Capitulo 4: "Por Causa De Las Dudas"

Si solo hubiera preguntado y no actuado cómo siempre…
Nada de esto hubiera pasado…
Y yo no estaría así.

Una brisa fría y constante, la hizo estremecerse frunciendo el ceño y acurrucándose más en lo que parecía ser una manta. Abrió los ojos al sentir que su supuesta manta salía volando de su cuerpo y por instinto la tomo, justo, en vuelo. Su corazón dejo de latir y la sangre se le helo al descubrir en donde estaba: todo a su alrededor eran nubes espumosas y suaves a la vista, como si fueran enormes retazos de algodón que parecían ser el suelo de ese lugar. Inmóvil escudriño el paisaje sin saber realmente en donde estaba.

- Ya despertaste… – escucho la voz de ese tosco hombre. Volteo hacia el frente y lo diviso de pie a espaldas de ella observándola con el ceño fruncido y los brazos cruzándose en su pecho. El sol del horizonte le daba por la espalda contorneando su cuerpo, cómo, sí, un aura dorada y brillante lo envolviera, su cabello se movía a causa de la helada brisa y mostraba lo largo y alto que él era. Altivo como desde un principio lo conoció.

Ella también frunció su ceño y levantando el mentó desafiante.

- ¿En dónde estoy?

Él sonrió y estiro una de sus manos hacia ella.

- La capa – dijo al ver que ella observaba recelosa su mano. Kagome, se la aventó, pero a causa de la brisa que daba de frente salió volando a toda velocidad impidiendo que la muchacha ésta vez pudiera tomarla.

- ¡No! – grito la joven al ver que la capa ya se encontraba fuera de su alcance. Inuyasha frunció su ceño y en un abrir y cerrar de ojos, la capa se encontraba en la mano que antes tenía extendida. Ella parpadeo repetidas veces confundida y observo el lugar por donde había desaparecido la capa y el hombre que tenia a sus espaldas. – pero… ¿pero cómo, es posible? – gimió confundida.

- Es sencillo… si tienes poderes – se coloco de nuevo su negra capa que en la parte interior estaba hecha de color rojo y se sentó pesadamente en el lugar donde minuto atrás se encontraba sentado. Ella volteo para observarlo y lo vio en todo se esplendor… su rostro estaba cerio y casi siempre estaba con su ceño fruncido. No, en realidad jamás lo había visto riendo o dejando de fruncir su entrecejo. Perecía siempre tener la mandíbula tensa al igual que todo su fornido cuerpo. Llevaba una armadura típica de la época y una espada que colgaba de su cintura.

Lo escucho toser y parpadeo repetidas veces para aclarar su mente. Se había quedado observándolo desde que él le había hablado y sin darse cuenta aun lo estaba. Él frunció su ceño ya cansado de que ella aun lo este observando y gruño por lo bajo sacando de sus pensamiento a Kagome, quien sin desearlo tiño sus mejillas de un suave carmesí y bajo la mirada tratando de retomar la charla aparentemente perdida.

- ¿Poderes? – repitió confundida.

- Como los que tú tuviste ayer…

Levanto su mirada clavándola en la de él.

- ¿Qué quieres decir?

- Ya lo olvidaste ¿no? bueno es normal, cuando no, sabes, utilizarlos siempre – bufo burlón. Kagome no despego su mirada de la de él y aun con su entrecejo fruncido lo observaba inquisidoramente. Él ante la altanería, de la mocosa, trago saliva algo irritado. – ¡feh! – soltó desviando su mirada de la de ella que aun seguía sin moverla.

- ¡Te exijo que me digas que es lo que quieres decir! – espeto, colocando las palmas de sus manos en lo que parecía ser una plataforma gris.

- Mocosa estúpida… está claro, que, no recordarías nada de lo que sucedió ayer, porque simplemente, estabas cegada por la ira… – volvió su mirada fría y dura hacia ella.

Quería ver a través de sus ojos si su alma realmente pertenecía a un Merlín, no parecía una muchacha distinta a las demás, podría decirse que más bien ni se diferenciaría del resto. Pero… pero lo que sus ojos vieron el día anterior… eso, sí, que era para impresionarse. Tenía que averiguar de donde rayos provenía esa maldita mocosa.

- Mocosa… – dijo cortante, pero ella rápidamente lo interrumpió.

- ¡tengo nombre! ¡Y no, te cuesta nada utilizarlo! – reprocho con odio. Cómo quería salir de allí y volver a su casa de donde nunca tuvo que haber salido. Todo por sus malditos impulsos ¡ahora ni ella misma sabia en donde estaba! Tenía miedo aunque no quisiese admitirlo. Observo el lugar con recelo. Todo se encontraba escondido bajo las nueves ¿o todo eso sería niebla? Y entonces si todo eso, es niebla… ¿Por qué el horizonte se ve tan cerca de ellos y el sol apenas estaba saliendo? Trago saliva con fuerza y volvió a mirar su alrededor… ella no se encontraba en el suelo… o una plataforma… ella… ella… ¡ella se encontraba en el aire! ¡Estaba en el cielo! ¡Volando sin saber con qué! – ¿yo… yo… e-en donde e-e-estoy? – pregunto viendo con los ojos muy abiertos al hombre que se encontraba frente a ella con una semi sonrisa

Si, sonreía y no se imaginaba cuan feliz se encontraba en ese momento. Podría probar en ese lugar, si esa mocosa de verdad tenía guardados en su cuerpo los poderes de un Merlín o sí lo que había visto la otra noche solo fue por un momento. Aun que dudara de eso podía llegar a pasar, se encontraba en el bosque donde todo lo lógico no es lógico y lo ilógico si es lógico, allí todo podía llegar a pasar así que no se extrañaba de que ella pudiera llegar a tener unos estúpidos poderes por un momento. Aun que… también pudo haber sido esa maldita bruja…

Se irguió y de un abrir y cerrar de ojos la irguió tomándola de un codo sin ningún tipo de delicadeza. La muchacha gimió por el brusco movimiento y lo fulmino con la mirada mientras que él se alejaba y detenía a una distancia considerable de ellos dos.

- Bien… ¡mocosa, prepárate! – alzo la voz y coloco sus manos enfrente de él y de ella.

Abrió sus ojos con asombro cuando vio cómo él se colocaba ¡NO! él acaso estaba pensando… ¡no podía llegar a ser tan estúpido como para atacarla! ¡Si ella no tenia poderes o como defenderse! Su rostro palideció al ver que una pequeña bola de energía se acumulaba en las palmas de sus manos y una gotilla de sudor rodo por su cien hasta caer y desaparecer.

- N-no… n-no… ¿¡no estarás pensando en atacarme!? – chillo extremadamente nerviosa. ¡Si se atrevía a hacerlo ella reencarnaría de los muertos y lo perseguiría hasta dejarlo completamente LOCO! Apretó sus puños con fuerza y volvió a gritar. - ¡no te atrevas!

- ¿¡Lista!? – advirtió sin siquiera prestar atención a las palabras de la joven.

«¿No estaría blando enserio…? ¿O sí?»

Y lanzo un rayo.

- ¡¡KIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAA!! – grito a todo pulmón y con lagrimitas en los ojos. Ahora tenía, lo tenía más claro todavía. Ese era un hombre tosco y más importante todavía… BRUTO con todas las palabras y los significados existentes. Coloco sus antebrazos sobre su pecho para tratar de protegerse, de lo que obviamente ya era imposible. El impacto fue tan duro pero no pudo matarla, salió volando de lo que parecía una plataforma y cayó por entre las nueves absorbiéndola como si fuera una roca que caía por un lago. Y no desapareció sin ante gritarle –: ¡¡MALDITO IDIOTAAAAAAAAA!! – y desapareció de la vista del dragón y el hombre que observo boquiabierto la pación de la chica por gritarle antes de desaparecer.

- ¡Wow…! que chica tan singular… – exclamo el dragón viendo por el rabillo del ojo al joven amo que se encontraba en su lomo aun sin reaccionar. – creo que cometisteis una imprudencia… ¡hey amo! – llamo moviendo su lomo para que Inuyasha reaccionara, pero aun seguía observando el lugar por donde la joven había desaparecido. - ¡INUYASHA!

Parpadeo al fin cuando escucho como el dragón con escamas grises grito su nombre. Lo observo aun incrédulo y sorprendido por su enorme estupidez ¡esa mocosa ni siquiera había podido rechazar su simple ataque! Y ahora caía de miles y miles de millas al suelo… caía al suelo… no… ¡¡estaba cayendo al suelo su única oportunidad de tener lo que quería!! ¡¡noooo!!

«¡Maldito idiota! tenias que probar si era un Merlín ¿no?»

- ¡Shippo baja hacia donde la mocosa haya caído! – grito corriendo hacia la cabeza del demonio.

- ¡Sí! – afirmo ante el mando de su amo. Pero… – amo… - dijo suavemente. Inuyasha lo observo con el ceño fruncido demostrando que siguiera con lo que le estaba por decir. – ¿no creéis que hubiese sido mejor que vosotros la vallamos a buscar que ir todos?

Inuyasha frunció aun más su ceño y con un polvo espumoso desapareció. Shippo suspiro y cerros sus ojos tratando de alcanzar a su estúpido amo.

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Solo un maldito idiota se le ocurría hacerle eso a una inocente mujer que no entendía que era lo que quería decir. Podrían llamarla ignorante si quisiesen pero es que ella jamás había escuchado algo como lo que ese tosco y bruto hombre le había dicho. ¡Y encima atacarla de esa forma sabiendo que no tenía como defenderse! ¡¿En qué diablos estaba pensando!? No lo sabía, lo único que si sabía era que en esos precisos momentos ella se encontraba cayendo a miles y miles de metros al suelo sin protección alguna o algo para que ella pudiera aterrizar y no muriera ¿es que acaso así moriría? ¿Por culpa de un maldito extraño el cual no sabía su nombre? Bueno… preferiría mil veces morir así a tener que casarse con alguien que ni siquiera conocía y que seguramente podría ser su abuelo. Sollozo sin saber la causa… o si la sabia y era más que clara… ¡estaba cayendo! El maldito aire helado le congelaba la piel y quemaba como, si, se tratase de fuego. Su corazón latía a mil por segundos y caía de espaldas, no podía hacer nada… nada… lentamente fue cerrando sus ojos observando las cálidas nubes con tonos anaranjados y casi amarillentos. Que cálidos se veían…

«Solo duerme Kagome… solo duerme»

Y cerró sus ojos. Sintió como alguien la tomaba entre sus brazos y la acunaba suavemente. Sonrió y abrió lentamente sus ojos cuando noto que un hermoso hombre la tenía entre sus brazos sonriéndole con calidez absoluta. Sus ojos eran tan azules como el mar y su rostro denotaba ser suave y cálido, tenía una sonrisa tan perfecta que sus blancos dientes brillaban como si fuera una ilusión. Ella también sonrió y termino cerrando sus ojos por completo por la impresión del susto que se llevo al caer.

- Esto la ara muy feliz a mi señora… – dijo el hombre con una sonrisa en su rostro. Volteo para salir de ese lugar con la chica en brazos y llevársela a su querida señora, estaría tan orgullosa de él que estaba seguro le regalaría la espada de ese maldito bastardo que no se merecía tener esa misión tan importante y al mismo tiempo tan sencilla como llevar a una simple chiquilla con su destino. – maldito idiota… - murmuró comenzando a avanzar hacia su destino.

- A donde crees que vas… – se escucho una voz profunda y agrave que lo hizo detenerse en seco. – Eso es mío… – bufo con una media sonrisa fría y sarcástica. – y lo quiero de vuelta…

- Oh… cuanto lo siento – volteo y mostro que la joven se encontraba inerte en sus brazos. – Pero yo la encontré como caída del cielo – levanto una caja y la movió un poco para que Inuyasha la viera. – y lo quien se lo encuentra… se lo queda – y lo ultimo lo dijo casi en un susurro.

- Dámela – dijo extendiendo su mano y frunciendo su ceño con notable irritación su voz había sonado grave y casi raspante, estaba enojado. Muy enojado. El solo hecho de encontrarse con un Adonis lo enloquecía y llenaba de asco, esos seres podían ser tan desagradables como hermosos. Pero él solo lo miraba con odio… puro odio. – si no quieres morir, ahora devélamela.

El Adonis sonrió aun más al escuchar esa palabra. Muerte, eso era lo que quería, ver correr sangre, mucha sangre y si provenía de una simple chiquilla aun mejor. Observo el pálido rostro de la mocosa que tenía en sus brazos y sonrió con sorna, de verdad que era hermosa y más hermosa si estaba bañada en sangre.

- Mi señora me ha enviado para que se la lleve… tú estás fuera de esto, ahora.

- Fue a mí a quien le dijeron que se la llevara y eso es lo que pienso hacer.

- Lastima… porque dijo que ya no te necesitaba más…

Inuyasha sonrió mordazmente y se cruzo de brazos observándolo de arriba abajo.

- Y me imagino que tú, sólo, podrás cruzar el valle sin retorno ¿no? – elevo una ceja al ver como el aludido comenzaba a inquietarse.

- Ella me dijo que me estará esperando en otro lugar… – dijo ya sin el mismo tono confiado de antes. – y que estaré a salvo.

- ¡Feh! ¿Y tú le creíste como todo un idiota? – rio estruendosamente casi soberbio tirando su cabeza hacia atrás, al ver la incompetencia de ese Adonis, estaba seguro que ella le había prometido quedarse con la espada de él. Que idiota podía ser los seres mágicos a veces. – vamos… sabes bien que cuando ella te encuentre, te quitara a la chiquilla y te eliminara sin ninguna piedad.

El Adonis lo miro atónito, pero rápidamente se compuso y sin previo aviso desapareció de enfrente de Inuyasha quien frunció su ceño al ver la rapidez de ese maldito ser mágico. A seguro que esa maldita travesti le había otorgado algún poder mágico para que pudiera desaparecer cuando quisiese y al instante que lo desease. Apretó sus puños hasta casi hacerlos sangra y dejar los nudillos blancos por la precio ejercida. ¡Demonios! Esa mocosa era la llave para conseguir lo que él mas deseaba y por estúpido la perdió, noooo si solo a él se le ocurría lanzarle un rayo para ver si la mocosa era un Merlín. Y ahora lo único que podía comprobar era que habían raptado su única esperanzo ¡mierda! Ahora debería buscarla por donde fuese…

«¡Tarado, todo es tu culpa!»

Si, y ahora debía encontrarla antes que le pasase algo y no pudiera llevarse a la maldita travesti que tenía como ama. Conocía bien a los Adonis y sabia que podían ser tan crueles como sacarle de a unos todos los órganos del cuerpo.

&

La luz ilumino todo el claro en donde se encontraba y ella observaba estupefacta esa hermosa y cálida luz que no le provocaba miedo sino… calma. Su corazón dejo de latir y su vista se difumino sin poder volver a ver el lugar en donde estaba. Como si todo fuera magia se encontró de pie en un lugar cubierto por la niebla y una luz blanca que iluminaba todo dejando ver lo infinito y enorme que era ese lugar. El horizonte apenas se veía y lo único que se notaba era la espesa neblina que se encontraba ocultando el suelo en donde sus pies estaba posados. Los observo y entrecerró sus ojos tratando de encontrarlos pero al ser tan espesa esa niebla lo único que podía ver era como se ocultaban.

Levando su mirada y noto como un hombre de largos cabellos plateados estaba de pie enfrente de ella a solo unos dos metros de distancia. Tenía una túnica blanca que desaparecía en la neblina y toda su mandíbula estaba envuelta en blanca barba. En realidad si no fuera porque se encontraba envuelta por un aura blanca juraría que era un campesino, pero al ver su impecable vestimenta diría otra cosa.

El anciano le sonrió y estiro una de sus añosas manos hacia la niña que automáticamente retrocedió al ver que el trataba de acercarse. Frunció su ceño y siguió retrocediendo hasta que se topo con algo que la hizo detenerse y quedar estupefacta con la calidez que ella pensaba seria un muro pero, no… algo toco su hombro izquierdo y si no fuera porque apenas podía mantenerse de pie se hubiera echado a corre sin pensarlo. Ella lentamente ladeo su rostro y por el rabillo del ojo vio como el anciano que había tenido enfrente hace unos minutos ahora se encontraba a espaldas de ella.

- No temas pequeña… – susurró en su oreja haciendo que ella se estremeciera del horror.

Un gemido angustiante proveniente de ella misma la hizo abrir sus ojos con asombro respirando con fuerza y obvia dificultad. Estaba bañada de sudor, atónita observando la nada en ese instante. Su pecho subía y baja tan rápido que parecía como si hubiera corrido millas y millas. De nuevo esos malditos sueños que no la dejaban dormir como antes, ya estaba cansada de soñar esas cosas ¿Por qué no podía simplemente soñar con cosas triviales y comunes que toda chica sueña? No, ella tenía que soñar con ancianos y luces que segaban a niñas… ¿o era ella? ¡Diablos, lo único que quería era dejar de soñar esas cosas! No le interesaba si era ella esa niña que vio o era una simple niña, solo quería estar en paz y llegar a su casa… ¡su casa!

- No… - murmuró llevándose una mano a su boca. Observo un momento en donde se encontraba. Todo estaba oscuro a acepción del lugar en donde ella se encontraba, era una cueva larga y profunda que a lo mas hondo daba un fuerte escalofrió por el zumbar del viendo. Un rayo surco el cielo e hizo que toda la cueva se iluminara por completo dejando ver una criatura sentada a un costado de ella afirmando la espalda contra la pared de la cueva. Fue por un solo segundo pero pudo verlo claramente… muy claramente para su pesar. Tenía una expresión fría en su rostro y parecía que su cuerpo tenia la misma tonalidad que la del muro en donde se encontraba, sus ojos estaban fijos en los de ella como queriéndola estrangular con la mirada – Trago saliva con fuerza – sus ojos eran tan azules como el mar. Entonces comprendió todo. ¡Ese era el hermoso hombre que la había rescatado de que cayera! Perpleja por la repentina aparición y que la fogata no lo haya iluminado cuando observo la cueva, se quedo de piedra sentada allí en donde había despertado. Sin quitar la vista de donde había estado ese hombre que cuando lo noto ya no estaba… no se encontraba allí donde lo había visto ¡hace solo minutos!

¡¡Dios que era lo que estaba pasando!! ¡¿En dónde demonios estaba?! ¡¿Y porque no estaba ese tosco y brusco hombre!? ¡¡Uyyy!! Pero que tonta podía ser a veces, ni que ese hombre tuviera que estar protegiéndola ¡ese cretino fue quien le lanzo un rayo y la hizo caer de…! De… ¡de lo que sea en donde estaba viajando! Abrió sus ojos con sorpresa y los clavo en un punto indefinido afuera de la cueva ya que había cambiado su mirada había la enorme entrada del lugar. Miro asustada sus antebrazos y los giro para ver si tenían alguna quemadura o algo parecido. Pero lo único que vio fue su vestido rasgado y algo quemado en ese lugar… solo eso. Frunció su ceño y lentamente con una mano algo temblorosa toco su piel y algo de tela, para cerciorarse de que lo único que ese pedazo de idiota pudo hacer fue quemar esa parte de su vestido favorito ¡uy que tonto, cuando lo viese lo aria pagar por arruinar su hermoso vestido turquesa!

Otro rayo se hizo presente y cerro sus ojos con fuerza al escucharlo tronar como si fuesen bombas. Recién ahora notaba que afuera se encontraba lloviendo ya que el insistente crepitar de la lluvia con el suelo no se dejaba de escuchar. Abrió sus ojos lentamente cuando el sonido de ese maldito rayo paso, los enfoco hacia delante y casi le dio un paro cardiaco cuando se encontró con unos enormes ojos azules que la observaban inquisidoramente como queriendo ver su alma. La respiración se volvió forzosa y quiso retroceder peor era tan grande la impresión que lo único que atino a hacer fue a observarlo sin dejar de temblar.

- Eres muy hermosa… – dijo acariciando con una de sus manos la mejilla de la chica que trago con fuerza al notar lo afiladas que tenia las uñas. – y esos hermosos ojos chocolates son enormes… cuando mi señora ya note utilice mas, te los arrancare y me los comeré lentamente recordando que una vez le pertenecieron a una hermosa chiquilla… – la observo desde arriba abajo y se detuvo en los pechos de la joven que a causa de la impresión tenía un agitado vaivén. – ¿Qué sucede encanto? ¿Me temes no es así? ¿Deseas que te quite el miedo? – le pregunto con una voz tan provocativa que Kagome sintió como un escalofrió recorría su espina dorsal.

Movió su rostro de manera negativa y rápida. Se encontraba completamente asustada y lo último que quería era que un hombre la tocara o le haga insinuaciones ¡no sinceramente no quería nada de eso! Noto como él sonreía y se acercaba lentamente hacia su rostro sin quitar la mano de su mejilla reteniéndola allí para que no pudiese correr el rostro. Ya estaba cerrando los ojos para besarla y Kagome sentía como su corazón palpitaba agitadamente, tenía miedo, si ¡y como temía! No quería que su primer beso se lo diese un hombre cualquiera que la amenazaba y decía ¡querer arrancarle sus ojos! ¡Dios que clase de hombre decía esas cosas! Tanteo con su mano algo que pudiese encontrar para defender, pero parecía que nada estaba cerca de ella, trago con temor cuando sintió la tibia respiración de ese hombre sobre su rostro. Entonces cuando ya estaba a punto de rosar sus labios, choco con una roca que se encontraba a un lado de ella, sonrió triunfante pero cuando quiso levantarla noto que estaba unida al suelo haciendo imposible que pudiera sacarla. ¡Nooooo! Estaba pérdida, sin duda perdida.

«No te rindas ahora, Kagome, no lo hagas.»

Y de la nada… sintió como el comenzaba a tocarla… ¡a tocar una parte tan privada de su cuerpo que le dio repulsión e indignación! ¡Tenía casi toda su mano en su entrepierna acariciando lentamente la zona de su virginidad! ¡Dios que horrible se sentía! Y sin pensarlo dos veces con una fuerza ni que ella misma pudiera imaginarse arranco la piedra que estaba incrustada en el suelo y se la arrojo en medio de la cien de ese hombre que choco su cabeza contra la pared que se encontraba a solo centímetros de Kagome, ya que permaneció tendida en ese lugar desde que llego.

El Adonis rujio del dolor y la cien en donde Kagome le había arrojado la roca, goteaba de sangre mientras que su cabeza que había chocado con la pared también destilaba sangre manchando de un rojo tan oscuro como la noche su hermoso rostro. La observo con su ceño tan fruncido como sus puños de apretados ¡esa maldita mocosa había destrozado su impecable rostro!

- ¡Maldita hija de perra! – grito con tal odio que la abofeteo con el dorso de la mano haciendo que ella cayera de espaldas al suelo. - ¡ahora sabrás lo que un hombre jamás te podrá dar! – le gruño abalanzándose sobre ella y tomándola con ambas manos por el cuello mientras que Kagome con todas sus fuerzas trataba de quitárselo de encima, pero era tan pesado y alto que eso le resultaba completamente imposible. Gimió del dolor y ahogo, cuando noto que el aire le faltaba y que ya casi no veía nada. Con sus manos trataba de quitar las de él que apresaban sin delicadeza alguna, su frágil y blanco cuello.

- Qui… quita… te… - jadeo dejando que con esas últimas palabras todo el aire que retenía, saliera expulsado.

Continuara…

N/A:¡CHAN, CHAN, CHAN! Jeje, bueno este es el cap de hoy. Espero rotundamente que les haya gustado. Sí, me tarde y bastante, sorry por eso (¡ah re yanqui! Jeje) n.n pero antes de año nuevo actualice u.u es un milagro ¿no? U–U conociendo lo que me tardo a veces… jijiji XD…

¡Gracias por sus reviews! Y espero que ya cómo comenzamos año nuevo me dejen unos cuanto, ñ.ñ no quiero ser pedigüeña pero… denle, no sean malas jeje… bueno me voy porque es tarde… ¡SI RE TARDE¡uy! me voy chau…

Nos vemos el años que viene (jajajajaja)

.·.·.·.·. Definiciones .·.·.·.·.

Merlin:es un concejero de brujo, que vivo a finales del siglo VI y que tiene todo tipo de claces de poderes.
Adonis: Una hermosa raza de criaturas elficas. Altos y esbeltos son capaces de ser inmensamente crueles con sus presas o cualquier cosa o persona.

Dulce Kagome LadyXD

¡¡FELIZ ANO NUEVO!!