era.

¿Ash? ¿En serio? Tu, tan formal y responsable – se burló Dawn a su lado.

Ash no retiró la mirada de Misty. ¿No se acordaba? Nadie lo diría por su palidez y rostro tenso. Sonrío para si mismo. Este juego iba a ser muy divertido.

Creo que me toca – sonrío Ash de manera arrogante. Yo nunca he traicionado la confianza de otra persona.

Misty clavó la mirada en él. Sabía perfectamente que esa frase iba por ella. ¡Que rastrero era! Pero no podía amedrentarse de nuevo. Ya no había bebido en el turno de Drew, y no podía volver a hacer lo mismo. Conociendo a Ash, podría estallar en cualquier momento y comenzar a sacar los trapos sucios. Se fijo en el resto, que no había bebido, y sacando valor de donde no lo tenía dio un trago largo de su copa.

Ash tensó su gesto. No le agradaba ver la confirmación de algo que había estado sospechando durante mucho tiempo y que había sido tema de constante discusión entre el y la pelirroja. Pero aun así, se permitió el lujo de mostrar una amplia sonrisa irónica. A esa niñata le tenía que quedar bien claro que él no vivía en el pasado.

Mist, te toca – comentó May, que comenzaba a ponerse un poco nerviosa por la actitud de los ex amigos.

Yo nunca me he arrepentido de un lío de una noche – dijo ella sin emoción en la voz, pero se sorprendió al ver que Ash, entre otros, bebía de su copa.

Serena le miró de reojo. ¿Estaría bebiendo por ella? Incómoda, se refregó la espalda en la silla y trato de distraer su atención hacia otro punto.

¡Me toca!Yo nunca me he gastado cantidades ingentes de dinero en algo que después no he utilizado – exclamó May, poniéndose de pie.

El juego continuó durante unos 20 minutos aproximadamente, y para desgracia de algunos, el alcohol comenzaba a hacer mella en los invitados, que cada vez exclamaban cosas más incoherentes. Aun así, Ash y Misty eran de los pocos que continuaban bastante sobrios.

Yo nunca he sido infiel – comentó Ash despreocupado revolviendo su copa.

Silencio.

Misty levantó la vista y clavó su mirada en él. La tensión comenzó a emanar entre los invitados y nadie sabía muy bien como reaccionar ante esa afirmación. Ash no se amedrentó y también clavó su mirada.

Vamos. Hay una persona aquí que tiene que beber y no lo está haciendo – sugirió el moreno de manera sarcástica.

¿Qué? – preguntó sorprendida Dawn.

No me obligues a descubrirte. Sería de muy mal gusto – comentó Ash.

Ash, ya basta – sentenció Brock enfadado. Ash le miró, volvió a sonreír.

Vamos el pasado, pasado está. Pero en este juego hay que ser sincero, ¿no creen? – dijo satisfecho, mientras observaba lo nerviosa que comenzaba a encontrarse Misty.

Bueno, creo que ya hemos acabado – sugirió May levantándose. Se avecinaba una fuerte tormenta y ella quería evitarla a toda costa.

No, claro que no. Claro que no hemos acabado. Cuando esa persona beba, el juego habrá terminado. O sale ella o la saco yo a la fuerza.

¡Ash! – gritó Brock de nuevo.

Está bien – dijo Misty poniéndose de pie para la sorpresa de todos.

La pelirroja hizo caso omiso a Brock, que le agarraba una muñeca para impedir que hiciese una locura. Decidida, cruzó el circulo de sillas para ponerse de frente a él, que permanecía de pie también.

¿Quieres verme darle un trago a esta copa no? – preguntó ella fríamente.

Quiero verte hacer lo que tienes que hacer – respondió Ash.

Entonces disfruta – Misty dio un trago largo a su copa mientras mantenía sus ojos aguamarina en el moreno, y después le arrojó el resto de alcohol a la cara del muchacho. ¡Vete al infierno, imbécil!

Misty dio una vuelta sobre si misma, y aguantándose las ganas de llorar salió hacia el porche de la casa. Nunca había sentido tal humillación y no sabía si era más el dolor de verse en semejante situación, frente a todos sus amigos, o que Ash Ketchump hubiera vuelto a ponerla a los pies de los caballos.

Brock se levantó enérgicamente de la silla e hizo un ademán de dirigirse a Ash, aunque finalmente desistió, y salió del salón, no sin antes propinarle una mirada de reproche al moreno. El resto permaneció en silencio, prácticamente paralizados, esperando la reacción del Maestro Pokemon, mientras Ash se retiraba el alcohol de su rostro con la mano. Serena se levantó rápidamente y le ofreció un pañuelo de tela, pero éste lo rechazo.

Ash, esta vez te has pasado, en serio – gimió May molesta con la actitud de su amigo.

May tiene razón. Lo que has hecho hoy no ha estado nada bien – secundó Dawn negando con la cabeza.

Ash no dijo nada, simplemente recogió su chaqueta y salió de la casa ante la sorpresa de todos. Serena hizo ademán de seguirle pero Dawn la sujeto del antebrazo. Serena la miró y Dawn le negó con la cabeza.

Al salir de la casa, vió de refilón como Misty se consolaba en los brazos de Brock, que permanecía en silencio acariciando el cabello de la pelirroja. En la tranquilidad de la noche se escuchaban los gimoteos de la entrenadora, que a penas podía articular palabra. Brock levantó la vista, y le vió. Clavo su mirada en el moreno de nuevo, y Ash retrocedió. Lo mejor sería irse, así que emprendió el paso de nuevo.

Misty, trata de tranquilizarte – pidió Brock desesperado. No ha sido más que un juego.

No, Brock. Se que no ha sido sólo un juego para él. Lo supe desde el primer momento. Sabía que esto iba a acabar mal – dijo ella en un susurro mientras seguía abrazada al pecho de Brock.

Mist…-dijo May acercándose. Cuanto siento que haya sucedido algo como esto…

No, May. La que lo siente soy yo. No debería haber venido.

¡No! Tu no tienes la culpa. Es él quien tiene que aclararse de una vez por todas – dijo May efusivamente, robando a la pelirroja de los brazos de Brock. Vamos amiga, no quiero verte así.

Ash llegó a la habitación de hotel que tenía asignada por la Liga Pokemon, y se quitó el chaleco y la gorra de un aspavientos. Se miró al espejo y tensó su rostro. ¿en que se había convertido? Todo era una pantonima. ¿Alguna vez había llegado a ser de verdad como recordaba? ¿Un pueblerino despreocupado, optimista y dispuesto a ayudar a los demás? ¿Cuándo se había transformado en un monstruo déspota y lleno de rencor? Dio un puñetazo con rabia al espejo, y este rompió en mil pedazos. Ni siquiera el dolor del cristal al rasgar la piel de su mano le hizo cambiar de gesto. Se mantuvo impasible, mientras la sangre brotaba a borbotones manchando la moqueta beige de un color ciruelo.

Estupido crétino – murmuró al fin, saliendo de su trance y observando de nuevo su mano, sorprendiéndose por una oleada de dolor intenso que le hizo apretar los dientes. Mierda – bramó, mientras corría al baño para recoger una toalla.

Misty había llegado al Gimnasio, acompañada de Tracey y Brock, pero ante la insistencia de estos porque la dejaran ser acompañada esa noche, ella se había negado en rotundo. Quería estar sola. Necesitaba estar sola. Llorar sin temor a ser vista y soltar todo lo que llevaba dentro, sin tapujos. Caminó despació por el Hall y se encerró en su habitación. El click de la puerta dio inicio a un sendero de lágrimas que cubrieron su rostro de nuevo. Acongojada por aquellos sentimientos que creía olvidados, se dejó caer sobre el suelo, apoyando su espalda contra la puerta. Todo lo que había estado evitando hasta este momento, creyendo ilusamente que le serviría para dar carpetazo a su historia con Ash, había sido inútil. Lloró, lloró y lloró, sola con sus pensamientos, hasta que cayó sumida en un profundo sueño.

*Flashback*

- ¿Me crees estúpido, Misty? – gritó Ash furioso arrastrándola de un brazo al interior de la habitación de hotel que había reservado para su primer aniversario como novios.

- ¡Suéltame! – gritó ella tratando de zafarse de su agarre. Me haces daño.

- Ahora mismo vas a explicarme que hacías con ese – dijo despectivamente.

- ¡Solo me lo encontré! – gritó ella, alejándose de él mientras se sujetaba el antebrazo para calmar el dolor de la agarrada del moreno.

-¿Sólo te lo encontraste? – ironizó el con una carcajada. Mira que me lo advirtieron, y yo como tonto creyendo que todo estaba bien – gritó el acercándose a ella.

- ¡No hice nada malo! Rudy solo quería hablar conmigo…¡Hace tiempo que no nos veíamos!-explicó ella chocando contra la pared que tenía tras de si. Ya no podía escapar del entrenador.

- Si te crees que voy a quedarme como imbécil creyendo esa estúpida excusa, estás muy equivocada. He dejado todo por ti. ¿Lo entiendes? – amenazó el estrellando su puño contra la pared que resguardaba a Misty. Todo. He perdido todo. ¿Y así me lo pagas? – sonrío él. Óyeme bien, porque solo lo diré una vez. No volverás a verme…-se acercó al rostro de ella y susurro furioso. Nunca. ¿Lo entiendes Misty? Esto se acabó.

*Fin Flashback*

Misty abrió los ojos de golpe, sofocada por la pesadilla que acababa de tener. Hasta en sus sueños era atacada por sus propios recuerdos. Movió el cuello y sintió dolor, y entonces se dio cuenta. Había dormido en la misma posición que se había quedado al llegar al Gymnasio. Se levantó y sintió que un calambre recorría su pierna izquierda. Aun así, consiguió erguirse y mirar el reloj. Las 8:45. Suspiró y sintió ansiedad en su pecho. Por nada del mundo quería verlo. Ojalá no viniese al gimnasio ese día. Aunque sabía que era altamente improbable, pidió a los cielos que el moreno no apareciese por allí.

Sus peores presagios se hicieron realidad cuando le vió llegar a través de la cristalera donde se encontraba la recepción. Lucía mejor que nunca. Una camisa azul cielo que destacaba su bronceado, unos vaqueros oscuros y unas deportivas. Consigo traía un maletín de piel marrón. Misty gruñó para si misma, la única que tenía un aspecto realmente deplorable era ella. Ni siquiera una ducha de media hora le había servido para deshacerse de unos ojos hinchados como pelotas de pin pon,y una nariz tan roja como su cabello.

Buenos días – dijo él sin vacilar, mientras se retiraba las gafas de sol del rostro.

Misty alertó un vendaje en una de sus manos, y frunció el ceño. Estaba segura que ayer, en la fiesta, no tenia nada. ¿Qué le habría pasado? Le miró a los ojos, y descubrió, para su sorpresa unas incipientes ojeras. Sonrío para sus adentros. ¿Habría pasado una noche tan mala como ella? Eso esperaba. Le deseaba todo el dolor del mundo.

Hoy no necesito que te encuentres en las instalaciones, voy a rellenar informes y papeleo. Si no te importa, me instalaré en el despacho de la otra vez – dijo él mientras andaba con paso firme dirección al ascensor.

Ella no contestó. Negó con la cabeza. Por un momento pensó que el le daría unas disculpas. ¿Pero como iba a hacer eso? ¿Ashton Ketchump disculpándose? ¿El cabezota más grande de todo Kanto? Eso jamás. Aunque la culpabilidad le estuviera matando, jamás daría el primer paso.

Ash entró en el ascensor y observó a Misty antes de que los paneles de acero se cerrasen por completo. Frunció al ceño al comprobar que su chulería de la noche pasada había pasado factura a la pelirroja. Se apretó el vendaje de la mano y gimió por el dolor. Estaba siendo un auténtico gilipollas.

Llevaba tres horas de trabajo sin pausa, cuando su teléfono comenzó a sonar. Observó la pantalla y vió el nombre de May. Dudó en si coger, pues sabía la que le esperaba, pero decidió enfrentar la verdad:

Tu, miserable – gritó May ofuscada. ¿Sabes el bochorno que me has hecho pasar?

Hola May, yo también me alegro de hablar contigo – ironizó el.

Dejate de estupideces pequeño y asqueroso Caterpie. ¿Quedaste contento, por fin? ¿le has devuelto todo el daño que Misty te hizo en su día? – dijo ella con pena.

No se de que hablas…

Lo sabes muy bien. Además, quien te crees para arruinar de esa manera la fiesta de Drew. Espero una disculpa por todas las molestias ocasionadas.

May, tengo mucho trabajo. Ahora no puedo hablar – se excusó el para finalizar la conversación.

Muy bien. Escóndete en tu agujero de nuevo. No se en que te has convertido, Ash, pero no me gusta. Haz lo que te de la gana, pero no esperes que nadie vaya a sacarte las castañas del fuego cuando realmente lo necesites. Adios.

Ash escuchó el golpe del teléfono en el soporte antes de que la línea se cortase. Miró el teléfono y suspiró recostándose en la silla. Jugo con el, entre sus dedos, mientras permanecía con la vista perdida. Realmente, más alla del enfrentamiento con Misty, había dejado en muy mal lugar a May con Drew, pues gracias a él, seguro que la fiesta había sido dada por concluída. ¿Por qué le costaba tanto reconocer que se había equivocado? ¿Qué se había comportado como una sabandija?

Se levantó de la silla estirando su cuello, y recogió un par de informes junto a su teléfono y se recostó en el sofá del despacho. Continuaría leyendo un rato más comodo.

Eran las 8 de la tarde y Ash no daba señales de vida. Misty golpeaba el pie contra los azulejos de la piscina del gimnasio. ¿Qué demonios estaría haciendo? Ninguno de los dos días se había quedado tanto tiempo. ¿Habría encontrado algo en su contra? ¿Estaría redactado un informe negativo? Ahora mismo, preocuparse por si misma era lo más egoísta que podía hacer. Había intereses mayores en peligro. Si perdía su gimnasio, la tradicción familiar de las mujeres Waterflower, sus hermanas jamás la perdonarían. Tenía que intentar tragar su orgullo, y si no podía conseguir que la amistad con Ash volviese, al menos tratar de tener una relación cordial.

Decidida, recogió sus cosas y se encaminó hacia al ascensor para ir al encuentro del moreno. Al montarse en el ascensor, se sorprendió atusando su cabello con energía. ¿Se estaba arreglando para él? ¡Jamás! Se miró fijamente, y se mordió un labio, mientras se repetía así misma que esta vez debía de dejar su orgullo de lado.

Tocó a la puerta del despacho, que estaba completamente cerrada pero nadie contestó. Volvió a hacerlo por segunda vez y esperó unos segundos. Tampoco obtuvo respuesta, así que decidió entrar igualmente. En un primer vistazo, vió la mesa del despacho llena de papeles pero nadie sentado en su silla. Extrañada buscó al Maestro Pokemon por toda la sala, y al fin lo encontró.

Estaba durmiendo, recostado en el sofá de piel, con la cara ligeramente ladeada, y unos papeles encima de su pecho. Se acercó a el, y reparó en que su camisa estaba ligeramente desabrochada, dejando entre ver las clavículas de éste. Aspiró profundo y trató de tranquilizarse. Incluso durmiendo era atractivo. Volvió a observarle y apreció de nuevo el vendaje de su mano. Como un acto reflejo, dirigió su mano izquierda para palparle, cuando sintió el peso de su cuerpo caer contra la alfombra y su espalda chocó contra el suelo.

Asustada abrió los ojos, y lo encontró encima de ella, con su mano agarrando el cuello de ésta. La mirada de Ash, con los ojos abiertos de par en par, llenos de una ira que jamás había visto antes, dio paso a un gesto fruncido, y posteriormente a la congoja al verse en esa situación con ella.

Lo, lo siento – balbuceo él incorporándose, y prestando una mano a la pelirroja para que se levantara. Estaba teniendo una pesadilla – se excusó el recobrando la compostura.

Tranquilo – dijo ella sin mucho convencimiento tras ponerse de pie. Son las 8 de la tarde, y debo cerrar ya las puertas del recinto.

¿Las ocho? – dijo el sorprendido, mientras se dirigía al sofá a recoger todos los papeles. Me quedé dormido – gruñó el, poniendo todo en orden.

Ash…- murmuró ella agarrando sus manos con fuerza.

¿Si? – se giró el para observarla.

Misty le miró con sorpresa. El moreno había relajado su rostro, y por un momento, creyó ver de nuevo a su amigo de Pueblo Paleta. Ash la miraba profundamente, y avanzó hacia ella.

Nada. Esperaré abajo – dijo ella asustada, para salir corriendo del despacho después de dar un portazo.

¿Qué mierda había sido eso? Pensaron los dos al unísono.

Comentario Usagich: Hola a todos. Se que he tardado mucho en actualizar pero no he podido estar al pendiente de esto por temas de trabajo. Desgraciadamente no voy a poder seguir actualizando esta historia, ya que me mudo a Caracas y voy a tener muchísimo que hacer, además de que me encuentro ya un poco aburrida de los fanfics, y creo que quiero tomarme un respiro. Como se que las historias incompletas son un fastidio para la gente que las lee, he hablado con una buena amiga que también escribe, aunque no en esta plataforma, y se ha ofrecido a continuar esta historia por mi. Esta historia con los cuatro capítulos publicados, se traspasarán a la cuenta de usuario de Fanfiction denominada como Aurich, mi amiga, que se encargará de actualizar y ponerle fin a esta historia (tendréis unos 25 caps. Aproximadamente). Les recomiendo muy mucho que pasen por su pefil y la agreguen a favoritos, porque escribe genial, y tiene un tono de contar la historia muy parecido al mío (de hecho, ella también supervisó y colaboró escribiendo capítulos de otras historias mías, en una antiguo perfil de usuario mío). Muchas gracias por seguir esta historia, y aunque no dejen muchas Reviews, les agradezco su presencia. Hasta siempre. No olviden agregar el Autor Aurich, para continuar con el avance de esta historia.

Comentario Aurich: ¡Hola a todos! Soy nueva en esta plataforma así que por favor ténganme paciencia si hago cosas raras a la hora de actualizar. Bueno, creo que me presentaré. Soy Aurich, y me encanta Shipear Pokemon. He de decir que soy más fan de la pareja Satoshi-Serena, que Satoshi-Kasumi, pero también me gusta, y por eso he decidido aceptar esta colaboración que me ofrece mi amiga. He de decir que me limitaré a seguir la trama de la historia hasta el capítulo 7 aproximadamente. A partir de ese momento, la historia ya corre a cargo de mi persona, por lo que espero que os guste lo que le tengo pensado a estos dos. Aviso que me gusta el drama, pero siempre decorado con un toque cómico, y creo que eso es lo que hace especial a mis Fics. Sin más que decir, nos vemos en la próxima actualización, en mi cuenta Aurich.