Disclaimer: Hetalia no me pertenece y nunca me pertenecerá, es del señor Hidekaz Himaruya al cual amo y venero.

Advertencia: es un fic yaoi, chicoxchico, y tal vez con unas insinuaciones a lemon, pero no alcanzo a serlo ¬¬U


Capitulo 4: No me rendiré

Unos rayos de luz lunar se colaban por mis cortinas cerradas, eso evitara que la penumbra se viera tan tenebrosa. Esta oscuridad es el lugar perfecto para albergar a mi triste ser. Me convertí en algo patético, en una persona que dejó que el amor de su vida se fuera con su hermano mayor, esto se parece a una de esas teleseries que dan en Sudamérica. Mis pensamientos aun eran vagos, así que opte por cerrar los ojos a ver si efectivamente era posible que la realidad fuera el sueño, y pudiera despertar pronto…

Era tan rara esta sensación, sentía sofoco, pero al mismo tiempo un cosquilleo se expandía por todo mi cuerpo, era una sensación… placentera…

Abrí mis ojos para ver que me provocaba esos "estremecimientos". Una mata de cabellos castaños iba bajando por mi vientre regalando pequeños besos que eran muy bien recibidos por mi cuerpo, se sentía muy bien. Me tarde un poco en descubrir al ser que me deleitaba de esa manera…

-¿Italia?

Mi asombro se hizo más grande al comprobar que efectivamente era él. Objetivamente esto era imposible. Hace días que Italia había dejado de venir a mi habitación y lo mas extraño es que nunca se había encaramado a mí de esta manera ni menos avanzar gatunamente (y sexy) hacia mis labios…

-Alemania… - dijo con un hilo de voz – Alemania te necesito…

Esas palabras iban acompañadas de sexis gemidos. Realmente Italia no estaba en sus cabales, pero yo tampoco lo estaba realmente. En una situación normal me habría negado rotundamente a este tipo de actitud, pero como estoy en una situación tan deplorable lo mejor será aprovechar. No tengo ganas ni razones para analizar que sucederá en el futuro si sigo con este juego que Italia me insinúa, así que sólo me dejare llevar por alguna vez en mi vida…

Tome la iniciativa y voltee las posiciones, dejándolo a mi completa merced. Sus ojos emanaban lujuria y deseo, había desaparecido todo rastro de ternura e inocencia, pero no me importaba. Recordé las marcas de besos de esa mañana, y no dude arremeter contra ese cuello sin piedad. Quería borrar esas marcas. Necesitaba borrarlas e instalar las mías.

-Ale… Alemania – mencionaba entre jadeos – por favor tócame…

Mientras mi lengua se entretenía con su adictivo cuello, mi mano fue bajando hasta llegar a la hebilla del cinturón de Italia, me deshice de él y así mi mano tuvo completo control de su parte baja. Italia emitía unos sonidos que hasta ahora me habían sido desconocidos, era increíble que esa tierna boca pudiera emitir comentarios tan sugestivos. Yo me había adentrado en un éxtasis total, por lo que no pude notar que Italia también se había adentrado dentro de mi pantalón, ahora los gemidos de la habitación aumentaron…

Las cosas se iban calentando a medida que pasaba el tiempo, necesitaba decirle a Italia cuanto lo extrañaba, cuanto necesitaba de su presencia y cariño, que su frialdad era como una daga que me apuñalaba constantemente…

-Ita… Italia… - lo miré directamente a los ojos – yo, yo te amo…

Me miró por un segundo fijamente luego cerro los ojos mientras en sus labios empezaban a dibujar una fría y cruenta sonrisa…

-Pero yo no te amo – escupió en mi cara – al que amo es a Prusia no a ti…

Mis pupilas estaban dilatas al máximo y comencé a sudar frio cuando Italia comenzó a reír burlándose de mis sentimientos….

Desperté sudando y tomando grandes bocanadas de aire. Abrí las ventanas de mi habitación, ya era de día, me acerque a mi cómoda para verificar la hora… 6:30 am… me había quedado dormido después de todo. Di un suspiro y me dirigí al baño, me quite el pijama y entre a la ducha, abrí la llave de agua fría esperando que esta ordenara el enredo que era mi cabeza y de paso también calmara un poco a mi parte baja que se encontraba algo "alterada" por lo que soñé…

Ese sueño. Yo nunca, desde que tengo recuerdos, había tenido un sueño húmedo con Italia. Parecía tan real que no sé si debo alegrarme o decepcionarme por que fuera un sueño. Mi realidad era un asco, sin embargo en el sueño Italia al menos tenía interés en mi… bueno, en la primera parte del sueño si (me sonroje). Lo mejor es que me olvide de que esto paso…


Estaba estoico desde ayer. Aun no puedo creer que le haya dicho a Alemania "eso" y de forma tan brusca. Yo nunca he sido una persona fría, pero desde que me entere que él no es Sacro, el verlo me provoca enojo. Siento como si Alemania me hubiera mentido todo este tiempo, haciéndome creer que él era la persona que verdaderamente amaba.

-Italia-chan, ¿quieres que te traiga algo para desayunar o prefieres seguir durmiendo? – me pregunto el albino tendido a mi lado.

Miré a Prusia algo confundido, me había sacado de mis pensamientos. Creo que él sabe bien que es lo que me tiene de esta manera, pero sé muy bien que no se atreve a preguntarme, evita ser una molestia. Es algo tonto, yo soy el que soy una molestia, siempre me meto en líos y hago que el resto me saque de ellos. Prusia verdaderamente es alguien muy noble, me sonríe y yo le sonrió de vuelta.

-La verdad es que quisiera dormir un poco más – respondí sobándome los ojos.

-Muy bien entonces acurrúcate aquí…

Ofreció su hombro y yo lo acepte. Acomode mi cabeza y cerré mis parpados, a los segundos sentí que una mano acariciaba mis cabellos con delicadeza, era una sensación muy agradable.


-Buenos días Japón – dije con el poco animo que tenía esa mañana.

-Buenos días Alemania-san – respondió en japonés – ¿acaba de salir de la ducha?

-Si, me desperté 30 minutos mas tarde de lo habitual, lamento que hayas tenido que hacer el desayuno.

-No se disculpe – mencionó – además Prusia-san e Italia-kun aun no han bajado…

Hubo un silencio incomodo, el japonés se dio cuenta que había dicho algo que no quería escuchar…

-Alemania-san no era mi intención…

-Tranquilo Japón – lo interrumpí – es algo normal después de todo ¿no? Las parejas normalmente duermen juntas…

-Entiendo…

Mientras me servía una taza de café sentí como el japonés me miraba fijamente, era una situación algo incomoda.

-Japón, ¿hay algo que quieras decirme? – dije con el fin de que terminara con su acoso ocular.

-Es solo una pregunta…

-Esta bien, pregúntame – dicho esto di un sorbo al café.

-Usted… ¿esta enamorado de Italia-kun verdad?

No puede evitar escupir todo lo que tenía en la boca en ese momento gracias al comentario del japonés, ¿es que no podía ser menos directo?

-¿Por… por qué crees semejante cosa Japón? – pregunte intentado disimular mi sonrojo.

-Tenía mis sospechas desde hace algún tiempo, pero ayer cuando Italia-kun nos dijo sobre su relación con Prusia, al ver su reacción me confirmo aun más las cosas…

-Y si estas tan seguro ¿Por qué preguntas? – lo miré molesto.

-Necesito escucharlo de su boca, necesito que me diga si usted esta enamorado de Italia-kun…

Japón me miraba muy serio (más de lo normal), es como si este asunto le preocupara al mismo nivel que un asunto de la guerra. Suspire resignado, ¿De qué me servía mentir a estas alturas?

-Si Japón, yo amo a Italia.

Fue entonces que el japonés se levanto de su silla y golpeo fuertemente la mesa, imitando mi hazaña de ayer.

-¡Si lo ama entonces luche por él! – gritó.

Esa reacción me dejó perplejo. El tranquilo japonés que rara de vez se inmutaba, ahora demostraba una clara determinación.

-Pero Japón, ¿es que no lo entiendes? – aun lo miraba impertérrito – Italia esta saliendo con Prusia y…

-¡¿Y eso que tiene que ver? – respondió arisco el nipón - ¡Si en verdad ama a Italia-kun no puede permitir que otro se lo arrebate así como así!

-¡Ese otro no es nadie más que mi hermano Japón! – declaré alterado – No puedo arrebatarle a Italia, él… él siempre ha sentido cosas por Italia, lo conoció antes que yo y…

-¡¿Significa que se rendirá tan fácilmente?

¿Me rendiré? Esa es una buena pregunta, ¿Ya llegue a un estado de resignación absoluta o es sólo una excusa para no pelear?

….

Yo no soy un cobarde. Nunca me he acobardado en el campo de batalla, llego hasta las últimas consecuencias, siempre siendo fiel a mis ideales y a los de mi nación. Nunca he renunciado a las cosas en las que creo y quiero… y esta vez no será diferente…

-No…

-¿Eh? – el japonés me miró extrañado.

-No me rendiré Japón…

-Me alegro de escuchar eso.

Levante mi vista y vi una sonrisa en la cara del oriental.

-Yo le ayudare, haremos que Italia regrese a su lado – declaró.

-¿Por qué deseas ayudarme?

-Por que sé muy bien que el lugar correcto de Italia-kun es a su lado, desde que los conozco que han estado juntos y no creo que sea bueno que se separen, y sé muy bien que Italia-kun en el fondo de su corazón lo quiere a usted…

-Japón…

Me quede anonadado por sus palabras, me gustaría llegar a creer en ellas por completo.

-¡Además este acontecimiento me inspira para escribir un manga con mucho potencial!

Mis ojos se pusieron en blanco, sabía que debía haber una razón detrás de esa amabilidad. Realmente nunca sabré en lo que realmente piensa Japón.


-¿Entonces iras a comer con España-niichan y Francia-niichan?

Su inocente rostro mostraba muecas de duda. En estas situaciones uno se da cuenta de que Italia es más perspicaz de lo que aparenta.

-¿Sabes que eso no es correcto, verdad?

Si, definitivamente es chico no tiene ni una pizca de idiota. Los que crean que es solo una cara bonita están muy equivocados.

-Vamos Ita-chan – lo miré con ternura – es solo un almuerzo, no pasara nada mas.

-Aunque sean amigos de hace años, no creo que sea buena idea que te juntes con Francis en periodos de guerra…

-Eso te lo dijo Alemania, ¿no es así?

Se inmutó al escuchar mis palabras, estaba ocupando un truco sucio para conseguir lo que quería. Aunque West me advierta cada cierto tiempo de las cosas que NO debo hacer, realmente nunca le haga el menor caso, sin embargo con Italia es diferente, no puedo negarme a un pedido suyo…

-Solo… solo me preocupa tu seguridad, preferiría que sólo te relacionaras con España mientras este conflicto termine…

Dicho esto bajo la vista. Su actitud me tenía preocupado, realmente estaba velando por mí, pero no entiendo la razón…

-¿Hay algo que quieras decirme Ita-chan? – acaricie su cabello.

-Yo no… no quiero que Francia me vuelva a arrebatar algo preciado para mi… eso es todo…

Es raro. Estoy empezando a creer que mi mentira realmente es verdadera, por que ese comentario me llegó profundo. Italia aun cree que Sacro Imperio murió en manos de Francis. Yo sé muy bien que eso no paso (aunque el mismo francés ni lo sabe), pero no hay nada que pueda hacer. Negarlo sería como dar pie a una duda en la cabeza del italiano, y yo no quiero que eso pase, no dejaré que se entere de aquello mientras viva…

-Muy bien – mencioné resignado – saldré a tomar unas cervezas con España, pero no invitaremos a Francia, ¿eso te tendrá más tranquilo?

-Si, gracias…

Me acerque a su delgado cuerpo y lo abrace. Él me provocaba sentimientos y reacciones que pocas veces dejo que salgan a la luz, creo que Italia es una de las pocas personas que saca lo mejor de mi (exceptuando el asunto de mentir, pero es un tema menor).

Tomé de su mentón y fui acercando nuestros labios, él ya había cerrado los ojos y tenia la trompa estirada, mein Gott que ternura. Ya casi estaba por besarlo, pero como siempre algo nos interrumpió…

¡Ring Ring! ¡Ring Ring!

Bueno, alguien más de la casa puede contestarlo, ¿verdad? ¿Por qué siempre Oresama debe hacerlo? Lamentablemente tocaron la puerta de mi alcoba.

-Disculpe Prusia-san, ¿puedo entrar? – pregunto el japonés detrás de la puerta.

-Si Japón entra…

-Prusia-san lo llaman por teléfono…

-¿A mí? – lo miré incrédulo, no esperaba ninguna llamada.

-Si, y parece que es importante.

-Entiendo – me voltee donde Italia – mejor baja a desayunar, luego te alcanzo – fue entonces que me retire.


Me quede solo en la habitación con Japón, y fue bastante incomodo al principio, es como si hubiera hecho algo malo y debía avergonzarme por ello, que estupidez…

-Buenos días Japón – le sonreí bobaliconamente, tal vez de esa manera dejaría de sentirme así - ¿ya esta listo el desayuno?

-Buenos días Italia-kun, si esta listo el desayuno – respondió a mi pregunta – si gusta lo puedo acompañar mientras Prusia esta en el teléfono.

-Eh…

No sabia si preguntar sobre "esa" persona era lo adecuado, después de todo ahora supuestamente "él" no me interesa, pero que se va a ser, no quiero mas situaciones incomodas…

-¿Alemania ya desayunó? – pregunte finalmente.

-Alemania-san desayunó muy temprano, luego se fue a correr…

-Ya veo…

Esa era una buena noticia, realmente no quería verlo luego de lo que paso ayer. Que ambiente más desagradable, en cuanto termine el entrenamiento y la junta de mañana, juro que volveré a casa con mi hermano…


-¿Si? ¿Quién es el afortunado que tiene el honor de hablar con el maravilloso Prusia?

- Deja de presumir imbécil…

Eh… esa voz, se me hace conocida. No, no puede ser…

-¡¿Hungría? – pregunte inquieto.

-Si, hablas con la mismísima Hungría, la que te ira a patear el trasero en unos minutos más si no me das una explicación satisfactoria a lo que acabo de escuchar – su voz sonaba sombría, me recorrió un escalofrió.

-¿De... de qué me hablas? – mi voz empezó a temblar, esa mujer realmente me ponía la piel de gallina.

-¡¿Cómo es eso de que tu e Italia están saliendo bastardo? – me dijo furiosa – ¡¿Cuándo fue que le empezaste a robar el novio a tu hermano, eh?

-¡Yo no le he robado nada a nadie! Bueno… unas cuantas regiones vitales a Austria, pero ese es otro asunto – medité - ¡El caso es que Italia y West nunca tuvieron nada!

-¡Deja de justificar semejante atrocidad maldito! – me respondió – tú y yo sabemos bien que eso no es cierto…

-No sé quién te habrá dado el derecho a opinar sobre esto, si realmente no sabes nada de lo que paso…

-Será por que me acabo de enterar estúpido, mira que tuve que enterarme por España – alegó - ¿acaso no pensabas contármelo?

-¿Para qué te lo iba a contar? No tengo ninguna obligación de hablarte sobre mi vida amorosa…

-¡Si la tienes!

Esa respuesta fue cortante, permanecí mudo por unos momentos. Escuche del otro lado del teléfono la respiración agitada de Hungría, parecía demasiado alterada (mas de lo normal).

-Realmente no te entiendo – expresó finalmente la húngara algo más calmada – eres un idiota que solo piensa en pelear, pelear, invadir regiones vitales, pelear y más pelear…

-Eso… eso no es… - intente responder.

-No digas que me equivoco – me interrumpió – te conozco desde que éramos pequeños, te las ingeniaste para evadir compromisos con otras naciones para así dedicarte de lleno en las batallas – paro un poco para tomar aire - ¡¿Y ahora me sales con que estas de novio con Italia? ¿Cómo quieres que no me altere?

-Yo… - pensé un poco en mis palabras – yo siempre he estado enamorado de Italia-chan… y tú sabes muy bien eso Hungría…

No escuchaba respuesta alguna, sabia que aun estaba ahí, oía su respiración, por lo que proseguí…

-Por fin logré algo que había anhelado hace muchos años y yo… - tomé valor – ¡No dejare que tú ni nadie lo estropee! – entonces colgué.

Continuará…


Que shi*! Me hubiera gustado poder escribir algo mejor, pero parece que mi cerebro no tenía muchas ideas a las 3:19 am (si a esta hora estoy terminando de corregir este capi xD)

Hace rato que no subía, ahora veré como se me da el tema del tiempo para poder seguir subiendo capítulos luego cuando entre a la U (si ya entre a la Uni :D! xDDD tenia que mencionarlo sorry).

Comentarios sobre el fic: intente hacer feliz a Alemania con ese sueño y también hice que Japón le diera apoyo moral, ya verán como va avanzando este tema más adelante (risa maléfica).

Agradezco nuevamente TODOS y cada uno de sus comentarios, realmente me alegran la vida xD y espero seguir recibiendo sus comentarios y criticas del fic ;D

Bueno me despido

Bye Bye!